18450(08-10-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 18450  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

Nilson Pinilla Pinilla  

Aprobada    Acta  N°152   

Bogotá,  D.C., octubre ocho (8) de dos  mil uno (2001).   

ASUNTO  

Define  la  Corte  la colisión negativa de  competencias  suscitada  entre  el  Juzgado  de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Manizales,  Caldas  y el Juzgado Penal del Circuito de Titiribí,  Antioquia,  para  seguir conociendo de la ejecución de la pena impuesta a JOSÉ  MANUEL ESCOBAR CHALARCA.   

ANTECEDENTES  

1.-  Con  fecha 23 de noviembre de 1994, el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Titiribí  condenó  a  JOSÉ  MANUEL ESCOBAR  CHALARCA  a  13  años y 4 meses de prisión, entre otras determinaciones, “al  ser  hallado  penalmente  responsable del homicidio agravado en estado de ira de  José  Alberto  Marín Ortiz”, fallo confirmado el 8 de febrero de 1995 por el  Tribunal  Superior de Antioquia, con una adición acerca de la indemnización de  los perjuicios morales.   

2.- El 27 de febrero de 2001, el Juzgado de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de Manizales le concedió libertad  condicional  a  ESCOBAR  CHALARCA,  quien para ese momento descontaba la pena de  prisión en la Cárcel del Circuito Judicial de Riosucio.   

En  ese  mismo  pronunciamiento,  dispuso  devolver  el expediente al juez de Titiribí, que dictó la sentencia de primera  instancia,  por  estimar  que  “al  carecer  la causa de sentenciado detenido,  pierde el despacho jurisdicción y competencia” (f. 62 cd. 2).   

3.-  El  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Titiribí,  el   26  de  abril  siguiente  devolvió  el  asunto al Juez de  Ejecución  que  lo  venía  conociendo, proponiéndole “colisión negativa de  competencia”  en  caso  de  no  aceptar  su  planteamiento, consistente en que  cuando  el Juez de Ejecución de Penas otorga una libertad condicional es él, y  nadie  más,  quien  debe  vigilar el cumplimiento de las obligaciones que se le  hayan  impuesto  al  sentenciado  para,  en  caso  de incumplimiento, revocar el  subrogado  o,  en  situación  contraria,  declarar  la  extinción  de la pena.   

Como el subrogado fue concedido por el Juez  de  Ejecución  de Manizales, a él corresponde seguir tomando las decisiones de  ley.   

4.-  Mediante  auto de mayo 10 del presente  año,  el  Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Manizales no  compartió  el  criterio  expuesto  por el Juez Penal del Circuito de Tibiribí,  pues  citando  el  acuerdo  N°  54  del  24  de  mayo  de 1994, sostiene que la  competencia  de esos despachos depende de que el condenado se encuentre recluido  en  uno  de  los centros carcelarios del circuito que le corresponde, pero si se  produce  traslado  de  penitenciaria,  su expediente debe ser enviado al Juez de  Ejecución  de Penas que esté radicado en el lugar de la nueva reclusión, o en  su  defecto,  al  juez  que  hubiere  dictado  el  fallo  de  primera  o  única  instancia.   

Al  ocuparse  del  asunto  tratado, puso de  presente  que la competencia para seguir ejecutando la sentencia es del juez que  dictó  la  de  primera  instancia,  o del Juez Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  con esa jurisdicción; no así su despacho, que como quedó dicho, le  otorgó  libertad  condicional  al sentenciado y “no quedando persona reclusa,  fuera  de  que  el  fallador  no  es  de  nuestra  sede,  es  mayor aún nuestro  convencimiento de carecer de competencia”.   

De  tal  manera,  dispuso que la actuación  viniera a la Corte, para que defina la controversia (fs. 80 a 82).   

        CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

1.-  La  disparidad  de  criterios  entre  despachos   judiciales   por   virtud  de  la  ejecución  de  la  sentencia  no  corresponde,  en  estricto  sentido,  a  una  colisión  de competencias, en los  precisos  términos del artículo 93 del Código de Procedimiento Penal vigente,  97  anterior;  no  obstante la Corte, admitiendo la realidad y la naturaleza del  incidente,  ha  venido  dirimiéndolo  cuando  en él se enfrenten, como en este  caso,  Jueces  de diferente Distrito Judicial, de conformidad con lo establecido  en  el  artículo  75-4  del  actual Código de Procedimiento Penal, antes 68-5.   

2.- En este caso, es claro que la sentencia  de  primera  instancia  fue  proferida  por  el  Juzgado  Penal  del Circuito de  Titiribí,  por  un  delito de homicidio y que al condenado JOSÉ MANUEL ESCOBAR  CHALARCA  se le otorgó libertad condicional el 27 de febrero del año en curso,  en  pronunciamiento del Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Manizales,  siendo  entonces  la  Cárcel  del  Circuito  Judicial  de Riosucio,  Caldas, el sitio de reclusión.   

3.- La ejecución de la sentencia atañe al  Juez  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, cuyo competencia, cuando el  condenado  se  halla  privado  de  la  libertad, no depende de la naturaleza del  hecho,  o  del  territorio donde se cometió, o del despacho judicial que dictó  el  fallo,  sino  de  un  factor  personal  relativo al lugar donde se encuentre  expiando la pena.   

Cuando el sentenciado no se halla privado de  libertad,  si  no existe en el respectivo territorio Juez de Ejecución de Penas  y  Medidas  de  Seguridad,  que  aún  no  han  sido  creados para los circuitos  penitenciarios  y  carcelarios  de todo el país, el conocimiento será del Juez  que  dictó  la  sentencia  de  primera instancia, teniendo además en cuenta lo  indicado  por  la  Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, en  acuerdos como el 54 de 1994, y 548 y 567 de 1999.   

4.-   En  este  asunto,  el  conocimiento  correspondería  a un Juzgado de Ejecución de Penas con competencia en el lugar  donde  se  dictó  la  sentencia,  pues  el  condenado ya no se halla privado de  libertad;  pero,  no  obstante  que mediante el mencionado acuerdo 548 del 22 de  julio  de  1999 se creó, entre otros, el Circuito Penitenciario y Carcelario de  Andes,  Antioquia,  cuya  cabecera es la población del mismo nombre e incluye a  Titiribí, a la fecha no se ha implementado su funcionamiento.   

Por  consiguiente,  es  al  Juez  Penal del  Circuito  de  Titiribí  al que corresponde seguir ejecutando el fallo proferido  contra  JOSÉ  MANUEL  ESCOBAR  CHALARCA,  por  lo  cual  le debe ser enviado el  expediente  respectivo.  Copia  de  esta  providencia  será  remitida  al  otro  despacho judicial trabado en el conflicto, para su información.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

         

RESUELVE:  

1° DETERMINAR que  la  competencia  para  continuar  conociendo sobre la  ejecución  de  la  sentencia  proferida  contra  JOSÉ MANUEL ESCOBAR CHALARCA,  corresponde  al  Juzgado  Penal del Circuito de Titibirí, Antioquia, al cual se  remitirá de inmediato la actuación para lo de su cargo.   

2°  Envíese  copia de esta providencia al  Juzgado  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de Manizales, para su  información.   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase.   

         CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR   

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL                 JORGE                                 E.                                CÓRDOBA  POVEDA                    

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS                 CARLOS  AUGUSTO  GÁLVEZ  ARGOTE           

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                   ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                NILSON   PINILLA   PINILLA                         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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