17318(19-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    República    de  Colombia   

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 17318  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 201  

         Bogotá,  D.  C.,  diecinueve  (19)  de  diciembre  de  dos mil uno  (2001).   

VISTOS  

         Mediante  sentencia del 14 de mayo de 1999, el Juzgado Cuarto Penal  del    Circuito    de   Barrancabermeja   encontró   al   señor   Sergio  Laureano  Gómez Prada penalmente  responsable,  como  autor,  del  delito  de  concusión,  le  impuso  las  penas  principales  de  4  años  de  prisión,  multa  de 50 salarios mínimos legales  mensuales  e interdicción de derechos y funciones públicas por el mismo lapso,  lo  condenó a pagar los perjuicios causados y le negó la condena de ejecución  condicional.   

         El  fallo  fue  recurrido  por  el  procesado  y  su defensor y, en  decisión  del  5  de noviembre de ese año, el Tribunal Superior de Bucaramanga  lo  confirmó.  El  mismo  apoderado  interpuso  recurso  de casación el 1° de  diciembre  siguiente  y  sobre la demanda, que en su sustento presentó el 24 de  febrero de 2000, se pronuncia la  Sala.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

         El  14  de  diciembre de 1997, en la ciudad de Barrancabermeja, fue  capturado  DANIEL  ESCOBAR BONILLA, cuando a bordo del camión de placas SRD-978  transportaba  25  toneladas  de  tubería de propiedad de BÁRBARA GÓMEZ ARIAS,  tras  lo  cual,  el  patrono  de  aquél  y dueño del vehículo, ÁNGEL ALBERTO  VALLEJO  BEDOYA,  le  remitió  los documentos que acreditaban la propiedad, con  los  que  DANIEL solicitó la devolución, pero Sergio  Laureano   Gómez  Prada,  técnico  judicial  de  la  Fiscalía  Quinta Seccional, que adelantaba el asunto, le exigió el pago de dos  millones  de  pesos para agilizar los trámites y recuperar el bien antes de las  vacaciones  de  final  de  año,  habiéndole  entregado  la  tarjeta del cajero  automático  de  su  cuenta,  con  la  cual  el servidor público obtuvo 400 mil  pesos.   

         El  19  de diciembre de 1997 se inició una indagación preliminar,  que  culminó con la apertura de instrucción dispuesta por la Fiscalía Segunda  Seccional  de  Bucaramanga  el  28  de enero de 1998. Luego de indagar al señor  Gómez  Prada,  el  10  de  marzo  siguiente  se decretó su detención como autor del delito de concusión,  decisión  que,  recurrida,  fue  confirmada  por  un  Fiscal  Delegado  ante el  Tribunal de Bucaramanga el 21 de abril.   

         El  12  de  junio de 1998 se clausuró al investigación y el 14 de  julio  se dictó resolución de acusación contra el indagado, decisión apelada  y  confirmada  por  la  Fiscalía  de  segunda  instancia  el  15  de septiembre  siguiente.   

         Luego  de  agotar  la  fase del juicio, el Juzgado Cuarto Penal del  Circuito  de  Barrancabermeja  profirió, el 14 de mayo de 1999, la sentencia de  condena  ya  reseñada,  la  que,  apelada,  fue  confirmada  el  5 de noviembre  siguiente por una Sala del Tribunal Superior.   

         El  defensor  interpuso recurso de casación el 1° de diciembre de  1999 y el 24 de febrero de 2000 presentó la respectiva demanda.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  el  artículo 226 del  Código  de  Procedimiento Penal, vigente para la época en que fue proferida la  sentencia  impugnada,  “Si  la  demanda no reúne los requisitos se declarará  desierto  el  recurso  y  se  devolverá el proceso al Tribunal de origen…”.  Redacción  semejante  traía  el  9°  de  la  ley 553 de 2000. Como en efecto,  según  se  detalla  a  continuación,  el  libelo  no  satisface las exigencias  formales    que    establece    el    legislador,    la    Sala   procederá   a  inadmitirlo.   

1. El demandante plantea un único cargo, al  amparo  de la causal primera, cuerpo segundo, por cuanto las sentencias violaron  de  manera  indirecta  la ley sustancial al incurrir en error de hecho por falso  juicio   de  identidad.  Así  enunciada  la  censura,  correspondía  al  actor  demostrar  que  se  presentó un yerro en relación con la contemplación de los  medios   probatorios  existentes  y  que  respecto  de  ellos  los  funcionarios  distorsionaron  sus  alcances  y les suministraron un contenido diferente al que  en realidad expresaban.   

La demanda no cumple ese cometido, como que  el  desarrollo de la censura se limita, a modo de estudio de instancia que no es  de  recibo  en  sede del recurso extraordinario, a oponer, con la pretensión de  que   se   privilegien,   genéricas,   personales   y,   por  ende,  subjetivas  apreciaciones  a  las  efectuadas por los fallos de instancia, olvidando que los  mismos  llegan  precedidos  de  la doble presunción de acierto y legalidad, sin  que  demuestre  de qué manera se falseó el contenido material de los elementos  de convicción, poniéndolos a decir lo que no dicen en su texto.   

2.  Demostrar ese error exige del actor que  confronte  el  contenido  material  de la prueba y la forma en que la asumió la  sentencia,  poniendo  de  presente  la equivocación del juzgador y la manera en  que   ésta   incidió  en  la  norma  sustancial,  nada  de  lo  cual  hace  el  casacionista,  quien  tras  sus  genéricas  apreciaciones  concluye  que  no se  observaron  las  previsiones  del  in dubio  pro  reo  y del artículo 445 del Código de Procedimiento  Penal de 1991.   

3.  Se faltó a la técnica al no demostrar  el  cargo, pero también al citar las normas presuntamente violadas, como que si  lo  que  pretendía  era  que  se  absolviera porque no se acreditó el grado de  certeza,  la  censura  debió  postularse de manera separada, con demostración,  tratándose  de  la  no aplicación del artículo 445 procesal (hoy 7°), de que  los  jueces  de instancia tuvieron por probada la existencia de la duda, a pesar  de  lo  cual  se  abstuvieron  de  dar  cabida  a  la  disposición.  Si, por el  contrario,  la  queja  pretendía  señalar  que  las pruebas no dilucidaban las  hesitaciones,  a  pesar  de  lo cual se concluyó en la certeza, la queja debió  encaminarse por la violación indirecta de la ley.   

4.  De  las  genéricas  apreciaciones,  la  única  concreción  del  actor  radica  en  que  al  testimonio del denunciante  ESCOBAR   BONILLA   no   se   le   podía  considerar  suficiente  para  deducir  responsabilidad,  porque  nunca  “indicó de forma directa, clara y explícita  el  nombre  de  la  persona que le exigió dinero”, aseveración que refuta su  propio   escrito,   pues  al  aludir  al  fallo  del  Tribunal,  transcribe  sus  apreciaciones,  dentro de las cuales se hace mención exacta a las aseveraciones  del  ofendido,  quien  “en relato espontáneo de los hechos (dijo) … ayer el  señor  SERGIO  empleado  de  la  Fiscalía, me dijo que para que no me demorara  mucho  la  mula  que habían retenido el día sábado a las dos de la mañana, y  por   lo   cual   fue   capturado,   que   le   diera   dos  millones  de  pesos  …”.   

De  tal  manera que según lo transcribe la  propia  demanda, el Tribunal acogió las textuales referencias del denunciante y  en  ellas  hay  señalamiento  incuestionable  de  que SERGIO, el empleado de la  Fiscalía  que  tramitaba  la  investigación,  esto  es,  el acusado, fue quien  exigió  dinero para agilizar el trámite de devolución del automotor. Por modo  que  el  mismo accionante demuestra el dislate del cargo, pues en modo alguno se  tergiversó  el  contenido  real  del  testimonio y, en contra de su premisa, el  señor  ESCOBAR  BONILLA  sí “indicó en forma directa, clara y explícita el  nombre  de  la  persona  que  le exigió dinero por la entrega del rodante”, a  quien  individualizó sin que pueda admitirse equivocación, como que “SERGIO,  el  empleado  de  la  Fiscalía”  sólo  podía  ser  el  señor  Gómez Prada.   

5.  De  otra  parte, el censor se limitó a  cuestionar  la forma en que el Tribunal estimó la versión del denunciante, sin  que  ninguna  referencia hiciera a los restantes medios de convicción en que se  soportó  el  fallo,  porque  desde  su particular óptica “las demás pruebas  presentadas  en  el  transcurrir  procesal, independientemente de la valoración  concedida  por  el  Honorable  Tribunal  Superior de Bucaramanga, no conducen en  forma  alguna  a  señalar  como  responsable del punible de CONCUSIÓN a SERGIO  LAUREANO GÓMEZ PRADA”.   

Por tanto, no demostró, como era su deber,  la  trascendencia  del  pretendido  yerro,  por  cuanto  omitió  cuestionar  la  totalidad  de  elementos de juicio considerados por las sentencias de instancia,  dado  que  en  contra de su apreciación y conforme a cita que la propia demanda  hace,  aquellos  no  se  limitaron a la declaración en cita, sino que si bien a  ella  se le concedió eficacia respecto del señalamiento, se concluye que “Es  conteste  con  la realidad procesal y con los demás testimonios allegados a las  diligencias”,  esto  es,  que  se  consideraron  otros medios de prueba que el  actor dejó de lado.   

         

         6.  La  Sala  debe  insistir  en que para acceder a la casación no  basta  la  simple  enunciación  de  supuestos  errores  ni  la  mera oposición  personal  del  demandante a la valoración probatoria efectuada por el fallador.  El  recurso  extraordinario  no  constituye una tercera instancia para que en su  desarrollo  el  libelista pueda formular de manera libre y subjetiva los reparos  que  a  bien  tenga  respecto  de la estimación probatoria judicial, máxime si  ellos  han  sido  objeto  de  postulación  y  decisión  en  las dos instancias  procesales,  puesto  que  no  se  está  ante  una  tercera, adicional a las dos  permitidas por la Constitución y la ley procesal.   

         Permitir  que  en  sede  de  casación  se  acuda  a ese expediente  desvirtuaría  la  razón de ser de ese recurso extraordinario y se convertiría  en  una  inocua  y  adicional confrontación de los criterios del demandante con  los  más  autorizados del Tribunal que siempre llegan a esta sede precedidos de  la doble presunción de acierto y legalidad.   

         Como  la  demanda  presenta  graves errores de técnica tanto en la  formulación  del  cargo  como  en  su  desarrollo,  no satisface los requisitos  legales  para conocer de ella, lo cual obliga a su inadmisión de acuerdo con lo  establecido   en   el   artículo   226   del  Código  de  Procedimiento  Penal  anterior.   

         En  mérito  de  lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

No   admitir   la  demanda  de  casación  presentada,  por no reunir los requisitos formales y, por consiguiente, declarar  desierto el recurso interpuesto.   

Esta  decisión  no  admite recurso alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                          JORGE   E.  CÓRDOBA  POVEDA             

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE                                                           

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                 EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO           

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN            NILSON E.  PINILLA     PINILLA                              

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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