18344(09-02-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18344  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 06  

Bogotá, D.C., nueve (9) de febrero de dos mil  cinco (2005).   

VISTOS:  

Mediante  sentencia proferida el 18 de agosto  de  2000,  el  Juzgado  Penal  del  Circuito de Chiriguaná, condenó a NICOLÁS  MEJÍA  MATUTE,  Walter  Briceño  Peñalosa,  Jaime Méndez Suárez, José Luis  Méndez  Suárez  y  a  Nilson Enrique Briceño Erazo, a la pena principal de 45  años  de  prisión,  a  la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones  públicas,  y  al  pago de los perjuicios ocasionados, como coautores del delito  de homicidio agravado.   

Recurrida   en  apelación  la  providencia  anterior  por  los defensores de los procesados, en fallo del 14 de diciembre de  2000,  el Tribunal Superior de Valledupar la confirmó en relación con NICOLÁS  MEJÍA  MATUTE,  al  tiempo  que  revocó  la condena impuesta a Walter Briceño  Peñalosa,  Jaime  Méndez  Suárez, José Luis Méndez Suárez y Nilson Enrique  Mariño   Erazo,   para   en   su  lugar  absolverlos  y  disponer  su  libertad  inmediata.    

Contra  la  sentencia  de  segundo  grado  el  defensor  de  MEJÍA  MATUTE interpuso recurso extraordinario de casación, cuya  demanda sustentatoria se procede a calificar formalmente.   

HECHOS  

Así los resumió el Tribunal:  

“Cuentan los autos que estos acontecieron,  como  a  eso  de la 1:30 a 2:30 de la madrugada del día 2 de septiembre de 1998  aproximadamente,  cuando  un  poco  adelante  del  puente  de Ariguaní sobre la  carretera  que  del  municipio  de  El  Paso  conduce a la cabecera municipal de  Astrea  (César), fue muerto violentamente, con arma contundente y cortopunzante  el  señor  HUBERNEL  CHOGO SEPÚLVEDA, quien se desplazaba con sus trabajadores  NICOLÁS  MEJÍA  MATUTE  (conductor),  JAIME MUÑOZ SUÁREZ, JOSÉ LUIS MÉNDEZ  SUÁREZ,  WALTER  BELEÑO PEÑALOSA y NISLON MERIÑO HERAZO (cogedores de café)  en  el  vehículo  de su propiedad marca Toyota, de placas LDK-740, color beige,  de  servicio  particular,  modelo  1988, carrocería de estacas con destino a la  localidad  de Astrea (César), con el fin de comprar unos semovientes (burros) y  unas  iguanas,  portando  en  una  mochila arhuaca cierta cantidad de dinero que  recibido  (sic) en la localidad de Pueblo Bello de la persona a quien le vendió  unas latas de café”.   

LA DEMANDA:  

Así postula el demandante el único cargo que  propone contra la sentencia de segundo grado:   

“Acuso  la  referenciada  sentencia  del  Honorable  Tribunal  Superior de Valledupar Sala Penal, por ser violatorio de la  norma  sustancial  proveniente  del  error en la apreciación de la prueba. Art.  220,  ordinal  1º. Parágrafo segundo, viola los artículos 323, 324, numerales  2  y  4  modificado  por  la  Ley  40 de 1993 Art. 30, Art. 248, que define como  medios  de  prueba,  294 sana crítica 358-2, Art. 302 indicios, los principales  (sic)  rectores  de  culpabilidad,  Art.  5º  debido  proceso, Art. 1º. y 5º.  C.P.C.   Art.   10.,   20.   presunción  de  inocencia,  6º.  C.P.P.  Art.  29  Constitución Nacional”.   

El fallador interpretó equivocadamente “la  ley  sustancial  de  los  medios  probatorios”,  esto  es,  los indicios, pues  valoró  como  testimonios  la versión de los procesados, desconociéndola como  medio  de  defensa,  pues a la versión del sindicado le dio valor de indicio de  mala  justificación,  no  obstante  que  las  mentiras  en que incurrió no son  suficientes para deducirle responsabilidad.   

Se  violó el principio de igualdad porque se  le  dio  credibilidad  a todos los sindicados, menos a MEJÍA MATUTE, pese a que  la  inspección  judicial practicada en el lugar de los hechos demuestra que era  imposible  que  éste  hubiera  causado  la  muerte de Chogo Sepúlveda, como lo  reconoció  la  resolución  proferida por la Fiscalía Tercera Delegada ante el  Tribunal  Superior  de  Valledupar.  Es  decir,  no  se  consideró  un  indicio  favorable al sindicado.   

Dicho  error,  determinó que se absolviera a  los otros acusados y se condenara a NICOLÁS MEJÍA MATUTE.   

Solicita,  entonces, se case la sentencia por  “ser  violatoria de la ley sustancial por vía directa”, por interpretación  errónea,  y  se dicte una de reemplazo absolviendo a su defendido del delito de  homicidio         agravado         por         el        que        se        le  condenó.                     

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  La  evidente  confusión  conceptual del  demandante  sobre  los  principios básicos que regentan la casación, reflejado  en  la  falta  de  claridad  tanto  en  la  proposición  de  la censura como su  desarrollo,  imponen desde ahora anunciar la inadmisión de libelo sustentatorio  de la impugnación extraordinaria.   

2.  De manera inconsistente, el casacionista  cree  proponer  un  cargo  contra  el fallo recurrido, acudiendo al motivo de la  violación  de  la ley sustancial, sin concretar de ninguna manera si invoca una  violación  directa  o indirecta, ni precisar si los errores del fallador son de  hecho,  bien  por  falsos  juicios  de  existencia  (omisión o suposición), de  identidad    (tergiversación,    adición    o    mutilación)    o   raciocino  (desconocimiento  de  las reglas de la sana crítica) o de derecho, es decir, si  el  yerro  se contrae a la apreciación de la prueba sin tener en cuenta que fue  ilegalmente  aportada o producida al proceso (juicios de legalidad); o si por el  contrario  se  le  otorgó  o  negó  valor a unas que por ley tienen asignado o  prohibido su mérito (juicio de convicción).   

3. Nada de lo anterior hizo el casacionista,  no  pudiéndose  intuir siquiera hacia donde apunta su planteamiento, ya que del  contenido  del  reparo  tampoco  es posible aclarar qué se proponía demostrar,  pues  si bien cita como normas sustanciales quebrantadas varias disposiciones de  los  anteriores  Código  Penal  y  de Procedimiento Penal, no discrimina las de  contenido  sustancial  de las naturaleza procesal, y tampoco manifiesta cuál es  el  sentido de la violación, esto es, si por falta de aplicación o aplicación  indebida.   

4. En contraste, los esfuerzos del censor por  acreditar  la  contundencia  de  sus  afirmaciones  solo  logran  evidenciar  su  confusión  frente  a  la naturaleza, fines y alcances de este recurso, toda vez  que  las  premisas  en  que se apoya para cada una de sus apreciaciones, resulta  ilógica  y  contradictoria.  Inicia  aduciendo  que  la  violación a la ley se  presentó  por  errores  de apreciación probatoria (violación indirecta), pero  termina  concluyendo  que  demostró  una  violación directa, cuando la primera  difiere  de  la  segunda  en  que  el  juicio  a la legalidad de la sentencia se  enfrenta   desde   lo  fáctico,  mientras  que  en  ésta,  se  hace  desde  lo  estrictamente jurídico.   

5.  Por  eso mismo, la afirmación acerca de  que  se  interpretó  erróneamente  “la  ley  sustancial  de los indicios”,  resulta  incomprensible,  y  es  lógica  y  jurídicamente inadmisible, pues es  claro  que  las  disposiciones  que  regulan  lo  atinente  a  las  pruebas y su  valoración  no  son  de contenido sustancial. El sentido de quebranto señalado  es  propio  únicamente  del  motivo  de violación directa, precisamente porque  allí  no  hay  cuestionamiento  de  tipo  valorativo  de lo probado, sino de la  aplicación  de  la ley y su alcance (aplicación indebida, falta de aplicación  e interpretación errónea).   

6.  Por idéntico motivo, más que inusitado  resulta  el  argumento  según  el cual se vulneró el principio de igualdad por  habérsele  dado  credibilidad  a la versión de los demás compañeros de causa  de  NICOLÁS MEJÍA MATUTE, mientras que a él no, contrariando la naturaleza de  acto  defensivo  que  caracteriza la defensa. Aquí, de nuevo, el censor pone en  evidencia  su  falta  de claridad frente a los conceptos que quiere resaltar. El  principio  de  igualdad  ante  la  ley, no implica ni siquiera por accidente, el  establecimiento  de  una especie de tarifa legal que imponga que cuando se trate  de  varios  sindicados,  la versión de todos debe acogerse o rechazarse como si  se tratara de una unidad.   

7.  A  la  postre,  el  planteamiento  de la  defensa  apunta  a  mostrar  su inconformidad con la valoración otorgada por el  sentenciador  a  la  versión  ofrecida  por las distintas personas vinculadas a  este  asunto,  sin ofrecer elementos de juicio que permitan siquiera sugerir que  las  explicaciones  de NICOLÁS MEJÍA MATUTE, pese a las inconsistencias en que  incurrió,  merecían  también  ser  acogidas,  como las de los demás. En este  sentido  las  razones  que  da  el  demandante,  no  pasan de ser anotaciones al  margen, que no confrontan el proceso ni la sentencia.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.   Inadmitir   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  NICOLÁS  MEJÍA  MATUTE, contra la sentencia  proferida   el   14   de   octubre   de   2000,  por  el  Tribunal  Superior  de  Valledupar.   

2.  Contra  esta decisión no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                               HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

Permiso  

ALFREDO            GÓMEZ  QUINTERO                                       EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                              

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                    JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                      

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                                           MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria    

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