18331(06-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18331  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                 Magistrado Ponente   

                                                 Dr. CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE   

                                                 Aprobado Acta No. 191   

Bogotá,  D.C.,  seis (6) de diciembre de dos  mil uno (2.001).   

VISTOS:  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad de  la  acción  de  revisión  instaurada  por  el  apoderado  de PEDRO JOSÉ OJEDA  IBAÑEZ  contra la sentencia proferida por el Tribunal Nacional el 26 de febrero  de  1.998,  mediante  la cual se condenó al procesado a la pena principal de 33  años  y  3  meses  de  prisión,  como  responsable  del  delito  de  secuestro  extorsivo.   

DEMANDA Y CONSIDERACIONES:  

1. Los hechos de que da cuenta el accionante,  pues  copias  de  los  fallos  no  allega, se remiten al secuestro de que fueran  objeto  los  ciudadanos  Gaspar  Lubo  Vanegas  y  Heriberto  Enriquez Iguarán,  acaecido  en  la  tarde  del  14 de mayo de 1.994, cuando en compañía de otras  personas  se  dirigían  de  la ciudad de Santa Marta a Barranquilla. El día 26  siguiente  efectivos  de  inteligencia  del Grupo Unase retuvieron a PEDRO JOSÉ  OJEDA  IBAÑEZ,  quien  en  versión libre se habría declarado partícipe en la  delincuencia investigada.   

2.  Para  impetrar  la  acción  rescisoria,  comienza  el  apoderado del condenado por referir como fundamentos de hecho y de  derecho,   “algunas   irregularidades”   en  que  se  habría  incurrido  en  desarrollo  del  trámite  procesal, dado que los informes policivos no debieron  ostentar    ningún    valor,    máxime    cuando    no    fueron   objeto   de  controversia.   

Precisado  lo  anterior,  afirma  acudir a la  “causal  sexta  de  revisión contemplada en el artículo 232 del C.P.P., bajo  el  entendido  que  con  la entrada de vigencia (sic) del artículo 50 de la Ley  504/99,   ninguna   decisión   puede   afincarse   en   informes   de  policía  judicial”.   

3. Enfatiza entonces en que al ignorarse quien  es  el  informante y de donde proviene su conocimiento, se vulneran los derechos  de  contradicción  y publicidad de la prueba, retomándose así la tarifa legal  sin  posibilitar  un  análisis crítico del medio. Además, el propio artículo  247.2  del  C.  de  P.P., señala que no es viable dictar sentencia condenatoria  que  tenga  como  único  fundamento  uno  o varios testimonios de personas cuya  identidad se hubiere reservado.   

De    este   modo,  reclama   una   nueva  posición  de  la  jurisprudencia  que  posibilite  en el caso  concreto  para  su  representado  acceder  a  la revisión de la sentencia, pues  merced  a  un  error  judicial  habría sido condenado a la aflictiva pena de 33  años  y  3  meses  de prisión, como efecto de proceder el Tribunal Nacional al  desatar  la  consulta  de  manera “inconsulta y arbitraria” más aún cuando  con  la  entrada  a  regir  de  la  Ley  504/99  este  criterio  comporta  mayor  fundamento.   

CONSIDERACIONES:  

Siendo  su  objeto,  resulta  de  imperativo  cumplimiento  que  el  libelista  acompañe en sede de revisión, además de las  decisiones  de  primera  y segunda instancia, cuya inmutabilidad y definitividad  pretende  atacar,  constancia  de  su  ejecutoria, pues fuera de tratarse de una  evidente  exigencia  legal (art. 234 Decreto 2700 de 1.991 y art. 222 Ley 600 de  2.000),  constituye  un básico supuesto de procedibilidad de esta acción, como  única    forma    de    acreditar   la   cosa   juzgada   que   se   aspira   a  confrontar.   

De  ahí  que,  comienza  el  decline  en  la  composición  misma  de la demanda propuesta, precisamente por el hecho de estar  ausente  de  sus anexos, las copias o fotocopias de las sentencias cuestionadas,  habiendo  igualmente  omitido  allegar  las  constancias  de  ejecutoria  de las  mismas,  falencia  que  desde  luego  no es factible a la Corte corregir dado el  carácter dispositivo de la acción promovida.   

Pero  además,  al acudirse a la sexta causal  revisora  contemplada  en  el  art.  232  del anterior C. de P.P. – en términos  idénticos  a  como  fue  prevista en el art. 220 del nuevo Estatuto -, es claro  que  dicho  derrotero  señalado  le  imponía  así  mismo  allegar copia de la  novedosa  decisión mediante la cual la Sala en evidente viraje jurisprudencial,  modificó  su  criterio  jurídico  respecto  del  que  habría podido servir de  sustento  a  la  decisión  objeto  de  cuestionamiento, es decir, que resultaba  forzoso  para  el  actor  el  deber de argumentar en qué radica el cambio de la  jurisprudencia  de  la Corte que ahora comporta la definición del caso en forma  favorable a los intereses de su representado.   

No obstante, el demandante asegura que con la  entrada  a  regir de la Ley 504 de 1.999 y particularmente el artículo 50 de la  misma,  modificatorio  del art. 313 del C. de P.P., que prevenía sobre el hecho  de  que  en  ningún  caso  los  informes  de  policía judicial y las versiones  suministradas  por  informantes  tendrían  valor  probatorio  en el proceso, se  extraerían  de  este  precepto legal consecuencias que habrían podido resultar  benéficas  para  la  situación  de su representado, en evidente alusión a una  circunstancia  derivada  de  una  modificación  legislativa,  pero  en  ningún  momento de un cambio en la doctrina de la Sala.   

Por ello, debe señalarse que la causal sexta  en  referencia,  como  ya  se observó, dice relación con aquellos casos en los  cuales  un  fenómeno  jurídico  sustancialmente  igual por razón de una nueva  postura  de  la  Sala  al someterlo a estudio, ha sido contemplado y definido de  manera  diversa  por ella, pero no tiene que ver la con efectos de favorabilidad  que se puedan entender derivados de tránsito legislativo.   

Dado  que  son  protuberantes  y copiosas las  deficiencias  formales  y sustanciales de la demanda de revisión incoada por el  defensor    de    OJEDA    IBAÑEZ,    la   misma   debe   inexorablemente   ser  inadmitida.   

En razón de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.  Reconocer  al  doctor Roberto Luis Gómez  Barrios, como apoderado de PEDRO JOSÉ OJEDA IBAÑEZ.   

2.   INADMITIR   la  demanda  de  revisión  presentada.   

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese, Notifíquese y Cúmplase.  

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL                      JORGE ENRIQUE CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS                     CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE        ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                               EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                                 NILSON PINILLA PINILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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