18287(09-04-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    República de Colombia  

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 18287  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 39  

          Bogotá,  D.  C.,  nueve  (09)  de  abril  de  dos  mil dos (2002).   

VISTOS  

          Resuelve  la Sala los recursos de apelación interpuestos contra el  auto  del  15  de  febrero  de  2001,  mediante  el cual el Tribunal Superior de  Ibagué  no  accedió a decretar la nulidad en este proceso ni a ordenar algunas  pruebas.   

ANTECEDENTES  

          1.    El    doctor    GERARDO   TRIANA  LOZANO,  a  cargo  para  entonces  de la Fiscalía 54  Seccional  de  Melgar,  Tolima,  dictó  medida  de  aseguramiento de detención  preventiva  el 20 de septiembre de 1999 contra EZEQUIEL PRECIADO y HENRY RIAÑOS  en  un  proceso  por  hurto  y porte ilegal de armas. El 26 de octubre siguiente  declaró  cerrada  la  investigación,  providencia  que  fue  recurrida  por el  defensor  de  los  sindicados,  (Doctor  PEDRO  GÓNGORA  BONILLA),  quien  para  representar  a  uno  de éstos sustituyó luego el poder en otro profesional del  derecho  (Doctor  JAIME  HERRERA ACUÑA). Posteriormente solicitaron en memorial  conjunto  la  revocatoria  de  la  medida de aseguramiento. A las dos peticiones  accedió  el  doctor  TRIANA  en resolución del 16 de noviembre.   

          La  decisión  dio lugar a que se iniciara una investigación penal  a  la  que fueron vinculados fiscal y defensores. Calificado su mérito el 28 de  junio  de  2000 por una fiscalía delegada ante el Tribunal Superior de Ibagué,  los    doctores   TRIANA  y HERRERA fueron convocados  a  juicio  por  el  delito  de  prevaricato  por acción, en tanto que el doctor  GÓNGORA  obtuvo  la  preclusión  de la instrucción. La resolución acusatoria  fue   confirmada   con   aclaraciones  por  una  fiscalía  delegada  ante  esta  Corporación,   mediante   providencia   del   6   de   septiembre   del   mismo  año.   

          Haciendo  uso del traslado previsto en el artículo 446 del Código  de   Procedimiento   Penal   anterior,   el  defensor  del  doctor  TRIANA  LOZANO solicitó la nulidad de lo  actuado  a partir de la resolución de apertura de instrucción y la consecuente  libertad    del    procesado,    en    tanto    que   el   doctor   HERRERA  ACUÑA  pidió  la práctica de  algunas  pruebas,  peticiones  ambas  que  básicamente  fueron  negadas  por el  Tribunal  Superior  de  Ibagué,  cuya  decisión por apelación revisa ahora la  Sala.   

LA DECISIÓN IMPUGNADA  

          1.   El   Tribunal   negó   la   nulidad,   por   las   siguientes  razones:   

          a.  Aunque  la  fiscalía  pudo  incurrir  en  irregularidad por no  notificar  oportunamente al implicado el auto de apertura de instrucción porque  éste  se  hallaba en vacaciones, esa falla no tiene la trascendencia suficiente  para  resquebrajar  la  estructura  del  proceso,  el  cual  se inicia para cada  implicado  con  la recepción de indagatoria, de manera que los autos anteriores  no tienen ninguna significación para él.   

          b.  La  omisión  en la notificación oportuna no vulneró derechos  fundamentales  del procesado, porque todas las pruebas se allegaron legalmente y  se  ejerció  de  diferentes  maneras  el  derecho  de  defensa, garantizando la  controversia probatoria.   

          c.  El  peticionario  no  dijo ni demostró qué agravio produjo la  omisión  ni  el  daño  causado  ni  la  ventaja  que se podría obtener con la  declaratoria de nulidad.   

          d.  La  irregularidad  quedó  subsanada el 29 de enero de 2000, al  advertírsele  al  procesado  en  su  diligencia de indagatoria que, debido a la  falta   de   notificación,   si  lo  estimaba  necesario  podía  solicitar  su  suspensión  para  mejor  proveer a su defensa y, sin embargo, consintió en que  se continuara.   

          2.  En cuanto se refiere a la petición de pruebas formulada por el  procesado  HERRERA  ACUÑA,  el Tribunal negó algunas por los siguientes motivos:   

          a.  No  es viable escuchar nuevamente a los testigos ROMÁN IGNACIO  GUZMÁN  LOZANO,  ARIEL  FLÓREZ  ÁNGEL, FAIBER AUGUSTO PÁRAMO LOZANO y CARLOS  HERNANDO  CAPERA  CAPERA para ser contrainterrogados, porque los hechos quedaron  suficientemente acreditados en el curso del proceso.   

          b.  También  es  inconducente  practicar inspección judicial a la  cárcel  de  Melgar, porque no se podrían establecer las visitas que a ella y a  la  Fiscalía  hizo  el  procesado por tratarse de lugares diferentes, a los que  pudo ir en cualquier momento.   

LAS IMPUGNACIONES  

          1.     Sostiene     el    defensor    del    doctor    TRIANA   LOZANO  que  la  notificación  personal  al  imputado  de la resolución de apertura de investigación no es un  acto  potestativo  o  de  mera  liberalidad  del investigador sino un imperativo  contenido  en  el  inciso  5º  del artículo 81 de la Ley 190 de 1995; y que la  connotación  de  simple  irregularidad  que  a  la  omisión  da el A quo no es  admisible  porque ese acto de comunicación pretende que el poder estatal no dé  al  traste  con  los  derechos fundamentales, garantizando la efectividad de los  postulados  del  debido  proceso, la contradicción, la lealtad, la necesidad de  la prueba y la publicidad.   

          Agrega  que cuando al procesado se le escuchó en indagatoria se le  adujeron  todas  las  pruebas que se habían recogido sin su participación, que  es  lo  que  pretende  evitar  el citado artículo 81. Menciona decisiones de la  Corte  Constitucional  sobre este tema y solicita la revocatoria del numeral 1º  de  la  parte  resolutiva  de  la  providencia  impugnada  e insiste en que como  consecuencia  de  esa  decisión  se  deberá  ordenar  la  libertad inmediata e  incondicional  del  doctor  TRIANA LOZANO.   

          2.  Por  su  parte,  el  abogado  HERRERA  ACUÑA  manifiesta  que  la  negativa  a decretar las  pruebas  solicitadas  viola  el derecho de contradicción; que ellas permitirán  aclarar   las  dudas  que  subsisten  en  la  investigación  y  desvirtuar  las  apreciaciones  expuestas  por la fiscalía; que, en síntesis, todas las pruebas  apuntan  a  demostrar  su  inocencia; que desde su vinculación al proceso ya se  habían recibido esos testimonios y nunca ha podido debatirlos.   

          Al  reseñar  los  medios  de  prueba  en cuya producción insiste,  expresa  que  la  inspección  judicial pretende demostrar que las dos veces que  ingresó  a  la  cárcel  fueron  también  las dos únicas oportunidades en que  estuvo  en  la  fiscalía,  que la ampliación del testimonio del doctor GUZMÁN  LOZANO,  jefe  de la unidad de fiscalía, se requiere porque se saludaron en las  dos  ocasiones  y porque podrá decir si alguna vez lo vio con el fiscal acusado  en  la  oficina o en otro sitio; y la de los empleados de la fiscalía, para que  se refieran a la amistad entre los procesados.    

         

CONSIDERACIONES  

          La   Sala   confirmará  el  auto  impugnado,  por  las  siguientes  razones:   

          1. Respecto de la nulidad:   

          a.  Reconoce  el procesado en la indagatoria rendida el 26 de enero  de  2000  (fl. 126) que en la mañana del 24, cuando se reintegró a su trabajo,  recibió  de  manos  del  coordinador  de  la  Unidad de Fiscalías de Melgar el  oficio  de  citación  a  esa  diligencia,  lo cual supone obviamente que por lo  menos  a  partir  de  esa  fecha  tuvo  conocimiento de la investigación que se  adelantaba en su contra.   

          b.  De  los  cinco medios de prueba que lamenta el impugnante hayan  sido  recaudados  “sin que  TRIANA  LOZANO  tuviera la  oportunidad     de     controvertir”,   tres   se   refieren   específicamente   a   la   notitia  críminis con base en la cual se  ordenó   iniciar  la  investigación,  circunstancia  que  por  sí  sola  hace  inaceptable  el  reproche.  Los  dos  restantes  -ampliación  del testimonio de  CARLOS  HERNANDO  CAPERA  y  declaración  de  ROMÁN  IGNACIO  GUZMÁN-  fueron  recibidos  el  25  de  enero  fecha en que, como se dijo, el procesado ya estaba  enterado de la existencia del proceso en su contra.   

          c.  En  estas  condiciones,  si  con  la citación a indagatoria se  cumplió  el  cometido de la notificación a que alude el artículo 81 de la Ley  190  de  1995  y  la  omisión  cuestionada  no  ocasionó  al procesado ningún  perjuicio  ni  la invalidez le reportaría beneficio alguno, la improcedencia de  la  nulidad  resulta  evidente atendiendo al principio de trascendencia que rige  este instituto.   

          d.  Ni  aun  el  examen  de  la  situación  desde  el más extremo  formalismo  conduciría  a  la  viabilidad  de  la petición, porque otro de los  principios  que ha de observarse en materia de nulidades, el de convalidación o  del  consentimiento,  enseña  que  se debe entender subsanada una irregularidad  cuando  la  parte  afectada  se  conforma  y  no  se  opone al acto conculcante,  conducta  que  asumió el procesado cuando en la diligencia de indagatoria, ante  el      ofrecimiento      del     fiscal     de     suspenderla     “para   los   fines   que   considere  necesarios     en     torno     al     derecho    a    la    defensa” (fl. 127), porque no había recibido  la  comunicación  relacionada  con el inicio de la investigación, optó por su  continuación  sin  discutir  de  ninguna  manera  el  supuesto menoscabo de sus  garantías procesales.   

          2. Con relación a la solicitud de pruebas:   

          a.   Acreditar   que  sólo  en  dos  ocasiones  estuvo  el  doctor  HERRERA  en  la cárcel de  Melgar   para  demostrar  que  únicamente  en  esas  oportunidades  visitó  la  fiscalía,  resulta francamente inconducente como que no existe entre una y otra  ninguna  relación  necesaria,  de  manera  que  bien  pudo ir varias veces a la  primera  pero  ninguna a la segunda, más a ésta que a aquélla o a la inversa,  el  mismo  número  de  veces a ambas, etc., variables que demuestran el acierto  del  A  quo  al negar cualquier prueba que tenga por objeto acreditar para estos  efectos  la  cantidad  de  ingresos  realizados  al  establecimiento carcelario.   

          b.   La   solicitud   de  ampliación  del  testimonio  del  fiscal  coordinador  de la unidad de Melgar con el propósito de contrainterrogarlo pero  sin  expresar  su objeto, es inadmisible porque tal omisión impide calificar la  prueba  en  términos del artículo 250 Código de Procedimiento penal anterior.  Con  todo, aun si se aceptara la razón expuesta en el escrito de apelación, la  petición  tampoco  sería  de  recibo dada la inconducencia del medio pues para  realizar  conducta  como  la  imputada  al  abogado  no se requiere conocimiento  previo  con  el  fiscal  coprocesado  ni  la  entrega  personal del escrito cuya  autoría  se  le  atribuye  y  que  además  fue  hallado  en  el  sistema de su  computadora personal (fl. 200).   

          c.  Idénticas  razones  explican que tampoco se acoja la solicitud  de  ampliar  los  testimonios  de ARIEL FLÓREZ, FAIBER AUGUSTO PÁRAMO y CARLOS  HERNANDO CAPERA.   

          En  mérito  de  lo expuesto la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia   

RESUELVE  

          Confirmar el auto impugnado.   

          Notifíquese y cúmplase.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA.   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS            CARLOS A.  GÁLVEZ     ARGOTE                       

JORGE   A.   GÓMEZ   GALLEGO                                ÉDGAR      LOMBANA  TRUJILLO                       

CARLOS   E.   MEJÍA  ESCOBAR                              NILSON    E.    PINILLA  PINILLA                        

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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