18182(01-11-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18182  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado ponente:   

                                Dr.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta N° 169   

          Bogotá D.C., primero de noviembre de dos mil uno.   

VISTOS  

Con el fin de examinar la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del procesado ALDO JOSUÉ  PEINADO  ESTÉVEZ,  de  conformidad  con  el  artículo 226 del  Código de  Procedimiento  Penal  que  se  hallaba  vigente  al  momento  de la impugnación  extraordinaria,  ha  llegado  a  la Corte el proceso finalizado con sentencia de  segunda  instancia  en  el  Tribunal  Superior  de Cúcuta el 5 de septiembre de  2000,  mediante  la cual se confirmó la condena impuesta por el Juzgado Tercero  de  la misma localidad contra el ya mencionado Peinado Estévez y José Mehujael  Garavito  Fuentes,  a  quienes  se les impuso la pena principal de cuarenta (40)  años  y  dos (2) meses de prisión, como coautores de un concurso de delitos de  homicidio  agravado  y  porte  ilegal  de  arma de fuego de defensa personal, el  primero  cometido  en  detrimento  de  la  vida  del  joven  Jhon Gerardo Urbina  Montes.   

Del examen preliminar de la demanda, fácil es  advertir  que  el  libelo  se  presentó  extemporáneamente  por el interesado,  razón por la cual es inexorable su inadmisión.   

ANTECEDENTES   

El  fallo  de  segundo  grado  fue notificado  personalmente  a  uno  de  los  defensores,  al Procurador  Judicial, a los  procesados  y  al fiscal seccional  (Cuaderno Tribunal, Fls. 44 a 47). Para  notificar  al  restante  sujeto procesal, se fijó un edicto a las 8:00 horas de  la  mañana  del  11  de septiembre el cual fue desfijado a las 6:00 de la tarde  del día 13 siguiente (fls. 48).   

Posteriormente,  después de un inexplicable  receso  de  quince (15) días calendario, aparece un informe secretarial fechado  el  28  de  septiembre,  por medio del cual se da cuenta de la notificación del  fallo  a  todas las partes (fls. 49). En la misma fecha curiosamente se dicta un  auto  que declara ejecutoriada la sentencia, ordena que el expediente permanezca  en  la  secretaría  por  el término de 30 días para efectos de la casación y  dispone  el  envío  de copias de la actuación al Juez de Ejecución de penas y  Medidas  de  Seguridad  (fls.  50).  Dicho auto se notificó personalmente y por  estado,  siendo  ésta  la última comunicación que se surtió el 17 de octubre  de 2000 (fls. 53, 54 y 55 fte. y vto).   

La demanda fue presentada por el defensor de  ALDO   JOSUÉ   PEINADO  ESTÉVEZ,  el  5  de  diciembre  de  2000  (fls.  64  y  72).   

CONSIDERACIONES  

El  artículo 223 del recientemente derogado  Código  de  Procedimiento  Penal, modificado por el artículo 6° de la Ley 553  de  2000,  que  como  ya se anotó era la normatividad vigente a la sazón de la  formulación  de  la  demanda,  en relación con la oportunidad para proponer la  casación dispone:   

“Ejecutoriada la sentencia, el funcionario  de  segunda  instancia remitirá las copias del expediente al juez de ejecución  de  penas o quien haga sus veces, para lo de su cargo, y conservará el original  para los efectos de la casación.   

“La  demanda  de  casación  deberá  presentarse  por  escrito  dentro  de los treinta (30) días  siguientes  a  la  ejecutoria  de  la sentencia de segunda instancia.  Si no se presenta demanda remitirá el original del expediente al  juez de ejecución de penas.   

“Si    la    demanda    se    presenta  extemporáneamente,  el  tribunal así lo declarará mediante auto que admite el  recurso de reposición” (se ha subrayado).   

          No  obstante  que  los  incisos 1° y 2° del artículo en cuestión  fueron   declarados   inexequibles  por   la  Corte  Constitucional  en  la  sentencia  C-252 de 2001, ella era la norma vigente al momento del acto procesal  de  interposición  de  la  casación,  siendo  de  aplicación inmediata por su  contenido  eminentemente  procesal,  razón  por  la  cual  la oportunidad de la  demanda    debía    sujetarse    al    escrutinio    de    dichas    exigencias  legales.   

          El   término   de  treinta  días  para  presentar  la  demanda  de  casación,   según  el  inciso  2°  del  artículo  6°  mencionado, debe  contarse  a  partir de la ejecutoria de la sentencia de segunda instancia. Ahora  bien,  de  conformidad  con el artículo 197 del Código de Procedimiento Penal,  la    ejecutoria    se    concreta   tres   días   después   de   la   última  notificación.   

          En  este  caso,  la  notificación  por  edicto  de  la sentencia de  segundo  grado,  última  en  surtirse,  quedó consumada el 13 de septiembre de  2000,  a las 6:00 horas de la tarde, lo cual significa que corría como término  de  ejecutoria  el  de  los 3 días hábiles siguientes, esto es, 14, 15 y 18 de  septiembre.   Así,  entonces, a partir de las 8:00 horas de la mañana del  19  de septiembre comenzaba a correr el lapso de los treinta días hábiles para  presentar  la  demanda  de  casación,  que feneció el 31 de octubre a las 6:00  horas  de  la  tarde,  no obstante lo cual el acto de parte requerido se produjo  extemporáneamente el 5 de diciembre.   

          Tanto  la  ejecutoria  de  la  sentencia  de  segundo  grado como la  presentación  de  la  demanda  de  casación,  obedecen  a términos claramente  definidos  en  la  ley, razón por la cual son indisponibles para el funcionario  judicial  e incumbe a los sujetos procesales su control. Por ello, como lo viene  reiterando  la Corte, son impertinentes las constancias secretariales o autos de  declaración  de  ejecutoria  no  contemplados en el respectivo trámite de ley,  máxime  si  caprichosamente  se  emiten  días  después  del término legal de  ejecutoria  ,  a  tal  punto que carecen de relevancia jurídica, pues se supone  que  la  parte  interesada conoce el texto legal de claridad inexcusable, según  el  cual   “la  demanda deberá presentarse por  escrito  dentro  de  los  treinta  (30)  días  siguientes a la ejecutoria de la  sentencia  de  segunda instancia”. Y como ya se dijo,  la  ejecutoria  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  es  un  fenómeno  de  transcurso  del término previsto en la ley, y por ende no sujeto a declaración  judicial.   

          Finalmente,  aunque  la norma dice que en caso de extemporaneidad en  la  presentación  de  la  demanda,  el  tribunal  así  lo  declarará  para no  admitirla,  dado  que el proceso fue enviado irregularmente a la Corte, será en  esta sede donde se decidirá lo pertinente.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE  

Inadmitir  por  extemporánea  la demanda de  casación   presentada  por  el  defensor  del  procesado  ALDO  JOSUÉ  PEINADO  ESTÉVEZ.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase.   

CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                        JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                                          CARLOS    A.    GÁLVEZ    ARGOTE           

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                        EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                                         NILSON PINILLA PINILLA   

         

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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