18163(05-12-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  18163   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                              DR.   JORGE   ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nº: 153   

          Bogotá D.C., cinco de diciembre de dos mil dos.   

VISTOS  

          Califica  la Sala la demanda de casación excepcional presentada por  el   defensor   de   HADER  POLO  RESTREPO     y     JESÚS    FABIÁN    BOLAÑOS  HERNÁNDEZ,  contra  la  sentencia  de  segundo  grado  proferida  el  18  de octubre de 2000 por el Tribunal Superior de Cali, por cuyo  medio  revocó el fallo absolutorio dictado por el Juzgado 21 Penal del Circuito  de  dicha  ciudad  a  favor  de  los   citados procesados, para en su lugar  condenarlos  a  la  pena  privativa  de la libertad de 32 meses de prisión como  responsables   del  delito  de  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  25 de enero de 1966, miembros del Cuerpo  Técnico  de  Investigación  de  la  Dirección Seccional de Fiscalías de Cali  dejó  a disposición del Fiscal de Turno de Permanencia, a dos personas, cuatro  armas  de  fuego y una motocicleta. Los aprehendidos dijeron ser agentes activos  de  la Policía Nacional, y se identificaron como HADER  POLO   RESTREPO   y  JESÚS  FABIÁN  BOLAÑOS  HERNÁNDEZ, quienes en el momento de  su  captura  producida  en un sector de la calle 46 con carrera 39 del barrio El  Vergel  de  la  citada  ciudad,  admitieron  no  contar con permiso de autoridad  competente para portar las armas que se les incautaron.   

Agotados   los   presupuestos   procesales  inherentes  a  la  etapa de instrucción, por Resolución del 8 de septiembre de  1997  la  Fiscalía  10ª de la Unidad de Ley 30/86 acusó a los antes nombrados  como  presuntos  responsables de la conducta punible de porte ilegal de armas de  fuego  de  defensa personal, de cuya impugnación conoció la Fiscalía Delegada  ante  el Tribunal Superior de Cali, impartiéndole confirmación por la suya del  16 de abril de 1998.   

         

La causa fue rituada ante el Juzgado 21 Penal  del  Circuito  de  aquella  localidad, despacho que después de evacuar la vista  pública  profirió  el  fallo  de  fecha  11  de  julio  de 2000 por cuyo medio  absolvió  a  los  encartados  del  cargo  imputado  a  cada  uno de ellos en la  acusación,  siendo  revocado  por  el  Tribunal  Superior  de  Cali mediante la  determinación  a  la  que  se  hizo  alusión  en  el  acápite inicial de esta  providencia.   

LA  DEMANDA   

Al amparo de la causal primera de casación,  acusa  el  censor  a  la  sentencia  recurrida de ser violatoria de una norma de  derecho  sustancial,  concretamente  el Art. 29 de la Carta Política, dados los  yerros  que  se  cometieron  en  el  transcurso del procedimiento adelantado por  miembros  del  Cuerpo  Técnico  de  la  Fiscalía  General de la Nación, en el  asunto al que se contrae los autos.   

En  el  desarrollo  del  cargo  sostiene  el  demandante  que quizás por celos profesionales entre los cuerpos investigadores  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  y  de  la  Policía  Nacional,  los  implicados,  adscritos  a  esta  última  institución,  a  quienes personal del  C.T.I.   les   incautó   armas  de  fuego  para  cuyo  porte  no  contaban  con  autorización  legal, en lugar de encontrar apoyo en éstos y sin que mediara la  más  mínima muestra de solidaridad de su parte en pos de verificar los hechos,  en  la  forma y términos por ellos explicados, fueron capturados bajo la figura  de  la flagrancia no empece la intención de los aprehendidos en poner las armas  a  disposición  de  la  Sexta Estación de Policía del barrio Ciudad Modelo de  Cali.   

De  igual  manera critica el casacionista la  posición  asumida  por  el  sentenciador  de  la  segunda  instancia  en cuanto  atendió  la argumentación del sujeto procesal apelante -Ministerio Público- y  procedió  a  revocar  la  absolución  proferida  a  favor de los encartados en  primera  instancia,  sin  parar  mientes  en  que  el impugnante no tuvo la más  mínima  intervención  en  el  juicio,  pues  ni  siquiera en la vista pública  expresó sus puntos de vista sobre el asunto.   

Desconoció pues el Tribunal la existencia en  el   proceso   de   una   duda   insalvable,  habida  cuenta  de  las  falencias  investigativas   que   violan   los  principios  de  investigación  integral  y  presunción  de inocencia, y por ende el derecho de defensa y el debido proceso,  dada  la  ausencia  de  pruebas  con  las  cuales desvirtuar las posturas de los  procesados,  pues se omitió averiguar con igual celo tanto lo favorable como lo  desfavorable a ellos.    

Con  la  aspiración  de  que  en  sede  de  casación  discrecional  la  Corte  a través de “una  mejor   valoración   del   compendio   probatorio”  establezca   que  no  se  halla  firmemente  acreditado  el  presupuesto  de  la  responsabilidad   plena   de   sus   defendidos,  pretende  el  casacionista  el  desquiciamiento de la sentencia impugnada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  La  impugnación  extraordinaria en este  evento  se  ejercitó  contra  el  fallo de segunda instancia proferido el 18 de  octubre  de 2000, es decir, después de entrar en vigencia la ley 553 de 2000, y  antes  de  dictarse  la sentencia C-252/01 por la Corte Constitucional.  En  ese  orden  de  ideas, menester es admitir que obró con acierto el Ad-  Quem al tramitar la casación bajo los  parámetros  del  artículo  6º y Ss. de la citada normatividad. Tal actuación  resulta  consecuente  con  las precisiones que la Sala hizo en auto de fecha del  22        de       octubre       de       20011,  en  relación con el sistema  de  normas  que  deben regular la casación, habida consideración del tránsito  de  legislación impuesto por el decreto 2700 de 1991, las leyes 81 de 1993, 553  y  600  de  2000,  y los efectos de la referida sentencia de constitucionalidad.   

          2.  Ahora,  conforme a las disposiciones vigentes para el momento de  su  trámite, para hacer viable la casación por la vía excepcional, como aquí  ocurre,  se  requería,  y  aún  hoy  se  requiere,  no sólo de cuestionar una  sentencia  de  segundo  grado proferida por un Tribunal de Distrito Judicial por  delito  sancionado  con  pena privativa de la libertad no superior a ocho años,  legitimación  e  interés en el  impugnante, y presentación de la demanda  dentro  el término legal, sino también que el correspondiente libelo cumpliera  con  los  requisitos  formales y de contenido exigidos por la ley, expresando en  capítulo  especial  el  fundamento  de  los  motivos  por  los cuales se estima  menoscabada  una   garantía   fundamental,  o  porqué se precisa del  pronunciamiento  de  la Sala para el desarrollo de la jurisprudencia, pues sólo  a  esos  dos  eventos  restringió  el legislador la posibilidad de que la Corte  discrecionalmente  estudie un asunto que no puede examinar por la vía ordinaria  del recurso extraordinario.   

3. Cuando la sustentación de los motivos que  posibilitan  el  acceso  a  la  casación por la vía excepcional no es clara, o  ella se omite, la inadmisibilidad de la demanda se impone.   

          Es  el  caso  que  hoy  ocupa  la  atención  de  la  Corte, pues el  libelista  ningún  esfuerzo  dialéctico  despliega para mostrarle a la Sala de  qué  manera las garantías fundamentales que reputa violadas, fueron objeto del  supuesto  quebranto  -desconocimiento del debido proceso, del derecho de defensa  y  del principio de presunción de inocencia, por ausencia de una investigación  integral-,  y  bajo  tales  supuestos, por qué de la necesidad de la Corte para  conocer de la casación excepcional propuesta.   

          Así  las cosas, el escrito con el cual se pretende la casación por  la  vía  excepcional  carece  de  los más elementales requisitos que exige una  demanda  en  forma,  libelo  que ni siquiera es claro en indicar los fundamentos  que  habilitarían  este  asunto  para  ser conocido por la Sala, como no sea la  extraña  petición  de  que se intente un reexamen del mismo en la búsqueda de  una   mejor   valoración   probatoria   a  la  realizada  por  el  Ad-Quem  cuya  estimación  censura, labor  ajena a esta sede de impugnación extraordinaria.   

Es  que  ni  siquiera  existe,  en  estricto  sentido,  la presentación de un cargo. Se aduce la primera causal de casación,  pero  en  ningún  momento se concreta la modalidad de la violación acusada, ni  el  sentido  de  la  misma.   Por  si fuera poco, el sustento del reparo lo  constituye  la  afirmación  según  la  cual  la sentencia controvertida sería  contraria  a  derecho  porque  lesiona garantías constitucionales y legales, lo  cual  dice  relación  con la causal tercera -y no con la inicialmente planteada  como  motivo de casación-, por tratarse de aspectos que inciden en la legalidad  misma   de   la   actuación   cumplida   o   del   derecho   de   defensa   del  procesado.   

          Luego  entonces,  le  bastó  al  libelista  presentar una posición  diferente     a     la    del    Ad-Quem,  sin  soporte  argumentativo  alguno,  pues el propósito bajo el cual pretendió justificar la  impugnación,   apenas  sí  constituye  un  genérico  enunciado  huérfano  de  desarrollo.  En suma, no precisó en que consistió la vulneración argüida. En  condiciones  semejantes,  la  demanda  deviene  inepta,  y  de  ahí que resulte  imperativo decretar su inadmisión.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de Casación Penal,   

RESUELVE  

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  excepcional presentada por el  defensor  de  los  sentenciados  HADER  POLO  RESTREPO  y  JESÚS  FABIÁN  BOLAÑOS  HERNÁNDEZ,  conforme  a las motivaciones plasmadas en  el   cuerpo  de  este  proveído.  Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

            

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS               CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                       

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                    

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                         YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 M.P.  doctor CARLOS AUGUSTO GALVEZ  ARGOTE, radicado 18631.     

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