16741(09-04-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 16741  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No. 39  

Bogotá,  D.C,  nueve  de  abril  de dos mil  dos.   

V I S T O S  

Procede  la Sala a examinar las formalidades  básicas  de  la  demanda  de casación presentada por el defensor del procesado  ADOLFO  LEON  OSPINA BERMUDEZ  contra  el  fallo de segundo grado de fecha agosto 10 de 1999, por cuyo medio el  Tribunal  Superior de Popayán confirmó la  condena de treinta y seis (36)  meses  de  prisión  y  multa  de  $1.000  impuesta  en primera instancia por su  responsabilidad   penal   en   el   múltiple   homicidio   culposo   motivo  de  acusación.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

En las horas de la mañana del 21 de abril de  1995  en  el  kilómetro  42  de  la  vía  Panamericana,  vereda San Rafael del  Municipio  de  Santander  de  Quilichao,  se produjo una múltiple colisión que  involucró  tres vehículos automotores y dejó como saldo tres personas muertas  y  numerosas  lesionadas.  El insuceso se originó cuando el microbús de placas  SDW-060,    conducido    por   ADOLFO   LEON   OSPINA  BERMUDEZ  que  se  desplazaba  en dirección sur norte  intentó  una  maniobra de adelantamiento de una carreta de tracción animal que  conducía    en   la   misma   dirección   Tito  Prisciliano Lucumí.   

Como  en sentido contrario se desplazaba una  “Aerován”  de  la  Empresa  Trans-La  Gaitana de  placas  TMO-023  al  mando  de  Henry  Casañas  Potes  que  le  impedía  completar  la  referida  maniobra,  OSPINA   BERMUDEZ  retornó  precipitadamente  a  su  carril  golpeando  la  carreta  y  dando lugar a que la  volqueta    que    detrás    suyo    marchaba,   conducida   por   MARTIN  EMILIO  TOBAR  GOMEZ,  golpeara el  microbús  por  la parte posterior y se deslizara invadiendo el carril izquierdo  por     donde     venía     la     “Aerován”,  la  que impactó la volqueta por la parte media.   

Las   personas   que  en  tal  oportunidad  fallecieron  respondían a los nombres de Héctor Arbey  Perea  Otero,  Adolfo León Daza Rengifo y Henry   Casañas   Potes,   este  último  conductor       de       la       “Aerován”,  resultado  al  cual  quedó circunscrita la presente investigación, luego de la  expedición  de  copias  para  la  continuación  del  trámite  en cuanto a las  lesiones    padecidas    por   pasajeros   y   ocupantes   de   los   vehículos  colisionados.   

Iniciada  la  investigación con base en las  actas   de  levantamiento  de  los  cadáveres  y  vinculados  a  la  misma  los  conductores  de  dos  de  los  vehículos  accidentados,  esto  es, ADOLFO  LEON OSPINA BERMUDEZ y MARTIN  EMILIO TOBAR GOMEZ, en su contra se  profirió  resolución  de  acusación  el  15  de  agosto de 1997 en calidad de  presuntos  autores del delito de homicidio culposo, decisión que fue confirmada  por  un  fiscal  de  segunda  instancia  mediante  la suya de enero 7 de 1998 al  desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  los  defensores  de  los  acusados.   

Realizada  la audiencia pública, el Juzgado  2°  Penal  del Circuito de Santander de Quilichao, mediante fallo de mayo 19 de  1999    condenó    a   OSPINA   BERMUDEZ  a  la pena privativa de la libertad ya señalada, a la suspensión  del  ejercicio  de  conductor  por  el mismo término y al pago solidario de los  perjuicios  ocasionados  con el múltiple homicidio culposo en las sumas y a los  beneficiarios  allí  señalados,  condena  esta última que involucró en forma  solidaria     al    tercero    civilmente    responsable    vinculado    a    la  investigación.   

Mediante  decisión  de  mayo  26 de 1999 se  adicionó  la  sentencia  anterior,  para   absolver de todos los cargos al  otro  conductor  acusado,  esto es,  MARTIN EMILIO  TOBAR GOMEZ.   

Impugnado  el  fallo  adverso por la defensa  técnica,  el Tribunal de Popayán por el suyo de agosto 10 de 1999 lo confirmó  integralmente,  decisión  esta  última contra la cual el mismo sujeto procesal  interpuso recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

Invocando la causal primera, cuerpo segundo,  del  artículo 220 del estatuto procesal penal que regía a la sazón, a través  de  un único cargo se impugna el fallo de segunda instancia por haber incurrido  en   violación  indirecta  de la ley sustancial merced a un error de hecho  por  falso  juicio  de  identidad en la apreciación de las pruebas relacionadas  con el factor culpabilidad.   

Al  desarrollar  el cargo así propuesto, el  libelista  comienza por incluir una particular reseña de las consideraciones de  los  fallos  de  instancia,  a  las  que  de una vez califica como errores, para  concluir  afirmando  que por razón de ello se profirió condena en perjuicio de  su  procurado  y  en  beneficio  del  otro  procesado  que  terminó absuelto de  los  cargos que la fiscalía le imputó en la acusación.   

No  obstante  esa  inicial precisión, anota  luego  que  el  error  consistió  en  “ignorar   la   existencia   de   unas   pruebas   obrantes   en   el  proceso”,  lo  que  originó  que  se desfigurara el principio de identidad del  “medio  probante”,  haciéndole  producir  unos  efectos probatorios que de su contenido  no se desprenden.   

Para  concluir  en  la  imprudencia  de  su  patrocinado,  agrega  el  demandante, se otorgó total credibilidad al procesado  absuelto  con  desconocimiento  del  postulado  del  in  dubio  pro  reo,  porque  frente  a las dudas sobre su  responsabilidad,  que no hubo forma de probar salvo por el subjetivo criterio de  los funcionarios, han debido resolverse en su favor.   

Aduce   además   que  para  descartar  la  imprudencia  del  otro acusado no se tuvo en cuenta que las pruebas indicaban lo  contrario,   como   es  el  caso  de  la  versión  que  el  mismo  TOBAR  GOMEZ rindió el día de los hechos  ante  la  Fiscal  que  realizó el levantamiento de los cadáveres, pues de ella  surge  que  momentos  antes  del accidente tuvo el dominio de las circunstancias  que  ocurrían  con  el  vehículo conducido por OSPINA  BERMUDEZ,  razón  suficiente  para concluir que no se  vio  forzado  a  frenar  bruscamente  y  menos  virar  hacia  el lado izquierdo,  movimiento   que  además   no  era  aconsejable  desde  ningún  punto  de  vista.   

El  fallador  realizó una distorsión de lo  acontecido,  agrega  el  actor, haciendo eco de la afirmación según la cual el  conductor  absuelto  fue  víctima  de  la  maniobra  que  intentó  realizar su  patrocinado,  cuando  en realidad aquél tuvo todo el tiempo y la oportunidad de  realizar  una  mejor  maniobra  que hubiese evitado el funesto desenlace que ese  día se produjo.   

La  afirmación  del  procesado TOBAR  GOMEZ  de  haber visto “la    señal   de   stop”  cuando el vehículo conducido por su  patrocinado     disminuyó     la     velocidad     pero     no     “señal  para  adelantar  hacia el lado  izquierdo”,  jamás  fue  tenida en cuenta durante la investigación y menos en  el  fallo  atacado,  no obstante que ella señalaba que su procurado sí indicó  la  maniobra  que  iba  a  realizar cumpliendo las normas de tránsito terrestre  sobre   el   particular,   así   lo  niegue  el  antes  nombrado,  “pues una cosa es que él no haya visto  y  otra  muy  diferente  que  el  señor  OSPINA no lo hubiera hecho”.   

Otorgarle credibilidad solamente al procesado  absuelto   es   actitud   atentatoria   de   los   postulados  del  in   dubio  pro  reo  y  por  ende  de  la  exigencia  contenida  en  el artículo 247 del estatuto procesal penal que exige  certeza  sobre  la  responsabilidad para afectar a un procesado con sentencia de  condena,  razón  de  más,  concluye,  “para  considerar  que  existe  un  error  de  hecho  cometido por el  funcionario   de   segunda   instancia   al   realizar   la  valoración  de  la  prueba”.   

Como  según las reglas de la experiencia un  vehículo  de  tracción  animal  difícilmente  puede  alcanzar  una  velocidad  superior  a  20  kilómetro  por  hora, por deducción concluye que el vehículo  conducido      por      el     procesado     OSPINA  BERMÚDEZ, que se encontraba detrás de la carretilla,  transitaba  a  velocidad  inferior,  por  lo cual pierde peso la conclusión del  fallador  en esta materia, como también la consideración de que aquél no tuvo  en  cuenta  que  por  la  calzada  izquierda  marchaba  otro  vehículo,  porque  precisamente   por  ello  fue  que  optó  por  volver  a  su  carril  denotando  responsabilidad  para  evitarle  al mismo cualquier percance y ausencia de culpa  en   cuanto   a   la   colisión  de  la  volqueta  conducida  por  TOBAR  GOMEZ,  de  quien por no guardar la  debida  distancia predica incluso inexperiencia e irresponsabilidad y no duda en  señalarlo  como  el  único  responsable  del  accidente,  a quien se absolvió  “por   una   errónea  apreciación  del  conjunto  probatorio”.   

A   partir   de   los   errores  de  hecho  trascendentes  y manifiestos que considera suficientemente demostrados, el actor  considera  que  se  vulneraron  en  forma  inmediata  las  normas que regulan la  actividad  probatoria,  esto  es,  los  artículos  246, 248, 254, 302 y 303 del  estatuto  procesal  penal  vigente  para  la época, y de manera mediata las que  regulan  las actividades de tránsito, tales como los artículos 135, 136, 137 y  149  del  Decreto  1344  de  1970,  con  las  modificaciones introducidas por el  Decreto  1809  de  1990,  así  como  el artículo 247 del estatuto primeramente  mencionado.   

Solicita a la Corte, finalmente, la casación  del  fallo   impugnado para que se dicte sentencia sustitutiva “a favor de las pretensiones del señor  ADOLFO    LEON    OSPINA    BERMUDEZ”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Ha  sido  insistentemente dicho por la Corte  que  el  recurso extraordinario de casación no constituye una tercera instancia  o  instancia  adicional  a  las  ordinarias del trámite procesal por cuyo medio  puedan  plantearse aspectos finalísticamente orientados a lograr la continuidad  de  los  debates  fáctico  probatorios llevados a cabo y superados dentro de la  respectiva actuación procesal.   

Por  el contrario, este especial instrumento  de  control  eminentemente  rogado  corresponde  a  un juicio técnico jurídico  contra  el  fallo  de  segundo grado que llega ungido de la doble presunción de  acierto  y  legalidad,  orientado  a lograr su invalidación cuando se demuestre  que  la declaración de justicia allí contenida se apartó de la voluntad de la  ley.   

Tales características intrínsecas aparejan  para  el demandante la obligación de demostrar una tal ocurrencia dentro de las  precisas  exigencias  legales  de forma y contenido que la normatividad procesal  taxativamente  señala,  si  aspira  a  que  la  demanda  adquiera  virtud  para  franquear el estudio de fondo del tema o temas propuestos.   

En  al asunto que ahora concita la atención  de  la Sala, consultadas la presentación y fundamentación del único cargo que  plantea  la demanda, sin dificultad se concluye  que ésta incumple con los  presupuestos  básicos  de  admisibilidad  que  señalaba  el  artículo 225 del  estatuto  procesal  penal  vigente  para  el  momento  de  la interposición del  extraordinario  recurso, atrayendo para sí la consecuencia procesal prevista en  el  artículo  226  ibídem,  esto   es,   su   rechazo   y   consecuente   declaratoria   de  deserción  del  recurso.   

En  efecto,  no  obstante haber anunciado en  forma   contundente   que   el   ad  quem  incurrió  en  error  de hecho por falso juicio de identidad en la  apreciación  “del conjunto  probatorio”  relacionado    con    el   factor   culpabilidad,   del   desarrollo  argumentativo  que  le  aporta  al cargo lo que en definitiva se tiene es que la  inconformidad  medular  radica en el hecho de que no se hubiera tenido en cuenta  una  parte  de  la  versión  del  procesado absuelto pues, a partir de ella, la  imprudencia  generadora del accidente no radicaría en cabeza de su patrocinado,  como se concluyó por las instancias, sino en la de aquél.   

A tal información se refiere expresamente el  actor  cuando  en el libelo incluye el siguiente fragmento de la indagatoria del  procesado   TOBAR  GOMEZ  :  “Vi  la  señal  de  stop  cuando  mermóo  velocidad  pero  no  vi  señal  para  adelantar  hacia el lado  izquierdo”.   

Sin  embargo  de  lo  anterior, nada se dijo  sobre  la  deducción que del contenido de tal medio de prueba hizo el juzgador,  ejercicio   indispensable   para   evidenciar   a   través   de   la  necesaria  confrontación  el  desacierto  de  la conclusión que en relación con el mismo  contiene  el  fallo atacado. Por el contrario, lo que a continuación incluye el  actor  es un claro cuestionamiento sobre la credibilidad que a este procesado se  otorgó  para  descartar  su  imprudencia como causa de la colisión múltiple y  atribuírsela  exclusivamente a su procurado, desviando así la censura hacia el  ámbito de un tipo de error probatorio distinto del que enuncia.   

Así  entonces,  según  el  discurso  del  demandante,  no  es  que  el  sentenciador  haya  mutilado  el  contenido  de la  indagatoria  del  procesado  absuelto,  sino  que  discrepa  de la forma como el  Tribunal  estableció y valoró el elemento culpabilidad, aspecto controvertible  mediante  la  demostración de lo absurdo de las reflexiones del juzgador (falso  raciocinio),    y    no   mediante   la   proposición   de   otras   hipótesis  explicativas.   

Tampoco  es  afortunado  el  censor  en  la  presentación  o  desarrollo  del  otro  tipo de error que aparentemente quería  plantear  cuando  asegura  que  el yerro del juzgador consistió en “ignorar  la existencia de unas pruebas  obrantes  en  el  proceso”,  porque  en  esta  materia  brilla  por  su ausencia la  referencia  a las unidades de investigación que legalmente allegadas al proceso  hubieran sido desatendidas por los juzgadores de instancia.   

Así,  las desarticuladas referencias que el  actor  hace  respecto de distintos tipos de errores fácticos, las cuales pronto  abandona  para introducir la subjetiva ponderación de los hechos, convierten el  libelo  en  un  típico  alegato  de  instancia  y  revelan por sí solas que el  demandante  le  apuesta  a  una revaloración de las pruebas en postura del todo  ajena  al  debate  en  casación, cuando el objeto de este medio de impugnación  atañe  a  la  logicidad  y  suficiencia  de  los  razonamientos de la sentencia  atacada (artículo 218 del estatuto procesal penal atrás citado).   

A  las  informalidades  ya vistas se suma la  falencia  adicional  en  que  incurre  el  demandante  al  señalar  como normas  sustanciales  transgredidas  los  artículos  135, 136, 137 y 149 del Código de  Transporte  Terrestre  (Decreto  1344 de 1970, modificado por el Decreto 1809 de  1990),  así  como el artículo 247 del anterior Código de Procedimiento Penal,  sin  reparar  que  ellas  no  ostentan dicho carácter, pues las primeras apenas  contienen    previsiones    sobre    “Conducción  de  Vehículos”         y         “Velocidades,”  y  la  última  es  de  naturaleza eminentemente   instrumental.   

Ante  los  insalvables  defectos  de  orden  técnico  y  de  fundamentación,         se  inadmitirá  la  demanda  y  se  declarará  desierto  el recurso, de conformidad con la previsión contenida en el artículo  226  del  estatuto  procesal  penal  vigente al momento de la interposición del  recurso extraordinario de casación.   

Por  lo  expuesto,  LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R E S U E L V E  

Inadmitir la demanda de casación presentada  por  el  defensor  del  procesado  ADOLFO  LEON OSPINA  BERMÚDEZ,  y  como  consecuencia  de  ello,  declarar  desierto el recurso interpuesto por el mismo.   

Contra  este auto no procede recurso alguno,  según  lo  previsto  en  los  artículos 226 y 197 del código de procedimiento  aplicable al caso.   

Cópiese,   comuníquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZON  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE    E.   CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS          CARLOS  A.  GÁLVEZ  ARGOTE                

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                 EDGAR         LOMBANA  TRUJILLO               

CARLOS        E.        MEJÍA  ESCOBAR                         NILSON          PINILLA  PINILLA                    

TERESA RUIZ NUÑEZ  

SECRETARIA  

    

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