18025(23-03-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18025  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta N° 26   

Bogotá, D.C., veintitrés de marzo de dos mil  seis.   

V I S T O S  

Se pronuncia la Corte sobre la posibilidad de  remitir  la  actuación  al  reparto  de  los  Juzgados de Ejecución de Penas y  Medidas  de Seguridad de Bogotá, D.C., a fin de que se resuelva la petición de  rehabilitación  de  derechos,  deprecada  por  el  doctor  JULIO  CÉSAR CHAVES  OSORIO,  quien  fuera  condenado  por  esta  Sala por la comisión del delito de  Falso testimonio.   

A N T E C E D E N T E S  

         

El 8 de julio de 2003 esta sala de casación  condenó  a  JULIO  CÉSAR  CHAVES OSORIO, Procurador Judicial II, adscrito a la  Procuraduría  de  Cartago,  a  la pena principal de 18 meses de prisión y a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  igual  término,  al  hallarlo  autor penalmente responsable del  delito  de  Falso testimonio,  concediéndole   la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena,  prestándose  para  el efecto la caución prendaria y suscribiéndose el acta de  compromiso respectivas.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

Dado  que  el 1º de enero de 2005 entró en  vigencia  en  algunos  distritos judiciales, entre ellos el de Bogotá, D.C., la  Ley  906  de 2004, corresponde a la Sala determinar si conserva competencia para  continuar  conociendo  de  la  ejecución de las penas impuestas al doctor JULIO  CÉSAR  CHAVES OSORIO, ex Procurador Judicial II, adscrito a la Procuraduría de  Cartago,  pues  aun  cuando  el inciso segundo del artículo 79 de la Ley 600 de  2000  se  la  concede,  por  haber ostentado fuero legal para su juzgamiento, el  parágrafo  del numeral 9º del artículo 38 de la Ley 906 de 2004 se la otorga,  en  primera  instancia,  a  los  jueces  de  ejecución  de  penas  y medidas de  seguridad  del  lugar  donde  se  encuentre  cumpliendo  la  pena,  y la segunda  instancia al juez de conocimiento respectivo.   

Ahora  bien,  atendiendo  al  principio  de  favorabilidad   que   rige  en  materia  penal  y  procesal  penal  con  efectos  sustanciales,  por disposición del artículo 29 de la Constitución Política y  del  artículo  6º  de  las  leyes  600  de  2000  y 906 de 2004, la Sala viene  insistiendo  en  la  procedencia  de la aplicación retroactiva de la última de  las  leyes  indicadas,  a  asuntos  disciplinados  por  la  primera de las leyes  aludidas,  por  ocurrir  los  hechos  en  su vigencia, cimentada en que no sólo  opera  en  casos  de  sucesión  de  leyes  sino, además, en la coexistencia de  normas,  siempre  y  cuando los preceptos llamados a regular el asunto jurídico  de  los  dos  estatutos  procesales  contemplen  el mismo supuesto de hecho y no  hagan  parte  de  la  esencia  o naturaleza jurídica del sistema procesal penal  acusatorio,   y   el   seleccionado   le   reporte   ventajas   al  procesado  o  condenado.   

Con   la   aplicación   del   Código  de  Procedimiento   Penal   de   2004   a  las  conductas  punibles  ejecutadas  con  posterioridad  al  1º de enero de 2005, en los Distritos Judiciales de Armenia,  Bogotá,  Manizales  y Pereira, y a partir del 1º de enero del año en curso en  los  Distritos  Judiciales de Bucaramanga, Buga, Cali, Medellín, San Gil, Santa  Rosa  de  Viterbo  y  Tunja, y la Ley 600 de 2000 a los comportamientos ilegales  realizados  con  antelación  a  esa  fecha,  o  después  de ella en los demás  distritos  judiciales  del país, y para investigar y juzgar a los congresistas,  según  lo  señalado en el artículo 533 de la Ley 906 de 2004, es evidente que  los procedimientos penales coexisten en su aplicación.   

Además,  comparadas las normas que fijan el  funcionario  competente  para vigilar el cumplimiento de las penas impuestas, se  advierte  que  las  mismas  tienen efectos sustanciales, pues no es lo mismo que  las  decisiones  adoptadas por la Sala de Casación Penal tengan el carácter de  única  instancia,  en razón a que las mismas son inapelables, por ser la Corte  Suprema  de  Justicia  el  máximo  tribunal de la jurisdicción ordinaria en el  país,  a  que  se  materialicen  las garantías fundamentales de impugnación y  segunda  instancia,  las  cuales  hacen  parte  del  derecho  al  debido proceso  (artículo  29,  Constitución  Política),  como  ocurre  con el nuevo Estatuto  Procesal  Penal,  en  razón a que se le asigna el conocimiento de la ejecución  de  la  pena,  en primera instancia, al juez de ejecución de penas y medidas de  seguridad  del  lugar  donde  se  encuentre  cumpliendo  la  pena  y, la segunda  instancia  por  medio del recurso ordinario de apelación, al respectivo juez de  conocimiento.   

Y  como tales preceptos no hacen parte de la  esencia  o  naturaleza jurídica del nuevo sistema de investigación, acusación  y  juzgamiento,  consagrado en la Ley 906 de 2004, lo que conlleva al imperativo  constitucional  y  legal  de  aplicar en forma retroactiva el artículo 38 de la  ley   en   mención,   por   reportarle   beneficios   al  penado  frente  a  la  reglamentación  que  del  mismo  supuesto  de  hecho  se  hace en la Ley 600 de  2000.   

Sobre   el   particular   la  Sala  se  ha  pronunciado,  entre otras ocasiones, el 17 y 31 de agosto de 2005, dentro de los  radicados 15826 y 16519.   

Adicionalmente, cabe señalarse otro aspecto  que  incide en el asunto.  Como se sabe, por ministerio de la Constitución  Política  (artículo  235,  numeral 4º) y de la Ley 600 de 2000 (artículo 75,  numeral  6º),  entre  sus  atribuciones  la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de Justicia tiene la de juzgar, entre otros funcionarios, a los Agentes  del  Ministerio  Público  ante los diferentes tribunales superiores de distrito  judicial.   De  esta  regulación  se  desprende  el  instituto  del fuero,  consagrado   para   que   estos   altos  dignatarios  respondan  por  eventuales  infracciones  a  la  ley penal, ante un organismo preconstituido, también en la  cúspide  de  la estructura jurisdiccional, como es la Corte, en atención a las  calidades que se desprenden del cargo.   

Pero  tanto  constitución  y ley limitan la  cobertura   del   fuero   respecto   de  tales  servidores  a  esa  fase  de  la  actuación:   el juzgamiento.  Esta termina con la ejecutoria material  del  fallo  que  corresponda.  Si es de carácter condenatorio, a partir de  ese  instante se abre paso a un estadio diferente, pos procesal si se quiere, el  de ejecución de la sanción impuesta.   

Allí, quien tenía la calidad de justiciable  o  procesado,  ya  pasa  a  tener  la de reo.  Expresado de otra manera, el  rigor   de  la  sentencia  condenatoria  lleva  implícita  la  pérdida  de  la  investidura  generadora  del fuero, lo que implica que el procesado, a partir de  ese   momento,   queda   sometido   a   las   mismas   reglas   del   resto   de  condenados.   

Ahora,  que el artículo 79 de la Ley 600 de  2000  señala  que  la  competencia  para la ejecución de las sanciones penales  permanecerá  en  la  autoridad  judicial  de  conocimiento,  cuando se trata de  procesados  o condenados con fuero, no envuelve una prolongación de éste, sino  que  implica  una  simple distribución de competencias, que ahora, en virtud de  lo  dispuesto  en  el  numeral 9º del artículo 38 de la Ley 906 de 2004, queda  asignada  a los jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad, como se ha  explicado en esta providencia.   

Por consiguiente, se dispondrá el envío del  proceso  al  Reparto  de  los  Juzgados  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de  Seguridad  de Bogotá, D.C., por ser el competente para vigilar la ejecución de  la  pena  impuesta  al  doctor  CHAVES  OSORIO y, de contera, resolver todos los  asuntos  relacionados,  como  son,  por ejemplo, la rehabilitación de derechos,  por  ser  la sede de la Corte Suprema de Justicia, autoridad judicial que dictó  el fallo de única instancia.   

Lo anterior de conformidad con lo establecido  en   el   artículo   1º  del  Acuerdo  054  de  1994,  expedido  por  la  Sala  Administrativa   del   Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  que  a  la  letra  dice:   

“Los  jueces  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  conocen  de  todas  las  cuestiones  relacionadas con la  ejecución  punitiva  de  los  condenados que se encuentren en las cárceles del  respectivo  Circuito  donde  estuvieren  radicados,  sin consideración al lugar  donde se hubiere proferido la respectiva sentencia.   

Asimismo conocerán del cumplimiento de las  sentencias  condenatorias donde no se hubiere dispuesto el descuento efectivo de  la  pena,   siempre  y cuando que el fallo de primera o única instancia se  hubiere     proferido     en     el     lugar     de     su     sede…”        (negrilla      no  original)   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Declarar  que la vigilancia de la ejecución  de  la pena impuesta por esta Corporación al doctor JULIO CÉSAR CHAVES OSORIO,  ex  Procurador  Judicial  II,  adscrito  a  la  Procuraduría de Cartago, y, por  consiguiente,  la  resolución  de  las  solicitudes  que sobre el particular se  hagan,  como  es  el  caso  de la rehabilitación de derechos, le corresponde al  Juzgado  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bogotá, D.C., que por  reparto    le    corresponda,    a    donde    se    dispone   el   envío   del  expediente.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Permiso   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                     ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                       ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                        JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Excusa justificada  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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