17957(06-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17957  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 191  

          Bogotá, D. C., seis de diciembre de dos mil uno.   

VISTOS  

          En  relación  con  el  fallo  de segunda instancia fechado el 28 de  agosto  de  2000,  obra  de  la  Sala de Descongestión del Tribunal Superior de  Medellín,  propuso  casación  discrecional  el  defensor  de  la procesada LUZ  GABRIELA  ARIAS,  en  vista  de  que  su  defendida resultó condenada a la pena  principal  de  doce  (12)  meses  de  prisión  y  le negaron el subrogado de la  condena  de  ejecución  condicional,  como  autora  del  delito  de tráfico de  estupefacientes  previsto  en  el  inciso  2°  del artículo 33 de la Ley 30 de  1986, modificado por el artículo 17 de la Ley 365 de 1997.   

          De  conformidad  con  el inciso 3° del artículo 205 del Código de  Procedimiento  Penal,  la  Corte decidirá sobre la concesión o negación de la  impugnación extraordinaria.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          En  virtud  de  la  diligencia de allanamiento y registro practicada  por  el  Fiscal  47  Delegado  ante  los Jueces Penales del Circuito de Itagüí  (Antioquia),  el  día  28  de  abril  de  2000 en las horas de la tarde, fueron  decomisadas  sustancias  estupefacientes  en  la  residencia  de  la señora LUZ  GABRIELA  ARIAS,  situada en la carrera 49 N° 64A-42, barrio Simón Bolívar de  la  mencionada  población,  entre  ellas  18 bolsas de marihuana en porciones y  otro  tanto  prensada,  para  una cantidad neta de 280 gramos y 445 papeletas de  sustancia  a  base  cocaína  (bazuca)  con  un  peso  neto  de 70 gramos.   También  se  incautaron bolsas de polietileno de diferentes tamaños y colores,  papel  para  envolver  la  droga,  dinero  en cuantía de $ 37.000.oo y tres (3)  bíperes,  todo  lo cual señalaba la dedicación de la residencia a un expendio  de  alucinógenos,  como  se había determinado por seguimientos de inteligencia  policiva antes de ordenar la respectiva diligencia.   

          Capturada  la  dueña  de la residencia, señora LUZ GABRIELA ARIAS,  fue  recibida  en indagatoria y, por medio de resolución del 4 de mayo del año  indicado,  la  Fiscalía ordenó su detención preventiva con derecho a libertad  provisional (f. 25).   

          Merced  a  la  petición  hecha  por la sindicada, el 20 de junio de  2000  se  llevó  a  cabo  diligencia  de  aceptación  de cargos para sentencia  anticipada,  conforme  con  el inciso 2° del artículo 33 de la Ley 30 de 1986,  modificado  por  el  artículo  17  de la Ley 365 de 1997 (f. 53).  Por tal  motivo,  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Itagüí  dictó  fallo  anticipado  el  27  de  junio  del  mismo año, por medio del cual condenó a la  acusada  a  la  pena principal de doce (12) meses de prisión, a la accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo término y le  negó  el  subrogado  de  la  condena  de ejecución condicional, en vista de la  personalidad,  la  naturaleza  y las modalidades del hecho punible atribuido (f.  60).   

          El  Tribunal  Superior  de  Medellín, en su Sala de Descongestión,  confirmó  integralmente  la  sentencia  de  primer  grado,  de  acuerdo  con la  decisión que se dejó reseñada (f. 81).   

LA DEMANDA  

          1.   Con el preámbulo de que el Tribunal negó el subrogado de  la  condena  de  ejecución  condicional  en  contravía  del  espíritu  de  la  Constitución  y  la hermenéutica jurídica que ha imperado en distintos fallos  de  tutela  de la Corte Constitucional y también de casación proferidos por la  Corte  Suprema  de  Justicia,  según  los  cuales deben prevalecer los derechos  fundamentales,  el actor estima violadas las garantías de la libertad personal,  el debido proceso y la preeminencia del derecho sustancial.   

          2.    A  continuación,  con  base  en  la  causal  primera  de  casación  prevista  en  el  artículo  220  del  Código de Procedimiento Penal  derogado,  el  censor  señala  una presunta violación  directa  de la ley sustancial, por aplicación indebida  del  artículo  68  del  Código  Penal  de  1980,  motivada  por un yerro en la  hermenéutica  o interpretación de la norma, puesto que se le da un alcance que  ella  no tiene y se exigen requisitos que no están expresamente contemplados en  ella.   

          3.   Expone  que  se  han  dejado de aplicar los artículos 29,  inciso  3°  y  228 de la Constitución Política, que prevén los principios de  favorabilidad   y  prevalencia  del  derecho  sustancial  y,  como  concepto  de  violación,  aduce  que la Corte Constitucional ha enriquecido la doctrina sobre  el  derecho fundamental a la libertad personal, en el sentido de que ésta sólo  debe  restringirse  en casos graves y no leves como el ocupa la atención, pues,  aparte  del  requisito objetivo del quantum  de  la  pena,  se  cumplen  los de orden subjetivo en virtud de la  confesión  de  la procesada, el arrepentimiento total, la observación de buena  conducta  con  posterioridad al delito, el haber solicitado sentencia anticipada  y la ausencia de antecedentes penales y de policía.   

          4.   Argumenta  que  el  fallador  cometió  un error al querer  irrogar   un  escarnio  público  mediante  la  negación  del  subrogado  a  su  defendida,  criterio  que  no  está  implícito  en el artículo 68 del Código  Penal  derogado,  cuando contempla como requisito que el juez tenga la seguridad  de que el procesado no volverá a delinquir.   

          5.   Como  reflejo del espíritu constitucional de privilegio a  la  libertad  en  lugar  de  su limitación, el legislador expidió la ley 81 de  1993,  por medio de la cual reguló la detención domiciliaria para casos en que  el  mínimo  de  la  pena sea inferior a cinco (5) años de prisión, consciente  como  era  de  que  debe garantizar la resocialización del delincuente y de que  ella  no  se  logra  desprendiéndolo  del seno de la familia y de la sociedad o  privándole  de  la oportunidad de manutención y tutela de la educación de sus  hijos menores.   

          6.   Por  otra  parte, cuando se estableció el principio de la  prevalencia  del derecho sustancial, el Constituyente quiso hacer a un lado toda  concepción  de  índole subjetiva o imaginaria, pues ésta crea imprecisiones e  injusticias,  de  modo que el fallador frente a casos similares podría conceder  o  negar  el  subrogado  de la condena condicional, incertidumbre que obviamente  repercute  en  la  seguridad  jurídica  que  debe  tributar  la aplicación del  Derecho.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          1.   Prevé  el inciso 3° del artículo 205 del actual Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley 600 de 2000), al igual que lo hacía el artículo  1°  de  la Ley 553 de 2000, vigente para la época en que se dictó el fallo de  segundo  grado  y  fue  intentada  la  casación,  que la modalidad discrecional  procede  en  casos  distintos  a  los  señalados  en  el inciso 1°, cuando sea  necesario  para  desarrollar  la jurisprudencia y/o para garantizar los derechos  fundamentales.   Es  decir,  ante evidencia de la necesidad de estos fines,  podrá  proponerse  la  casación  discrecional,  aunque la sentencia de segunda  instancia  no  la  haya dictado un tribunal o se proceda por delito cuyo máximo  de pena privativa de la libertad no supere los ocho (8) años.   

          2.   En  el caso examinado, la procesada LUZ GABRIELA ARIAS fue  condenada  por  el  delito  de tráfico de estupefacientes previsto en el inciso  2°  del artículo 33 de la Ley 30 de 1986, modificado por el artículo 17 de la  Ley  365  de  1997,  cuya  pena  oscila  entre  uno  (1)  y  tres  (3)  años de  prisión.   De modo que, en principio, resultaba procedente reclamar por la  vía excepcional de la casación discrecional.   

          3.   Sin  embargo,  en  vista  de que el actor afirma que, como  consecuencia  de  la  negación  del  subrogado  de  la  condena  de  ejecución  condicional,  el  Tribunal ha violado las garantías de la libertad personal, el  debido  proceso,  la  favorabilidad  y  la  prevalencia  del derecho sustancial,  siempre  la  Corte  ha  exigido  una  demostración  sumaria  de la afrenta   directa   a   dichos   derechos  fundamentales.   

          4.   Es  obvio  que,  si  humanamente se comprende, una persona  condenada  pueda sentir lastimados todos los derechos fundamentales involucrados  en  esa  severa  reacción  estatal frente al delito, tales como la dignidad, la  presunción  de  inocencia,  el  debido  proceso,  la  libertad  personal  o  la  favorabilidad.   Mas,  como  se  trata de proteger estas garantías por una  vía  excepcional,  en  el  sentido  de  que  no puedan ser restringidas (cuando  admiten  la  restricción)  más  allá  de  la  necesidad  de  eficacia  de  la  persecución  penal legítima y regularizada del Estado, el reclamante habrá de  insinuar  prueba  verosímil  sobre  la arbitrariedad cometida o la agresión  directa  a las mismas por parte  de la judicatura.   

          5.   Así  entonces, en tratándose del subrogado de la condena  de  ejecución  condicional,  resulta claro que la negación del mismo afecta la  libertad  de la persona procesada, pero, como quiera que el Estado-jurisdicción  está  facultado  para  hacerlo si tienen cumplida vigencia ciertos presupuestos  legales,  será  necesario  que  el  demandante  deje  insinuada  la  violación  flagrante  de  dichos  requerimientos.   Es  decir, tendría que plantearse  verosímilmente  que  el  juzgador inventó una exigencia que no está expresa o  implícita  en  el  artículo  68  del Código Penal de 1980 (correspondiente al  artículo  63  de  la  Ley  599  de  2000),  actitud que habría transgredido el  principio  de  legalidad;  o  que  no  motivó razonablemente la denegación del  sustituto,  sino  que  todo lo hizo en obediencia al más puro capricho, pues en  tal caso conculcaría la garantía del debido proceso.   

          6.    Claro   que   en   casación   pueden   discutirse  otras  eventualidades  de la negación del subrogado, siempre y cuando el monto máximo  de  la  pena  (más  de  ocho  años)  abra la vía de la modalidad común de la  misma,  tales  como la falta de aplicación de la norma sustancial (art. 68) por  interpretación  errónea  de la misma (como se sugiere en el caso analizado), o  los   errores  en  la  apreciación  de  ciertas  pruebas  o  datos  que  éstas  suministren (como también lo insinúa el recurrente).   

          7.   De todas maneras, el carácter excepcional de la casación  discrecional   implica   que  el  agravio  al  derecho  fundamental  haya  sido  tan  directo que sea necesario ampararlo inmediatamente  por  esta vía, pues el recurso no está dispuesto para  volver   sobre   meras  discrepancias  de  criterios  con  las  interpretaciones  jurídicas  o  las apreciaciones probatorias hechas por los juzgadores, dado que  se  parte  de  la presunción de acierto de dichos razonamientos, hasta el punto  que  el  demandante  tendrá que demostrar que éstos no se hicieron o que ellos  arrancan   de   una   acometida   ostensible   a   los   derechos  fundamentales  invocados.   

          8.   Por  otra parte, en cuanto al debido proceso, la negación  del  subrogado  obviamente  se adoptó dentro de la sentencia condenatoria, pero  nada  se ha perfilado verosímilmente como irregularidad manifiesta en el camino  de  llegada  a  dicho  fallo, máxime que éste tiene carácter anticipado y fue  dictado con la anuencia del procesado y su defensor.   

          9.    Finalmente,   no   obstante  que  el  censor  invocó  la  violación  a  la  garantía  fundamental  de la favorabilidad, ningún esfuerzo  posterior  hizo  para  demostrarla,  en  el  sentido de enseñar el tránsito de  legislación  que la justificara, pues, si lo que pretendía era el favor   rei   en  cuanto  a  la  doctrina  jurisprudencial  más  benigna  a  los  intereses de la procesada, tampoco dejó  clara  la arbitrariedad cometida por el fallador en ese sentido, verbigracia por  no  haberla  estimado  pertinente  para el caso, a pesar de que el monto de pena  cumplía  el  requisito  objetivo, y además considerar que otras circunstancias  no   satisfacían   la   exigencia   de   índole   subjetiva   o  racionalmente  valorativa.   

          Por  falta  del  mínimo de demostración reseñado, la Corporación  no podrá conceder el recurso de casación discrecional rogado.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          No  conceder  el  recurso de casación discrecional propuesto por el  defensor de la procesada LUZ GABRIELA ARIAS.   

          En   relación   con   esta   decisión,   procede   el  recurso  de  reposición.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE      ENRIQUE      CÓRDOBA  POVEDA           

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS             CARLOS      A.      GALVEZ  ARGOTE                         

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                     EDGAR               LOMBANA  TRUJILLO              

ALVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                        NILSON                     PINILLA  PINILLA                     

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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