17953(23-07-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 17953  

  CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

  SALA   DE   CASACION  PENAL   

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nro: 103   

          Bogotá   D.C.,   lunes  veintitrés  de  julio  del  año  dos  mil  uno.   

VISTOS  

          Conforme  con  lo  establecido en los artículos 234 y 235 del C. de  P.  Penal,  se  pronuncia  la  Sala  acerca  de  la  admisión  de la demanda de  revisión   instaurada   por   el   apoderado   Judicial  de   MARÍA  SMITH  SAAVEDRA SÁNCHEZ, contra la  sentencia  proferida  el 12 de noviembre de 1998 por el Tribunal Superior de San  Gil,  Santander, por cuyo medio confirmó con modificaciones la condena impuesta  por  el Juzgado 2º Penal del Circuito de dicha ciudad a la mentada mujer y a su  madre,  María  Elisa  Sánchez de Saavedra, fijando en definitiva la sanción a  purgar  en  20  años  y  2  meses  de  prisión como responsables del homicidio  perpetrado  con ira e intenso dolor en Francelino Savedra Useda, padre y esposo,  en  su  orden, de las citadas féminas, en concurso con porte ilegal de armas de  fuego de defensa personal.   

HECHOS  

Fueron  relatados  por  el  fallador  en  la  segunda instancia, así:   

“El episodio que  originó  la  condena de las acusadas acaeció en las primeras horas de la noche  del     26     de    enero    de    1997    en    la    hacienda    ‘Chaguatá’    de    la   vereda   ‘Loma      de     Hoyos’,    jurisdicción    municipal   de  Oiba.   

“En  la  mencionada  ocasión  se  daba  comienzo  en  la finca a una  jornada  de  molienda, para lo cual como es usual  habían sido contratados  varios  campesinos  de la región. Cuando el ciudadano Francelino Saavedra Useda  se  encontraba  dialogando con los jornaleros, intempestivamente irrumpió en la  escena  Aldemar  Téllez  Gordón  provisto  de  un revólver Smith & Wesson  calibre  38,  propinándole  varios  disparos  y  a  consecuencia  de los mismos  murió, dándose a la fuga el autor en forma inmediata.   

“En el transcurso  de  la  investigación  se  supo  que  las  procesadas contrataron a los autores  materiales  del hecho por la suma de $500.000, e igualmente les suministraron un  arma  para  llevar  a  cabo  su propósito, la cual no ostentaba salvoconducto a  nombre     de    las    citadas    mujeres    ni    de    aquéllos.”   

LA    DEMANDA   DE  REVISIÓN   

Al amparo de la causal tercera prevista en el  Art.  232  del  C.  de P. Penal, pretende el accionante remover el fallo atacado  con  la  argumentación  de que su asistida es inocente del hecho por el cual se  le  condenó,  conforme con lo sostenido bajo la gravedad del juramento luego de  proferida  la  respectiva sentencia, por dos de los protagonistas de los hechos,  la  progenitora  de  su  defendida,  María Elisa Sánchez de Saavedra, y Nelson  Cárdena  Gualdrón,  quienes  junto  con  Aldemar  Téllez  Gordón, fueron los  reales  autores  de las delincuencias en referencia.  En orden a establecer  dicho  aserto,  el  demandante  arrimó copia de las declaraciones extra-proceso  vertidas por los antes nombrados.   

La acusación sobre su pupila se edificó con  base  en  las  atestaciones  hechas  por  dos de los partícipes en la ilicitud,  afirma  el  libelista,  Aldemar Téllez Gordón y Nelson Cárdenas Gualdrón. El  primero  admitió  en  su  injurada  encontrarse  involucrado en el homicidio de  marras,  y  además  señaló que para el efecto fue contratado por María Elisa  Sánchez  de  Saavedra y su hija, MARÍA SMITH SAAVEDRA  SÁNCHEZ,  siendo la última la que le proporcionó el  arma  homicida  y  de  quien igualmente recibió la suma de quinientos mil pesos  ($500.000.oo) como contraprestación por realizar el hecho.   

Empero,   la  retractación  de  Cárdenas  Gualdrón  contenida  en  el escrito de Fls.127 y la declaración de la madre de  MARÍA  SMITH  de Fls. 124 a  126,  quien  ante  Notario  Público  manifestó  ser la única responsable como  autora    intelectual    del    homicidio    de   su   esposo,   “verdad   que   no   pudo   decir  en  su  momento  por  consejo  del  defensor”,    siempre ha dicho que su hija  nada  tuvo  que ver con lo acontecido, son pruebas que no aparecieron dentro del  proceso   porque   no  fue  posible  presentarlas  en  su  oportunidad,  pruebas  constitutivas  de  hechos  nuevos  que  permiten  establecer  la inocencia de su  representada,  aduce  el actor, en cuanto que ella no tuvo participación alguna  en los sucesos juzgados.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Reiterativamente  viene advirtiendo la Corte  del   ineludible   compromiso   del  demandante  sobre  el  estricto  y  puntual  cumplimiento  de  los  requisitos  formales  y  sustanciales contemplados en los  Arts.  232  y  234 del C. de P. Penal, para hacer viable la demanda de revisión  que  como excepción legal permite desquiciar la sentencia judicial que ha hecho  tránsito  a  cosa  juzgada,  y  por ende atacar el principio de la res iudicata.   

Como  primera  condición  de procedibilidad  está   la  de  que  la  sentencia  cuya  remoción  se  pretende  se  encuentre  ejecutoriada,  requisito  que  se allana cuando el demandante adjunta las copias  de   los   fallos   de   primer   y   segundo   grado   con  la  “constancia  de  su  ejecutoria”, omisión  esta  que  no  le  es  posible  enmendar  de oficio a la Corte dado el carácter  rogado de la acción.   

De  una  tal falencia, adolece la demanda de  cuyo  examen  en  su  aspecto  formal  se  ocupa  la Sala, puesto que si bien el  libelista  arrimó  como  anexo de su escrito copias de los fallos producidos en  las  instancias  ordinarias,  olvidó  aportar  las  constancias  acerca  de  su  ejecutoria,   defecto   este   que  impone  su  inadmisión  a  voces  del  Art.  235 ejusdem.   

Lo anterior sería suficiente para desestimar  de  entrada la demanda, pero la Sala no obstante se referirá a otro aspecto del  libelo  que  ab-initio  hace  improcedente  su  trámite,  aún  excusando  el  defecto formal que se viene de  considerar.   

Respecto de la causal 3ª tiene dicho la Sala  que   “prueba  nueva  es  aquella  que surge con posterioridad a la emisión de una sentencia condenatoria  y  por cuyo desconocimiento en los debates de instancia, el funcionario judicial  no  tuvo oportunidad de valorarla y de determinar su grado de validez y eficacia  en  relación con los hechos de los cuales conoció, bien porque se refiera a la  ‘aparición     de  hechos               nuevos’  que  con ella pretenda establecer, o  porque  a  pesar  de  su  existencia  previa  al  fallo  adverso,  por cualquier  circunstancia  se  pretermitió  allegarla al proceso, situación esta que de no  haberse  presentado,  en  esencia  hubiese  modificado  el  juicio  positivo  de  responsabilidad   penal   concretado   en   la   condena   impartida  contra  el  procesado.”  -auto de nov. 25/97, Rdo. 12.403, M. P.  Dr. Jorge Aníbal Gómez Gallego-.   

Pues bien, pasajes de los fallos de primero y  segundo  grados  como  los  que  seguidamente  se  citarán, echan por tierra la  aspiración  del demandante en cuanto que lo argüido con posterioridad al fallo  de  condena  por  dos  de  los  sentenciados  en  razón  de  los mismos hechos,  pretendiendo   con   ello   establecer  a  la  hora  de  nona  la  inocencia  de  la        SAAVEDRA      SÁNCHEZ,  carece de las  connotaciones atrás referidas.   

“Al   rendir  descargos  CÁRDENAS  GUALDRÓN  señala que cuando se reunieron en Oiba con las  mujeres   que  los  determinaron  a  cometer  el  delito,  MARTHA  -así  también  se  conocía  procesalmente a MARÍA SMITH SAAVEDRA  SÁNCHEZ,  se  aclara- le entregó un revólver, siendo  éste  el  mismo  que  le  decomisaron días después en el municipio de Barbosa  cuando  ocurrieron  los  hechos  relacionados  con  la  muerte  del agente de la  policía  y cuyas características corresponden a un Smith & Wesson, treinta  y  ocho  corto,  cinco  tiros. De su compinche ALDEMAR afirma que le conoció un  revólver  Smith  & Wesson, niquelado, siendo con esta arma que dio muerte a  FRANECELINO y posteriormente a un agente de la policía.   

“ALDEMAR TÉLLEZ  expuso  que  el  día  en  que  se  reunieron  para  acordar  los detalles de la  ejecución  del  crimen,  MARTHA  les  entregó un revólver Smith & Wesson,  tres  cuartos, seis tiros, llevando NELSON otro revólver, un trinquete 38 cinco  tiros al que se le giraba el tambor para que disparara.   

“Señala que como  pago  por  el  trabajo  realizado  tomó  par  sí el revólver que les entregó  MARTHA    y    la    suma    de   $100.000,   mientras   que   NELSON   recibió  $400.000.”    -fallo   de   primer   grado,   Fls.  86-   

Y,  en  el fallo de segunda instancia acerca  del tema se dijo lo siguiente a Fls. 117 y 118:   

“Así las cosas,  no  queda  más  que  aceptar  la  versión de Aldemar y Nelson en el sentido de  haberse  trasladado  desde Santa Ana a Oiba con María Smith y otra muchacha que  al   parecer  es  Rosa,  encontrándose  allí  con  María  Elisa  -madre,  de  María  Smith  o Martha, advierte la Sala-  y  ultimaron  los  detalles  del  delito.  A  contrario  sensu, el  interés  de María Smith en demostrar otra cosa no encontró eco en el proceso,  de  ahí  que  sobre esa base no pueda ser desvinculada de este delito a lo cual  aspira su representante judicial.   

“El   señor  defensor  a  última  hora planteó el argumento de que María Smith nada tenía  que  ver en lo acaecido y asumió la responsabilidad de María Elisa, terminando  por  otorgar  a  la  postre  parcial  validez  a  lo  afirmado  por  los autores  materiales del hecho punible.   

“Sin  embargo,  para  la  Sala  eso  no  es  más  que  una estrategia  defensiva  que puede resultar explicable pero no admisible, ya que de ser cierto  eso,  por  qué  María Elisa a lo largo del proceso y en sus diferentes salidas  nunca  dijo  nada? Es posible que una madre fuera a permitir que injustamente se  acusara  a  su  hija, si ello en nada la beneficiaría? De otro lado, siendo que  Aldemar  y  Nelson  han  merecido  credibilidad  ya  que ningún interés se les  deduce  para  mentir,  por  qué  razón  iban a acusar falsamente a una persona  inocente?”   

Todo  lo  anterior  para significar que esas  retractaciones  de  última  hora  en  manera alguna configuran pruebas nuevas o  hechos   nuevos,  especialmente  cuando  el  fundamento  de  la  condena  no  lo  constituye  exclusivamente  las  iniciales  delaciones  de  los dos coprocesados  varones,  sino  las propias versiones de las citadas mujeres, contradictorias al  explicar  sus  respectivas coartadas, aspectos estos que llevaron al fallador de  segunda  instancia  a  concluir en relación con MARÍA  SMITH  SAAVEDRA  SÁNCHEZ, que no son simples sospechas  las  que  gravitan  en  su contra, “sino que enfrenta  una   acusación  directa  seria  y  convincente  que  la  presenta  obrando  en  connivencia con su madre (…)”   

De una tal manera pues, mal se puede aspirar  a  la  remoción  de  una  sentencia  ejecutoriada  que goza de los atributos de  acierto   y   legalidad,   pretendiéndose  derruir  su  intangibilidad  con  el  replanteamiento  de argumentos ya desechados en las instancias ordinarias acerca  de       la       inocencia       de       la      interesada.                                                    

Como  se  ve,  el  escrito del impugnante ni  siquiera  en mínima parte cumple con las exigencias que la ley ha impuesto para  su  admisión  como demanda formal de revisión, razón por la cual se impone su  rechazo  de  plano,  conforme  lo  prevé  el  Art.  235  del  C.  de  P. Penal.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de Casación Penal,   

RESUELVE  

         1.   Reconocer  personería  al   abogado  Rodrigo  de  Jesús  Urrego  Gallego  como defensor de la condenada MARÍA  SMITH  SAAVEDRA  SÁNCHEZ,  en los  términos   y   para   los   efectos   del   poder  conferido.      

          2.    Rechazar   in   limine   la   demanda   de  revisión  que  en  representación  del  mentado  reo  instauró  su  defensor,  conforme  con  las  motivaciones plasmadas en el cuerpo de este proveído.   

CÓPIESE, NOTIFÍQUESE Y  CÚMPLASE   

CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                JORGE   E.   CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS                     CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                       

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                    EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                   

ALVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN                    NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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