17919(18-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17919  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 200  

          Bogotá, D. C., dieciocho de diciembre de dos mil uno.   

VISTOS  

          Examina  la  Corte,  en  sede de apelación, el contenido pertinente  del  auto  fechado  el  27 de septiembre de 2000, por medio del cual el Tribunal  Superior  de  Cali  negó  unas  nulidades,  decretó algunas pruebas y rechazó  otras,  como  respuesta  a  sendas  peticiones  hechas  por  el procesado LEONEL  GERARDO PINILLA PATIÑO y su defensor convencional.   

          Debe  aclararse que en relación con el exfiscal PINILLA PATIÑO, el  Tribunal   Superior   de  Cali  adelanta  el  juzgamiento  por  los  delitos  de  CONCUSIÓN, COHECHO y PREVARICATO.   

HECHOS Y ANTECEDENTES PROCESALES  

          1.   En  anterior  providencia  de  segunda instancia del 23 de  octubre  de  2000,  por  medio  de la cual se revocó la detención domiciliaria  concedida   por  el  Tribunal  al  acusado,  la  Corte  resumió  los  episodios  investigados del siguiente modo:   

“Se  explica  en la resolución acusatoria  que,  con ocasión de diferentes actuaciones penales en las que el doctor LEONEL  GERARDO  PINILLA  PATIÑO  fungía como Fiscal 157 Seccional de Yumbo (Valle del  Cauca),  primero  dictó  una medida de aseguramiento de detención en contra de  los  sindicados DARWIN OSPINA HERNÁNDEZ y DIEGO GARCÍA VARÓN (10 de agosto de  1998),  pero  omitió  en dicho proveído de situación jurídica la imputación  manifiesta   por   el  delito  de  hurto  para  liberar  arbitrariamente  a  los  procesados,  conducta  por  la  cual  infiere  la  Fiscalía  que el funcionario  recibió  dinero;  posteriormente,  el 3 de septiembre del mismo año, el fiscal  recuperó  una  mercancía  hurtada  y  pocas  horas  después,  sin una mínima  acreditación  sumaria,  se la entregó a la señora JOSEFINA GÓMEZ DE VERGARA;  se  determinó  que  en  conocimiento  de  la  investigación  por  el delito de  homicidio,  entre los meses de mayo y junio de 1998, adelantada en relación con  JESÚS  BELISARIO  ESPINOSA  LÓPEZ  y  cuya víctima fue el señor LUIS ALFONSO  LATORRE  VALENCIA,  el  funcionario  constriñó  a  la  señora  CLAUDIA LUCÍA  VALENCIA  VÁSQUEZ,  madre  del  occiso,  para  que le entregara la suma de tres  millones  de  pesos  ($  3.000.000.oo),  bajo  la  amenaza  de darle libertad al  sindicado;  y  el  5  de  agosto  de la misma anualidad, el fiscal practicó una  diligencia  de allanamiento y registro en el inmueble situado en la calle 15 N°  15-04  del municipio de Yumbo, lugar en el cual incautó 147 papeletas de bazuca  y  retuvo  a  SANDRA  PATRICIA  RAMÍREZ URREGO y WILLIAM SAÚL YAMA SÁNCHEZ, a  quienes   liberó   inmediatamente   después   de   la  indagatoria,  pero  con  posterioridad  se  estableció  que  el  señor  SEGUNDO YAMA CUASPA, dueño del  establecimiento  ubicado  en la dirección indicada, había entregado la suma de  $ 470.000.oo al funcionario”.   

          2.   En razón de los reseñados hechos, la Unidad de Fiscalía  ante  el  Tribunal  Superior  de  Cali  abrió investigación penal, vinculó al  doctor  LEONEL  GERARDO  PINILLA  PATIÑO,  exfiscal seccional de Yumbo, a quien  afectó  posteriormente  con  medida  de aseguramiento consistente en detención  preventiva,  como  presunto responsable de los injustos de concusión, cohecho y  prevaricato,   de   acuerdo   con  resolución  del  14  de  mayo  de  1999  (f.  199).   

          3.   Según  providencia del 2 de septiembre del mismo año, la  Fiscalía  competente acusó al exfuncionario por un concurso de hechos punibles  de  prevaricato,  uno  por  acción  y  otro  por omisión, concusión y dos (2)  cohechos propios (f. 438).   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

          1.   El  procesado  solicitó  la  declaratoria  de nulidad del  testimonio  de  CLAUDIA LUCÍA VALENCIA VÁSQUEZ, debido a que si bien la prueba  había  sido  ordenada, consecuentemente no se fijó fecha y hora para recibirla  ni  fue  citada  la  testigo,  sino  que  ésta  fue  trasladada  a la Fiscalía  instructora  por una orden de conducción, además de que no hubo información a  las  partes  de  que la declaración entonces se recibía, todo lo cual viola el  derecho  de defensa, en vista de que sus titulares no tuvieron la oportunidad de  contrainterrogar a una deponente que le hacía cargos al procesado.   

          1.1    El   Tribunal   reconoce   que  la  Fiscalía  no  fijó  anticipadamente  fecha  y  hora para la diligencia, mas no por un capricho de la  instructora  sino porque realmente la testigo se mostró renuente a comparecer y  declarar,  y  entonces  era necesario ordenar su conducción en cumplimiento del  principio  de  aseguramiento de la prueba, pues ello aparece consustancial a los  valores  superiores  orientados  a  conseguir  la verdad material.  De modo  que,  ante  tan  especiales  circunstancias, no era posible darle cumplimiento a  los  artículos  162 y 163 del Código de Procedimiento Penal de 1991, aunque no  por   ello   resultaban   vulnerados   el   derecho   de  defensa  o  el  debido  proceso.   

          1.2   Ahora  bien, en cuanto a la controversia de la prueba, el  Tribunal  recuerda  con  un fallo de la Corte Constitucional que dicha garantía  debe  entenderse  como  la  posibilidad  que tiene el sindicado o su defensor de  expresarse  sobre  el  valor, el contenido y los elementos externos del material  probatorio   recaudado,  con  el  fin  de  edificar  sobre  tales  elementos  la  argumentación  de  la defensa (sentencia C-150 de 1993).  En este caso, la  oportunidad  ha  sido  palpable  en el curso del proceso, porque el procesado en  reiteradas  ocasiones no sólo atacó todos los medios de convicción, sino que,  con  posterioridad  a  la  declaración  de  CLAUDIA  LUCÍA  VALENCIA VÁSQUEZ,  intervino  para  referirse  ampliamente  a  la  prueba  y así lo reiteró en el  alegato  precalificatorio.   Por  otra  parte,  la  testigo fue ampliamente  interrogada  por  la  Fiscalía,  de  modo  que  no se advierten omisiones en el  desenvolvimiento     de    la    diligencia    que    puedan    perjudicar    al  procesado.   

          2.   Ocurre  que  el  acusado  hizo  una  segunda  petición de  nulidad,  basado  en  que  el  Cuerpo  Técnico de Investigación adelantó unas  diligencias  previas  de  averiguación,  no  sólo sin competencia porque no se  trataba  de  un  caso  de  flagrancia,  sino que además ellas no fueron dadas a  conocer  a  las  partes.   El  Tribunal responde que durante esas iniciales  labores  de  verificación  no hubo una investigación formal, pues ésta apenas  comenzó  el  15  de  septiembre  de  1998,  razón  por la cual no era menester  notificar  las  primeras,  mas  si  la  apertura  indicada  que  fue  comunicada  personalmente al imputado.    

          2.1    Por   otro   lado,  una  vez  comenzada  formalmente  la  instrucción,  se  allegaron  el  informe  respectivo  y  la declaración de los  miembros  del C. T. I. que participaron en los procedimientos, amén de que para  la  atribución  del  delito de concusión que afectó directamente a la señora  CLAUDIA  LUCÍA  VALENCIA  VÁSQUEZ, tanto en la situación jurídica como en la  acusación,  la Fiscalía sólo tuvo en cuenta las pruebas acopiadas después de  iniciada   la   investigación   y,   en   parte   alguna,   se   mencionan  las  interceptaciones    telefónicas    que    supuestamente    hizo    el    Cuerpo  Técnico.   

          2.2   Adicionalmente,  reflexiona el a  quo, la defensa tuvo la oportunidad de controvertir la  presunta  ilicitud de dicha prueba en sendos recursos de apelación interpuestos  en  contra de la medida de aseguramiento y la resolución acusatoria, pero en su  momento  hubo  desistimiento  de  ellos, lo cual significa que de manera tácita  fueron  convalidadas las irregularidades que supuestamente afectaban al medio de  convicción.   

          3.   En  relación con las pruebas solicitadas por el defensor,  el Tribunal resuelve:   

          3.1   Las  veinte (20) personas que enlista el profesional como  testigos,   ya   fueron   escuchadas  durante  la  investigación,  mediante  un  interrogatorio  completo  que  hizo la Fiscalía, razón por la cual no advierte  la  necesidad  de  proceder  a repetir las declaraciones.  Sobre los puntos  dubitados  por  el defensor, también hubo manifiestación de los testigos y, si  se  trata  de  traer  conclusiones  sobre  lo  dicho  por  los  deponentes, ello  corresponde  a  un  resultado de la controversia probatoria en el desarrollo del  debate público.   

          Agrega  el  Tribunal que al momento de fundamentar la pretensión de  repetir  las  declaraciones  de  los  fiscales  y  subalternos  de  la Unidad de  Fiscalía  de  Yumbo,  el  peticionario  incurre en una serie de confusiones que  francamente  no  permiten  pronunciarse  sobre la conducencia de dichas pruebas,  motivo  por  el  cual  persiste  en  la  negación, máxime que en su momento el  interrogatorio   de  la  Fiscalía  fue  bastante  amplio  y  entonces  resultan  superfluas  o  inútiles las pruebas pretendidas.  No obstante, en vista de  que  la  señora  CLAUDIA  LUCÍA  VALENCIA  VÁSQUEZ  aparece  como una testigo  central   de  cargos,  el  Tribunal  accede  a  ordenar  la  ampliación  de  su  testimonio,  no  porque  lo  estime incompleto, sino para brindar la oportunidad  del interrogatorio por los sujetos procesales inconformes.   

          3.2      El    a    quo  también  aprecia provechoso recibir declaración a los ciudadanos  RAÚL  YAMA  SÁNCHEZ,  SANDRA  PATRICIA  RAMÍREZ y SEGUNDO ISMAEL YAMA GUASPA,  quienes,  a  pesar  de  estar  referidos  como  testigos en el proceso y haberse  ordenado  su  testimonio  en la fase del sumario, aún no había sido posible su  recepción.   

          3.3   En  cuanto  a  las  solicitudes  de  los extractos de las  cuentas  de  ahorro  y  corrientes del procesado, con el fin de demostrar que no  hubo  un  incremento  patrimonial injustificado, y de los documentos que prueban  una   acreencia   pendiente   por   valor   de   

$  8.000.000.oo  de  pesos,  el Tribunal las estima absolutamente impertinentes, en  la  medida  en  que fue el mismo acusado quien puso de presente el endeudamiento  más  allá  de  sus  ingresos,  lo  cual  descarta  la posibilidad de acreditar  cualquier aumento patrimonial inexplicable.   

          El  Tribunal  ordenó  de  oficio  otras  pruebas  que  apreció  de  importancia.   

          El  auto  impugnado  fue  complementado  en la providencia del 29 de  septiembre  de  2000, dado que en la parte resolutiva se omitió ordenar algunas  pruebas  cuya  práctica  había  sido  prevista  en  la  parte motiva (cuaderno  original adicional, f. 87).   

IMPUGNACIÓN Y CONSIDERACIONES  

          Ha  recurrido  el  auto cuestionado el doctor LEONEL GERARDO PINILLA  PATIÑO,    recurso    solamente    circunscrito   a   la   negación   de   las  nulidades.   

          1.   En  relación  con  la  primera nulidad pedida, señala el  impugnante  que, antes de proceder a la conducción de la testigo CLAUDIA LUCÍA  VALENCIA  VÁSQUEZ,  la Fiscalía debió citarla por el medio que resultara más  eficaz,  indicando  la  fecha  y  hora  de la diligencia, de conformidad con los  artículos  162  y  163  del  Código de Procedimiento Penal de 1991, pues sólo  así  evitaba la sorpresa que en realidad dificultó el ejercicio del derecho de  defensa  mediante  el  interrogatorio  a  la testigo, dado que las partes tienen  derecho  a  participar  en  la celebración de las pruebas, efecto éste para el  cual fueron previstos los preceptos mencionados.   

          Como  el  Tribunal  reconoce que la testigo fue renuente a declarar,  entonces  debió aplicar las sanciones previstas en el artículo 258 del Código  de  Procedimiento  Penal  derogado  y,  como  no  lo  hizo,  incurrió  en  otra  violación  normativa  adicional  a  las  de  los  ya  citados  artículos 162 y  163.   

          Arguye  el  recurrente  que  la  necesidad  de asegurar la prueba no  puede  ser  excusa  válida  para  omitir  la  fijación  de  fecha y hora en la  diligencia,  porque,  de  conformidad  con  el  artículo  256  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  1991,  tal  actividad  asegurativa  se  predica de los  elementos materiales y no de los testimonios.   

          La  providencia  cuestionada  argumenta  circunstancias especiales y  valores  superiores  orientados  a  la  consecución  de la verdad material, sin  embargo,  repone el apelante, como las partes también tienen el mismo interés,  nada  impedía a la Fiscalía fijar la fecha y hora para de esa manera comunicar  a  los  interesados la diligencia, de acuerdo con las disposiciones mencionadas,  de  modo  que  la omisión constituyó una violación al derecho a la defensa y,  por  ende,  genera  una nulidad de la prueba por haber sido practicada de manera  ilegal.   

          Por  último,  observa  el  acusado, la controversia de la prueba no  puede  limitarse  a  la posibilidad que tuvo la defensa de pronunciarse sobre su  valor  y  contenidos  materiales,  porque  él  reclama  el  derecho en esa fase  inicial  e  importante  de su práctica para interrogar y contrainterrrogar a la  testigo,  como  lo  prevén  el  artículo  14-3-d  del  Pacto  Internacional de  Derechos  Civiles  y Políticos y el artículo 8-2-f de la Convención Americana  de  Derechos  Humanos, según cita que se hace por la Corte Constitucional en la  sentencia T-055 de 1994.   

          2.   Respecto  de  la  segunda  nulidad, el apelante arguye que  fueron  ilegales las labores de verificación previa adelantadas por la policía  judicial,  porque, en primer lugar, quebrantaron el artículo 312 del Código de  Procedimiento  Penal  de  1991, dado que esta norma sólo permite a los miembros  de  dicho organismo auxiliar actuar por iniciativa propia en casos de flagrancia  y  en  el  lugar  de  los  hechos;  de igual manera fue violado el artículo 314  idem,  en cuanto obliga a la  intangibilidad   de   las   garantías   fundamentales   aún   en  la  fase  de  investigación  previa;  y  también  hubo  transgresión  del artículo 315 del  mismo  estatuto,  puesto  que  no  se dieron los avisos que allí se prevén, y,  aunque  no se tratara de una investigación formal, igualmente debía respetarse  el derecho  a la comunicación y la defensa.   

          Asume   el   impugnante  que  no  puede  argüirse  que  los  cargos  formulados  en  la situación jurídica o en la acusación fueron sustentados en  la  prueba  recaudada  después  de  iniciada la investigación, porque de todas  maneras  la  declaración  de  CLAUDIA  LUCÍA VALENCIA VÁSQUEZ es una sola, la  misma  que  actuó  tanto  en las labores de verificación anticipada como en la  investigación  formal, y esta dama desde esos momentos previos de constatación  le  hizo  una imputación que posteriormente le valió el cargo por el delito de  concusión.   

          Tampoco  cree  el  procesado  que  la  ausencia  de  los recursos de  apelación  en contra de las decisiones mencionadas, sea el argumento suficiente  para   declarar   que  se  han  convalidado  unas  actuaciones  ilegales  y  las  violaciones al derecho de defensa.   

          Pide  el  apelante  a  la  Corte,  en  consecuencia,  que revoque la  decisión  cuestionada  y, en su lugar, decrete la nulidad de la declaración de  la  señora  CLAUDIA  LUCÍA  VALENCIA  VÁSQUEZ  y  también de las denominadas  labores  de  verificación,  pues  ambas  violan  el  derecho  de  defensa y las  segundas, además, constituyen un procedimiento ilegal.   

CONSIDERACIONES  

          La  Corte  no  va  a  anticipar  conceptos  sobre  la  existencia  o  inexistencia  de  irregularidades  en  la adopción del testimonio de la señora  CLAUDIA  LUCÍA  VALENCIA  VÁSQUEZ,  o  en  el  despliegue  de  las  labores de  verificación  previa  realizadas  por  la  policía  judicial  y  de  la prueba  resultante  de  las  mismas, tampoco sobre la trascendencia o intrascendencia de  los  supuestos  vicios,  sencillamente  porque  la  dinámica del debido proceso  probatorio  penal, acorde con el artículo 29 de la Constitución Política, una  vez  consumada la pretendida anomalía, sólo habilita para la desestimación de  la  prueba  irregular  y  no  para  la  nulidad  de la misma ni de la actuación  procesal.   

          En  efecto,  el  inciso final del canon constitucional citado prevé  que  “Es  nula,  de pleno  derecho,  la prueba obtenida con violación del debido  proceso” (se ha resaltado).   

          El  análisis  completo  del  texto  y  el  sentido del artículo 29  constitucional,  a  la  luz  de  la  teoría  del Derecho y del proceso, permite  considerar  el  debido proceso desde dos perspectivas diferentes, en atención a  sus  consecuencias:   por  un  lado,  el debido proceso en sentido general,  cuya  violación  daría  lugar  a  la nulidad; y por el otro, la que se refiere  exclusivamente  a  las pruebas, caso en el cual la transgresión produciría una  nulidad de pleno derecho o inexistencia.   

          El   debido   proceso,   como   traducción  del  principio  lógico  antecedente-consecuente,  se  relaciona  con  una sucesión integrada, gradual y  progresiva  de  actos regulados en la ley, cuyo objeto es la verificación de un  delito  y  la  consecuente  responsabilidad  del  imputado, orientados al fin de  obtener  una  decisión  válida  y  definitiva sobre los mismos temas.  De  este  modo,  el  debido  proceso  se  afecta  cuando  una  persona  es  oída en  indagatoria  sin  haber  abierto formalmente la investigación; o se le resuelve  situación   jurídica   sin   haberla   vinculado   legalmente  (indagatoria  o  declaración  de  persona  ausente); o se califica el mérito de la instrucción  sin  haberla  cerrado  previamente  y  otorgado la oportunidad a las partes para  alegar  previamente;  o  se inicia el juzgamiento sin que exista una resolución  acusatoria  ejecutoriada;  o se dicta sentencia sin haber realizado la audiencia  pública.   

          En  cambio,  el  debido  proceso  probatorio  atañe  al conjunto de  requisitos  y  formalidades  previstas  en  la ley para la formación, validez y  eficacia  de  la prueba, siendo que, entre los primeros, cuenta el respeto a las  garantías  fundamentales.   Así que ésta debe sujetarse a los principios  de   ordenación,   aducción,   aportación,  práctica  y  apreciación.    

          Así   pues,   la  transgresión  del  debido  proceso,  por  cuanto  significa  pretermitir  un  momento  procesal  expresamente requerido por la ley  para  la validez del que sigue, o la construcción de un acto procesal sin apego  a  las previsiones legales que lo regulan, conduce a la declaratoria de nulidad,  conforme   con   disposición   expresa  del  artículo  306-2  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

          Sin  embargo,  en el caso de los actos de prueba, la vulneración de  las  reglas  para su percepción, formación o eficacia no genera invalidez sino  “nulidad     de     pleno     derecho”,  expresión  que  la doctrina equipara a la de inexistencia del  acto,  de modo tal que la pretensión frente a un medio de prueba deformado debe  ser  la  de  su  desestimación  en  la  respectiva decisión judicial, no la de  nulidad.   

          De  cierta  manera,  cada prueba tiene dispuesto en la ley su propio  debido  proceso,  pero  la  conculcación  del  mismo genera la desestimación o  falta  de consideración de ella como fundamento de la decisión judicial, no la  nulidad  del  medio  probatorio  que  entonces  significaría  la  reposición o  repetición   del   mismo,   tal   vez   en   perjuicio  de  la  situación  del  procesado.   Es  que  la  previsión  constitucional  de la “nulidad  de  pleno derecho”, en relación  con  las  pruebas, significa un límite al poder del Estado, en la medida en que  la  transgresión  comporta  consecuencias  políticas en la facultad de acopiar  medios  de  convicción,  pues,  de  otra  manera, el funcionario podría violar  reiteradamente  las reglas y garantías de aducción, siempre seguro de que a la  postre podrá repetirlos.   

          Así  las  cosas, cuando se vulneran las reglas propias de validez y  eficacia  de  una  prueba,  o  las  garantías fundamentales dispuestas para los  sujetos  procesales  en  la confección del medio probatorio, la anomalía sólo  queda  completa  cuando  el  funcionario  judicial la aprecia en una determinada  providencia,  a pesar del defecto, y es en este momento cuando surge el error de  derecho    como    yerro   in   iudicando,   porque   una   tal   consideración  afecta  el  mérito  de  la  decisión.   

         De  modo  que,  en  relación  con  el  testimonio de CLAUDIA LUCÍA  VALENCIA  VÁSQUEZ  o  las  pruebas  que surgieron de la motejada como irregular  actividad  de verificación previa practicada por la policía judicial, no puede  el  impugnante  solicitar  la nulidad de las mismas, por más irregulares que le  parezcan,  pues  tales defectos debería capitalizarlos como alegación previa a  la  sentencia  para  procurar  su desestimación y llegar a las conclusiones que  estime pertinentes.   

         Aunque  por  razones  diferentes,  porque  no  es  del caso entrar a  confirmar  o  desvirtuar  las  señaladas  irregularidades  en  la ordenación o  práctica  de  las  pruebas examinadas, la Corte confirmará la negación de las  dos nulidades propuestas.   

         Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

         Confirmar  el  auto  de fecha y origen señalados en la motivación,  en lo que ha sido objeto de impugnación.   

         Cópiese, cúmplase y devuélvase.   

CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE      ENRIQUE      CÓRDOBA  POVEDA           

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS             CARLOS      A.      GALVEZ  ARGOTE                        

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                     EDGAR               LOMBANA  TRUJILLO              

ALVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                        NILSON                     PINILLA  PINILLA                     

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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