17850(06-08-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    República    de  Colombia   

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso     No  17850   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 89  

Bogotá,  D. C., seis (06) de agosto de dos  mil dos (2002).   

VISTOS  

         Examina  la  Sala la demanda de casación que presentó el defensor  de    JOHN    JAIRO    PINO    LONDOÑO,    para  resolver si es procedente su admisión.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

         El  5  de  julio  de  1998, cuando ÉRIKA MARÍA CARDONA ATEHORTÚA  acababa  de  ingresar en compañía de la menor HEYDI MARCELA BEDOYA CASTRILLÓN  a  la  tienda del barrio donde vivían en la ciudad de Medellín, fue herida con  arma  de  fuego  por  JUAN  GUILLERMO  VERA.  Como la menor pretendiera huir del  lugar,    JOHN   JAIRO   PINO   LONDOÑO  le obstruyó el paso y, lesionada también ella con similar arma,  fue  de  inmediato  ultimada por VERA, quien le propinó cerca de 30 puñaladas.  Las dos mujeres murieron en el acto.   

         Un  fiscal  seccional de Medellín abrió instrucción el 8 de mayo  de     1998     y    ordenó    la    captura    de    VERA    y    PINO.  Al  primero  se  le  escuchó  en  indagatoria  el  9  de  septiembre de 1998 y el 14 se le aseguró con detención  preventiva  por el doble homicidio y porte ilegal de arma de fuego, en tanto que  el  segundo  rindió  injurada  el 30 de septiembre y fue afectado con idéntica  medida  restrictiva  de la libertad el 5 de octubre, agravado el atentado contra  la  vida  por  haberse cometido por motivo abyecto o fútil y aprovechándose de  la  indefensión  de  las  víctimas. En el mismo sentido se adicionó la medida  respecto  de JUAN GUILLERMO VERA, a quien además se le dedujo haber actuado con  sevicia.  Clausurada la investigación, el 12 de enero de 1999 fueron convocados  a  juicio  por  homicidio  agravado y porte ilegal de armas de fuego. El 1º. de  diciembre  del  mismo  año,  el  Juzgado 22 Penal del Circuito de Medellín los  condenó  por esos ilícitos a 53 años de prisión, interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  el  término  de  8 años y al pago de los perjuicios  causados,  sentencia  que  confirmó  el Tribunal Superior de Medellín mediante  fallo del 14 de julio de 2000.   

LA DEMANDA  

         Dos  cargos  formuló el defensor de PINO  LONDOÑO contra la sentencia de segunda instancia: el  primero,  con  apoyo  en  la  causal primera de casación, por ser violatoria de  manera  indirecta  de  la  ley  sustancial  debido  a  un  error  de hecho en la  apreciación  de  la prueba testimonial proveniente de los hermanos NIDYA DURLEY  y  ÓSCAR FERNANDO PULGARÍN ARANGO, porque de sus dichos se concluye que fue el  coprocesado  VERA  quien  hizo  los  disparos  y no existe prueba directa de que  igual    comportamiento    hubiera    asumido   PINO  LONDOÑO   ni   de   su  efectiva  participación  o  colaboración  en los hechos; el segundo, invocando la causal segunda, porque la  sentencia  no  está  en consonancia con la resolución de acusación pues ésta  se  formuló  por  un  concurso  de  doble homicidio con porte ilegal de armas y  luego  se  adicionó  para  deducirle  a  JUAN  GUILLERMO  VERA  la sevicia como  circunstancia  de  agravación.  En  la  sentencia  de  primera instancia se les  condenó  por  los  homicidios,  agravados  por  la sevicia, el motivo abyecto o  fútil  y  la  indefensión  de  la  víctima, pero el Tribunal desechó los dos  primeros y confirmó respecto del tercer motivo de agravación.   

         Solicita  que  se  case el fallo y, de acogerse el primer cargo, se  dicte  el  que  deba  reemplazarlo  o,  de  prosperar  el segundo, se decrete la  nulidad a partir del momento en que se presentó el vicio.   

  CONSIDERACIONES   

         La  Sala  inadmitirá  la demanda y declarará desierto el recurso,  porque  incumple  las  exigencias  formales  consagradas en el artículo 225 del  Código  de  Procedimiento  Penal  que  regía para la fecha de su presentación  –subrogado por el 8º. de  la  Ley  553  de 2000, vigente para la época en que fue impugnada la sentencia-  por las siguientes razones:   

         1.  Si el motivo de casación aducido por el demandante consiste en  la  violación indirecta de la ley sustancial derivada de errores de hecho en la  apreciación  de  la  prueba,  es  apenas  elemental  que  deba indicar con toda  precisión  no  sólo la prueba indebidamente valorada sino los yerros cometidos  por  el fallador, bien porque hubiese tergiversado o distorsionado los medios de  convicción,  ya  porque  los  hubiese  ignorado  o supuesto, ora porque hubiese  contrariado los elementos de la sana crítica.   

         No  lo  hizo  así  el  casacionista,  quien  se  limitó a indicar  respecto  de  cuáles  medios  formulaba el ataque y a expresar las conclusiones  que  esa  prueba  le  sugería,  sin  cuestionar  en  absoluto  la  apreciación  realizada  por  el Ad quem y  mucho   menos   señalar  los  errores  que  hubiere  cometido  en  ese  proceso  valorativo.  Así,  el  reproche  no pasa de ser la manifestación de un enfoque  alternativo  del  mérito  probatorio,  inoponible  al efectuado por el fallador  que,  desde  luego, está llamado a prevalecer en virtud de la doble presunción  de  acierto  y  legalidad  que  se  predica de las sentencias que arriban a esta  sede.   

         Dado  el  carácter  rogado  del  recurso,  en  virtud  del cual la  actividad  de  la  Corte  apunta a la verificación de los errores trascendentes  señalados  por  el  demandante  y a la constatación de la incidencia que ellos  tendrían  en el sentido del fallo, es evidente que la omisión en que incurrió  el  libelista  le  impide  a  la  Sala  abordar   el estudio de fondo de la  demanda.   

         2.  Es  también  indispensable  que el censor, a voces del numeral  3º.  de  la  disposición arriba citada,  indique en forma clara y precisa  los  fundamentos  del  reproche  y  señale  las  normas que estime infringidas,  exigencias  que  incumple  el  demandante  respecto  del  segundo  cargo pues no  expresa  en  qué  consiste  la  falta  de  consonancia  entre la sentencia y la  resolución  acusatoria,  como que se limitó a manifestar que ésta se formuló  por  los mismos ilícitos por los que se había dictado medida de aseguramiento,  sin  especificar  con  relación al homicidio si se trataba de simple o agravado  y,  en  el  segundo  evento,  si  la circunstancia de agravación por la que fue  finalmente   condenado   PINO   LONDOÑO   le  había  sido  deducida  o  no  en  el  vocatorio  a  juicio.   

         Además,  como  el  fallo  de segunda instancia desechó dos de las  tres  agravantes por las que se condenó en primera instancia, según informa el  demandante,  tampoco  aclaró  si  la sentencia que reprocha por incongruente es  aquélla  o  ésta  pues,  en  definitiva, dado el carácter modificatorio de la  expedida  por  el Ad quem en  el  aspecto  que  toca  precisamente  con  el motivo de censura, la discordancia  sólo sería predicable de ella.   

         Agréguese  que  cuando se reprocha la sentencia porque no coincide  con  los términos de la acusación, obviamente se está aceptando que ésta fue  correctamente  formulada.  Por  lo  tanto,  si  la  Corte  casara la providencia  impugnada,  lo  procedente  no  sería  declarar la nulidad, como lo solicita el  demandante,  sino  dictar  fallo  de  reemplazo  acorde  con  la resolución que  convocó  a  juicio.  Tal  es  la  expresa  instrucción  del  numeral  1º. del  artículo  229  del  Código  de  Procedimiento  Penal de 1991, subrogado por el  artículo  13  de  la Ley 553 de 2000, vigente para la fecha de presentación de  la demanda, reproducido en el artículo 217 de la Ley 600 de 2000.   

         En  mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

         

RESUELVE  

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de JOHN JAIRO  PINO  LONDOÑO.  En consecuencia, se declara desierto  el   recurso   y   se   ordena   devolver   el   expediente   al   Tribunal   de  origen.   

         Contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Comuníquese    y  cúmplase   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS            CARLOS A.  GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO              ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS   E.   MEJÍA  ESCOBAR                          NILSON  E.  PINILLA  PINILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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