17772(19-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17772  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

DR. HERMAN GALAN CASTELLANOS  

APROBADO ACTA No.201  

Bogotá, D.C., diecinueve (19) de diciembre de  dos mil uno (2001).   

VISTOS  

Procede   la   Sala  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el apoderado del  procesado   FABIO  DE  JESUS  CORREA VALENCIA contra la sentencia proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Antioquia (24 de mayo de 2000), por medio de la  cual  se  revocó  la  absolutoria  dictada  por  el  Juzgado  Segundo Penal del  Circuito  de  Yarumal.  El ad quem condenó a aquél como responsable del delito  de  homicidio  simple  del  que  fue  víctima  el señor CESAR DE JESUS VARELAS  QUIROZ,   imponiendo   al  procesado  una  pena  de  25  años  de  prisión,  e  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  por  10 años. Además, lo  conminó  a  pagar  1.500  gramos  de  oro  por  su  equivalente en moneda   nacional, por perjuicios morales y  materiales.   

La  casación  se interpuso en vigencia de la  ley  553  de  2000  y  antes  de  la  ejecutoria  de la sentencia C – 252 de 2001.   

ANTECEDENTES   

En        la        ‘calle       caliente’  del  municipio  de Yarumal, cerca al  bar        ‘Los  Recuerdos’  fue  atacado  FABIO  CORREA  VALENCIA,  con  arma corto contundente, causándosele dos heridas  que  le  produjeron la muerte. El hecho ocurrió a eso de las once y media de la  noche del 31 de diciembre de 1995.   

En  la  investigación fue señalado FABIO DE  JESUS  CORREA  VALENCIA  como  autor  de  los  hechos,  quien desapareció de la  región luego del suceso.   

La    Fiscalía   vinculó   a   la   investigación  al  incriminado  con  resolución  del  31  de  agosto  de 1998,  declarándolo  persona ausente, agotando para ello el trámite establecido en el  artículo  356  del  C.P.P.  El  29  de  septiembre  siguiente  dictó medida de  aseguramiento,    consistente   en   detención   preventiva   sin   derecho   a  excarcelación  por  el delito de homicidio simple  (artículo 29 de la ley  40 de 1993).   

Clausurada la investigación, la Fiscalía 15  Seccional  de  Yarumal  con  resolución  del  8  de  abril de 1999 calificó el  sumario  acusando  a  FABIO  DE  JESUS CORREA VALENCIA por el delito imputado al  momento de resolverle situación jurídica.   

El  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito de  Yarumal   y  el  Tribunal  Superior  de Antioquia, luego de agotado el rito  respectivo  en  cada una de las instancias de su competencia, dictaron sentencia  con los resultados ya reseñados.   

Contra el fallo de segunda instancia interpuso  recurso de casación el defensor del procesado.   

LA  DEMANDA   

El apoderado de FABIO DE JESUS CORREA VALENCIA  presenta  demanda de casación contra la sentencia del Tribunal de Antioquia, la  cual desarrolla en los siguientes términos:   

Primer cargo.  

La  sentencia  del  Tribunal  de  Antioquia  desconoció  directamente  la  ley  sustancial,  por falta de aplicación de los  artículos 445 y 247 del C.P.P.   

La decisión impugnada se sustentó en “los  testimonios  indirectos  aducidos”  y  en  la  presencia  “del  documento de  identidad   en   el   lugar  de  los  hechos”.  El  Tribunal  descartó  otras  “posibilidades  que  existen  de  que no necesariamente” el sindicado fue el  autor  del  crimen  investigado.  En  cuando  a la presencia de la cédula en el  lugar  de  los  hechos  existen otras hipótesis que pueden darle explicación a  ese  hecho,  como  el  haberse caído al momento de sacar: dinero para pagar, el  peine  para  peinarse,  el pañuelo para secarse el sudor, o en el momento de la  pelea.   

Luego  de  hacer las anteriores aseveraciones  concluye  que  basta  una  sola  duda,  por  leve  que  sea,  para desvirtuar el  principio de certeza.   

Segundo cargo (subsidiario).  

Se  hace  consistir  el  reproche en un falso  juicio  de  existencia,  dado  que  para el censor se dio por establecido por el  juzgador  un  hecho  cuya  prueba  no  existe,  pues concluyó que no otro amigo  distinto  a  FABIO DE JESUS CORREA VALENCIA era el que estaba con la víctima al  momento de los hechos.   

Para  el  demandante  los  hechos indicadores  “fueron  las  declaraciones  de oídas del hermano y la esposa del occiso” y  como  la  premisa  de  la  cual parte el Tribunal para sostener el indicio de la  compañía  es  falsa,  la  conclusión  lógica  o  hecho  inferido también es  errónea,  pues  bien  pudo  ser  el procesado o uno de los “forasteros” con  quien fue visto la víctima el autor del hecho.   

Solicita  a  la Sala casar el fallo impugnado  absolviendo    de    los    cargos   imputados   a   FABIO   DE   JESUS   CORREA  VALENCIA.     

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1. La demanda cuyo examen se realiza en esta  oportunidad   muestra   la  omisión  de  varias  reglas  que  son  de  estricto  cumplimiento  para  que la Sala admita su  viabilidad y permita el trámite  de la impugnación, como pasa a examinarse.   

2. Cargo primero.  

         

2.1. En el presente caso el recurrente plantea  la  primera  causal de casación, sobre la base de que el sentenciador inaplicó  los  artículos  445  y 247 del C.P.P., disposiciones relacionadas con la duda y  la certeza en cuanto a la responsabilidad penal del procesado.   

2.2. Cuando se acude, como en este caso, a la  violación  directa, se deben aceptar los hechos y las pruebas tal y como fueron  apreciados  por  el  sentenciador,  y orientar la argumentación a demostrar que  existe  en  la decisión atacada un error vinculado con una norma sustancial, en  cualquiera    de   los   sentidos:   aplicación   indebida,   inaplicación   o  interpretación errónea.   

En  este  caso  el recurrente al denunciar la  falta  de  aplicación  de  los artículos 445 y 247 del C.P.P. debió ocuparse,  cosa  que  no hizo, de precisar la norma indebidamente aplicada, por qué lo fue  y cuál su transcendencia con respecto a la decisión.   

2.3.  Incurre  en  contradicción  el actor  cuando  desarrolla  el  cargo  pues  acude  a un discurso en el que se ocupa del  análisis  probatorio,  discutiendo  que fueron inaplicados los artículos 445 y  247  del  C.P.P.   porque  en  el  proceso  no  era  evidente la autoría y  responsabilidad  penal  endilgada  al  procesado  en la muerte de CESAR DE JESUS  VARELAS  QUIROZ, arribando a esta conclusión  a través de la discrepancia  que   mantiene   con   el  fallador  respecto  de  los  hechos  probados  en  el  expediente.   

   

Para el censor el Tribunal erró al sustentar  su  decisión  en  “los  testimonios  indirectos aducidos” y en la presencia  “del  documento  de  identidad en el lugar de los hechos”, apreciaciones que  condujeron  al  ad  quem a desestimar otras “posibilidades” que descartan la  autoría  del  crimen  en  cabeza  del  procesado.  Para  completar el argumento  explica  a  su  manera  la  presencia de la cédula de aquél en el lugar de los  hechos,  señalando  al respecto varias hipótesis. Con esta manera de discurrir  se  le  da  a  las  pruebas  un  alcance diferente del otorgado por el Tribunal,  argumentación  que  es  propia   de  una vía indirecta y por ende resulta  contradictoria con la causal elegida por el casacionista.   

2.4. El demandante en lugar de ubicarse en el  campo  de  la  pura  alegación  de  derecho,  como  era  lo debido, sustenta su  posición  apoyándose  en  la manera como entiende la ocurrencia de los hechos,  con  lo cual desconoce las exigencias de ley para  el cargo formulado, pues  como  tantas  veces se ha repetido, cuando se invoca la violación directa no se  pueden  cuestionar   ni  los  hechos  ni  las  pruebas  que le sirvieron de  fundamento al fallo.   

2.5.  El  cargo  se  quedó sin demostración  porque  el  desarrollo  que se intentó en la demanda no corresponde a la causal  invocada.   Es  evidente  que  la  fundamentación  no  tiene  nada que ver  con   la  censura  presentada,  constituyendo  ello un desacierto en lo que  tiene   que   ver   con  los  requisitos  formales  del  recurso  de  casación,  especialmente   con   la  claridad  y  precisión  en  la  formulación   y  sustentación  del  cargo.  En  este caso la confusión que genera la censura es  mayúscula,  al  confundir  la  causal  primera   por  vía  directa con la  indirecta.   

2.6.  Por último debe decirse que cuando  la  impugnación  de la sentencia a través del recurso de  casación tiene  que  ver  con el no reconocimiento de la duda sobre la responsabilidad penal del  procesado  (artículo 445 del decreto 2700 de 1991), el tipo de violación de la  ley  que  se plantee debe ser la directa, sólo si fue admitida en el fallo y no  obstante  condenó,  en  caso  contrario,  la  modalidad del ataque debe ser por  violación  indirecta, derivada de error de hecho o de derecho, que condujo a la  inaplicación de la misma norma.   

Conforme  al  discurso  del  demandante  el  Tribunal  de Antioquia no reconoció la duda en la parte motiva de la sentencia,  por  lo  que  aquél equivocó la causal por la que debió formular el reproche.   

3. Cargo segundo (subsidiario).  

3.1.  La  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  falso  juicio  de  existencia,  se  materializa a través de la  prueba  porque  se  supone o se desconoce la evidencia legalmente incorporada al  proceso.  En  este  caso  el  recurrente  censura  la  decisión  por  suposición al señalar que dio por “establecido un hecho cuya  prueba no existe”.   

La confrontación de la valoración hecha por  el  juzgador  con  el  contenido probatorio del proceso debe evidenciar el error  atribuido  a  la sentencia, trabajo que no realizó el demandante en el presente  caso,  quedando  el  reparo  incompleto,  dado  que la Sala en tal situación no  puede conocer el yerro enrostrado a la sentencia.   

3.2. De otra parte, el demandante cuestiona en  el  cargo  la  prueba  indiciaria  que  sirvió  de  fundamento al juzgador para  declarar  la  responsabilidad del procesado, inconformidad que expresa aludiendo  a  las declaraciones del hermano y la esposa del occiso para desconocer el hecho  indicante.   A  su  vez,  descalifica  por  “errónea”   la  inferencia  lógica,  puesto  que el Tribunal redujo el problema a una sola posibilidad para  declarar de esta manera al procesado autor del hecho.   

En   este  caso  ignoró  por  completo  el  demandante  los  principios  que  se deben seguir cuando la violación de la ley  sustancial  pudo haber ocurrido a través de la prueba indiciaria, lo que impide  a  la  Corporación  admitir  la  demanda para resolver de fondo el asunto. Esas  reglas  ignoradas  se  pueden  sintetizar  en los siguientes renglones, así: el  hecho  indicador,  por  ingresar  al  proceso  a  través de un medio de prueba,  contra  él  se  puede  alegar  error  de hecho o de derecho, mientras que si la  inconformidad  se plantea contra la operación mental sólo es válido aducir el  falso  juicio  de  raciocinio,  debiéndose añadir que resulta inocuo reprochar  ésta  última si se ha cuestionado la fuente de aquél. Al no concretarse si el  ataque  se  dirige  a  la fuente del indicio o a la inferencia, se incurre en el  desacierto  de  impugnar  simultáneamente  el  hecho  indicante y la operación  mental,  lo  que  en  casación  sólo  es procedente  si se hace en cargos  separados y se proponen en forma subsidiaria.   

4.  Es  claro  que  el  demandante asumió el  recurso   como  una  tercera  instancia.  De  ahí  la  notoria  imprecisión  y  argumentación   ajena  a  la  técnica  de  la  casación,  como  la  falta  de  exposición  y  demostración  del  concepto  de  violación  de  las normas que  considera   infringidas.   De   ahí   que   se   deba   inadmitir   la  demanda  examinada.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,                                

RESUELVE   

                               

Primero.  Inadmitir  la  demanda de casación  presentada  por  el  defensor de FABIO DE JESUS CORREA  VALENCIA.   

Segundo.  Se  declara  desierto el recurso de  casación    interpuesto.                          

Tercero.  Contra  esta providencia no procede  recurso   alguno,   por   lo  que  debe  regresar  el  expediente  al  lugar  de  origen.   

Cópiese y cúmplase.  

         

CARLOS  EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                JORGE E. CORDOBA POVEDA   

HERMAN   GALAN  CASTELLANOS                                CARLOS    A.    GALVEZ  ARGOTE                            

JORGE   A.   GOMEZ  GALLEGO                           EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO               

ALVARO   O.   PEREZ  PINZON                           NILSON    PINILLA  PINILLA            

TERESA    RUIZ  NUÑEZ   

Secretaria   

    

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