17710(22-05-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 17710  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No. 73  

          Bogotá, D.C. mayo veintidós de dos mil uno.   

VISTOS  

          Adopta  la Sala la decisión que en derecho corresponda en relación  con  la  solicitud  de cambio de radicación de las causas acumuladas que cursan  en  el  Juzgado  Penal  del Circuito Especializado de Villavicencio contra IDWAR  GONZALEZ  CELIS  Y  OTROS  por  los  delitos  de  homicidio  en  GUSTAVO  SUAREZ  HERNANDEZ,   concierto  para  delinquir y porte ilegal de armas de fuego de  uso privativo de las fuerzas militares.   

ANTECEDENTES  Y SOLICITUD   

          1°.-  Informan  los  autos  que  el  30  de noviembre de 1992 en el  Barrio  El  Progreso  del  Municipio  de  Granada  (Meta),  al ciudadano Gustavo  Suárez  Hernández   le  fueron ocasionadas graves heridas con proyectiles  de   arma  de  fuego  que  le  produjeron  el  deceso  en  forma  prácticamente  instantánea.  Por  razón  de  estos  hechos  fueron  acusados  ORLANDO QUITIAN  VILLARRAGA  e  IDWARD  GONZALEZ CELIS en su condición de presuntos coautores de  homicidio  agravado,  de acuerdo a la previsión contenida en los artículos 323  y 324.7 del C. P.   

Ejecutoriada la acusación el 14 de enero de  1994  cuando  el  fiscal de segunda instancia resolvió el recurso de apelación  interpuesto  por  el  último  de los mencionados, al trámite del juicio se dio  inicio  en  el  Juzgado  Penal del Circuito de Granada, competente por el factor  territorial.   

2.-  En  el  municipio  de Granada, el 29 de  febrero  de  1993,  cuando  los antes nombrados en compañía de HECTOR SANCHEZ,  ELIECER  FRANCO  y LUIS FERNANDO SANCHEZ se desplazaban en el vehículo de placa  HC  8899 , fueron aprehendidos por agentes del Cuerpo Técnico de Investigación  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  luego  de  encontrarse en su poder  elementos  varios  como  dos revólveres marca Llama y Smith & Wesson,   pistolas  7.5  y 9 mm., para cuya tenencia y porte carecían de permiso expedido  a su nombre por autoridad competente.   

Por  tales  hechos  fueron  acusados  IDWARD  GONZALEZ  y  ORLANDO  QUITIAN  por  la  Fiscalía  Regional, en su condición de  presuntos  autores  responsables  de  los  delitos de concierto para delinquir y  porte  ilegal de armas de fuego de uso privativo de las fuerzas militares,   en  decisión  que adquirió ejecutoria el 22 de diciembre de 1994. A un juzgado  regional   con   sede  en  esta  ciudad  correspondió  adelantar  la  etapa  de  juzgamiento.   

3.-  Este despacho judicial mediante auto de  enero  11  de  1996  decretó  la  acumulación  de  las anteriores causas y, en  atención  a que se tramitaban por procedimientos diversos, además de suspender  la  que  estaba  a su cargo, dispuso ajustar el trámite de la restante donde se  realizaba  audiencia  pública,  acto  procesal  no contemplado en el esquema de  justicia  regional, citando para sentencia de conformidad con el artículo   46 del Decreto 2790 de 1990.   

4.-  Encontrándose las causas acumuladas en  el  momento  procesal previo a la sentencia, en tanto que ya se habían allegado  los   alegatos  presentencia  exigidos  por  la  normatividad  atrás  referida,  extinguida   la   justicia  regional,  por  razón  del  factor  territorial  de  competencia,  las  diligencias  fueron  remitidas  al Juzgado Penal del Circuito  Especializado  de  Villavicencio  donde  se  encuentra  pendiente de la referida  decisión,  según  se  precisó en auto de noviembre 29 del año inmediatamente  anterior.   

5.-  La  solicitud  de desplazamiento de las  diligencias  hacia  esta  capital  ha  sido  elevada  a  nombre  propio  por  el  procesado   GONZALEZ  CELIS, quien aspira a que se tengan en cuenta para la  decisión respectiva, los siguientes aspectos:   

“1.-    Circunstancias    de    orden  público   

2.-   La   integridad   personal   de  los  sindicados   

3.-      La      publicidad      del  juzgamiento.”.   

A  lo  anterior agrega que por la publicidad  que  se hizo del proceso su integridad física se ha puesto en peligro, amén de  que  la  medida  se  ofrece  necesaria  para garantizar tanto la imparcialidad e  independencia  del  funcionario judicial como el pleno ejercicio de los derechos  de los sujetos procesales.   

Si  las  anteriores  razones,  agrega,   “son  de  tal naturaleza que constituyen factores de  perturbación,  que  alteran  o  pueden  alterar de manera importante el recto y  equilibrado    criterio    del    juzgador    por    ser   el   occiso   de   la  región”,    su    solicitud   debe   “operar”   como  medida  excepcional,  porque  no  está  condicionada  a  “consideraciones  subjetivas”,  sino  en  circunstancias  debidamente  acreditadas.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          De  conformidad  con  la preceptiva del numeral 8° del artículo 68  del  estatuto  procesal  penal,  se  tiene competencia para adoptar decisión de  mérito  en  cuanto a la solicitud elevada directamente ante la Corte por IDWARD  GONZALEZ  CELIS,  que  en la etapa de la causa donde figura como sujeto procesal  por  antonomasia  pretende  el cambio de radicación del proceso  que se le  sigue  por  los delitos de homicidio, concierto para delinquir y porte ilegal de  armas en  Villavicencio al distrito judicial de Bogotá.   

Como  reiteradamente  lo  ha  señalado  la  Sala,   el instituto seleccionado por el peticionario está inspirado en la  necesidad  de  garantizar  la  consolidación de la administración de justicia,  ajena  a  cualquier  factor  que  pueda  incidir  en  el debido proceso, la vida  del   justiciable  o  el  orden  público.  Por  constituir  una  medida de  carácter  excepcional  y  residual  por  virtud  de  la  cual  con la finalidad  señalada  se  alteran  las  reglas  generales  de  competencia  por  el  factor  territorial,  su procedencia queda ligada a la  demostración cierta de que  en  el  lugar  donde  se  adelanta  el  proceso  existan  factores  “que  puedan  afectar  el  orden  público,  la imparcialidad o la  independencia  de  la administración de justicia, las garantías procesales, la  publicidad   del  juzgamiento,  la  seguridad  del  sindicado  o  su  integridad  personal”, eventos estos taxativamente señalados en  el artículo 83 del citado estatuto adjetivo.   

Para  efecto de la decisión a adoptar   bien  está  precisar  que las circunstancias con potencialidad para alterar las  reglas  generales  de competencia por su interferencia en la actividad judicial,  a  más  de  estar  referidas  a  factores  externos,  deben  poseer virtualidad  suficiente  para  incidir  en  la  función  de  administrar  justicia  y poseer  vínculo de causalidad con la situación del respectivo proceso.   

Adicionalmente,   que   por  el  carácter  dispositivo  del  instituto  y  dado que su decisión se adopta de plano, es del  exclusivo   resorte   del   peticionario   motivar   la   solicitud   y   probar  fehacientemente  los hechos a partir de los cuales pueda racional y directamente  concluirse  que  para  garantizar  los  derechos  reconocidos,  el  traslado del  proceso  resulta  imprescindible,  lo  que  descarta  las simples suposiciones o  conjeturas surgidas de la personal apreciación del solicitante.   

          En  relación  con  la  solicitud que ahora ocupa la atención de la  Sala,   es   claro   que   la   pretensión   no   está  llamada  a  prosperar,  fundamentalmente  por  falta  de  una  adecuada  motivación y la  ausencia  total  de  elementos  de  convicción  que  por su idoneidad y eficacia pudieran  sustentar  una  medida  como la solicitada, carga que al haber sido impuesta por  la  ley a quien aspira a la remoción de un proceso, no puede ser suplida por el  funcionario judicial a quien compete la  decisión de mérito.   

           Si  bien  el  procesado  menciona   algunas  de  las  hipótesis  o supuestos de hecho que al tenor del artículo 83  del  estatuto  procesal penal sustentan el extrañamiento del proceso de su sede  territorial,   es  lo cierto que ello no pasa de ser un enunciado genérico  carente  de  relación con la situación particular del peticionario, que impide  incluso  saber cuál o cuáles serían en particular las circunstancias de orden  público  con  potencialidad  para  afectar  el  trámite  del  juzgamiento,  la  imparcialidad  del  funcionario  a  cuyo  cargo  se encuentra su dirección o la  forma  como  por  razón  de ella o de otras de similar naturaleza su integridad  personal  pudiera  encontrarse  afectada  o  al menos en posibilidad real de que  así lo sea.   

          Y  no puede ser de recibo en esta materia la escueta referencia a la  publicidad  que  se  le  dio  al  proceso,  la determinante del peligro que dice  correr  el  solicitante,  o  la  información de que el occiso era oriundo de la  región  donde  se  tramita  el juicio, como tampoco la genérica afirmación de  que   la   medida   resulta   procedente  para  garantizar  la  imparcialidad  e  independencia  del  funcionario  y garantizar el pleno ejercicio de los derechos  procesales,  en  tanto  que  situaciones  de  tal  naturaleza  sólo  pueden ser  sustento  de  decisión  favorable,  cuando  probatoriamente  se  demuestre  que  factores  externos  o  exógenos  o condiciones del medio donde se desarrolla el  juicio  logran  erosionar   la  serenidad, imparcialidad e independencia de  los administradores de justicia.   

          Lo  anterior,  porque  por  esta  específica  vía  no  puede darse  pábulo  a  que  gratuitamente  y  a  partir  de  meras  conjeturas y subjetivas  apreciaciones,  se  ponga  en  duda  la  conciencia impoluta y jurídica que por  naturaleza  legal  se  atribuye  a  los  funcionarios  judiciales,  o se presuma  genéricamente  su  falta de  imparcialidad sin fundamento objetivo alguno.  Ahora,  que  si lo que el peticionario pretende es controvertir la imparcialidad  del  juez que tramita el juicio en su contra, la ley le ofrece la posibilidad de  recusación,  tal  como  lo  establecen  los  artículos  103  y  siguientes del  estatuto procedimental penal.   

Así, por no ostentar la idoneidad suficiente  la  petición  elevada  por el procesado IDWARD GONZALEZ CELIS para autorizar el  traslado  de  las  causas  acumuladas  de  que  aquí  se  ha  dado  cuenta,  se  despachará  negativamente la solicitud  elevada al amparo de la previsión  contenida   en   el   artículo   83  del  estatuto  procesal  penal.   

          En  mérito a lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          1.-   NEGAR  el  cambio  de  radicación  solicitado  por  el  procesado  IDWARD  GONZALEZ CELIS,  acusado  por  los  delitos de homicidio, concierto para delinquir y porte ilegal  de  armas  de  fuego  de  uso  exclusivo  de  las fuerzas militares.           

          2.-  DEVOLVER  en  forma  inmediata las diligencias al Juzgado Penal  del Circuito Especializado de Villavicencio.   

Cópiese y cúmplase.  

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

No hay firma  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                    JORGE  E.  CÓRDOBA  POVEDA           

HERMAN   GALAN   CASTELLANOS                    CARLOS  A.  GÁLVEZ  ARGOTE                              

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                  EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                 

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN                   NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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