17674(23-07-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 17674  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr.  FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

Aprobado acta No. 103  

Bogotá,  D.  C.,  veintitrés de julio  del año dos mil uno.   

Decide  la  Corte  la  admisibilidad  de  la  demanda  de casación discrecional presentada por el defensor del procesado JOSE  ORLANDO  PARRA  TRUJILLO,  con fundamento en el inciso tercero del artículo 218  del  Código  de  Procedimiento Penal, modificado por el artículo 1º de la Ley  553  de  2000,  contra  la sentencia condenatoria proferida en segunda instancia  por  el  Tribunal  superior  del  distrito  judicial  de Neiva, mediante la cual  confirmó  la  dictada  por  el   Juzgado  penal  del  circuito de La Plata  (Huila),   en  la  que  le  impuso las penas principales de cuarenta y ocho  (48)  meses de prisión, multa en cuantía equivalente a cincuenta (50) salarios  mínimos  legales mensuales, e interdicción de derechos y funciones públicas y  la  prohibición de celebrar contratos con la administración por término igual  al  de  la pena privativa de la libertad, al hallarlo penalmente responsable del  concurso  de  delitos de cohecho por dar u ofrecer, y falsedad por destrucción,  supresión y ocultamiento de documento público.      

          Antecedentes.   

La  cuestión  fáctica  fue declarada en el  fallo de segunda instancia de la manera siguiente:   

“Mediante informe No. 451 de octubre 19 de  1998,   el  investigador  judicial  I  del  Cuerpo  Técnico  de  Investigación  comunicó  a  la  Coordinadora de la Unidad Local del mismo CTI de La Plata, las  referencias  que  tenía  sobre  el Registrador de Instrumentos Públicos de ese  municipio,  de  utilizar su cargo para agilizar a los usuarios los trámites que  deben  adelantarse en su oficina y concretamente el recibo de dinero de personas  ingenuas  por  una suma que supuestamente corresponde al pago y diligenciamiento  de  la  gestión.  Como  uno  de  los  afectados  le fue referido el señor JUAN  BAUTISTA  ARDILA  TRUJILLO residente en el vecino municipio de Tesalia con quien  la  Jefe  dialogó  y le confirmó el trámite de una sucesión que adelantó en  la  Oficina  de  Registro  aludida  y  le  enseño  la correspondiente escritura  –No. 620 de junio 25/98-,  donde  observó  el  recibo  No.  041520  diligenciado  a mano y suscrito por el  Registrador  por  la  suma  de  $7.150.000  por  la cancelación de estampillas,  impuesto de registro y registrada de la citada escritura.   

“Fue  así como para esclarecer el asunto  verificaron  en  las  planillas  de  la  Oficina  de  Registro  de  Instrumentos  Públicos  de Neiva no encontrando reportado por parte de la Oficina de La Plata  el   mismo,   cuyo   talonario  sí  fue  recibido  por  el  citado  Registrador  –fl. 25-.   

“Cuatro   días  después  –octubre  23-  la  Coordinadora de esa  Unidad  Local  del CTI, con base en el anterior informe … dispuso la práctica  de  varias pruebas y el aviso de la iniciación de la investigación previa a la  Secretaría  Común  de esa Fiscalía y al Agente del Ministerio Público lo que  así  fue cumplido –fl. 28  a 30-.   

“Ese   mismo   día,  es  escuchado  en  declaración  el  señor  ARDILA TRUJILLO quien relata que cuando se presentó a  la  Oficina  de registro le pidió a su titular el registro de la sucesión y le  contó    la    premura    que    tenía    para    efectuar   un   ‘negocio’,  fue  así  como  le  entregó  en  efectivo  los  $7.150.000  y éste se comprometió a legalizarle la escritura en  tres  o  cuatro  días,  cosa  que  hizo  y  devolvió  a su tío MIGUEL a quien  autorizó verbalmente para ello.   

“El 19 de noviembre siguiente se llevó a  cabo   diligencia   de  inspección  judicial  en  la  Oficina  de  Registro  de  Instrumentos  Públicos  donde  fueron  atendidos por la auxiliar administrativa  MARIA  RUTH  LOSADA  quien  enterada del motivo de la misma, puso a disposición  las  carpetas  solicitadas  observándose  la  falta  de algunos recibos sin que  ésta  pudiera  dar  razón  de  su paradero. Así mismo, en la sección de caja  establecieron  el  valor  y  número  de  turno  de los recibos expedidos por el  registro   de  la  escritura  ya  aludida,  allí  fueron  atendidos  por  DORIS  CASTILLO.   

“Luego  el  25  de noviembre de ese mismo  año,  la  Coordinadora  del  CTI  mediante informe No. 498 comunica a la Fiscal  Seccional  Veintitrés  los  resultados  de  la  investigación;  y del hecho de  haberse  presentado  ese  día en su oficina el Técnico Judicial JIMENO FAJARDO  BONILLA  (que se hallaba en vacaciones) y quien le comentó que el día anterior  se  había  presentado  a su casa el registrador PARRA TRUJILLO para solicitarle  sacara  del expediente el recibo allegado por valor de $ 7.150.000 documento que  lo  comprometía;  que  luego por teléfono lo llamó a la 1 p.m. para hablar al  respecto  fijando  como  lugar  de  encuentro  el  establecimiento  ‘Los        Abuelos’  al  día  siguiente 26 a las 3 p.m.  Por  lo  anterior,  le solicita a la Delegada decretar la práctica de la prueba  de     ‘grabación  magnetofónica  de  la  entrevista  a  realizarse   entre ellos’,   petición   que   es   resuelta  favorablemente   mediante   resolución   de   esa   misma   fecha  –26   de   noviembre   fls.   39   a  44-.   

“El  operativo  dio  como  resultado  la  captura  del  citado PARRA TRUJILLO luego de entregarle FAJARDO la fotocopia del  documento   aludido   y   éste   recibir   la  suma  de  $500.000  –informe 500 de noviembre 27 de 1998-.  Esa  misma  tarde  la  Fiscalía inició la investigación y entre otras pruebas  dispuso la vinculación del aprehendido”.   

Cerrada la investigación (fl. 241),  el  veintinueve  de  abril  de  mil novecientos noventa y nueve calificó el mérito  probatorio  del  sumario  con resolución de acusación contra el procesado JOSE  ORLANDO  PARRA  TRUJILLO,   por el concurso de delitos de cohecho por dar u  ofrecer,  asesoramiento y otras actuaciones ilegales, falsedad por destrucción,  supresión  y  ocultamiento  de documento público,  y falsedad ideológica  en  documento público (fls. 280 y ss.) mediante providencia que mantuvo el doce  de  mayo  siguiente  al  resolver  el  recurso de reposición interpuesto por el  defensor (fls. 314 y ss.).   

El  juicio  lo tramitó el Juzgado penal del  circuito  de  La  Plata  (Huila), donde se llevó a cabo la vista pública (fls.  423  y  ss.), y culminó la instancia condenando al procesado JOSE ORLANDO PARRA  TRUJILLO  a  las  penas  principales  de cuarenta y ocho (48) meses de prisión,  multa  en  cuantía  equivalente  a  cincuenta  (50)  salarios  mínimos legales  mensuales,  e  interdicción de derechos y funciones públicas y prohibición de  celebrar  contratos  con  la  administración  por  término igual al de la pena  privativa  de  la  libertad,  al hallarlo penalmente responsable del concurso de  delitos  de  cohecho por dar u ofrecer y falsedad por destrucción, supresión y  ocultamiento  de  documento público,  imputado en el pliego enjuiciatorio,  al  tiempo  que lo absolvió de los cargos por asesoramiento y otras actuaciones  ilegales   y   falsedad   ideológica   en   documento   público  (fls.  530  y  ss.).   

Recurrida en apelación esta decisión por el  procesado,  su  defensor  y  el  procurador  judicial,  el Tribunal superior del  distrito  judicial  de Neiva, por medio del fallo de segunda instancia proferido  el  veinticuatro  de  mayo  de dos mil, la confirmó íntegramente (fl. 75 y ss.  cno. trib.).   

         La demanda.   

Ejecutoriado  el  fallo  de  segundo  grado,  dentro  del  término  previsto  por el entonces vigente artículo 6º de la Ley  553  de  2000,  el  defensor  presenta  demanda  de casación discrecional, y al  amparo  de  lo  previsto  en  el inciso tercero del artículo 218 del Código de  Procedimiento  Penal,  modificado por el artículo 1º del estatuto primeramente  citado,   solicita   la  admisión  del  libelo  “para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  y  para  garantía  de los derechos procesales” (fl. 104 y ss.  cno. trib.).   

Luego de aludir a las tesis que defienden la  bilateralidad  y  unilateralidad  del  delito de cohecho por dar u ofrecer, para  mencionar  que  ambas  tienen  respaldo doctrinario, por lo cual, a su criterio,  “se  hace  necesaria  la  decisión  de  la  h. Corte Suprema para unificar la  doctrina  al  respecto”,  ya  que, según considera, “hasta el momento no se  conoce  una  sentencia  de  casación  penal  en la que la Corte Suprema se haya  pronunciado  sobre  la  prelación  de  estas dos tesis”, apoyado en la causal  primera  de  casación  el  actor  denuncia  la  violación  directa  de  la ley  sustancial  por  “interpretación errónea de la norma sustancial contenida en  el  artículo  413  (sic) del C.P., a la cual se le dio un contenido distinto al  que   jurídicamente   le   corresponde,   como   consecuencia   de  esa  errada  interpretación”.   

Agrega que “El artículo 143 del C.P. alude  a  la  acción  de  dar u ofrecer dinero u otra utilidad a servidor público, en  los  casos  previstos  en  los  dos  artículos  anteriores.  Gramaticalmente la  preposición              ‘en’  tiene  que  tenerse en cuenta para la interpretación de esta norma, pues indica que el  legislador  quiso  precisar  que  la  conducta del agente del tipo 143 tiene que  coexistir  con  la  del  servidor  público  en  cualquiera  de  los  dos  tipos  anteriores,  lo  cual confirma la tesis de que el legislador acogió el concepto  de DELITO BILATERAL y UNITARIO para todos esos tipos”.   

Luego  de  hacer  algunas consideraciones en  torno  a  la “tesis de la naturaleza bilateral del cohecho, incluyendo el tipo  del  art.  143  C.P.”,  desarrollar  el  tema en los capítulos que destina al  “aspecto   gramatical”,   “el   cambio   de   filosofía   entre  las  dos  legislaciones”,  “la  teleología  del art. 143 C.P.”, la “bilateralidad  del  cohecho sin autonomía del tipo 143”, el cohecho como delito unitario, la  “influencia  de  la legislación italiana en nuestro Código penal”, afirmar  que  “no puede ubicarse la lesividad del tipo del art. 143 C.P. en el concepto  de  ‘peligro’  del art. 4º del mismo”, destinar  un  capítulo a la “tesis del Tribunal de instancia y su crítica”, sostener  que  “tampoco existe la tentativa”, se dedica el casacionista a demostrar la  “incidencia   del  error  en  el  fallo  impugnado”,  para  concluir  en  lo  siguiente:   

    

* El  juzgador  de  alzada  interpretó indebidamente la norma sustantiva del art. 143  del   Código   penal,   “al   darle   un   alcance   tipificante  que  no  le  corresponde”.     

    

* Con   fundamento   en   esa  errada  interpretación  confirmó  la  sentencia  condenatoria  dictada  por  el  juez  de  primera  instancia,  por el  concurso   material   de   delitos,   incluyendo   el   de  cohecho  por  dar  u  ofrecer.     

    

* Es  necesario  que  la  Corte  unifique la jurisprudencia sobre la  adecuada  interpretación  del  cohecho  por  ofrecer  cuando  la  oferta  no es  aceptada por el funcionario.     

Por  lo anterior solicita de la Corte casar  parcialmente  la  sentencia  de  segunda  instancia, en lo relativo al delito de  cohecho por ofrecer y proferir el fallo que deba reemplazarla.   

        SE CONSIDERA:   

Con  la puesta en vigencia de la Ley 553 de  2000,  la  casación discrecional procede contra las sentencias ejecutoriadas de  segunda   instancia,  proferidas  por  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito  Judicial,  el  hoy  extinguido Tribunal Nacional y el Tribunal Penal Militar, en  los  procesos  que  se hubieren adelantado por delitos que tengan señalada pena  privativa  de  la  libertad cuyo máximo sea inferior a ocho años, y, también,  contra  sentencias  de  segunda  instancia dictadas por los Juzgados Penales del  Circuito,  independientemente del quantum punitivo establecido en la ley para el  delito por el que se profirió el fallo.   

La  demanda  de casación discrecional debe  reunir  los  requisitos  establecidos  por  el  artículo  8 de la citada ley, y  presentarse  dentro  de  los  treinta  días  siguientes  a  la ejecutoria de la  sentencia  de  segunda  instancia,  acompañada de la solicitud a la Corte en la  que  se  exprese  la  necesidad  de  su  admisión  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los derechos constitucionales que hubieren  sido transgredidos en el trámite ordinario del proceso.    

De conformidad con la legislación derogada  y  con  lo  dispuesto  por  el  artículo 218 del C. de P. P., modificado por el  artículo  35 de la ley 81 de 1993, la casación discrecional procede contra las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial,  el  Tribunal  Penal  Militar  y  el hoy extinguido Tribunal  Nacional,  por  delitos  que  tengan  señalada  pena  privativa  de la libertad  inferior  a  seis años, y también, contra fallos de segundo grado emitidos por  los  Juzgados  Penales  del Circuito, independientemente de la pena fijada en la  ley para el delito de que se trate.    

Si  se  toma  en  consideración  que  el  procesado  JOSE  ORLANDO PARRA TRUJILLO, ha sido convocado a responder en juicio  criminal   y   posteriormente   sentenciado   por  el  delito  de  falsedad  por  destrucción,   supresión  y  ocultamiento  de  documento  público  que  tiene  señalada  pena  privativa  de la libertad cuyo máximo es superior a  ocho  años  de  prisión, y por el delito de cohecho por dar u ofrecer que prevé una  pena  privativa  de  la  libertad  máxima  de seis años, se tiene que bajo las  regulaciones  contenidas  en  la Ley 81 de 1993 (art. 35), como en la actual ley  553  de  2000  (art.  1), procedente es la casación común y no la discrecional  como  erradamente  se invoca por el libelista, siendo este desacierto suficiente  para  tener  la  Corte que inadmitir la demanda por la vía excepcional, máxime  si  en ambos estatutos ha sido previsto que la casación común “se extiende a  los  delitos  conexos, aunque la pena prevista sea inferior a la señalada en el  inciso anterior”.   

Ello sin embargo no obsta para que la Corte  declare  la  admisión  de  la  demanda  por  la  vía  común,  acorde  con las  siguientes consideraciones:   

El  demandante  es  expreso  en acudir a la  causal  primera  de  casación para denunciar violación directa de una norma de  derecho   sustancial,  y,  aunque  no  expone  nítidamente  el  sentido  de  la  transgresión  que  correspondería al motivo que aduce configurado en el fallo,  del  contexto  de  su  argumentación  sin dificultad se entiende que orienta el  reproche  hacia la aplicación indebida de un precepto sustantivo a consecuencia  de  lo que considera la errada intelección del artículo 143 del Código penal;  además,   realiza  un  raciocinio  en  el  plano  estrictamente  jurídico  sin  controvertir  los  hechos  declarados  en  el fallo o la apreciación probatoria  realizada por el juzgador.   

Se  tiene  entonces,  que la demanda reúne  cabalmente   los   presupuestos  de  admisibilidad,  establecidos  por   el  artículo  225  del  Estatuto  procesal,  pues  satisface igualmente el deber de  identificar  los  sujetos intervinientes en el proceso y la sentencia demandada,  hace  una  síntesis  de  los  hechos  materia de juzgamiento y de la actuación  llevada  a  cabo, expone clara y precisamente los fundamentos de la causal   de   casación   que   se   aduce,   y   cita   las   normas   que   se  estiman  infringidas.          

En  mérito  de  lo  expuesto, LA   CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   SALA  DE  CASACION  PENAL,   

        R E S U E L V E:   

PRIMERO.  INADMITIR   la vía  discrecional  de casación invocada por el defensor del sentenciado JOSE ORLANDO PARRA TRUJILLO.   

SEGUNDO. Declarar  AJUSTADA    a    las  prescripciones  legales  establecidas  para  la  casación  común,  la  demanda  presentada  por  el  defensor  del  sentenciado  JOSE  ORLANDO PARRA TRUJILLO.   

TERCERO.  CORRER   TRASLADO   al  Procurador  Delegado  por  el  término  de  veinte (20) días para que emita el  concepto   de   que   trata  el  artículo  226  del  Código  de  procedimiento  penal.   

Notifíquese y cúmplase.  

CARLOS   E.   MEJIA  ESCOBAR   

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL                  JORGE E. CORDOBA POVEDA   

HERMAN           GALAN  CASTELLANOS                      CARLOS                                 A.                                 GALVEZ  ARGOTE                

JORGE        A.        GOMEZ  GALLEGO                              EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                 

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON                                       NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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