17628(01-11-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 17628  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Aprobado acta No.169   

                            Magistrado Ponente:   

                                Dr.     FERNANDO    E.    ARBOLEDA  RIPOLL   

Bogotá, D. C.,  primero de noviembre del  dos mil uno.   

Se   resuelve  el  recurso  de  reposición  interpuesto  contra  la  providencia   mediante la cual la Corte inadmitió  por  extemporánea  la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor del  procesado  MANUEL  GUILLERMO FERRER SUAREZ.   

Fundamentos     de     la     decisión  impugnada.   

La  declaración  de  extemporaneidad  de  la  demanda  de  casación, se fundamentó, básicamente, en dos consideraciones: a)  Que  el  término  para su presentación era de 30 días contados a partir de la  ejecutoria  de  la  sentencia  impugnada,  de  acuerdo  con  lo  dispuesto en el  artículo  223  del  Decreto  2700  de  1991  (Código  de  Procedimiento  Penal  anterior),  modificado  por  el  6º  de  la  ley  553 del 2000; y, b) Que dicho  término,  en  el  presente  caso,  se  inició el 3 de abril del 2000 (fecha de  ejecutoria  de  la  sentencia)  y venció el 23 de mayo del mismo año, y que la  demanda  solo  fue  presentada el 13 de junio siguiente (fls.4-6 del cuaderno de  la Corte).   

Fundamentos    del    recurso:   

No obstante reconocer que la sentencia causó  ejecutoria  el  3  de abril del 2000, el impugnante demanda la revocatoria de la  decisión  impugnada,  con  fundamento en las siguientes argumentaciones: a) Que  el  Tribunal,  mediante  decisión  de  12  de  abril  del citado año, declaró  ejecutoriada  la  sentencia,  y  ordenó  correr el traslado de 30 días para la  presentación  de  la  demanda;  b) Que en cumplimiento de lo dispuesto en dicho  proveído,  la secretaría de la Corporación dejó el proceso a disposición de  las  partes para los referidos efectos a partir del 4 de mayo; c) Que la demanda  fue  presentada  el  13  de junio, es decir, dentro del término indicado por el  Tribunal,  y  que así lo certificó la Secretaría en informe de la misma fecha  (fls.59  del cuaderno del Tribunal); y, d) Que de acuerdo con lo dispuesto en el  artículo  223  inciso  3º  del  Código  de  Procedimiento Penal para entonces  vigente,  la  declaratoria  de extemporaneidad de la demanda de casación era de  competencia  exclusiva  del  Tribunal,  y  que  la  Corte  no podía, por tanto,  arrogarse dicha facultad.   

SE        CONSIDERA:   

En  la  providencia objeto de impugnación se  dejó  dicho  que  la  demanda  de  casación, de acuerdo con lo dispuesto en el  artículo   el  artículo  223  del Decreto 2700 de 1991, modificado por el  6º   de   la   ley   553   del   2000,   debía   ser  presentada  DENTRO  DE  LOS  TREINTA  (30) DIAS SIGUIENTES A LA EJECUTORIA DE LA  SENTENCIA  DE SEGUNDA INSTANCIA, y que era por tanto, a  partir  del  día  siguiente  hábil  de  la  ejecutoria  del fallo, y no de uno  posterior, que dicho término debía empezar a contabilizarse.   

La  razón  es  elemental.  La  regulación  establecida  en  la norma, que tiene por destinatario exclusivo al casacionista,  comprende  dos  aspectos:  La duración del término de traslado, y el momento a  partir  del cual debía ser contabilizado. El primero, lo fijaba en treinta (30)  días.  El  segundo,  lo  refería  al momento de ejecutoria de la sentencia. En  consecuencia,  cumplido  el presupuesto procesal establecido como referente para  la  iniciación  del  traslado  (ejecutoria  del  fallo), empezaba, ipso iure, a  correr   el  término  previsto  en  el  norma,  independientemente  de  que  el  funcionario judicial lo ordenara.   

Sostiene  el  impugnante  que  la demanda fue  presentada  el  13  de junio porque solo a partir del 4 de mayo empezó a correr  el  término  para su presentación, de acuerdo con lo dispuesto por el Tribunal  en  auto  de  12  de abril, mediante el cual declaró la ejecutoria del fallo, y  ordenó  correr el traslado respectivo. Este argumento resulta inaceptable, pues  la  sentencia  no requería de declaración judicial para adquirir firmeza, y ya  se  dijo  que  el  traslado  para  la  presentación  de la demanda operaba, por  ministerio de la ley,  a partir de ella.    

Reconocer  que  las  constancias  procesales  prevalecen   sobre   los   mandatos   legales   que   regulan   la  duración  y  contabilización  de  los  términos,  como  lo  sugiere  el recurrente, implica  desconocer  no  solo  el  contenido de la ley, sino aceptar que los funcionarios  judiciales  pueden  modificarla,  o derogarla, y adoptar procedimientos propios,  paralelos  o  sustitutivos  de  los establecidos en ella, lo cual no puede tener  cabida  en  un  Estado  de  derecho  como  el nuestro, donde la ley es fuente de  certeza  de  su  proceder tanto para las autoridades como para los particulares,  y   a  cuyo  imperio  los  Jueces  deben someter sus decisiones por expreso  mandato constitucional (artículo 230).      

Es  en  ese  sentido  que la Corte insiste en  sostener  que  las  constancias dejadas por los servidores judiciales en materia  de  duración,  iniciación y contabilización de los términos legales, cumplen  solo  función informativa, y carecen, por tanto, de efectos vinculantes, puesto  que  siendo  la  propia ley la que precisa su duración, y el momento procesal a  partir   del  cual  deben  empezar  a  correr,  su  control  corresponde  a  sus  destinatarios,  es decir, a los sujetos procesales (Cfr. Auto de 31 de enero del  2001,  Magistrado  Ponente  Dr.  Jorge  Aníbal  Gómez  Gallego,  entre otras).   

Ahora  bien.  Acorde  con  lo dispuesto en el  artículo  197 del mencionado estatuto procesal, y 187 del nuevo, las sentencias  causan   ejecutoria  tres  días  después  de  haber  sido  notificadas.  Dicho  término,  en  el  presente  caso,  se  cumplió el 3 de abril del 2000, como es  reconocido  por  el  propio  impugnante  (fls.47 del cuaderno del Tribunal). Por  consiguiente,  era  a  partir del día siguiente hábil (4 de abril), y no del 4  de   mayo,   que   debía  contabilizarse  el  término  de  30  días  para  la  presentación  de  la  demanda,  como  claramente  se  dejó  establecido  en la  decisión impugnada.    

El  otro argumento que sirve de sustento a la  petición  de  revocatoria  del  auto  recurrido,  consistente  en  que la Corte  carecía  de  competencia  para  pronunciarse  sobre  la  extemporaneidad  de la  demanda,  porque  dicha  facultad, de acuerdo con lo dispuesto en el inciso  3º  del  artículo 223 del estatuto procesal penal (modificado por el 6º de la  ley   553   del  2000),  estaba  asignada  al  Tribunal,  carece  igualmente  de  fundamento.   

Del  examen del expediente se constata que el  Tribunal  ejerció  implícitamente el control sobre el requisito de procedencia  relacionado  con oportuna presentación de la demanda, que le defería el citado  artículo  6º de la ley 553 del 2000, al disponer, mediante proveídos de junio  19  y  agosto primero del 2000 (fls.73 y 78/1), el envío del proceso a la Corte  para   el  trámite  de  la  casación.  Solo  que  lo  hizo  erradamente,  pues  consideró,  con  fundamento  en  el  informe secretarial respectivo, que había  sido  presentada  dentro de los términos establecidos en la ley, no siendo ello  cierto.   

No  se  trata,  por  tanto, que la Corte haya  despojado  al  Tribunal  de una función que le era propia. Lo que ocurre es que  en  su  condición  de  Juez de casación, corresponde a ella la observancia del  debido  proceso  casacional,  para  lo cual debe verificar si la demanda ha sido  presentada  en  forma,  es  decir,  si  cumple  las  exigencias  de procedencia,  estructura  y contenido, por lo que al advertir que había sido  presentada  por  fuera del término legalmente establecido, y que la decisión del Tribunal,  al  respecto,  resultaba equivocada, no podía hacer cosa distinta a declarar su  extemporaneidad.    

Tampoco  puede  ser  sostenido,  como se da a  entender  por el impugnante, que la facultad que la ley le otorga al Tribunal de  decidir  sobre  este  concreto  aspecto  de la demanda (extemporaneidad), sea de  carácter   excluyente,  pues  lo  pretendido  con  esta  preceptiva no fue  convertir  el  Tribunal  en  un  órgano  de  control único, sino propiciar una  decisión  pronta  sobre el punto, sin necesidad de la intervención del Juez de  casación,  quien siempre reservará para sí el control por crítica vinculante  al                debido               proceso               a               ser  observado.               

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R    E    SU    E   L   V   E:   

NO   REPONER  la  decisión   impugnada.   Contra   esta  decisión  no  procede  ningún  recurso  (artículos 201 del Código anterior, y 171 y 190 del vigente).   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

CARLOS E. MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO        E.       ARBOLEDA  RIPOLL                JORGE CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS                   CARLOS                              A.                              GALVEZ   ARGOTE                          

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                           EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                              NILSON PINILLA PINILLA   

                                     Teresa Ruiz  Nuñez   

                                          SECRETARIA   

    

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