17566(01-11-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 17566  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Aprobado acta No. 169   

                            Magistrado Ponente:   

                                Dr.     FERNANDO    E.    ARBOLEDA  RIPOLL   

Bogotá, D. C.,  primero de noviembre del  dos mil uno.   

Se   resuelve  el  recurso  de  reposición  interpuesto  contra  el  auto   mediante  el  cual  la  Corte inadmitió la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del  acusado CARLOS  ALBERTO  CORONEL  LOZANO,  por  no  cumplirse  el requisito de punibilidad legalmente requerido para su procedencia.   

Fundamentos     de     la     decisión  recurrida:   

En dicho proveído se dejó consignado que el  artículo  218  del  Decreto 2700 de 1991 (para entonces vigente), subrogado por  el  1º  de  la ley 553 del 2000, establecía como requisito punitivo para poder  acceder  a  la  casación,  que  el  delito  por  el  cual  se procedía tuviese  señalada  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo máximo excediera de ocho (8)  años  de  prisión,  y que este presupuesto no se cumplía en el presente caso,  porque  el  peculado  por  uso,  ilícito  por  el cual había sido condenado el  procesado, adscribía pena máxima de cuatro (4) años.   

Se  dijo,  igualmente,  que  la  citada norma  (artículo  218) preveía subsidiariamente la posibilidad de acudir en casación  por  la  vía  excepcional cuando el requisito punitivo no se cumplía, pero que  el  actor  no  la  había invocado, ni había acreditado su procedencia frente a  los  específicos  motivos  establecidos para ello (fls.4 y 5 del cuaderno de la  Corte).   

Fundamentos       del       escrito  impugnatorio:   

Sostiene el actor que la decisión de la Corte  de  inadmitir  la demanda se sustenta en planteamientos de forma que bien pueden  conducir  a una tal conclusión, pero que al margen de ellos, debe darse curso a  la  casación,  por  varias  razones:  a)  Porque  debe  prevalecer  el  derecho  sustancial  sobre  el  adjetivo;  b)  Porque  la  causal invocada (nulidad de la  actuación  por  violación del debido proceso y el derecho de defensa, derivada  de  la  circunstancia  de  haberse adelantado la investigación a “espaldas”  del  imputado),  afectó  una  garantía fundamental de contenido sustancial; c)  Porque  en  tratándose  de  la  causal  tercera,  es  obligación  del  Juez de  casación  declararla  de  oficio; y, d) Porque el Tribunal omitió pronunciarse  sobre  la  nulidad,  no  obstante  haber sido alegada al ser apelado el fallo de  primera instancia (fls. 8-10 del cuaderno de la Corte).   

Adicionalmente argumenta que la aplicación de  la  ley  553  del  2000,  frente  a  la normatividad que regía al momento de la  comisión  del  hecho  punible,  lo  alejan  de  la  posibilidad  de  acceder en  casación,  porque  antes  el  requisito  punitivo  era  de solo seis (6) años,  mientras  que  en  la  actualidad es de ocho (8), y que este cambio legislativo,  torna  su  situación  desventajosa.  Por  eso,  pide analizar el caso frente al  principio de favorabilidad (fls.8-10 ibídem).   

SE  CONSIDERA:    

    

1. Prevalencia   del   derecho   sustancial.  Facultad oficiosa de la Corte en casación.     

La interpretación que el impugnante hace del  principio  de prevalencia del derecho sustancial, consagrado en el artículo 228  de  la  Constitución  Nacional,  es  equivocada.  La  Corte  Constitucional, al  precisar  su  alcance,  ha sido persistente en sostener que su primacía no  significa  que  las  normas  de  derecho  procesal  que regulan los requisitos y  formalidades  de  los  procedimientos puedan ser ignoradas por las partes, o que  carezcan  de  valor  o  significación,  puesto  que  también ellas cuentan con  fundamento      constitucional,      y      hacen      parte      del     debido  proceso.       

También  ha  dicho  que  cuando  las  normas  procesales   establecen   un  recurso,  y  señalan  unas  condiciones  para  su  ejercicio,  el  impugnante  debe  sujetarse  a  ellas,  y  si  no lo hace, o los  presupuestos  fácticos  para  acceder a la impugnación no se cumplen, no le es  dado  propender  por el desconocimiento de la norma procesal con el argumento de  que  el  derecho  sustancial  prevalece  sobre  el adjetivo, por las razones que  viene  de  ser  precisadas,  y  porque  “el  entendimiento  cabal del precepto  constitucional  apenas  conduce a definir las normas procesales, y el proceso en  sí,  como  un  medio  para  realizar el derecho, para que la norma jurídica se  aplique  al  caso concreto” (Cfr. C-215/94 Magistrado Ponente Dr. Fabio Morón  Díaz  ; C-446/97 Magistrado Ponente Dr. Jorge Arango Mejía; Sentencia T-323/99  Magistrado   Ponente   Dr.  Gregorio  Hernández  Galindo,  entre  otras).    

La  alegación  del impugnante en el caso sub  judice  entraña  la  pretensión  de  que  la  Corte  desconozca los requisitos  legalmente  establecidos  para la procedencia de la casación, entre ellos el de  la  pena,  y  proceda a declarar en trámite el recurso, por el hecho de estarse  alegando  una nulidad por violación de una garantía fundamental, y tratarse de  uno  de los motivos que la Corte debe estudiar de oficio en sede extraordinaria,  de  conformidad  con lo establecido en el artículo 228 del Decreto 2700 de 1991  (216 del nuevo estatuto).      

Esta  pretensión resulta inaceptable por dos  razones  elementales.  En  primer lugar, porque admitir la casación sin cumplir  los   requisitos   legalmente  establecidos  para  su  procedencia,  implicaría  desconocer  el  ordenamiento  jurídico,  y asumir el conocimiento de un proceso  sin  tener  competencia  para  hacerlo.  En segundo término, porque la facultad  oficiosa  consagrada  en  el artículo 228 del anterior estatuto (216 del nuevo)  presupone  que  el recurso sea procedente, y que la demanda haya sido presentada  en  forma,  es  decir,  que  reúna  los  requisitos  mínimos  de  estructura y  contenido  requeridos  para  su  admisión,  condiciones que no se cumplen en el  presente   caso.   La  casación  común,  por  no  concurrir  el  requisito  de  punibilidad  requerido para su aceptación, y la excepcional, porque el actor no  la invocó, ni demostró su procedencia.      

Cierto  es que la demanda se estructura sobre  el  supuesto  fáctico  de  que  el  proceso  se  adelantó a “espaldas” del  imputado,  pero  esta  afirmación resulta de suyo insuficiente para festinar su  admisión  por  la vía excepcional. Al actor le competía no solo afirmar, sino  demostrar  configuración  de  la  irregularidad  procesal, y por sobre todo, su  trascendencia,  es  decir,  la  efectiva vulneración del derecho de defensa, en  orden  a  demostrar  que  la  admisión  de  la demanda resultaba necesaria para  garantizar  los  derechos  fundamentales  del acusado. Pero, como ya se dijo, el  casacionista ni siquiera la invoca.   

Más  aún.  La afirmación que se hace en la  demanda,  consistente  en  que  el  proceso  fue adelantado a “espaldas” del  imputado,  y  la  que  contiene  el  escrito  de  interposición  del recurso de  reposición,  en  el  sentido de que los juzgadores omitieron pronunciarse sobre  la  nulidad  que  ahora  se  alega,  no  son ciertas. Del estudio del proceso se  establece  que  el  ingeniero  Carlos  Alberto Coronel  Lozano  tenía  pleno conocimiento de la iniciación y  prosecución  de  la  averiguación penal en su contra, y que el Tribunal, en el  fallo  de  segunda  instancia,  se  pronunció  oficiosamente  sobre la referida  nulidad, para descartarla.     

   

    

1. Requisito   punitivo   para   acceder   a  la  casación.     Principio    de    favorabilidad.     

El artículo 1º de la ley 553 del 13 de enero  del  2000,  subrogatorio  del  218  del  Decreto  2700 de 1991, estableció como  requisito  punitivo  para  poder  acceder a la casación que el delito objeto de  juzgamiento  tuviese  señalada  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo máximo  excediera  de ocho (8) años de prisión. Con fundamento en esta disposición, y  lo  preceptuado  en  el  artículo  18 transitorio ejusdem, que ordenaba aplicar  dicha  normatividad  a los procesos en los cuales la casación fuese interpuesta  durante  su  vigencia,  la  Corte  declaró  improcedente la impugnación, en la  consideración  de  que  la pena prevista para el delito de peculado culposo, no  cumplía el requisito requerido por la nueva normatividad.   

Mediante sentencia C-252 del año en curso, la  Corte  Constitucional  declaró  inexequible  el  artículo 18 transitorio de la  referida  ley por considerar que vulneraba el principio de favorabilidad, ya que  los  nuevos  requerimientos  de  carácter  punitivo para acceder a la casación  solo  podían  ser aplicados a los procesos por delitos cometidos a partir de la  vigencia  de  la  ley  que  los  establecía. En torno al punto, precisó: “Se  vulnera  el principio de favorabilidad, cuando la norma demandada aumenta a ocho  (8)  años  la  pena  de  los  delitos  en  los que procede la casación penal y  dispone  que  ella  se  aplique  a  los  procesos  en  los  que se interponga la  casación  a  partir  de  la  vigencia de la nueva ley, pues ella tan solo puede  aplicarse  a  los  procesos  por  los  delitos  que  se  hubieran  cometido  con  posterioridad  a  la  fecha en que entró a regir, esto es, el 13 (sic) de enero  de 2000”.   

Pues bien. Al ser reexaminado el caso frente a  la  decisión  de  la Corte Constitucional, se tiene que tampoco habría lugar a  la  casación,  porque  para  la  fecha  en  que  ocurrieron  los  hechos (26 de  septiembre  de  1996),  se  encontraba  vigente  el artículo 35 de la ley 81 de  1993,  modificatorio  del  218  del  Decreto  2700 de 1991, que establecía como  requisito  para  recurrir  en  sede  extraordinaria  que  el  delito  objeto  de  juzgamiento  tuviese  señalada pena privativa de la libertad cuyo máximo fuera  o  excediera  de  seis  (6)  años,  y  el  ilícito  por el cual se condenó al  procesado   (peculado   culposo)   adscribe   un  máximo  de  solo  cuatro  (4)  años.        

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R   E   S   U   E   L   V   E:   

NO   REPONER  la  providencia   impugnada.  Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso  (artículos 201 del Código anterior, y 190 del vigente).   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

CARLOS E. MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO        E.       ARBOLEDA  RIPOLL                JORGE CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS                   CARLOS                              A.                              GALVEZ   ARGOTE                          

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                           EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                              NILSON PINILLA PINILLA   

                                     Teresa Ruiz  Nuñez   

                                          SECRETARIA     

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