17537(16-04-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 17537  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.  EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado    Acta    Nro.    040    (abril  11/2002)   

Bogotá, D.C., dieciséis (16) de abril de dos  mil dos (2002).   

         

           Se   pronuncia   la   Sala   sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de casación presentada en defensa del procesado  NELSON OVIEDO.   

HECHOS  

          De los fallos de instancia se sabe que en  la  noche  del  5  de  febrero  de  1999,  cuando  Edgar Martínez Valderrama se  encontraba  en compañía de su novia Claudia Patricia Henao en inmediaciones de  la   cancha   del   Barrio   Toledo   Plata   de   la   ciudad  de  Bucaramanga,  intempestivamente  fueron  abordados  por dos individuos, uno de ellos simulando  estar  provisto de arma de fuego, quienes los obligaron a entregar las llaves de  la motocicleta de placa FEY 83, en la que emprendieron la fuga.   

          Las  víctimas iniciaron la persecución  de  los  antisociales  en  un  vehículo de servicio público sin darles alcance  pues  se  escabulleron  al  tomar la vía que conduce a la población de Girón;  sin  embargo,  minutos  después  fueron  capturados  en  el  barrio Villabel en  desarrollo   del   operativo   dispuesto  por  las  autoridades  policiales  con  fundamento  en  la  denuncia presentada en forma oportuna por el afectado.    

           Los   retenidos  fueron  identificados  entonces  como  JUAN  CARLOS  CUEVAS ARIAS     y     NELSON    OVIEDO.   

ACTUACION PROCESAL  

          1.   La  Fiscalía Seccional de Bucaramanga dispuso la apertura  de  la  investigación,  vinculó  mediante  indagatoria  a  los  aprehendidos y  definió  su situación jurídica afectándolos con detención preventiva por el  delito  de hurto calificado y agravado, en concurso con el porte ilegal de armas  de defensa personal.   

          El  11 de mayo del mismo año, la Fiscalía elevó acusación contra  los  sindicados  como  coautores  de  los  delitos  imputados  en  la  medida de  aseguramiento (fls.93 y ss., cd.1).   

          2.   El  Juzgado  10 Penal del Circuito de Bucaramanga celebró  la  audiencia  pública y dictó el fallo de fecha noviembre 3 de 1999, mediante  el   cual   condenó   a   los   incriminados   CUEVAS  ARIAS  y  OVIEDO  a  la  pena  principal de veintisiete (27) meses de prisión, como  coautores  del  delito  de  hurto calificado y agravado, a quienes absolvió del  porte  ilegal  de armas de defensa personal y les negó la condena de ejecución  condicional.   

          El  defensor  del procesado OVIEDO  interpuso el recurso de apelación  encaminado  a  obtener  la revocatoria del pronunciamiento del a quo en cuanto a  la  exclusión  del referido subrogado, pero el Tribunal Superior de Bucaramanga  le   impartió   confirmación   en  la  sentencia  objeto  de  la  impugnación  extraordinaria.   

          LA  DEMANDA   

          Con  fundamento  en  la  causal primera de casación, por violación  directa  de la ley sustancial, el censor considera que se violó el artículo 68  del  Código  Penal  (Decreto  100 de 1980), por falta de aplicación, cuando el  Tribunal  concluyó  que su asistido no era acreedor al beneficio contemplado en  la norma  citada.   

          En  la sustentación del reparo indica que el requisito objetivo del  subrogado   se   cumple   pues   el  procesado  OVIEDO  afronta  una  condena  de  veintisiete  (27)  meses de  prisión;  y  tratándose  de  la  exigencia  subjetiva aduce que los juzgadores  sólo  ponderaron  la  modalidad  del hecho punible relegando el análisis de su  personalidad,  no  obstante  resultar indispensable para determinar si requería  tratamiento penitenciario.   

          Plantea   seguidamente  que  la  motocicleta  fue  recuperada  y  el  sindicado  al indemnizar al ofendido demostró arrepentimiento; destaca la buena  conducta  del  incriminado  tras acceder a la libertad provisional, inspirada en  el  propósito  de convertirse en una persona útil para la sociedad, sin que el  antecedente  judicial  que  registra  constituya obstáculo para el otorgamiento  del  beneficio  porque  la  condena otrora impuesta fue purgada en su totalidad;  advierte  que la vida de los ofendidos no se puso en peligro, pues el fallador a  quo   concluyó  que  los  asaltantes  carecían  de  armas;  en  fin,  que  las  circunstancias  del  delito  y su gravedad en manera alguna pueden constituir el  fundamento  para  negar  la  condena  de  ejecución condicional, máxime que el  tratamiento  penitenciario  que  reciben  los  internos,  dadas  las condiciones  actuales    de    las    cárceles,   atenta   contra   la   dignidad   de   los  reclusos.   

          Argumenta  por  otra  parte,  que  con  la negativa del beneficio se  acepta  una  concepción  retributiva de la pena prescindiendo de la prevención  especial  consagrada  en  el estatuto penal; y, finalmente, que la transgresión  denunciada  se  produjo  al  existir  un  enfrentamiento  entre lo probado en el  proceso  y  la  aplicación  de la ley, por hallarse demostrada la satisfacción  cabal   de   los   requisitos   del   precitado   artículo   68   del   Código  Penal.   

          Con  los  anteriores  fundamentos  el  actor solicita a la Corte que  case  la  sentencia  impugnada y conceda a su defendido la condena de ejecución  condicional.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   SALA   

          El  demandante plantea con exclusividad y a través del único cargo  erigido  contra  la  sentencia de segunda instancia, la violación directa de la  ley  sustancial  por  falta  de  aplicación  del artículo 68 del Código Penal  entonces  vigente  (Decreto  100  de  1980); sin embargo, en el desarrollo de la  propuesta  incurre  en  insalvables  deficiencias  técnicas,  que a no dudarlo,  determinan  la  inadmisión  de  la  demanda,  pues  en  virtud del principio de  limitación   la   Corte   no   puede   subsanar,   corregir  o  enmendar  tales  impropiedades.   

          Ciertamente,  el  censor  pasa  por  alto  que  la causal primera de  casación   comprende  dos  factores  distintos  y  de  incompatible  alegación  simultánea  de  vulneración del derecho sustancial, a tal punto, que no pueden  entremezclarse   sin   desatender   la  lógica  que  gobierna  la  impugnación  extraordinaria.    De   una   parte,  la  infracción  directa,  donde  sin  controvertir  los  hechos  que  los  juzgadores  dieron  por establecidos ni los  fundamentos  probatorios  que  sustentan  el  fallo  impugnado,  el  reproche se  desenvuelve  mediante  un  debate estrictamente jurídico orientado a demostrar,  bien  el error de selección cometido al aplicarse una norma debiendo no serlo o  al  inaplicarse  a  pesar  de  estar  llamada a regular el caso concreto, ora el  desacierto  de  hermenéutica  cometido  al determinar la significación o   alcance de la norma certeramente seleccionada.   

          En  el  segundo,  en cambio, a esa violación de la norma de derecho  sustancial,   que   puede  acontecer  al  dejarse  de  aplicar  o  al  aplicarla  indebidamente,  se  llega  a  través de una desatinada apreciación probatoria,  donde   al   libelista  le  corresponde  entonces  especificar  y  demostrar  la  configuración  de errores de hecho o de derecho trascendentes en la estimación  de  los  medios de persuasión incorporados al proceso.            

          En  el  presente  asunto el libelista en la presentación del reparo  acude  a la primera de estas modalidades, esto es, a la violación directa de la  ley  sustancial;  sin embargo, en la fundamentación del mismo , lejos estuvo de  verificar  un  cuestionamiento  de  estricto raciocinio jurídico a la decisión  del   Tribunal  tratándose  de  la  condena  de  ejecución  condicional,  para  exteriorizar  su  inconformidad  con  la realidad probatoria acogida en el fallo  atacado  en  torno  a  dicho instituto, cayendo entonces en una controversia que  pertenece  al  ámbito  de  la  violación  mediata,  que  en todo caso, tampoco  desarrolla en debida forma.   

          En  efecto,  el  libelista  perdiendo de vista que en tal hipótesis  deben  acusarse  y  sustentarse  los  errores  de  hecho o de derecho en los que  incurre  el  fallador  al  momento  de  apreciar  los medios de persuasión, con  trascendencia  además  frente  a  la  declaración  de justicia contenida en la  decisión  impugnada  en  el  punto que se intenta desvirtuar, a la manera de un  simple  alegato  de  instancia  se  limita  a exponer su interesado análisis en  torno  a  la  exigencia  subjetiva  de  la  condena  de  ejecución condicional,  mediante  el  cual  a  través  del  examen  personal  de  la gravedad del hecho  punible,  de  sus  circunstancias  de comisión y de los rasgos que atisba en la  personalidad  del  procesado  arriba al diagnóstico sobre la falta de necesidad  del  tratamiento  penitenciario;  conclusión  que  enfrenta  luego  a la de los  juzgadores  con  la  inútil  pretensión  de obtener de la Corte la prevalencia  para  sus  apreciaciones,  perdiendo  de vista que el criterio de estos últimos  viene  precedido de la doble presunción de acierto y legalidad, que sólo puede  desvirtuarse  en  esta  sede extraordinaria mediante la demostración de errores  in   iudicando   o   in  procedendo  que  ni  siquiera  plantea  en  el  escrito  examinado.   

          Así  las  cosas,  ante las insalvables deficiencias que presenta la  demanda,  que  la  Corte  no  puede suplir, se reitera, se impone su inadmisión  mediate  providencia  que  adquiere  ejecutoria en la fecha en que es suscrita y  contra  la  cual  no  procede  recurso alguno, lo que implica la declaratoria de  deserción de la casación presentada.   

          En  mérito  de  lo  expuesto,  la Corte  Suprema  de  Justicia,  en  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

          NO   ADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada    en   defensa   del   procesado   NELSON  OVIEDO.   En  consecuencia,  declarar desierta la  casación presentada.   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

          Cópiese,    comuníquese    y    devuélvase    al    Tribunal   de  origen.   

          Cúmplase,   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                          JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS               CARLOS    A.    GÁLVEZ   ARGOTE           

JORGE  A.   GÓMEZ  GALLEGO                              ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO   

CARLOS       E.        MEJÍA  ESCOBAR                                  NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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