17467dic

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 17467  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 211  

Bogotá, D.C., dieciocho (18) de diciembre de  dos mil (2000)   

                             La Sala se pronuncia sobre la procedencia  de  la demanda de casación discrecional presentada contra la sentencia de fecha  marzo  13  del  año en curso, mediante la cual el Juzgado Penal del Circuito de  Túquerres  confirmó la condena impuesta por el Juzgado Primero Penal Municipal  de  esa  misma ciudad al procesado WILSON ARMANDO PEREZ  PATIÑO,    a  las penas principales de sesenta y un (61) meses, diez (10) días  de  prisión y multa de treinta mil pesos ($ 30.000), como autor responsable del  delito  de  hurto  calificado  y  agravado,  en  concurso  con  el  de  lesiones  personales.   

ANTECEDENTES  

                           1.   En  la  noche  del  15  de  junio de 1997, cuando JUAN ROQUE  RODRIGUEZ  transitaba  en  estado  de  ebriedad  en inmediaciones del Palacio de  Justicia  de  la  localidad  de Túquerres (Nariño), fue abordado por el sujeto  WILSON ARMANDO PEREZ PATIÑO,  a.  El  Pulpo, quien luego de requerir del primero un trago de aguardiente de la  botella  que  minutos  antes  había  adquirido,  empezó  a  requisarlo  con el  propósito de despojarlo del dinero que llevaba consigo.   

                            RODRIGUEZ  reaccionó  propinándole  un golpe al  asaltante,  sin embargo, PEREZ  PATIÑO  lejos de desistir de  su  designio delictivo desenfundó en ese momento la navaja con la que le causó  las  heridas que determinaron una incapacidad de quince días, y como secuela la  deformidad  física  del rostro con carácter permanente; después emprendió la  huida  no  sin  antes  apoderarse  de la suma de tres mil pesos de propiedad del  lesionado.   

                        2.   El   citado  PEREZ  PATIÑO  fue  vinculado  en  indagatoria  a  la  investigación  iniciada  por  la  Fiscalía  Local de Túquerres, y afectado en oportunidad con  medida   de   aseguramiento   de   detención   preventiva,   sin  beneficio  de  excarcelación,    por    los   delitos   de   hurto   calificado   y   lesiones  personales.   

                             Por  petición del sindicado el referido  despacho  le  formuló  acusación  oral  con  fines de sentencia anticipada, de  manera  que  el proceso finalizó con el fallo proferido el 24 de enero de 2000,  mediante  el  cual  el  Juzgado Primero Penal Municipal de Túquerres condenó a  PEREZ PATIÑO, en consonancia  con  los  cargos  imputados,  a las penas principales atrás anotadas como autor  responsable  del  delito  de  hurto calificado y agravado de conformidad con los  artículos  350  y  351  del  Código  Penal,  en  concurso,  con  las  lesiones  personales subsumidas en el artículo 333 ibídem.   

                              3.   En  oportunidad  el  defensor del sindicado apeló la sentencia de primer grado; que  fue  confirmada  el  13  de  marzo  del  año  en curso por el Juzgado Penal del  Circuito  de  esa  misma ciudad a través de providencia que alcanzó ejecutoria  el día 27 siguiente.   

                            El expediente  fue  devuelto  al  despacho  de  origen el 28 de marzo de 2000, y encontrándose  allí,  con  fecha  mayo  16 de 2000 el condenado PEREZ  PATIÑO  otorgó  poder  para la demanda de casación,  finalmente  presentada  en  esa misma data por el respectivo defensor (fls. 94 a  102).   

                              El Juzgado  Primero  Penal  Municipal  de  Túquerres  entendió  interpuesta  la  casación  excepcional  contra  la  sentencia de segundo grado, en consecuencia, envió las  diligencias   al   despacho   que   la  había  emitido  (fl.  103).            El Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Túquerres,  por  su parte,  invocando la omitida  aplicación  involuntaria  de  las previsiones contenidas en el artículo 6º de  la  Ley  553  de  2000,  ordenó  surtir  el  traslado  de quince días a los no  demandantes  y,  una  vez  vencido,  concedió  “el  recurso extraordinario de  casación”    para    cuyo    trámite   remitió   el   expediente   a   esta  Corporación.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

                             Varias  consideraciones deben efectuarse  por  la  Sala  frente  al trámite impartido a la demanda en el presente asunto,  que  en  virtud  de  su  interposición  en  vigencia de la Ley 553 de 2000 esta  sometida  a  las  prescripciones  contenidas en ella al tenor de su artículo 18  transitorio.   

                              1.   En  primer  término,  en  entendimiento  que escapó a la atención de los Juzgados  Penal  y  de  Circuito de Túquerres, la casación de conformidad con las nuevas  regulaciones  en  la  materia, particularmente, con apego al artículo 6º de la  Ley  553  de  2000,  en  manera  alguna  se  trata  de  un  recurso de carácter  extraordinario  como quiera que su interposición se produce con posterioridad a  la  ejecutoria  de la sentencia de segunda instancia, esto es, cuando el proceso  penal ha concluido.   

                             2.   Ahora  bien,  de esa misma norma se desprende con entera claridad que quedó subrogado,  de  manera tácita, el aparte final del inciso 1º del artículo 159 del Código  de  Procedimiento  Penal,  pues  incoada la apelación contra el fallo de primer  grado,  a  diferencia  de lo que establecía dicho precepto, la totalidad de los  cuadernos  que  conforman  el expediente deben remitirse al superior jerárquico  para  surtir el recurso, de manera que proferido el fallo de segunda instancia y  ejecutoriado  el  mismo,  al  tenor  del artículo 6º de la Ley 553 de 2000 las  copias  de  la  actuación  se  envían al Juez de ejecución de penas o a quien  haga  sus  veces,  en  tanto  que  el  ad  quem conserva los originales para los  efectos de la casación.     

                             Así  lo  entendieron  tardíamente  los  funcionarios  en  el presente caso, sin que la inobservancia de esas previsiones  tenga  influjo  para la legalidad del trámite cumplido por estar referidas  a  criterios de celeridad, economía y conveniencia en el manejo del expediente,  por    ende,   sin   nexo   alguno   con   las   garantías   de   los   sujetos  procesales.   

                              3.   Con  idéntica  intrascendencia  y por las mismas razones, la Sala afirma que tampoco  resultó  afortunada  la  concesión  que hizo el Juzgado Penal del Circuito del  “recurso  extraordinario”  en  auto  del  14  de  junio  del  2000,  no  sólo perdiendo de vista la actual  naturaleza  de  la  casación,  así como el trámite señalado para ella en los  artículos  6º  a 9º de la Ley 553 de 2000, sino primordialmente y tal vez con  mayor  evidencia,  las  modificaciones  introducidas  a  través  de la misma al  artículo   224   del   estatuto   procesal   penal,   norma  que  disponía  un  pronunciamiento de ese talante en el esquema derogado.   

                              En  la  actualidad  al  tenor  de  los  artículos  223  a  226  ibídem, modificados por los artículos 6º a 9º de la  Ley  553  de  2000,  simplemente la demanda debe allegarse dentro de los treinta  (30)  días  siguientes  a  la  ejecutoria  de la sentencia impugnada, y vencido  dicho  lapso,  al igual que surtido el traslado por el término común de quince  (15)  días  a  los no demandantes, el expediente se remite a la Corte, a la que  compete    calificar    sus    requisitos    y   el   interés   jurídico   del  demandante.   

                             Así las cosas, con apego al inciso final  del  citado  artículo  223  del  Código  de  Procedimiento Penal, subrogado se  insiste  por  la  Ley  553  de 2000, al funcionario ad quem no le corresponde un  control  diverso  del  vinculado al examen de la oportunidad en la presentación  de  la  demanda  a  través  de  un auto que la declare extemporánea, cuando el  demandante  deja  superar el aludido lapso de los treinta (30) días computado a  partir de la ejecutoria del fallo impugnado.   

                             Desde luego, si ese control derivado del  principio  de  eventualidad  o  preclusión  no es ejercido por el Tribunal o el  Juzgado  correspondiente,  en  éste  último evento tratándose de la casación  excepcional,  bien  puede la Corte concluir dicha extemporaneidad e inadmitir la  demanda;  sin  embargo,  dicho  aspecto  en el presente asunto no amerita reparo  alguno conforme pasa a examinarse.   

                               

                              En efecto,  ejecutoriada  la  sentencia de segundo grado el 27 de marzo del año en curso de  conformidad  con  el  artículo 197 del Código de Procedimiento Penal, esto es,  transcurridos  tres  días  contados  a partir de la desfijación del edicto por  medio  del  cual  se  notificó  a  los  sujetos  procesales que no habían sido  enterados  de  ella  en  forma  personal,  del  simple  cotejo  cronológico  se  discierne  que  el  término  para  presentar  la demanda vencía el 16 de mayo,  inclusive,  fecha en la que precisamente el apoderado del condenado PEREZ   PATIÑO  allegó  al  Juzgado  el  correspondiente libelo.   

                                       4.  Sin  embargo,  tal  circunstancia  por  sí  sola  no  determina  que  la  casación deba ser admitida, pues presentada aquí de manera  excepcional  por  intentarse contra sentencia de segunda instancia proferida por  un  Juzgado  Penal  del  Circuito,  es  decir,  al  amparo  de  las  previsiones  contenidas  en  el  inciso  3º  del  artículo 218 del Código de Procedimiento  Penal,  modificado  por  el  1º de la Ley 553 de 2000,  su admisión está  condicionada  a  que  la  Corte  discrecionalmente  lo  estime necesario para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre   que   el   libelo   reúna  los  demás  requisitos  exigidos  por  la  ley.   

                             En  tales  eventos se exige, conforme al  reiterado  y  pacífico criterio de la Sala que conserva plena vigencia frente a  las  actuales  regulaciones  en  la  materia, que el demandante precise en forma  breve  o  sucinta  el  motivo  que  determina  su admisibilidad, esto es, que la  temática  que  en ella se aborda contribuye al desarrollo de la jurisprudencia,  o  si  resulta  indispensable la intervención de la Corte en protección de las  garantías  fundamentales  por haberse producido su menoscabo, o por lo menos y,  en  todo  caso,  que  el  criterio  que  deba  orientar  a la Corporación en el  ejercicio  de  esa  discrecionalidad  surja  nítido del contexto de la demanda.   

                             En  el presente asunto por ninguna parte  se  observa  cumplido  ese requerimiento, deficiencia que advertido sea, exime a  la  Sala  de  revisar el interés jurídico del demandante frente a la sentencia  anticipada  atacada,  pues  nada precisa el libelo, en acápite especial o en su  contexto,  sobre  las razones que justifiquen la intervención excepcional de la  Corte;  más aún, el demandante perdiendo de vista la especial naturaleza de la  demanda  aquí  interpuesta,  en  cuanto  a sus exigencias formales se limitó a  satisfacer  en  apariencia  las previstas para aquella de carácter ordinario en  el  artículo  225  del Código de Procedimiento Penal sustrayéndola, por ende,  de toda posibilidad de ser admitida.   

                             En  mérito  de  lo  expuesto,  la Corte  Suprema de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

                              INADMITIR  la  casación    excepcional   interpuesta   por   el   defensor   de   WILSON ARMANDO PEREZ PATIÑO.   

         

                              Cópiese,   devuélvase   al  despacho  judicial de origen y cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO    ARBOLEDA   RIPOLL                  JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                  JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUES                          CARLOS      E.       MEJÍA  ESCOBAR   

ALVARO    O.   PEREZ   PINZON                             NILSON  E. PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria     

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