17282(02-05-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 17282  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Aprobado acta No. 49   

                            Magistrado Ponente:   

                                Dr.     FERNANDO    E.    ARBOLEDA  RIPOLL   

Bogotá,  D.  C.,  dos  de  mayo  del dos mil  dos.   

Correspondería a la Corte decidir el recurso  extraordinario  de casación interpuesto contra la sentencia de 23 de septiembre  de  1999, mediante la cual el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá  condenó  al procesado MOISES LOPEZ BERNAL a  la  pena  principal  privativa  de  la  libertad  de  16 meses de  prisión,  como  autor responsable del delito de estafa, de no advertirse que la  acción penal se encuentra prescrita.   

Hechos  y  actuación  procesal.   

El  4  de  noviembre  de  1993,  María  Helena  Díaz Martínez y Moisés López Bernal suscribieron  una  promesa  de contrato, mediante la cual la primera  se      comprometía      a      transferir      al     segundo     “la posesión junto con la construcción  y  mejoras  realizadas” en  los  lotes  distinguidos  con los Nos. 77C-84 y 77C-88 de la calle 40 de Bogotá  (Nos.  25  y  26  de la Manzana 16, barrio Modelia), y el segundo en favor de la  primera   “el  derecho  de  dominio,    propiedad    y   posesión”  sobre  el  apartamento No.404 de la carrera 84B No.51-16 sur de la  misma  ciudad,  a  título  de permuta, cuyo valor se fijó en siete millones de  pesos  (fls.59/1).  Este  acuerdo de voluntades fue elevado a escritura pública  el  24  de  los  mismos  mes y año, en la Notaría Trece del Circulo de Bogotá  (Escritura No.3816. Fls.73/1).   

En ambos documentos se dejó constancia que el  apartamento    de   propiedad   de   Moisés   López  Bernal  soportaba una hipoteca de primer grado a favor  de  Alicia  Márquez  de Neira, por valor de $700.000.oo pesos, que este último  se  obligaba  a  cancelar  el  30  de  abril  de  1994. En la escritura se dejó  también   consignado  que  el  referido  inmueble  se  encontraba  “libre  de  demandas civiles, usufructo,  habitación,  censo,  anticresis,  arrendamiento  por escritura pública, pleito  pendiente,   patrimonio   de  familia  ”,  y  otras  limitaciones de dominio (cláusula segunda). Las partes  hicieron  entrega material de los bienes seis días después ( 30 de noviembre),  según consta en acta de la misma fecha fls.34/4).   

En   los   días   siguientes   la  señora  María    Helena    Díaz   Martínez   presentó    la   escritura   de   permuta  en  la  Oficina  de  Instrumentos   Públicos   para  su  inscripción  en  el  folio  de  matrícula  inmobiliaria  correspondiente  al  apartamento  adquirido,  siéndole  negada su  pretensión  por  encontrarse  el  inmueble  embargado por cuenta del Juzgado 17  Civil  Municipal de Bogotá, desde el 9 de febrero de 1990 (fls.23/1, 292/4). En  razón   de   ello,   y   que  Moisés  López  Bernal  no   solucionaba   el  problema,  decidió  presentar  denuncia  penal  en  su  contra, por el delito de estafa, a mediados del año de  1994 (fls.1-5/1).    

La Fiscalía inició investigación y ordenó  la     vinculación    al    proceso    de    López  Bernal   mediante  declaratoria  de  persona  ausente  (fls.93,  119,  124,  129/2).  Cerrada  la investigación, la calificó el 30 de  enero  de 1996 con acusación por el delito de estafa, agravada por razón de la  cuantía,  acorde  con  lo  dispuesto  en los artículos 356 y 372.1 del Código  Penal  (fls.162  y  170/2).  Esta  decisión  fue  complementada  el  9  de mayo  siguiente,  en  el  sentido de ordenar la revocatoria de la libertad provisional  concedida  al  procesado, en virtud del recurso de reposición interpuesto en su  contra por el apoderado de la parte civil (fls.185, 188/2).   

Rituada  la causa, el Juzgado de conocimiento  absolvió   al   procesado  de  los  cargos  formulados  en  la  resolución  de  acusación,  por  atipicidad  de la conducta, pues consideró que la denunciante  conocía  la situación real del inmueble adquirido, y que en consecuencia no se  vislumbraba  inducción  en error  (fls.54-63/5). Apelado este fallo por el  apoderado  de  la parte civil, el Tribunal Superior de Bogotá, mediante el suyo  de  23  de  septiembre  de  1999,  lo revocó en todas sus partes, y en su lugar  condenó  a López Bernal a la  pena  principal  privativa  de  la  libertad de 16 meses de prisión, como autor  responsable  del  delito  de  estafa,  agravada  por la cuantía, conforme a los  cargos imputados en la resolución de acusación (fls.1-12).   

Esta decisión fue impugnada en casación por  la  defensa,  quien presentó demanda oportunamente. La Corte, por auto de 27 de  junio  del  2000,  la declaró en forma, y dispuso correr traslado al Ministerio  Público  para  concepto (fls.3 del cuaderno de la Corte). El Procurador Primero  Delegado  lo emitió el 3 de abril del año en curso, y remitió el proceso a la  Corte, donde fue recibido el 12 siguiente (fls.12 y 36 ibídem).   

SE        CONSIDERA:   

En materia penal el fenómeno prescriptivo de  la  acción  opera  en  un  tiempo  igual  al máximo de la pena privativa de la  libertad  prevista para el delito imputado, tenidas en cuenta las circunstancias  sustanciales  modificadoras  de  la punibilidad concurrentes, sin que en ningún  caso  pueda  ser  inferior  de  cinco  años  o  superior  de  veinte, salvo las  excepciones  que  la  propia  normatividad  establece (Artículos 80 del Código  Penal anterior y 83 del nuevo estatuto).   

Dicho   término   se   interrumpe  con  la  resolución  de  acusación  o  su  equivalente debidamente ejecutoriada. Cuando  esto  acontece,  debe  comenzar  a  correr  de  nuevo  desde  entonces,  pero el  fenómeno  se  consolida  en  la  mitad del tiempo respectivo, sin que pueda ser  inferir  a  cinco  años,  ni  superior de diez (Artículos 84 del Código Penal  anterior y 86 del actual).      

En el presente caso el procesado fue acusado y  condenado  por  el  delito  de  estafa,  agravada por la cuantía, acorde con lo  dispuesto  en  los  artículos  356  y  372.1 del Código Penal de 1991, vigente  cuando  sucedieron los hechos y se dictó la sentencia. La primera de las normas  adscribía  como  sanción  pena privativa de la libertad de uno (1) a diez (10)  años,  y  la  segunda  ordenaba  aumentar  dicha pena de una tercera parte a la  mitad,  cuando el delito recaía sobre cosa cuyo valor fuese superior a cien mil  pesos.   

Hechas   las  operaciones  pertinentes,  se  establece  que  la pena máxima fijada para el delito de estafa, agravada por la  cuantía,  frente  a la referida normatividad, es de quince (15) años, y que el  término  prescriptivo  sería,  en  consecuencia,  de  quince  (15)  años  durante  la  fase  de la instrucción, y de siete (7) años  y     seis    (6)    meses    (la    mitad)    durante    la    etapa   del  juicio.    

Mas  como  quiera  que en el mes de julio del  2001  entró  en  vigencia  el  nuevo  Código  Penal  (ley  600 del 2000), debe  también  determinarse  el  tiempo  de prescripción frente a esta normatividad,  con  el  fin  de  establecer  si  resulta benigna para el acusado, puesto que de  serlo,  debe  ser  aplicada de preferencia sobre la anterior, por favorabilidad,  de  conformidad con lo previsto en el artículo 29 de la Constitución Nacional,  y 6º de la ley 100 de 1980 y 599 del 2000.   

       

Pues bien. La ley 600 del 2000 (nuevo Código  Penal)  prevé  para  el delito de estafa pena privativa de la libertad de 2 a 8  años  de  prisión  (artículo  246)  cuando  la cuantía excede de 10 salarios  mínimos  legales mensuales vigentes. Si es igual o menor, la pena es de uno (1)  a  dos  (2)  años.  Y si la cuantía es superior a cien (100) salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes,  la pena debe aumentarse de una tercera parte a la  mitad (artículo 267).   

En el caso sub judice, la conducta investigada  recayó  sobre bienes avaluados por las partes en siete  millones  de  pesos,  siendo ella, en consecuencia, la  cuantía  del  ilícito.  Para la época que sucedieron los hechos (noviembre de  1993)  el  salario  mínimo  mensual  vigente se encontraba fijado en $81.510.oo  (Decreto  2061  de  1992).  Es  decir,  que  cien  (100)  salarios mínimos para  entonces     equivalían     a     $8’510.000.oo,   suma   que   no   supera   la  cuantía  del  ilícito  ($7’000.000.oo).   

Esto significa que la agravante por razón del  cuantía  no  sería  aplicable  frente  a  la nueva normatividad, y que la pena  máxima  imponible para el delito investigado, frente a ella, sería de ocho (8)  años.  De  igual  manera, que el término prescriptivo para la fase instructiva  sería  de  ocho  (8  )  años, y de cinco (5) para la  etapa  del  juzgamiento (artículo 86 del nuevo Código  Penal),  siendo, en consecuencia, frente a dicha normatividad, y no la anterior,  que  debe  ser determinado si ha operado el fenómeno prescriptivo, por resultar  favorable.   

La resolución de acusación, como ya se dejó  visto,  tiene  fecha  30  de  enero de 1996 (fl.170/2). Contra esta decisión la  parte  civil  interpuso  recurso  de  reposición,  que  fue  resuelto  mediante  resolución  de  9  de  mayo siguiente (fls.188/2). Este último pronunciamiento  fue  notificado  a  las  partes,  causando firmeza el 4 de julio siguiente   (fls.190  vuelto  ibídem).  Por tanto, si es tomada como fecha de ejecutoria de  la  resolución  de  acusación esta última (julio 1º/96), se concluye que los  cinco  años  se cumplieron el 4 de julio del 2001, encontrándose el proceso en  la  Procuraduría  para  concepto,  y  que  la  acción penal, frente a la nueva  normatividad penal, se encuentra prescrita.   

En  consecuencia,  se  ordenará  cesar  todo  procedimiento   contra  el  procesado  Moisés  López  Bernal,  y  se  ordenará  devolver  el  expediente al  funcionario  de  primera  instancia, por intermedio del Tribunal de origen, para  los fines a que haya lugar.     

     

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R   E   S   U   E   L   V   E:   

DECLARAR   PRESCRITA   LA   ACCION   PENAL.  En  consecuencia,  se dispone cesar todo procedimiento  en    contra    del    procesado    Moisés   López  Bernal.   

Notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de  origen.    CUMPLASE.    Contra    esta   decisión   procede   el   recurso   de  reposición.   

ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL              JORGE   E.  CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS              CARLOS                              A.                              GALVEZ   ARGOTE                          

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                       EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

No hay firma  

CARLOS         E.        MEJIA  ESCOBAR                           NILSON PINILLA PINILLA   

No hay firma  

                                                    Teresa Ruiz  Nuñez   

                                                         SECRETARIA   

   

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *