17161jul

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 17161  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Aprobado acta No.122   

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     FERNANDO    E.    ARBOLEDA  RIPOLL   

Santa Fe de Bogotá, D. C., dieciocho de julio  del dos mil.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  GABRIEL     ARTURO     ROJAS     ARDILA.   

Antecedentes.   

Rodolfo  Vargas  Becerrra  presentó denuncia  penal  en  contra  de  Gabriel  Arturo  Rojas  Ardila, Supervisor de Saneamiento  Ambiental   del   Hospital   de   Puerto  López  (Meta),  por  haberle  sellado  arbitrariamente,  el  18  de  julio  de 1993, el establecimiento de su propiedad  denominado  “Sastrería  las  Tres V”, ubicado en el sector de San Andresito  de  dicha localidad. En desarrollo de esta investigación, la Fiscalía vinculó  mediante  indagatoria  al  imputado,  y  profirió  en  su contra resolución de  acusación    por   el   delito   de   abuso   de   autoridad   (fls.164   causa  No.1).   

Como  dentro  de  la  fase  de investigación  preliminar  por  estos  hechos, el sindicado aportó una certificación donde se  hacía  constar  que la licencia de saneamiento ambiental del establecimiento de  propiedad  del denunciante se encontraba vencida para la época del sellamiento,  y  dicho  documento  resultó  apócrifo (fls.20, 21 y 72), la Fiscalía ordenó  expedir  copias  para  su  investigación,  iniciándose  un nuevo proceso en su  contra,  cuyo  mérito  probatorio  fue calificado con resolución de acusación  por  el  delito  de  falsedad material de empleado oficial en documento (fls.159  causa No.2).   

Dispuesta  la  acumulación de las causas, el  Juzgado  Promiscuo del Circuito de Puerto López condenó al procesado a la pena  privativa  de  la  libertad  de  3  años de prisión como autor responsable del  delito  de  falsedad material de empleado oficial  en documento público, y  lo  absolvió  de los cargos imputados  por el delito de abuso de autoridad  (fls.221/1).  Apelado  este  fallo  por  el  procesado,  el Tribunal Superior de  Villavicencio,  mediante  el  suyo  de  3 de septiembre de 1999, lo confirmó en  todas  sus  partes.  Contra  esta  decisión,  la  defensa  interpuso recurso de  recurso  de  casación el 29 de noviembre siguiente (fls.4 y  30 y vto. del  cuaderno del Tribunal).   

La         demanda.   

Tres  cargos, uno con fundamento en la causal  primera  de  casación,  y  los  restantes  con apoyo en la tercera, presenta el  demandante contra la sentencia impugnada.   

Cargo   primero.  Violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  producto de errores de hecho por  falsos  juicios  de identidad. Sostiene que los juzgadores apreciaron “confusa  y  equivocadamente  prueba trascendente en la demostración de la inculpabilidad  del  procesado”,  transgrediendo  el mandato contenido en los artículos 247 y  445 del estatuto procesal penal.   

El  Tribunal  viola  la ley sustancial cuando  revierte  el  medio  de  defensa  del indagado en trampolín de acusación en su  contra,  por una presunta inconsistencia entre la versión libre suministrada en  la  fase  de  la  investigación  preliminar,  y  su indagatoria, que eleva a la  categoría  de  indicio  de  mentira  y  mala  justificación.  Sin embargo, del  análisis  de  ambos  relatos,  se concluye que son fluidos, y que en ellos solo  existe  ánimo de colaboración. Y agrega: “Aquí claramente se aprecia que el  ad  quem  le da un mayor alcance comprometedor al dicho del sindicado, lo que es  dable por la descontextualización que hace del mismo texto”.   

A continuación controvierte las conclusiones  del  ad  quem,  relativas  a  que  el  procesado  era  el  único  interesado en  falsificar  el  documento,  y además la persona que mediante oficio lo envió a  la   Fiscalía,   argumentando   que   dicha   nota   remisoria   tiene   triple  connotación:   “Primero,  para  que  obre  en  el  proceso,  con lo cual  pretende  el  sindicado  respaldar  su  dicho,  esto  en  gracia  de discusión.  Segundo,  que la licencia sanitaria No.0962, tiene fecha de vencimiento julio 18  de  1993,  y  tercero,  para  ser  anexado  al  expediente  No.1145.  Esta  nota  remisoria,  más  que  hacerlo  en calidad de funcionario público, lo hace como  sujeto   procesal”.   Y,   que   esta  triple  característica,  cuestiona  la  afirmación  del  Tribunal de que el documento espurio tenía como fin servir de  prueba.       

    

Dice compartir las conclusiones de los fallos  en  el  sentido de que el contenido de la fotocopia aportada por el procesado es  falsa,   pero agrega que una cosa es la prueba de la existencia del delito,  y  otra  “la  responsabilidad que equivocadamente a título de culpabilidad el  H.  Tribunal  en su Sala de Decisión Penal, a manera de conclusión, le endilga  dolosamente  a Gabriel Arturo Rojas, como la persona que alteró el contenido de  la   copia   del   original  que  reposa  en  los  archivos  de  la  Oficina  de  Saneamiento”.   

Cargo      segundo:      Nulidad  por ausencia de defensa técnica en la causa adelantada por  el  delito  de abuso de autoridad. Asegura que esta investigación se inició en  marzo  de  1994,  bajo  la vigencia de la nueva Constitución Política. El 5 de  septiembre  de  1994 el instructor  designó como defensor del procesado al  doctor  Edgardo  Alfonso  Zafra  Galvis, quien tomó posesión del cargo el 9 de  noviembre  siguiente, sin haber cumplido con el juramentado prestado conforme al  artículo  285  del  estatuto procesal penal. El 7 de abril de 1995 el procesado  designó  defensor  de confianza, quien no obstante haberse posesionado el mismo  día,  solo  actuó  en  la  audiencia  pública  el  5  de  noviembre  de 1997.   

Cargo   tercero.  Nulidad  por  ausencia  de defensa técnica en la causa seguida por el delito de  falsedad  material  de  empleado  oficial en documento público. Sostiene que el  procesado  solo  contó con asistencia de un abogado defensor a partir del 23 de  febrero  de  1995,  puesto  que  los  nombrados  con anterioridad, declinaran la  designación.   La   investigación  fue  iniciada  el  18  de  abril  de  1994,  habiéndose  decretado  pruebas  importantes antes y después de la indagatoria,  cuando   Rojas   Ardila   no   disponía   de   defensa   técnica  que  pudiera  contrainterrogar testigos o solicitar pruebas.     

SE        CONSIDERA:   

Reiteradamente  la  Corte ha sostenido que el  error  de  hecho por falso juicio de identidad se presenta cuando los juzgadores  distorsionan  el  contenido  fáctico  de  una  determinada  prueba, haciéndole  expresar  lo que ella objetivamente no dice, y que su demostración impone   confrontar  su  texto  con  la aprehensión material que del mismo contienen los  fallos  de  instancia,  con  el fin de evidenciar que no son coincidentes, y que  esta  disconformidad  llevó  a una decisión ilegal, por falta de aplicación o  aplicación indebida de un precepto sustancial.   

Examinados  estos  requerimientos  frente  al  primer   cargo  de  la  demanda,  sin  mayor  esfuerzo  se  advierte que el  casacionista  incumple  el  deber de acreditar el error denunciado, al igual que  su   trascendencia,  puesto  que  en  lugar  de  demostrar  que  los  juzgadores  distorsionaron   una   prueba  en  concreto  por  agregación,  cercenamiento  o  tergiversación  de   su  contenido  fáctico,  como corresponde hacerlo en  estos  casos,  se  dedica  a  controvertir,  de manera general, la valoración y  conclusiones  probatorias de los juzgadores, como si se tratara de un alegato de  instancia,     dejando     la     propuesta     de    ataque    en    el    solo  enunciado.      

El segundo reproche, fundado en la ausencia de  defensa  técnica  en  la  causa adelantada por el delito de abuso de autoridad,  resulta,  por  su  parte,  improcedente,  por  carecer el demandante de interés  jurídico  para  proponerlo, toda vez que por razón de dicho proceso el acusado  fue  absuelto,  y  en  tales  condiciones,   la  irregularidad,  de haberse  realmente  presentado,  no  habría  reportado  un perjuicio concreto a la parte  impugnante.  Múltiples  han  sido las decisiones donde ha sido sostenido que la  vocación  para  hacer  uso del derecho de impugnación viene determinada por el  carácter  lesivo  de la decisión cuya remoción se persigue, situación que no  sería  predicable  del  fallo  que  el  casacionista  impugna a través de esta  segunda censura.            

Respecto  del  tercer  cargo,  consistente,  también,  en  ausencia  de  defensa  técnica, pero dentro de la investigación  adelantada  por  el delito de falsedad material de empleado oficial en documento  público,  ningún reparo de carácter técnico o de fundamentación, que impida  su  análisis  de  fondo en sede extraordinaria, es dable postular en su contra,  razón  por  la cual se lo admitirá, con la advertencia de que en relación con  el   mismo  la  Corte estudiará la posibilidad de dar respuesta inmediata,  conforme  a  lo establecido en los artículos 10º (corregido por el Decreto 765  de 28 de abril del 2000), y 18 de la ley 553 del año en curso.   

La  demanda,  por  tanto,  será  declarada  ajustada   a   las   prescripciones   legales  (artículo  225  del  Código  de  Procedimiento  Penal),  pero solo en cuanto dice relación con el cargo tercero,  pues  respecto  del  segundo  el  casacionista carece de interés jurídico para  proponerlo,  y  el  primero  adolece de ausencia de fundamentación.     

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R   E   S   U   E   L   V   E:   

Declarar  AJUSTADA  a los preceptos legales, en los términos indicados en  la  parte  considerativa, la demanda de casación presentada por el defensor del  procesado   Gabriel  Arturo  Rojas  Ardila.     

Comunicar  al  Ministerio  Público  que  en  relación  con  el  cargo  por  el  cual  la  demanda ha sido aceptada, la Corte  estudiará la posibilidad de dar respuesta inmediata. CUMPLASE.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

No hay firma  

FERNANDO        E.       ARBOLEDA  RIPOLL                 JORGE CORDOBA POVEDA   

CARLOS            GALVEZ  ARGOTE                               JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

No  hay firma                                                                        No hay firma   

MARIO            MANTILLA  NOUGUES                           CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                                NILSON PINILLA PINILLA   

                                     Teresa Ruiz  Nuñez   

                                          SECRETARIA   

    

    

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