17149dic

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 17149  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                               Magistrado Ponente   

                               Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

                               Aprobado Acta No.208   

Bogotá, D.C., doce (12) de diciembre de dos  mil (2.000).   

          VISTOS:   

Se  pronuncia  la  Sala sobre los requisitos  formales  a  que  se refiere el art. 225 del C. de P.P. (Modificado por el art.8  de  la  Ley 553 /2.000), respecto de la demanda de casación presentada el 26 de  enero  del  presente  año  por  el  defensor  de JOHN JAIRO CORREDOR CASTAÑEDA  contra  la sentencia proferida en dos causas acumuladas por el Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  esta  capital el primero de diciembre de 1.999, por  medio  de  la  cual  confirmó  el  fallo dictado por el Juzgado Trece Penal del  Circuito  el  22  de  julio  del  mismo año, que lo condenó por los delitos de  homicidio,  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal  y  hurto  calificado  y  agravado  a la pena principal de 25 años y 10 meses de prisión.   

          HECHOS:   

La síntesis que de ellos hiciera el juzgado  de primera instancia es del siguiente tenor:   

“El iter criminis nos remonta en primer lugar  a  la  fecha  25  de  marzo  de 1.996 cuando a eso de las 6:00 de la mañana una  pandilla  de jóvenes sorprendió al agente de policía SILVINO HUERTAS MARTINEZ  a  la altura de la avenida 78 con calle 38 sur en momentos en que se dirigía al  Congreso  de  la República a iniciar su jornada de trabajo y, en forma violenta  le  sustrajeron  el  arma de fuego que portaba, instrumento bélico éste que en  desafortuna   de  aquél  fue  utilizado  al  suscitarse  una  disputa  con  sus  atacantes,  dando  blanco  en  su  humanidad  ocasionándole lesión grave en la  región  infraescapular  izquierda,  misma  que  determinó  su  deceso  a sólo  instantes del lamentable hecho.   

Del  testimonio  que ofrecieran las personas  que   presenciaron   el   acto  homicida,  se  tuvo  precisión  que  entre  los  participantes  se  mencionaban  entre  otros  al apodado CHUQUI que resultó ser  JOHN JAIRO CORREDOR CASTAÑEDA.   

Con  ocasión de la acumulación, se ventila  el  estudio de un segundo acontecer que tuvo acaecimiento a los 18 días del mes  de  octubre  de  esa  misma  anualidad,  del  cual se hizo víctima al ciudadano  RICARDO  CORCHUELO  SEPULVEDA,  desprevenido transeunte que fuera atacado por un  grupo  de  jóvenes  que  le  arrebataron  su  reloj,  dinero  en  efectivo y lo  agredieron  físicamente  causándole  lesión  en la cara, hecho acaecido en la  avenida 68 con autopista del sur, barrio Venecia.   

De la acción inmediata de la autoridad ante  tal  hecho,  fue  capturado  en  flagrancia  quien dijo llamarse JAVIER HUMBERTO  VARGAS  SEPULVEDA,  puesto  a  disposición  de  la  jurisdicción  de  menores,  personaje  éste  que  resultó  no sólo ser mayor de edad, sino identificado e  individualizado    como    JHON    JAIRO    CORREDOR   CASTAÑEDA   apodado   EL  CHUQUI”.   

         DEMANDA:   

Acusa  el  defensor  público  del procesado  CORREDOR  CASTAÑEDA  la  sentencia  impugnada, por violación directa de la ley  sustancial,  por  falta  de aplicación “del Principio Constitucional consagrado  en  el  Art.29  de  la  Constitución  nacional, referente al In Dubio Pro Reo y  frente a la ley sustancial y procedimental Art. 445 del C.P.P.”.   

Afirma  el  actor,  que tanto el juzgador de  primera  instancia  como el Tribunal, estimaron reunidos los requisitos exigidos  por  el  art. 247 del Estatuto Procesal Penal para condenar, sin hacer análisis  alguno  de  la  presencia  de  la  duda  que  favorecía  al  procesado. Toma la  definición   de  “certeza”  recogida  por  el  Diccionario  de  Derecho  Usual,  concluyendo  en  que solamente se llega a dicho estado de conocimiento cuando no  existe ninguna posibilidad de error.   

Sobre  estos  supuestos, asegura que una vez  analizadas  las  pruebas  allegadas  al  proceso,  fácilmente  se  concluye  la  existencia  de  la  duda  que debió reconocerse al imputado. Así, en relación  con  la  muerte del agente SILVINO HUERTAS MARTINEZ, se remite a los testimonios  de  Norma  Liliana  Chacón  Herrera, Paola Andrea Barrera, Alexandra Corredor y  Alicia  Báez, todos los cuales dan cuenta de la presencia del procesado para la  fecha  de  estos  hechos en la ciudad de La Dorada, descartando las versiones de  Irma  y  Carlos  Cabrera  por  ser  simplemente  “de  oídas”,  además de estar  desvirtuada  la  descripción  que  del imputado hicieran si se la confronta con  los rasgos de aquél  consignados en su indagatoria.   

Manifiesta  igualmente  que  no  hay certeza  sobre  el  apodo  que  se dice tenía el procesado, pues sus familiares y amigos  refieren  no  haberlo  conocido  por  el  apelativo  de “chuqui” y de otra parte  varios  deponentes  habrían  señalado  que  el autor de la muerte del policial  había  sido  quien  en  vida respondía al nombre de Yimmy Estupiñán García,  como lo refirió la propia esposa de éste.   

En  conclusión,  para  el  demandante  es  evidente  la  duda  que  debió  favorecer  al procesado, razón suficiente para  solicitar  la  “casación  en  este  caso,  quedando  así  demostrada la causal  incoada”.   

         CONSIDERACIONES:   

El único cargo que ha propuesto el defensor  público  de  CORREDOR CASTAÑEDA contra el fallo impugnado, está sustentado en  la  primera  causal  del  art.220 del C. de P.P., por vulneración directa de la  ley  sustancial, en el sentido de falta de aplicación del art.445 ibídem, esto  es, no haberse reconocido la duda al procesado.   

Siendo  este  el  supuesto  de  la  censura,  resulta  imperativo  relievar  que  en  técnica  de  casación corresponde a la  naturaleza  propia  de  la vulneración directa de la ley sustancial el hecho de  que   la   transgresión   opera   de   un  modo  inmediato,  es  decir  que  el  cuestionamiento   al   fallo  debe  exclusivamente  recaer  sobre  el  contenido  jurídico   de   la  norma,  prescindiéndose  absolutamente  de  confrontar  la  valoración  probatoria o los fundamentos fácticos en que se ha estructurado la  decisión.   

Por  ello, al margen de cualquier referencia  sobre  las  pruebas  tenidas  en  cuenta  y  al  análisis  que de ellas se haya  efectuado  en  la sentencia, corresponde a quien encamina el ataque al fallo por  esta  vía, demostrar que el juzgador no obstante admitir la existencia de dudas  determinantes  sobre  la  responsabilidad  del  procesado, terminó emitiendo un  fallo de condena.   

En  este caso, el demandante en casación ha  procedido  de  manera completamente contraria a aquélla que le correspondía al  postular  el  ataque  a la sentencia por la vía directa, pues dejando a un lado  este  derrotero,  se  dedicó  a  valorar desde su personalísima perspectiva la  prueba  testimonial allegada al proceso, para concluir en que a través de dicho  análisis  surge  la  duda,  cuya  existencia,  entonces,  no  es  que haya sido  admitida  por el Tribunal, sino que entiende el censor a ella se hubiese llegado  después   de   cotejar   las  pruebas  en  la  forma  como  lo  propone  en  la  demanda.   

En  condiciones tales y dado que la falta de  claridad   y   precisión  en  los  fundamentos  de  la  causal  enunciada,  son  elocuentes,  la  demanda  presentada  a  nombre  de  CORREDOR  CASTAÑEDA  será  inadmitida.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, en SALA DE CASACIÓN PENAL,   

         RESUELVE:   

INADMITIR  la  demanda  presentada  por  el defensor público del procesado JOHN JAIRO CORREDOR  CASTAÑEDA.   

Cópiese,   Notifíquese,   Cúmplase   y  Devuélvase el expediente al Tribunal de orígen.   

           EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE  ENRIQUE CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS       AUGUSTO       GÁLVEZ  ARGOTE           JORGE   ANíBAL  GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES              CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN               NILSON PINILLA PINILLA    

        Teresa Ruiz Núñez   

        Secretaria     

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