17006(04-02-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17006  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Aprobado acta No. 18   

                            Magistrado Ponente:   

                                Dr.     FERNANDO    E.    ARBOLEDA  RIPOLL   

Bogotá  D. C., cuatro de febrero del dos mil  tres.   

Resuelve  la  Corte  la  acción de revisión  promovida  por  el  apoderado  de  RAMON ALBERTO CURIEL  RODRIGUEZ  (a. Monche) contra la sentencia de 6 de mayo  de  1997,  mediante  la  cual  el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de  Riohacha,  al  confirmar parcialmente la proferida el 14 de enero del mismo año  por  el  Juzgado  Unico  Penal  del Circuito de la ciudad, lo condenó a la pena  principal  privativa  de  la  libertad  de  54  meses  de  prisión,  como autor  responsable del delito de hurto calificado agravado.   

Antecedentes.   

El 30 de noviembre de 1994, entre las seis de  la  tarde y las 7 de la noche, desapareció de la calle 12 con carrera 6ª de la  ciudad  de  Riohacha,  el vehículo marca Toyota, 4 puertas, de placa venezolana  XVB-402,  de  propiedad  de  Idilides Lisandro Mena Ruiz. Esa misma noche, Edgar  Nayit   Mena   Mendoza,  empleado  de  este  último,  sindicó  a  Ramón   Alberto   Curiel   Rodríguez   (a.   Monche)  de  haber  sido  el  autor del ilícito. El 6 de diciembre, Idilides  Lisandro  formuló  la  denuncia  penal  respectiva, después de haber sostenido  varias  conversaciones  con  el  imputado y su familia, en procura de llegar aun  acuerdo (fls.2-3, 199/1).   

Escuchado Edgar Nayit  Mena  Mendoza  en  declaración  bajo  la gravedad del  juramento,  manifestó  que  el  día  de  los  hechos,  al  dirigirse al cuarto  eléctrico  del  establecimiento  comercial  donde  trabaja,  vio a Ramón   Alberto   Curiel   Rodríguez   (a.   Monche)  sentado  al lado de la puerta del edificio, y minutos más tarde, al  visitar  el  baño,  pudo observarlo cuando se metió la mano al bolsillo, sacó  una  llave,  abrió  el  vehículo, lo prendió, dio reverso, y desapareció del  lugar.  A  gritos  dio  aviso  de  lo  que  estaba  ocurriendo  a  la esposa del  propietario  del  automotor,  quien  a  su  vez  informó del suceso a su marido  (fls.18 y 198/1).   

En      indagatoria,     Ramón    Alberto    Curiel   Rodríguez   (a.   Monche),  rechazó  las imputaciones hechas por el testigo Edgar Nayit Mena  Mendoza,  a  quien  dijo no conocer. Precisó que el día de los hechos regresó  de  Maicao  en el vehículo de su propiedad aproximadamente a las 6 de la tarde,  y  se  estacionó  frente  a  la  “Gallería”  de Jorge Romero, donde estuvo  hablando  con  Miguel  Angel  Palomino  Mejía,  funcionario del Intra, quien se  encontraba  realizando un operativo en el lugar. Minutos más tarde llegó hasta  el  sitio Mercedes Romero Pérez para pedirle que la llevara a cobrar una plata,  a  lo  cual  accedió.  De regreso,   compró dos cervezas donde Mario  Brochero,  y  continuó  dando vueltas con su acompañante hasta aproximadamente  las  diez  de  la noche, cuando su papá lo abordó para informarle que Idilides  Lisandro  Mena  Ruiz lo estaba  sindicando de haberle hurtado el vehículo.  De  inmediato  se  dirigió  a  casa de éste para aclarar las cosas, pero no lo  encontró.  El  día  siguiente, al visitarlo de nuevo, se enteró por boca suya  de  las  acusaciones  que  le hacía Edgar Nayit Mena Mendoza. En vista de ello,  decidió  confrontar  al  testigo, quien se ratificó en su dicho (fls.26-29/1).  Para  probar sus afirmaciones referentes al viaje que dijo haber  realizado  ese  día  a  Maicao,  aportó  los  tiquetes  de pago de peaje Nos. 1405647-1 y  14206934-0,    de    fechas    28    y    30   de   noviembre,   respectivamente  (fls.30/1).   

Además  de  estas pruebas, del proceso hacen  parte,  entre  otras,  los  testimonios de Mitzy María  Brochero     Zúñiga    (fls.24/1),    Aquiles  Bienvenido Iguarán Gil (fls.47/1)  y   Alex   John   Zúñiga  Bermúdez (fls.49/1), quienes  coincidieron   en   señalar  que  Ramón  Alberto  visitó  la  tienda  de  los  “Brochero”  en  las  primeras horas de la noche del 30 de noviembre de 1994;  el   testimonio   de  Miguel  Angel  Palomino  Mejía,  agente  de  tránsito,  quien afirmó haber conversado  esa  noche  con  el  indagado  mientras realizaba un operativo (fls.100/1); y el  testimonio   de   Mercedes   María   Romero  Pérez,  quien  aseguró  haber  estado en compañía de Ramón  Alberto  desde  las  6:45  hasta  las 10 de la noche de ese día aproximadamente  (fls.62-63/1).   

El 24 de junio de 1996, la Fiscalía calificó  el  mérito  probatorio  del  sumario con resolución de acusación en contra de  Curiel  Rodríguez  por  el  delito  de  hurto  calificado  agravado,  de  conformidad con lo previsto en los  artículos  350,  351  y  372  del  Código  Penal de 1980 (fls.223-229, 243/1).  Rituado  el  juicio,  el Juzgado de conocimiento lo condenó a la pena principal  privativa  de  la  libertad  de 54 meses de prisión, como autor responsable del  delito  imputado  en el pliego de cargos (fls.266-272/1). Apelado este fallo por  la  defensa  y el apoderado de la parte civil, el Tribunal Superior, mediante el  suyo  de  6  de  mayo  de  1997, que hizo tránsito a cosa juzgada, confirmó la  condena  penal,  y  adicionalmente condenó a pagar al procesado por concepto de  daños    y    perjuicios    la    suma    de    quince    millones   de   pesos  (fls.293-310/1).        

         

Demanda     de    revisión.   

Al  amparo  de la causal quinta del artículo  232  del  estatuto  procesal  penal de 1991, que consagraba la procedencia de la  acción  de  revisión cuando se demostraba, mediante decisión en firme, que el  fallo  se  había  fundamentado  en  prueba  falsa,  el  accionante  solicita la  rescisión  del  juicio, pues argumenta que Edgar Nayit  Mena  Mendoza, en cuyo testimonio se apoyó la justicia  para  declarar  responsable  a  Ramón  Alberto Curiel  Rodríguez  por el delito de hurto calificado agravado,  fue  condenado  el  20  de  enero  del 2000 a 18 meses de prisión, por el   delito  de  falso  testimonio,  por haber faltado a la verdad en la declaración  que   rindió   dentro   de  dicho  proceso  (fls.  26-30  del  cuaderno  de  la  Corte).   

Para  probar  los  hechos  básicos  de  su  pedimento  adjuntó a la demanda copia de la sentencia anticipada de 20 de enero  del  año 2000, proferida por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Riohacha,  mediante  la cual se condena a Edgar Nayit Mena Mendoza  a  la  pena  principal  privativa de la libertad de 18  meses  de  prisión,  por  el  delito  de  falso  testimonio,  con constancia de  ejecutoria  (fls.1-7  vuelto  ibídem); y de las sentencias de primera y segunda  instancia  objeto  de  la  petición  de  revisión  (fls.8-14 y 15-23 ibídem).  También,  copia  de  la  denuncia penal No.566, presentada el 5 de diciembre de  1994  por  Ramón  Alberto Curiel Rodríguez contra Idilides Mena, por el delito  de calumnia (fls.24 ibídem).   

Pruebas      practicadas.   

Dentro  del  período  probatorio  se aportó  copia  del  proceso  adelantado contra Edgar Nayit Mena  Mendoza  por  el  delito  de falso testimonio, de cuya  actuación   se   establece  lo  siguiente:  (1)  El  11  de  octubre  de  1999,  Nadim Curiel (primo de Ramón  Alberto),  presentó  denuncia penal contra Edgar Nayit  Mena  Mendoza  por  el  delito  de  falso  testimonio,  argumentando   que  éste,  en  una  conversación  que  sostuvieron  el  24  de  septiembre   de  ese  año  en  presencia  de  Josefina  Escudero  Cantillo,  le  manifestó  que  lo  declarado  en  el  proceso por el delito de hurto era falso  (fls.2  y  16  del  anexo  No.1).  En  idéntico  sentido  declaró Josefina  Antonia Escudero Cantillo (fls.25  ibídem).  (2)  El  5  de  noviembre  del  mismo  año  el  imputado  aceptó en  indagatoria  haber  faltado a la verdad en la declaración rendida en el proceso  por  el  delito de hurto, manifestando que lo hizo porque la gente comentaba que  Ramón  Alberto  había  sido  el  autor  del ilícito, porque días antes dicho  sujeto  lo  había amenazado con un revólver, y porque su patrón Idilides Mena  Ruiz  le  ofreció mantenerlo en el puesto si lo culpaba del ilícito (fls.17-19  ibídem).  (3)  El  25  del  mismo  mes  la  fiscalía  resolvió  la situación  jurídica  del  indagado con medida de aseguramiento de caución prendaria, y el  7  de  diciembre, a petición suya, formuló anticipadamente cargos en su contra  por  el  delito  de falso testimonio, acorde con lo dispuesto en el artículo 37  del   Código  de  Procedimiento  Penal  entonces  vigente,  modificado  por  el  artículo  3º  de  la  ley  81  de  1993  (fls.  29 y 46 ibídem). (4) Mediante  sentencia  de  20  de  enero  del  2000,  que  hizo tránsito a cosa juzgada, el  Juzgado   Segundo  Penal  del  Circuito  de  Riohacha  condenó  a  Mena  Mendoza a la pena principal privativa  de  la  libertad  de  18  meses  de  prisión, como autor responsable del delito  imputado  en  la  diligencia de aceptación de cargos (fls.51-57 ibídem).    

Alegatos    de    conclusión.   

Del        accionante:   

Sostiene  que la sentencia “recurrida” en  revisión  se  fundamentó  en  el  testimonio de Edgar  Nayit  Mena  Mendoza,  que resultó ser falso según lo  declarado  por  el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Riohacha en el fallo de  20  de enero del 2000. Siendo ello así, se concluye que la decisión de condena  de   Ramón  Alberto  Curiel  Rodríguez  por  el  delito  de hurto se sustentó en una prueba falsa, y que se  configura,  por  tanto,  la  causal prevista en el numeral 5º del artículo 232  del  estatuto  procesal  penal  de  1991.  Pide,  en  consecuencia,  ordenar  la  revisión   del  juicio,  y  consecuencialmente,  la  libertad  provisional  del  procesado (fls.105 del cuaderno de la Corte).   

De      la      Delegada:   

El  Procurador  Primero  Delegado  para  la  Investigación  y  el Juzgamiento Penal considera que la causal propuesta por el  accionante  debe  prosperar,  porque  del  examen  de  los  fallos  de instancia  dictados  dentro  del proceso seguido por el delito de hurto contra Ramón   Alberto   Curiel  Rodríguez,  se  establece  que  el  testimonio  de  Edgar  Nayit  Mena  Mendoza,  ahora  declarado  falso,  se  erigió  en la  principal  pieza probatoria de la decisión de condena. Por tanto, solicita a la  Corte  ordenar  la  revisión  del fallo, con fundamento en el quinto motivo del  artículo  232  del  estatuto  procesal  penal de 1991, retrotraer la actuación  hasta  el  momento  inmediatamente  anterior  a  la definición de la situación  jurídica, y disponer la libertad del procesado (fl.118).   

SE        CONSIDERA:   

    

1. Competencia.     

La Corte es competente para decidir sobre las  acciones   de  revisión  promovidas  contra  las  sentencias  de  segunda   instancia  proferidas  por  los Tribunales Superiores de Distrito Judicial, como  la  que  es  objeto de estudio, acorde con lo dispuesto en el artículo 68.2 del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  1991  (Decreto  2700), hoy 75.2 del nuevo  estatuto procesal (ley 600 del 2000).   

2.  Causal  invocada.  Configuración  legal.  Análisis frente al caso concreto.      

El pedimento del demandante se sustenta en la  causal  quinta  del  artículo 232 del Decreto 2700 de 1991 (artículo 220.5 del  actual  estatuto  procesal),  que  autoriza la revisión del juicio “cuando se  demuestre,   mediante  sentencia  en  firme, que el fallo se fundamentó en  prueba  falsa”.  De acuerdo  con  el  contenido de esta causal, dos son los supuestos para su configuración:  (1)  Que  exista  decisión  judicial  en  firme  donde  haya  sido declarada la  falsedad  de  un medio de  prueba que hace parte del proceso cuya revisión  se  solicita.  Y  (2) que el medio de prueba declarado falso haya determinado el  sentido del fallo, o de la decisión objeto de revisión.   

El cumplimiento de dichos requisitos no admite  discusiones  en  el  caso  sub  judice.  El examen del proceso adelantado contra  Edgar    Nayit    Mena    Mendoza   por  el delito de falso testimonio, permite constatar que mediante  sentencia  de  20  de  enero  del  2000,  que  hizo tránsito a cosa juzgada, el  imputado  fue condenado a la pena principal privativa de la libertad de 18 meses  de  prisión, como autor responsable del referido delito, por haber faltado a la  verdad  en la declaración rendida el 26 de diciembre de 1994 dentro del proceso  que  ahora  es  objeto  de  la  acción  de  revisión:  proceso  seguido contra  Ramón  Alberto  Curiel Rodríguez,  por  el  delito de hurto, según hechos ocurridos el 30 de noviembre  de  1994  (fls.51-57 del cuaderno anexo, y 1-7 vuelto del cuaderno de la Corte).   

El carácter de medio  de   prueba   del   testimonio   resulta   a  su  vez  indiscutible,  al  igual  que  la  condición de prueba  falsa  del testimonio declarado judicialmente inveraz.  Lo  primero,  porque el testimonio, por definición legal, es un medio de prueba  (artículo  233  del  Código  de  Procedimiento  Penal).  Lo segundo, porque la  declaración  judicial  de  haberse  incurrido en el delito de falso testimonio,  conlleva,  necesariamente,  la  aceptación  de  la  falsedad  del contenido del  medio,  circunstancia que permite afirmar su falsedad como medio de prueba, para  efectos        de        la        configuración       de       la       causal  invocada.            

Situación  similar  se presenta en relación  con  el  segundo requisito. Del contenido de las sentencias de primera y segunda  instancia    dictadas   dentro   del   proceso   seguido   contra   Ramón  Alberto  Curiel  Rodríguez  por el  delito  de  hurto,  se  concluye  sin  mayor  esfuerzo que el testimonio rendido  dentro   del   mismo  por  Edgar  Nayit  Mena  Mendoza  se  erigió  en  elemento de juicio determinante de la  decisión  de  condena.  Es  lo  que  surge  de  confrontar  sus consideraciones  probatorias,  de  cuyo  contenido se establece que sin dicho elemento de prueba,  la  declaración  de  verdad  que  contienen perdería todo sustento probatorio.  Veamos,    para    corroborar    lo    dicho,   algunos   de   sus   principales  apartes:   

SENTENCIA   DE   PRIMERA  INSTANCIA:  “El  circunstante    Edgar    Mena    Mendoza,  es  claro  y enfático al aseverar bajo la gravedad del juramento  que,  hace  4  años  conoce  al  señor Ramón Curiel Rodríguez (a) Monche, de  quien  afirma  que  fue  la  persona que se hurtó el vehículo de propiedad del  señor  Idilides  Mena Ruiz. Además es directo, expreso y concreto al indicarle  a  la justicia que él vio al mencionado sindicado cuando se apropio del rodante  hurtado.  Testimonio  este  que  le  merece  credibilidad a este despacho por lo  conteste  e  hilvanado  de  la  deposición.  Es  más,  de  autos  se encuentra  establecido  que  el  día  de  los hechos bajo estudio, el señor Idilides Mena  llevó  al  taller  de  Beto  Curiel  (papá  del  encartado  Ramón  Curiel) el  vehículo  automotor  que  le fuera hurtado. En el indicado taller para la fecha  de   los   hechos   trabajaba   el   procesado  CURIEL  RODRIGUEZ.  El  testimonio  en  comento,  a  no dudarlo, constituye prueba de la  calidad  y  cantidad  exigidas por el artículo 257 del Código de Procedimiento  Penal.  Medio  de prueba éste, que por su misma entidad, permite edificar sobre  él,  una  sentencia  de  condena  como la que finalmente dictará este despacho  judicial”.   

“En cuanto a lo afirmado por el defensor del  procesado  respecto  a  ‘que  debemos  tener  en  cuenta que en nuestra legislación penal, un solo testimonio  no   es   plena   prueba   o   prueba   suficiente   para   condenar’,   preciso   es   señalar   que  tal  aseveración  no  es  verídica  ni  mucho  menos  exacta, puesto que si bien es  cierto  con  el  aforismo  testis  unus  testis  nullus,  por  mucho  tiempo fue  desatendida  la fuerza probatoria del testigo único sobre un hecho determinado.  Sin  embargo, la época actual, el estado de las pruebas penales sometidas hoy a  minucioso  examen y razonamiento judicial, y el haber sido desterrado el sistema  de  tarifa  legal,  admite  como  medio  de  convencimiento  de plena prueba, el  testimonio de una persona” (pag. 5. Negrillas fuera de texto).   

       

SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA: “Responde la  Sala  a  los  planteamientos  del  recurrente, manifestando que el testimonio de  EDGAR  MENA MENDOZA, no debe valorarse como dependiente del ofendido, sino a los  criterios  objetivos  de  la  sana  crítica.  Este  testigo  fue  enfático  en  manifestar  que  conocía  de  tiempo  atrás  al procesado RAMON ALBERTO CURIEL  RODRIGUEZ,  y  lo  vio  cuando  se  metió la mano en el bolsillo y se sacó una  llave, y se llevó el vehículo hurtado.   

“Esta declaración encuentra corroboración  en  lo  manifestado  por  el denunciante, quien sostuvo desde el primer momento,  que  EDGAR  MENA,  incriminó  al  sindicado  como  la  persona que le hurtó su  vehículo.  Además  como  dato  importante manifiesta el denunciante que en las  horas  de  la  tarde  el  día  de  los  hechos  a las cuatro, dejó el referido  vehículo  en  el  taller  del padre del enjuiciado. Lo  expresado   en   la   injurada  por  el  procesado  no  desvirtúa  la  concreta  sindicación  que  le hace EDGAR MENA, testigo de excepción, por las anteriores  razones,  la  Sala le dará credibilidad al testimonio de EDGAR MENA” (Pag.6. Negrillas fuera de texto).   

En  síntesis,  se  cumplen  a  cabalidad los  presupuestos  exigidos  para  declarar  fundada  la causal de revisión alegada.   

4. Fallo rescindente.  Libertad  del condenado.    

Acorde con lo dispuesto en los artículos 240  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  1991,  y  227  del  actual, la Corte  invalidará  la  sentencia  motivo  de  la  acción,  y  ordenará el envío del  proceso  al  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito de Riohacha, para que tramite  nuevamente  la causa a partir del acto de traslado a los sujetos procesales para  la  preparación  de  las  audiencias  preparatoria y pública,  y vuelva a  dictar  sentencia  con fundamento en las pruebas que se aportaron en el curso de  la    instrucción    (con    exclusión    del   testimonio   de   Edgar  Nayit  Mena Mendoza), las que puedan  ser  incorporadas  en  la  fase  del  juzgamiento, y las que se adjuntaron en el  trámite de la acción de revisión.    

El Procurador Delegado para la Investigación  y  el  Juzgamiento  solicita   a la Corte retrotraer la actuación hasta el  momento  inmediatamente  anterior  a  la definición de la situación jurídica,  determinado,  al  parecer,  por  la  circunstancia  de haber sido en ese momento  procesal  que fue aducido al proceso el medio de prueba falso. Al respecto ha de  decirse   que  el  instante  a  partir  del cual debe adelantarse el juicio  rescisorio  lo  determina la necesidad de demostración de la causal invocada, y  que  en el presente dicho propósito puede cumplirse retrotrayendo la actuación  al  período  probatorio  inmediatamente  anterior  a la decisión cuya verdad y  justicia material se cuestiona: la sentencia.     

Como  quiera  que  el  procesado se encuentra  gozando  actualmente  de libertad provisional, según consta en la comunicación  remitida  por  el  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Riohacha (fls. 163 del  cuaderno  de  la  Corte),  la  Sala se abstendrá de hacer pronunciamiento sobre  este respecto, por sustracción de materia.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  administrando  justicia  en  nombre de la  república y por autoridad de la ley,   

R    E    S    U   E   L   VE:   

1.    DECLARAR    FUNDADA    la   causal   de  revisión  que  se  aduce  por  el  apoderado  del  sentenciado   Ramón  Alberto  Curiel  Rodríguez  (a.  Monche).   

2.           Invalidar   los  fallos  de  primera y segunda instancia proferidos el 14 de enero y el 6 de mayo  de  1997,  respectivamente, por el Juzgado Unico Penal del Circuito de Riohacha,  y  el  Tribunal  Superior  de la misma ciudad, dentro del proceso seguido contra  Ramón     Alberto     Curiel     Rodríguez    (a.  Monche),   por   el   delito   de   hurto  calificado  agravado.   

3.  Disponer  la  reposición  de  la fase de  juzgamiento  desde  los  traslados a los sujetos procesales para la preparación  de las audiencias preparatoria y pública.   

4.  Designar  el  Juzgado  Segundo  Penal del  Circuito  de  Riohacha  para  que lleve a cabo el juicio rescisorio que aquí se  ordena.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

  YESID RAMIREZ BASTIDAS  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL            HERMAN GALAN  CASTELLANOS   

CARLOS       A.       GALVEZ   ARGOTE                     JORGE                                  A.                                  GOMEZ  GALLEGO                         

Permiso  

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                      ALVARO O. PEREZ PINZON   

                                           MARINA PULIDO DE BARON   

                                                    Teresa Ruiz  Núñez   

                                                        SECRETARIA     

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