16955jun

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16955  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

             Magistrado Ponente   

                                                CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

                                                Aprobado Acta No 94   

Santa  Fe de Bogotá D.C.,  siete (7) de  junio de dos mil (2000).   

V   I   S   T   O   S   

Vencido el término de traslado previsto en el  artículo  446  del  Código  de  Procedimiento Penal, resuelve la Sala sobre la  petición  de  pruebas  impetrada por el defensor de la doctora CLEMENCIA GARCIA  DE USECHE.   

LA PETICION y CONSIDERACIONES  

1.-           La acusación:   

La  resolución  de acusación respecto de la  doctora  CLEMENCIA GARCIA DE USECHE,  luego de la reposición decretada por  el  Vicefiscal  General  de  la  Nación  el  10  de febrero de 2000, ha quedado  circunscrita   al  delito  de  prevaricato  por  acción  en  que  supuestamente  incurrió  la  acusada al expedir la resolución del 5 de junio de 1997 mediante  la  cual  revocó  la  medida  de  aseguramiento que se había impuesto a Estela  Herrera Buitrago.   

El  Vicefiscal  acusador  señaló  que  esa  providencia es manifiestamente ilegal por dos razones:   

1.1.-          La  violación directa del artículo 412  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  al  revocar  la decisión detentiva que  había  sido  confirmada  en  segunda  instancia,  sin  la  existencia de prueba  sobreviniente.   

1.2.-          La argumentación falsa sobre la ausencia  de  imputabilidad  de  la  sindicada:   La  acusación  señala  que  en el  expediente  obraba  un  dictamen  de Medicina Legal sobre la imputabilidad de la  sindicada  (folio 146 anexo 4) y que esa prueba “fue enviada con el expediente  a  la  Unidad  de  segunda instancia  y por ello debió ser conocida por la  procesada  GARCIA  DE  USECHE”  (…) “al fundamentar su decisión sobre los  dictámenes  de Medicina Legal era claro que había conocido éste y simplemente  decidió  omitirlo  para poder dictar su decisión contraria a derecho” (folio  288, cuaderno original 3 de la Vicefiscalía).     

La  Corte  ha señalado lo siguiente sobre el  mérito   de  las  pruebas  que  han  de  pedirse  y  ordenarse  en  el  juicio:  “formulada  la  hipótesis  acusatoria  por  parte  del  Fiscal,  el  Juez del  conocimiento  inicia  su  labor a partir de lo que aparece como una explicación  del  problema  jurídico  que  habrá de resolver, (…) el thema probandi queda  limitado  al  contenido  fáctico  y jurídico de la acusación y los juicios de  pertinencia,  conducencia,  legalidad,  eficacia  y  superfluidad de las pruebas  quedan   inevitablemente   atados   a  la  hipótesis  acusatoria”1.   Con  tales  premisas  se  analiza  la petición de pruebas del defensor de la acusada  CLEMENCIA GARCIA DE USECHE.   

2.-           Las testimoniales:   

2.1.-          Declaración  del  doctor  Pedro Enrique  Aguilar  León,  persona que para la época de los hechos ejercía las funciones  de   Jefe  de  la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante  el  entonces  Tribunal  Nacional.   

El  propósito  de tal prueba es demostrar la  imposibilidad  de  que  hubiera  un  acuerdo previo entre los acusados GARCIA DE  USECHE  y  JORDAN MORALES, habida cuenta de la reserva de identidad que amparaba  las  actuaciones  de los Fiscales en tal proceso.  También pretende que el  declarante  señale  la  eficiencia, responsabilidad, honestidad e independencia  de la acusada en la adopción de las decisiones.   

2.2.-          Testimonio  de la doctora María Martina  Sánchez  Triana,  auxiliar  del doctor Aguilar León, en la época en que éste  se  desempeñaba  como  Jefe  de la Unidad a la que pertenecía la acusada, para  que  declare  sobre  la  forma en la que se asignaban los procesos a cada uno de  los  Fiscales de la Unidad y acerca de sí la doctora GARCIA DE USECHE intervino  para  que  le  fuera  adjudicado  el  proceso  por  el  que  se  le ha llamado a  juicio.   Ello  es  necesario  para desvirtuar las supuestas manipulaciones  “finalísticas   “   de   que   habla   el   Vicefiscal   en   la  decisión  acusatoria.   

Se Considera:    

Las  declaraciones  de  los  doctores  Pedro  Enrique  Aguilar  León  y  María  Martina  Sánchez  Triana  no  se encuentran  conducentes para el objeto procesal de la actuación.   

La  acusación  deduce  la  ilegalidad de las  conductas  imputadas a ambos Fiscales del resultado final y de la interrelación  que  los  actos  jurídicos  fueron adquiriendo entre sí, secuencia y resultado  que  concluye  sobre la “contextualización” de las decisiones tomadas en el  marco  del  proceso,  aspectos  por  los  cuales  se  entendía  que  se  estaba  “en  presencia  de  actos directamente encaminados a  manipularlo;  que  esos  actos  fueron  desplegados  por dos de los fiscales que  conocieron  de  él  en  segunda  instancia  y  que  por  esa vía se obtuvieron  decisiones  que resultaban improcedentes si se acudía a una sana aplicación de  la  ley: No se olvide que se permitió que aquella cumpliera su detención en su  domicilio,  que se anuló la acusación proferida en su contra, que por esa vía  se  propició su libertad provisional y que después se logró la revocatoria de  la medida de aseguramiento que le afectaba.   

“De  este  modo,  el  proceso  indica  con  claridad   cuál   era   el   punto   de  llegada  de  ese  intenso  proceso  de  manipulación:   Asegurar  la impunidad de conductas potencialmente lesivas  y  garantizar  la  entrega  de  bienes  constitutivos  del  ilícito  incremento  patrimonial.   Recuérdese  que  se  propiciaron incluso las decisiones que  materializaban  ese  propósito:   Se  condujo a la primera instancia hacia  una  preclusión de la instrucción y hacia la entrega de los bienes, decisiones  éstas  que  no se materializaron gracias a la nulidad dispuesta por la evidente  manipulación del proceso” (folio 352)   

Para  infirmar  esas conclusiones no resultan  conducentes   las  pruebas  testimoniales  reclamadas  por  el  defensor  de  la  procesada  GARCIA  DE  USECHE.   La acusación no plantea, como entiende el  abogado  defensor,  el  acuerdo  previo  o  la  concertación entre los Fiscales  coprocesados.   

El aparte de la resolución de acusación que  se  ha  transcrito  deja  en  claro  que la contextualización de las decisiones  presuntamente  al  margen de la ley, es una deducción jurídica que surge de la  interrelación  de  las  mismas  con  fundamento  en el resultado que produjeron  dentro  del  proceso,  pero  por  ninguna parte se afirma que entre los doctores  JORDAN  MORALES y GARCIA DE USECHE hubo algún acuerdo previo para actuar de esa  manera,  o  que  hubo  concertación  para  la  producción  de  alguna  de  las  decisiones  por las que se les acusó.  No hay, en resumen ninguna forma de  autoría  plural.   A  la  doctora  GARCIA  DE USECHE se le ha acusado como  autora  individual de una decisión que se ha calificado como prevaricadora, sin  que  se  haya hecho mención alguna a la coparticipación con otro u otros en el  delito que se le imputa.   

En ese orden de ideas, la inconducencia de una  prueba  cuyo  propósito  demostrativo  es  infirmar la existencia de un acuerdo  previo entre los acusados es evidente y por ello no se decretará.   

2.3.-           Testimonios   de  la  doctora  Guerthy  Esperanza  Acevedo  Romero  y  de  los  doctores Luis Eduardo Morales Coronado y  Hernando  Tobon  Restrepo, Fiscales Delegados de Segunda Instancia los últimos,  y Directora Seccional de Fiscalías de Pereira la primera.   

Ellos  han de manifestar su versión respecto  del  comportamiento, responsabilidad, rendimiento, honorabilidad e independencia  de  la acusada como funcionaria cuando se desempeñaba como Fiscal Delegada ante  el  Tribunal  Nacional.  Con esas declaraciones demostrará la honestidad y  dedicación  de la doctora GARCIA DE USECHE en el desempeño de su cargo e igual  cosa  hará también con la declaración del anterior Fiscal Jefe de la Unidad a  la que pertenecía la acusada.   

Se Considera  

Desde  la  perspectiva  del juicio, que es en  esencia  un  contradictorio, esta clase de pruebas no son conducentes sino en la  medida  en  que  la  acusación niegue el hecho que pretende probar, lo ponga en  duda o lo infiera en contra del procesado.   

La  eficiencia,  responsabilidad, honestidad,  dedicación   e  independencia  de  la  doctora  GARCIA  DE  USECHE  durante  su  permanencia  en  el  servicio  público  de  administración  de  justicia,  son  virtudes  que,  salvo  por lo que corresponde al delito imputado, no se ponen en  tela  de  juicio  en  el  proceso,  ni son materia de la acusación.  Todas  ellas   son  inherentes  a  la  presunción  de  inocencia  que  como  garantía  constitucional  se  reconoce  a  cualquier  procesado.  Así  como  de cualquier  ciudadano  particular  se  presume su buena conducta anterior y debe probarse la  mala   (artículo   248  de  la  Constitución  Política),  de  los  servidores  públicos,  involucrados  en  procesos  por  delitos  de carácter funcional, se  presume  la  corrección de su ejercicio anterior y se debe probar lo contrario,  pues  éstos  no  solo  responden  como  cualquier  particular  por infringir la  Constitución  y  las leyes sino también, por omisión o extralimitación en el  ejercicio    de    sus    funciones    (artículo    6   de   la   Constitución  Política).   

El adecuado ejercicio de la función pública  incluye  como  condiciones  naturales  –  no  como  virtudes  excepcionales – la  eficiencia,  responsabilidad,  honestidad,  dedicación e independencia, pues el  apartamiento  de ellas conlleva necesariamente la omisión o extralimitación de  las  funciones  públicas.   Es  por  ello  que  no  se requiere prueba del  cumplimiento  del deber – se presume – sino del incumplimiento del mismo, que es  precisamente  lo  que  reclama  la acusación de la Vicefiscalía respecto de la  doctora GARCIA DE USECHE.   

3.-           Documentales:   

3.1.-          Oficiar  a  la  Fiscalía  General de la  Nación  para  obtener copia de los dictámenes grafológicos y dactiloscópicos  practicados  a Estela Herrera Buitrago en los documentos que obran en el proceso  al   que   ella  estaba  vinculada  (radicación  11112)  y  que  soportaban  la  imputación  de enriquecimiento ilícito y testaferrrato.   Tal prueba  –  señala  –  fue decretada por la Vicefiscalía dentro de la instrucción a la  que  vinculó  a  la  doctora  GARCIA  DE  USECHE  pero no se practicó por  cuanto  para  octubre  de  1999  no  se habían tomado las muestras a la señora  Herrera Buitrago para su confrontación.   

La motivación de tal prueba es demostrar que  para  la  fecha  en  la  que  la  doctora  GARCIA DE USECHE revocó la medida de  aseguramiento  de Estela Herrera Buitrago no existía prueba de la tipificación  de  la  conducta,  pues  2  años  después  de  que  se  tacharon de falsos los  documentos   y   escrituras   públicas    que  sustentaban  la  medida  de  aseguramiento,  no  se  había  practicado  por parte de los instructores de ese  proceso esa prueba.   

Se Considera  

3.2.-          Obtener  de  la  Fiscalía General de la  Nación  un dictamen grafológico y otro dactiloscópico de la procesada Herrera  Buitrago  no  es  conducente  para  infirmar  el  contenido de la resolución de  acusación.   

La acusación no sostiene la existencia de ese  medio  probatorio  para  la época en que la doctora GARCIA DE USECHE revocó la  medida  de  aseguramiento.   Los  fundamentos  jurídicos  centrales  de la  acusación  hacen  mención  de  la inexistencia de prueba sobreviniente y de la  evidencia  sobre la imputabilidad de la sindicada Herrera Buitrago que impedían  adoptar   la   decisión  del  5  de  junio  de  1997,  que  por  eso  tilda  de  prevaricadora.   

Frente  a  tales  fundamentos  jurídicos  no  resulta  conducente  probar  si  2  años  después  de  haber  sido emitida esa  resolución  se  practicaron  o  no  pruebas  que  a  posteriori  demostraran su  certeza.   El  delito  de  prevaricato  no  hace  relación  a la posterior  certeza  que  sobre  los  hechos  valorados  en  su momento se hubiere producido  después  de la decisión que se ha calificado de tal, sino a la legalidad de la  misma   en  el  momento  que  se  profirió.   Una  resolución  puede  ser  equivocada,  pero  ello  no la hace prevaricadora. Su reproche penal se sustenta  en  la  manifiesta  contradicción  de  la decisión con la ley dados los medios  probatorios obtenidos para el momento de proferirla.   

Así, si lo que la Vicefiscalía reclama a la  doctora  GARCIA  DE USECHE es haber revocado una medida de aseguramiento sin que  para  esa época hubiera elementos de juicio que permitieran obrar de tal forma,  el  juicio de legalidad de esa decisión debe hacerse frente al estadio procesal  de  la  actuación  en  ese  momento  concreto y no frente a estadios procesales  posteriores.   

En  la  decisión  del  5  de  junio  de 1997  proferida  por  la  doctora GARCIA DE USECHE, ella  afirmó la inexistencia  de   dictámenes   grafológicos   y   dactiloscópicos    que  permitieran  establecer  por  lo menos la presencia de la sindicada (Herrera Buitrago) en los  diferentes   actos   jurídicos   de   constitución  de  diferentes  sociedades  comerciales,  peritajes  que  aunque  ordenados  para la fecha en que emitió la  resolución   por   la   que  se  le  acusa  de  prevaricato,  no  habían  sido  practicados.   La  afirmación  respecto  de  la inexistencia de esa prueba  técnica  no ha sido puesta en duda por el Vicefiscal acusador, el fundamento de  la  acusación  –  se  repite  –  es  la  ausencia  de prueba sobreviniente y la  existencia de prueba de imputabilidad.   

3.3.-            Obtener    certificación    de   la  Vicefiscalía  General de la Nación en la que haga constar el folio, la fecha y  la    resolución    –    si   existiere  –  mediante  la  cual  se  dio  el  trámite del artículo 270 del  Código  de  Procedimiento Penal  al dictamen pericial de marzo 13 de 1997,  con la constancia de Secretaría de su fijación en lista.   

Busca probar que esa pericia medico – legal no  podía  ser  tenida  como  prueba  por  el  solo  hecho  de haber sido anexada y  producida  con  posterioridad  a  la  fecha  de  la resolución que concedió el  recurso  de apelación.  La falta de verificación de los requisitos de que  habla  el artículo 270 del Código de Procedimiento Penal y del correspondiente  traslado impedían tener esa pieza procesal como prueba.   

Considera  que tal prueba es fundamental para  la  defensa,  en  consideración  a que la acusación del Vicefiscal se sustenta  parcialmente    en   ello.                  

Se Considera  

3.4.-          La  división  del  proceso penal en dos  grandes  etapas,  una  de  instrucción  y una de juzgamiento tiene, entre otras  consecuencias,   la   de   variar  cualitativamente  los  criterios  de  recaudo  probatorio  en  una y otra fase.    Mientras en la investigación  –  como  su  nombre lo indica – se indaga, se exploran pistas, se averigua   la    existencia    de    pruebas     y     se    aventuran   hipótesis    de    explicación   de  los  hechos   objeto   del    proceso   averiguatorio;   la   fase   del   juicio   es   claramente   de  contradicción  de  pruebas  y  de  tesis.    Ella se construye sobre un cargo hipotético imputado por la  Fiscalía  y  fundado  en  las  pruebas  que  decantadas  conforme a la ley, han  permitido  la  formulación de esa precisa hipótesis en forma de resolución de  acusación.   Esto  último  significa,  entre  otras  cosas,  que  como el  propósito  de  la etapa de juzgamiento es precisamente juzgar a partir  de  la  acusación,  los  juicios de pertinencia y conducencia están necesariamente  atados al contenido fáctico y jurídico de ella.   

En  tal orden de ideas no puede condicionarse  la  petición de pruebas a la averiguación de la existencia de ellas.  Tal  evento  desnaturaliza  la  etapa del juicio tornándola en una fase averiguativa  contraria  a su naturaleza óntica.    Condición sine qua non de  la  petición de pruebas en la etapa del juicio es la aserción de la existencia  de  la prueba.  Ello además genera para el sujeto procesal que la solicita  circunstancias   de   seguridad  respecto  de  su  pretensión,  pues  al  tener  constancia  de  la  existencia  del  medio, puede evaluar si es conducente o no,  precaviendo  autosorprenderse  con  el  resultado de una prueba desconocida para  él  y  evitándose  correr  el riesgo de desfavorecer o desmejorar la posición  jurídica  de  su  defendido.  Ello conecta la pertinencia de la prueba con  el  interés  que  se defiende y descarta toda posibilidad de reclamar medios de  prueba inciertos, condicionados o eventuales.   

    

En  tal  consideración, como la  prueba  solicitada  por el defensor de la doctora GARCIA DE USECHE  la condiciona a  “que  de  existir”,  se  agrega una cierta clase de documentación, se rechaza.   

3.5.-          Oficiar  a  la  Fiscalía  General de la  Nación  para  que certifique el estado en que se encuentran los procesos que se  adelantan  a  los  Agentes  del  Ministerio  Público  y  a un Fiscal de Primera  Instancia  de  Cali,  por  los  mismo  hechos  de  la  acusación  y si en tales  actuaciones se ha procedido con la misma drasticidad.   

Con ello busca probar que se ha infringido el  principio constitucional de igualdad de las partes ante la ley.   

Se   Considera   

Similares  consideraciones  a las del numeral  anterior  sirven  para el rechazo de esta prueba.  El peticionario pretende  averiguar  si  en  esos  procesos se ha obrado con mayor o menor drasticidad; no  pretende  probarlo,  intenta establecer que allí pudo haberse actuado con mayor  o  con  menor drasticidad.  Ni siquiera tiene claro qué es lo que pretende  determinar  frente  a su pretensión, pues así como puede averiguarse que allí  se  ha obrado con “mayor”  drasticidad,  también  podría  establecerse  que se ha obrado con “menor”  drasticidad, sin que indique  en  éste  último  caso cuáles deberían ser las consecuencias en este preciso  asunto.   

3.6.-          Tener como prueba el vídeo que agrega a  la  petición,  en  el que – según el defensor – la Fiscalía hizo imputaciones  que  no  aparecen  en  la  definición  de  la  situación  jurídica  ni  en la  resolución    de   acusación   proferida   contra   la   doctora   GARCIA   DE  USECHE.   

Con ese documento fílmico busca demostrar la  deslealtad  de  las  actuaciones de la Fiscalía General de la Nación  con  violación  de  la jurisprudencia y la doctrina y que el proceso es una venganza  personal dirigida desde las altas esferas de esa Institución.   

Se Considera  

3.7.-          Se  rechaza  por  inconducente. No puede  tenerse  el  vídeo  que  adjunta como prueba de imputaciones que no aparecen en  las  piezas procesales o del supuesto ánimo de venganza personal dirigida desde  las  altas esferas de la Fiscalía:  La revisión de ese documento fílmico  solo  muestra  una  nota  periodística  hecha  en  un  noticiero de los canales  privados  de  televisión,  en  el  que  la  acusada GARCIA DE USECHE entrega su  versión  de  la actuación procesal a la que se le ha vinculado y el periodista  hace  comentarios fuera de cámara sobre los antecedentes y situación actual de  la enjuiciada.   

No  puede  ser  aceptado como medio de prueba  sobre  el comportamiento ajeno, uno preparado por quien pretende beneficiarse de  esa  prueba  precisamente.   Las  opiniones  personales  de la acusada o la  narración  de  la  nota periodística no son demostrativas de lo que se anuncia  como   propósito  de  su  adjunción,  por  lo  que  también  se  rechazarán.   

3.8.-          Oficiar  a  las Unidades de Fiscalía de  Cali  y  Bogotá  ante  los  Jueces  Penales  del  Circuito Especializado (antes  Fiscalías  Regionales) con el fin de obtener certificación sobre qué Fiscales  conocieron  del  proceso  contra  Estela  Herrera  Buitrago  con posterioridad a  1996.   

Pretende  con  tal  prueba,  demostrar que la  acusada  GARCIA  DE  USECHE  no  sabía,  ni podía saber qué Fiscal o Fiscales  estaban  conociendo  de  ese proceso, ni quienes eran los agentes del Ministerio  Público,  por  la  reserva de identidad que protegía tales funcionarios.   Con  ello  controvertiría  la  afirmación de la acusación en la que se indica  “que  la  conducta  desplegada por los dos Fiscales investigados, sería legal  sino fuera por la cadena finalística”.   

Se Considera:  

3.9.-          Se niega por las mismas razones expuestas  en el fundamento jurídico de respuesta a los numerales 2.1 y 2.2.   

4.-            Frente  al  memorial  presentado  por el  defensor  del  doctor  TOMAS  RAFAEL  JORDAN  MORALES,  la Corte no hace ningún  análisis  por no hacerse allí ninguna petición.  En el mismo se protesta  por  el comportamiento de la Vicefiscalía respecto de las peticiones de pruebas  durante  la  etapa instructiva, no se hace ninguna solicitud expresa de pruebas,  se  declina la facultad de plantear y solicitar nulidades y se advierte el deseo  de que se realice lo más pronto posible la audiencia pública.   

Respecto de la declaratoria de declinación de  petición  de  nulidades,  se  trata  de un acto de parte con efectos jurídicos  frente  a  vicios  o  irregularidades  saneables  o  convalidables  sin  que sea  preciso,  entonces  pronunciarse  frente  a  la  ocurrencia probable o cierta de  éstos.   Por  lo  demás  y como es el deseo del acusado JORDAN MORALES se  ordenará  a  la  mayor  brevedad  posible  la  verificación  de  la  audiencia  pública,  teniendo  en  cuenta  los  términos legales y las demás actuaciones  antecedentes  a  este  juzgamiento  en  la  agenda  judicial de la Corporación.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia   

R   E   S   U   E   L  V   E   

Negar     las    pruebas   solicitadas        por        el   defensor    de  la   doctora   CLEMENCIA GARCIA DE  USECHE.   

NOTIFIQUESE y CUMPLASE  

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO           

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL                       JORGE E. CORDOBA POVEDA   

CARLOS         A.        GALVEZ  ARGOTE                          JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

MARIO            MANTILLA  NOUGUES                           CARLOS                                  E.                                 MEJIA  ESCOBAR                        

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                              NILSON PINILLA  PINILLA                                

No hay firma  

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  .-  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal. Auto del 6 de julio de  1999.  Segunda Instancia. Radicación 15.625.     

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