16945(19-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  16945   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN   

Aprobado   Acta   No.  201   

          Bogotá,  D.C.,  diecinueve (19) de diciembre de dos mil uno (2001).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Corte  sobre  el  aspecto  técnico  –  formal  de  la  demanda  de casación  presentada  a  nombre  del  señor  Winder Henríquez  Roa.   

HECHOS  

          Sucedieron  el  17 de agosto de 1995, aproximadamente a las 11.30 de  la  noche, frente al inmueble donde funciona el matadero municipal de El Colegio  (Cundinamarca),  localizado  en  la  carrera  9ª.  con  calle  5ª., barrio San  Antonio,  cuando sujetos que se movilizaban en una motocicleta dispararon contra  el   joven  José  María  Montenegro  Ruge,  causándole  la  muerte  en  forma  instantánea.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

          El  9 de octubre de 1996, la Unidad Seccional de Fiscalía de Soacha  ordenó   apertura   de   investigación   y  vinculó  mediante  indagatoria  a  Winder  Henríquez  Roa,  a  quien afectó con detención preventiva el 2 de septiembre de 1997.   

          Cerrada  la  investigación,  el funcionario instructor la calificó  el  26  de  diciembre de 1997. Acusó a Henríquez Roa  como  autor  de  los  delitos  de homicidio agravado y  porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

          El  4  de  diciembre  de 1998, el Juzgado 1º. Penal del Circuito de  Soacha  condenó al imputado a 42 años y 6 meses de prisión, interdicción del  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por el término de 10 años y al  pago  solidario  de  900  gramos  oro por concepto de indemnización de daños y  perjuicios,   liquidados   al  momento  de  ejecutoria  de  la  sentencia,  como  responsable de los delitos referidos.   

          Impugnado  el  fallo  por  el  defensor  del  procesado, de la parte  civil,  el Tribunal Superior de Cundinamarca lo confirmó el 16 de septiembre de  1999.   

          El  procesado  Henríquez Roa interpuso   casación   y   su   defensor   presentó   la   demanda  correspondiente.      

LA  DEMANDA   

          Con  apoyo  en  la  causal  3ª.  de  casación  el  actor acusó la  sentencia  por haber sido dictada en un juicio viciado de nulidad por violación  del   derecho   de  defensa.  Expresó  que  los  fiscales  incurrieron  en  una  irregularidad  sustancial e insubsanable, pues   no obstante que en el  auto  de  apertura  de  instrucción  se  dispuso  escuchar en indagatoria a los  hermanos  Mauricio  y  Diego  Quiceno  Gómez,  librándose  para  tal  fin  las  respectivas  órdenes de captura, los instructores no los vincularon formalmente  a  la  investigación, así fuera mediante la declaración de persona ausente de  que trata el artículo 356 del Código de Procedimiento anterior.   

          Sostiene  que  con  la  ruptura de la unidad procesal se vulneró el  principio  de  contradicción  probatoria,  que  es  fundamento  del  derecho de  defensa,  porque no fue posible confrontar las versiones de los hermanos Quiceno  Gómez  con  las  pruebas  de  cargo,  lo  cual  hubiera permitido clarificar si  efectivamente     Henríquez    Roa    mantenía  estrecha relación de amistad con aquellos, si era cierto  que  se  dedicaban  al  comercio de “drogas”, si tenían algún vínculo con  Montenegro  Ruge,  y  si éste había contraído con ellos alguna deuda. Señala  que  estos  aspectos  se  quedaron en el campo de las especulaciones, pues al no  ser  vinculados  los  citados  hermanos,  nada  se  investigó acerca de su real  intervención en tales hechos.   

         Asegura  que  los  testimonios de José María Montenegro, Alexander  Giraldo,  Wilson  Rolando  Martínez,  María  Mery Gallego y José Uriel Rivera  Suárez,  permiten  inferir  que Montenegro Ruge no mantuvo ningún vínculo con  los  hermanos  Quiceno  Gómez  y que el procesado Henríquez Roa no le guardaba  ninguna  animadversión.  Agrega  que  “si el fallecido Montenegro Ruge tenía  por  costumbre no cancelar las deudas adquiridas con sus proveedores, cualquiera  de  éstos  pudo atentar contra su vida y no necesariamente quienes nunca fueron  observados en la escena del crimen”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

          1.  El  artículo  225  del  Código de Procedimiento Penal, vigente  para  la  época  de  los  hechos  y  de  la sentencia, establece los requisitos  formales   que  debe  reunir  toda  demanda  de  casación.  De  manera  que  el  incumplimiento  total  o  parcial  de  los  mismos  conduce  a su rechazo y a la  consecuente  declaratoria  de deserción del recurso, al tenor de lo previsto en  el artículo 226 ibídem.   

          2.  Esos  presupuestos  de  admisibilidad  no son satisfechos por el  actor  en  el  presente  caso.  Si  bien  acertó  al  identificar  la sentencia  impugnada,  sintetizar  los  hechos y la actuación procesal cumplida, así como  al  señalar  la  causal  aducida  para  demandar  la  invalidación  del  fallo  impugnado,  no atinó a indicar con claridad y precisión los fundamentos en que  se   apoya   ni   a   desarrollar   de   forma   técnica  y  lógica  el  cargo  formulado.   

         3.  De  manera  indistinta  estima  que  fueron  conculcados los derechos de contradicción y de  defensa  porque  la  fiscalía  no vinculó a esta investigación a los hermanos  Mauricio  y  Diego  Quiceno  Gómez,  ni  ordenó  el  traslado de las versiones  rendidas  por  estos  en  el  otro  proceso que se adelantó en su contra por la  muerte del joven Montenegro Ruge.   

          No  se dio cuenta que constituye un desacierto técnico entremezclar  en  un  mismo  cargo  varios  motivos  de nulidad, el desconocimiento del debido  proceso  (  afirmó  que  la  omisión referida era una irregularidad sustancial  insubsanable)  y  del  derecho  de  defensa,  pues  si  bien el segundo se puede  derivar  del primero, son claramente diferenciables,  razón por la cual su  quebrantamiento  impone que sean postulados y desarrollados de manera autónoma,  por  cuanto  la  violación  del  debido  proceso  es un vicio de estructura, al  tiempo  que  el  desconocimiento  del  derecho  de  defensa  es  una falencia de  garantía,  lo que no descarta que pueda haber irregularidades que no esbozó el  actor en la demanda que se analiza.   

          4.  El casacionista no expuso en qué forma la falta de vinculación  de  los señores Quiceno Gómez afectó de manera real y concreta las garantías  procesales  de  su  representado,  con  lo  cual  dejó de lado el contenido del  artículo  308 del Código de Procedimiento Penal, que exige al proponente de la  nulidad  “…demostrar que la irregularidad sustancial, afecta garantías de los  sujetos  procesales  o desconoce las bases fundamentales de la instrucción y el  juzgamiento”.   

         Olvidó  que la nulidad como remedio procesal no opera por el simple  señalamiento  de  una  supuesta  irregularidad y, por lo tanto, que no basta la  formal  y  aparente  reprobación  de un acto que se califica de injurídico. Es  menester,  como  es  apenas  obvio, precisar puntual y fundadamente la lesión o  menoscabo  producido  con  la  actuación  al  proceso o a las garantías de los  diversos  sujetos que en él intervienen. Tampoco demostró la trascendencia del  yerro  invocado,  pues  no  suministró  ningún elemento de juicio objetivo que  permita,  al   menos,  vislumbrar  que  la  situación  de  su representado  variaría  favorablemente  con  las  versiones  de  los señores Quiceno Gómez.  Aunque  afirma que éstas ya fueron recibidas en el otro proceso que se iniciara  con  las  copias  compulsadas  de  la presente actuación, no dijo en qué forma  esas  declaraciones  al  ser  confrontadas  con los elementos de convicción que  soportan  el  fallo  habrían  incidido en la orientación de éste, a tal punto  que  sus  conclusiones  sobre  los  hechos  o  la  responsabilidad del procesado  habrían  sido  distintas  y  opuestas si hubieran sido oportunamente allegadas.   

          5.  Se  observa,  igualmente,  que  al  interior del mismo cargo, en  forma  amplia pretende oponerse al criterio del Tribunal en cuanto no le otorgó  credibilidad  a  los  testimonios de José María Montenegro, Alexander Giraldo,  Wilson  Rolando  Martínez,  María  Mery  Gallego y José Uriel Rivera Suárez,  quienes  habrían  descartado  todo  tipo de relación del joven Montenegro Ruge  con   los   hermanos   Quiceno   Gómez,  así  como  cualquier  sentimiento  de  animadversión  del procesado en contra del occiso. Con ello se desvió hacia la  causal  primera  y  violó  el  principio  de  autonomía  de las causales y los  cargos,  al  tenor  del  cual,  no  se  pueden  fusionar  dentro  de  una  misma  imputación  ataques  correspondientes  a causales distintas, como quiera que su  configuración,   reglas   técnicas   de   demostración  y  consecuencias  son  diferentes.  Esa  labor,  centrada  en  criticar  diversos medios probatorios en  contra  de  lo  hecho  por  los  jueces, no corresponde a la causal de casación  propuesta.   

                      

          6.  Todas  estas  falencias impiden el estudio a fondo de la demanda  que  analiza  la  Sala  y  la  inhiben  de  ampliar  su  esfuerzo  puesto que de  conformidad  con  el  principio  de limitación previsto en el artículo 228 del  anterior  Código  de  Procedimiento penal,  no le es dado  a la Corte  corregir,  complementar  o  de  cualquier  otra forma suplir al recurrente en la  confección del libelo de casación.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

          INADMITIR  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del  señor  Winder Henríquez Roa  y,    por    consiguiente,   declarar   desierto   el   recurso   de   casación  interpuesto.   

          En  consecuencia,  se  ordena  DEVOLVER EL EXPEDIENTE al despacho de  origen.   

                   Contra esta providencia  no procede recurso alguno.   

Cúmplase.   

CARLOS  EDUARDO  MEJÍA  ESCOBAR   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL          JORGE ENRIQUE  CÓRDOBA    POVEDA                         

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS         CARLOS AUGUSTO  GÁLVEZ  ARGOTE                   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO         EDGAR    LOMBANA    TRUJILLO           

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN         NILSON   E.  PINILLA  PINILLA                                

TERESA     RUIZ  NUÑEZ   

Secretaria    

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