18349(07-06-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 18349  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nro: 82   

          Bogotá   D.C.,   jueves   siete   de   junio   del   año  dos  mil  uno.   

VISTOS  

          Conforme  con  lo normado en el Art. 68-5 del C. de P. Penal, decide  la  Sala  la  colisión  negativa  de  competencia  suscitada  entre el Tribunal  Superior  de  Cali  y  su  homólogo  de  Bogotá,  en  virtud  de la cual ambas  Corporaciones   rehusan   conocer   de   la   impugnación  interpuesta  por  la  representante  del  Ministerio  Público  de la primera instancia contra el auto  proferido  por  el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de la ciudad  inicialmente   citada,  por  cuyo  medio  decretó  la  nulidad  parcial  de  la  actuación  surtida dentro del proceso que por infracción a la Ley 30 de 1986 y  homicidio  culposo  se  adelanta  contra  HÉCTOR FABIO  PALOMINO MACHADO.   

ANTECEDENTES   

          1.  Procedente  de Cali se encontraba el 20 de febrero del año 2000  en  la  sala  de  espera  del  Aeropuerto  Internacional “El Dorado” de esta  ciudad  Capital,  en  tránsito para la ciudad de Nueva York, el ciudadano Pablo  Emilio   Salazar   Quintero,   cuando   a  eso  de  las  11:45  de  la  mañana,  aproximadamente,  presentó  convulsiones,  haciéndose  necesario  su  traslado  inmediato  al  Hospital El Tunal a donde ingresó sin signos vitales. Practicada  la  correspondiente  necropsia,  pudo  establecerse que la causa de la muerte la  constituyó  la ruptura de bolsas que portaba el interfecto en su tubo digestivo  contentivas de sustancia estupefaciente, concretamente heroína.   

          2.  La  investigación  preliminar  iniciada en razón de los hechos  que  vienen  de  narrarse,  determinó  que  la  víctima  actuaba por cuenta de  HÉCTOR    FABIO    PALOMINO    MACHADO,  a  quien  se  capturó  en  la  ciudad de Cali, se le vinculó al  sumario   mediante   indagatoria,  se  le  impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención   preventiva   sin  beneficio  de  excarcelación,  y  finalmente  la  Fiscalía  49  de  la  Unidad  Cuarta de Vida de Bogotá por proveído del 31 de  julio  del  año  pasado  profirió  en su contra resolución de acusación como  probable  autor  de  los  injustos de homicidio simple, en concurso con la   violación al Art. 33 de la Ley 30 de 1986.   

          Impugnada  dicha  determinación,  mediante  Resolución  del  12 de  septiembre  siguiente  la  Unidad  de  Fiscalía Delegada ante los Tribunales de  Bogotá  y  Cundinamarca  la  confirmó,  pero  con  la  modificación de que el  procesado  debía  responder en juicio criminal por homicidio culposo, y no como  lo  había  dispuesto  el  funcionario  instructor,  en  concurso  con  el cargo  inicialmente deducido por tráfico de estupefacientes.   

          3.  Por  considerar  el  ente  instructor  que  el  juzgamiento  del  implicado  debía  realizarse  en  Cali,  al Reparto de los Juzgados Penales del  Circuito  de dicha localidad remitió el expediente correspondiéndole asumir el  conocimiento  del  asunto  al  Diecinueve  (19), despacho que luego de surtir el  traslado  a los sujetos procesales para la preparación de la audiencia pública  y  atendiendo al concepto del Ministerio Público en cuanto que, en razón de la  cantidad  de  estupefaciente  incautado  -792  gramos  de  heroína- carecía de  competencia  para  proseguir  con  la  etapa  del  juicio, la cual conforme a lo  normado  en los Arts. 5º y 8º de la Ley 504 de 1999 se hallaba radicada en los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializado,  envió  las  diligencias  a  los  mentados funcionarios para lo de su cargo.   

          4.   Asignado   el   proceso  al  Juzgado  2º  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cali,  por auto del 16 de noviembre del año 2000 decretó la  nulidad  parcial  de  la  actuación  desde  la  resolución  por  cuyo medio se  declaró  fenecida  la  fase instructiva, pero exclusivamente en lo concerniente  con  la  infracción  al Estatuto Nacional de Estupefacientes, en tanto remitió  lo  actuado respecto del delito de homicidio al Juzgado 19 Penal del Circuito de  la  misma  ciudad  para  que allí se prosiguiera con el respectivo juicio, pues  estimó  que el funcionario que calificó el mérito del sumario no le competía  hacerlo,  dada la información contenida en la encuesta acerca de la cantidad de  droga que produce dependencia con la que se estaba traficando.   

          5.  Impugnada  la  decisión  en  reposición  y subsidiariamente en  apelación  por  la  agencia  del  Ministerio  Público,  negada  la primera, se  concedió  la  segunda,  alzada  que  se  resisten  a  desatar las Corporaciones  trabadas  en el presente conflicto -Tribunales Superiores de Cali y Bogotá- por  estimar  cada  una  de  ellas  que  carecen  de  competencia  para  conocer  del  asunto.                  

                    

EL  CONFLICTO   

          Aduce  el  Tribunal  Superior  de  Cali  que  si  bien  la  conducta  violatoria   de   la  Ley  30  de  1986  “empezó  a  fraguarse” en la citada ciudad -desde el embalaje de  la  droga,  hasta la ingestión de la  misma por parte de quien a la postre  perdió  su  vida,  hecho  este  ocurrido  en  Bogotá-,  también lo es que las  diligencias  tratan  de  la  investigación  de  delitos  conexos  cometidos  en  diversos   lugares,   caso   en   el   cual   las   reglas  a  aplicar  son  las  establecidas   para  un  tal  evento  en  el  Art.  80  del  C. de P. Penal  -competencia  a prevención-,  entre  cuyas  hipótesis  está  la  del  lugar de formulación de la respectiva  denuncia  o  en el que primeramente se decretó formal apertura de instrucción,  siendo  dicho  lugar  Bogotá,  en donde igualmente se libró la correspondiente  orden de captura.   

          Conforme  con  esas  premisas,  arguye  el Tribunal de Cali, como el  conocimiento  del  asunto  le  corresponde  a  un  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de Bogotá, la apelación del auto recurrido le compete decidirla  al  Tribunal Superior de esta ciudad.  Obrando en consecuencia, remitió el  Proceso  a  dicha Colegiatura no sin antes proponer la correspondiente colisión  de competencia en caso de no ser admitidos sus planteamientos.   

          El  Tribunal  Superior  de  Bogotá  con  apoyo  en  pronunciamiento  realizado  por  la  Sala  en  un  caso similar y sobre el mismo tema, igualmente  declinó  la  competencia  y  aceptó el conflicto planteado por su homólogo de  Cali;  al  efecto aduce que no es superior funcional del Juzgado 2º  Penal  del  Circuito  Especializado cuyo auto de invalidación se apeló, como para que  le corresponda desatar la correspondiente alzada.    

Cuando  el  conflicto  se produce en segunda  instancia,  prosigue,  es  preciso  atender  ante  todo al factor de competencia  funcional  y no al objetivo, en el entendido de que  en eventos como el que  se  examina, “a pesar de que el Tribunal se considere  incompetente  debe  actuar  primero  de  manera funcional como superior de quien  dictó  la  providencia  apelada  que  se  considera  nula, antes que aplicar el  factor  objetivo  para  sustraerse del asunto.”   Como  el  Tribunal de Cali, reitera, es superior jerárquico del funcionario que  dictó   el  proveído  supuestamente  viciado  de  nulidad  por  incompetencia,  atendido  ese  factor  funcional  es  a esa Corporación a la que le corresponde  revisar el auto recurrido.   

   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          El   principio   de  las  dos  instancias,  postulado  de  raigambre  constitucional  y legal -Arts. 29, 31 y 86 de la Carta Política, y 16 del C. de  P.  Penal-  cuyo  sustento  en  tratándose  del  mecanismo  de  impugnación lo  constituye  el  recurso  ordinario  de  apelación  en  los  eventos  objeto  de  controversia,  y  el  instituto  de  la  consulta  en  los  casos  taxativamente  señalados  por  el  legislador,  presupone el conocimiento del asunto por parte  del  superior  funcional  del  juez que emitió la providencia recurrida o de la  que  deba  ser consultada, a fin de que al revisarla corrija los vicios o yerros  de  valoración  fáctico-jurídica  o  de  procedimiento  en los que pudo haber  incurrido          el         A-Quo.   

          Dentro  del  esquema  jerarquizado  que  rige la actividad judicial,  resulta  claro  entonces  que el llamado a pronunciarse sobre la apelación o la  consulta  es  el  juez  de grado superior de quien funcionalmente depende el que  profirió la providencia objeto de revisión.   

De   un  tal  tenor  son  las  preceptivas  contenidas  en  el Código Procesal Penal, Arts. 200 in  fine  y  208  a  210, normatividad que expresamente le  atribuye  competencia  al superior para resolver el recurso de apelación cuando  dicho  medio de impugnación se promueve en subsidio del de reposición, o el de  hecho  cuando  se  niega  aquél;  así  mismo, tal facultad es reiterada por el  artículo  217 ibidem respecto  de  la  alzada,  con  las  limitaciones  impuestas  por  la propia Constitución  Política y la Ley.   

Precisamente en desarrollo de esa competencia  funcional  es  que,  conforme  con  lo  normado  en  el  Art.  70-1 ibidem,   los  Tribunales  Superiores  de  Distrito  Judicial  conocen en segunda instancia de los recursos de apelación y  de  hecho  instaurados  en  los procesos de primera instancia de conocimiento de  los  jueces  de  circuito, así como la Corte interviene en segunda instancia en  los  procesos  que  en  primera conocen los Tribunales Superiores (Art. 68-4), o  los  jueces  de  circuito respecto de las determinaciones tomadas por los jueces  penales y promiscuos municipales (Art. 72-2).   

Por modo que, “la  competencia  funcional  se  determina  directa y automáticamente en función de  cuál  sea  el  órgano que conozca del proceso, aún sin competencia objetiva o  territorial,  en  primera  instancia”, dijo en pasada  oportunidad  la  Sala, auto del 11 de marzo de 1997, con ponencia de quien aquí  cumple   similar   cometido,  como  lo  recuerda  el  funcionario  colisionante.   

“Tal  determinación   legislativa   -prosigue   la  Corte-  se  aviene  con  la  definición  doctrinaria  de  la  competencia  funcional  como  la  distribución  de  la  jurisdicción  penal en  atención  a  las  fases  de  desarrollo  de la relación procesal penal o a las  específicas  actividades  por  cumplir  dentro  del  proceso, de tal manera que  dicho  concepto,  analíticamente  visto,  se  refleja más en una situación de  dependencia  entre órganos jurisdiccionales, de correlación y coordinación de  funciones,  o bien de reparto y supeditación de distintas actividades dentro de  la actuación procesal.   

“Pero claro que la  competencia  funcional  presupone  la competencia por razón de la materia y por  razón  del territorio, de tal manera que si el funcionario de primera instancia  se  equivoca  en  este  sentido,  la  solución no se halla en que el órgano de  segundo  grado,  si  en  verdad  es  el  superior de aquél que erróneamente se  arrogó  el  conocimiento y que dictó la providencia, se declare incompetente y  deje  intacta la decisión que se somete a su revisión; todo lo contrario, debe  el  ad quem hacer uso de la habilitación funcional para corregir el yerro en la  cuestión objetiva o territorial.   

“(…)   Así  entonces,  interpuesto  el  recurso  de  apelación  u  ordenada la consulta, el  funcionario  de  segunda  instancia no sólo cumple su función cuando aprehende  de  fondo el asunto sometido a su revisión, sino también cuando examina, si se  quiere  privilegiadamente,  la  regularidad  del  procedimiento  desarrollado en  primera  instancia  y decreta la nulidad por error en la selección típica y en  la  determinación  de  la competencia objetiva y/o territorial, si es del caso,  con  más  veras  cuando  se  trata  de  un  factor  que  constituye presupuesto  procesal.  Esta  manera  de  proceder,  según  lo ha sostenido la Sala en casos  similares  que  examinó  en  el  pasado,  respeta  no  sólo  la  dinámica  de  actuación  jerarquizada  que  la  ley  ha  acordado  en  la  administración de  justicia  para resolver el recurso de apelación o desatar la consulta, sino que  también  deja  a  salvo  su reiterado criterio doctrinario de que las nulidades  sólo  pueden  ser decretadas por el funcionario que tenga la competencia legal,  pues,  aunque el revisor tenga reparos de facultad por  razón  de  la  materia o el territorio, de todas maneras ostenta la competencia  por  ser  el  superior  funcional  del  juez  apelado o de aquél que adoptó la  decisión      cuya      consulta      se      impone     legalmente.” -Se ha subrayado-.   

Darle interpretación o contenido diversos a  las  preceptivas  que  vienen  de  reseñarse,  conduciría  al absurdo de que a  expensas   de   una   pretextada  incompetencia,  la  impugnación  o  el  grado  jurisdiccional  de  la  consulta  resultara  desatándolos el funcionario que no  está  llamado a sopesar la validez o legalidad de la providencia revisada, o lo  que   es   peor   aún,   el   inferior,  como  lo  advirtió  la  Sala  en  los  pronunciamientos  del 24 de abril, 13 de noviembre y 6 de diciembre de 1996, con  ponencia   de  los  Magistrados  Ricardo  Calvete  Rangel  y  Fernando  Arboleda  Ripoll.     

Por consiguiente, de acuerdo con lo expuesto  con  antelación  resulta  indubitable  que  el  Tribunal  Superior de Cali como  superior  funcional  del  Juez  2º Penal del Circuito Especializado de la misma  ciudad,   cuya   determinación   de  invalidación  parcial  en  las  presentes  diligencias  se  impugnó, le corresponde desatar la alzada, como con acierto lo  vislumbró  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá.   Así entonces, a aquella  Corporación  se  le remitirá el expediente para lo de su cargo, en tanto que a  la  mencionada  en último lugar se le informará por parte de la Secretaría de  la Sala lo aquí resuelto.   

         

          En   mérito  a  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala  de  Casación  Penal,   

  RESUELVE   

         ASIGNAR    el   conocimiento  de la segunda instancia en relación con  el  presente  asunto, al Tribunal Superior de Cali. En consecuencia, remítasele  el  expediente  para  lo  de  su  cargo,  e infórmesele al Tribunal Superior de  Bogotá lo aquí resuelto.   

CÓPIESE     Y  CÚMPLASE   

CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS               CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                       

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                     No  hay  firma   

ALVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN                NILSON PINILLA  PINILLA                                

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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