16907(16-10-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 16907  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

Dr. HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

Aprobado acta No. 125   

Bogotá  D.C., dieciséis (16) de octubre de  dos mil dos (2002)   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la demanda con que se sustenta el recurso de casación interpuesto contra la  sentencia  dictada  por  el  Tribunal  Nacional  el  6 de septiembre de 1999 que  confirmó  la  de  primera  instancia  mediante  la  cual un juzgado regional de  Medellín   condenó   a   NELSON  DE  JESÚS  PALACIO  RÚA  a  la  pena  principal  de 6 años de prisión y  multa  equivalente  a 2.500 salarios mínimos legales mensuales y a la accesoria  de  interdicción  de  derechos y funciones públicas por un periodo igual al de  la     pena    principal,    como    autor    responsable    del    delito    de  testaferrato.   

HECHOS  

El Juzgado 108 de Instrucción Penal Militar  de  Medellín  en  ejercicio  de  las  facultades  derivadas del Decreto 1863 de  agosto   18  de  1989,  dictado  con  base  en  las  facultades  extraordinarias  contenidas  en el Decreto 1038 de 1984 que declaró turbado el orden público y,  por  ende,  en  Estado  de Sitio el territorio nacional, practicó diligencia de  allanamiento  el  6 de septiembre de 1989 en la finca denominada “Las Vegas”  ubicada  en  la  vereda  Las  Lajas  del  municipio  de  Barbosa  (Antioquia) de  propiedad  del  señor Miguel Moncada alias “Quico” y administrada por DARIO  CARDONA  RAMÍREZ  quien  también lo hacía en el predio contiguo conocido como  “La Duquesa”.   

La  gran  suntuosidad  del  inmueble  hizo  presumir  a las autoridades que pertenecía al “Cartel de Medellín”, por lo  que   se   dispuso   su  incautación.  Posteriormente,  y  con  ocasión  a  la  investigación   preliminar   llevada   a  cabo  se  logró  establecer  que  la  titularidad  del  derecho  de dominio recaía en NELSON  DE JESÚS PALACIO RÚA.   

ACTUACIÓN   PROCESAL  

Con  base  en  las pruebas practicadas en la  fase  preliminar,  mediante resolución de octubre 26 de 1992 se dictó apertura  de  investigación  (fl. 113 cdno 1) , en la que se ordenó vincular a NELSON DE  JESÚS  PALACIO  RÚA  a  quien  el  19  de septiembre de 1996 se le escuchó en  indagatoria  y  con  resolución  del 4 de octubre siguiente, se le resolvió la  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención preventiva por  violación  al  artículo  6° del Decreto 1656 de 1989 (fl. 1 cdno 2) decisión  finalmente  confirmada  por  la  Unidad  de Fiscalías Delegada ante el Tribunal  Nacional.   

Clausurada  la fase instructiva (fl. 85 cdno  2),  mediante  resolución  de  mayo  20  de 1997, se calificó el mérito de la  actuación  con  resolución  acusatoria  en su contra por la infracción por la  que  se  la  resolvió  la  situación  jurídica  (fl.  98  cdno 2), que al ser  impugnada   fue   confirmada   en   segunda   instancia  el  22  de  octubre  de  1997.   

El  conocimiento  de la causa fue asignado a  uno  de  los juzgados regionales de Medellín el que una vez agotado el trámite  previsto  en  el  Decreto  2271 de 1991, dictó sentencia el 11 de septiembre de  1998   condenando   a   NELSON   DE   JESÚS  PALACIO  RÚA  a  la  pena  principal  de 6 años de prisión y  multa  equivalente  a  2.500  salarios  mínimos  mensuales  por  infracción al  artículo 6° del decreto 1856 de 1989 (fl. 283 cdno 3)   

Recurrida  por  el  defensor  de incriminado  PALACIO  RÚA,  la  anterior  sentencia,  la Sala Especial Penal del Tribunal Superior de Bogotá la confirmó  el  6  de septiembre de 1999, contra la cual interpuso el recurso extraordinario  de casación.   

LA  DEMANDA   

Tras  realizar  una  presentación  de  los  hechos,  actuación  procesal  y de las sentencias de instancia, el defensor del  procesado  formula  dos  cargos  contra  la sentencia impugnada, el primero, con  fundamento  en  la  causal tercera y, el segundo, al considerar que la sentencia  viola de manera directa la ley sustancial.   

1.-    Primer     cargo,    causal  tercera   

Asegura   que   la  sentencia  de  segunda  instancia,  se  dictó  en  un  proceso  viciado  de  nulidad,  en  razón  a la  comprobada  existencia  de  irregularidades  sustanciales violatorias del debido  proceso,  debido  a que los efectivos del Ejército Nacional que llevaron a cabo  la  diligencia  de allanamiento en el predio “La Duquesa”, no obstante haber  advertido  que se trataba de uno diferente al ordenado en el auto que dispuso el  allanamiento,  procedieron  a  su  ocupación, evidenciándose, en primer lugar,  que  no  existió  ninguna  labor  de  inteligencia  previa,  ni mucho menos una  investigación  sumaria para llevar a cabo un procedimiento de tal naturaleza y,  en   segundo  lugar,  que  habiendo  tenido  la  oportunidad  de  convalidar  su  procedimiento  obteniendo  la  correspondiente  orden  para  la incautación del  predio, no lo hicieron.   

Sostiene  que  como  no  se  trataba  de  un  procedimiento  rutinario  sino  de  especial  trascendencia,  debido  a  que  no  implicaba  la  ocupación  de  un  bien  sino  su  vinculación a un proceso que  podría  dar  lugar  a  la  extinción  de  dominio,  era  imperioso observar el  artículo  368  del Decreto 050 de 1987; sin embargo, hasta en las sentencias de  instancia  ni  siquiera  se  identifica  en  debida  forma el predio, pues ni se  precisan   sus   linderos   ni   sus   títulos   de  adquisición  y  notas  de  registro.   

Agrega,   que  las  violaciones  al  orden  constitucional  y  legal no constituyen irregularidades susceptibles de sanearse  sino  que  tienen  carácter sustancial y violatorio del debido proceso, las que  inciden  no solamente sobre el decomiso del bien, sino fundamentalmente sobre la  declaratoria de culpabilidad del procesado.   

Solicita,  en  consecuencia,  decretar  la  nulidad  de  la  actuación  procesal  a  partir  del  auto  de  apertura  de la  investigación.   

2.- Segundo cargo, causal primera:  

Al amparo del numeral 1 del artículo 220 del  Código  de  Procedimiento  Penal, acusa la sentencia por violación directa del  artículo  1°  del  Código  Penal y aplicación indebida del artículo 6° del  Decreto 1856 de 1989.   

Sostiene  que  para  la  fecha en la cual se  produjo   la   ocupación   de  la  finca  “La  Duquesa”  de  propiedad  del  procesado  NELSON  DE  JESÚS PALACIO RÚA  aún  no  se había expedido el decreto 1856 de 1989 (publicado en  el  Diario Oficial No, 38945 de agosto 18 de 1989) lo cual quiera decir que para  la  fecha  en  que  adquirió  el  inmueble (enero 13 de 1988) no existía en el  Código    Penal   Colombiano   ni   en   otra   disposición   el   delito   de  “testaferrato”  “LO CUAL IMPLICA QUE LA SENTENCIA  ACUSADA  VIOLA  FLAGRANTE Y OSTENSIBLEMENTE EL PRINCIPIO DE LEGALIDAD CONSAGRADO  EN  EL ARTÍCULO 1° DEL CÓDIGO PENAL Y CONSECUENCIALMENTE APLICA INDEBIDAMENTE  EL   ARTÍCULO   6°   DEL  DECRETO  1856  DE  1989”   

Asegura  que es tan manifiesta la violación  directa  de  la ley sustancial que ni siquiera cabe la réplica con el argumento  de  un  presunto carácter permanente del ilícito, pues en su criterio, el  artículo  6°  del  Decreto  1856  de  1989 consagra una conducta referida a un  tiempo  bien  concreto  y  definido,  de  tal manera que la conducta se da en el  momento  en  que  se presta el nombre a tercera persona para los fines ilícitos  señalados,  por lo tanto, no cabe duda que se trata de un delito instantáneo y  en  todo  caso no es posible procesar y condenar a alguien por prestar su nombre  si  a  la  fecha  en  que  lo  hace  dicha  conducta  no  está  tipificada como  delito.   

En consecuencia, solicita casar la sentencia  acusada  y  absolver  al  procesado  por violación al artículo 6° del Decreto  1856 de 1989.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.-  Se  destaca,  a  primera  vista, que el  recurrente  en  el  escrito  de  demanda  desatiende  la  naturaleza y fines del  recurso  extraordinario  intentado,  puesto  que  se  halla confeccionada sin la  observancia  de  las pautas de técnica casacional previstas en el artículo 225  del  Código  de  Procedimiento Penal vigente para la fecha de su presentación,  razón  por  la  cual  se  impone  su  inadmisión y, por contera, se declarará  desierto el recurso extraordinario de casación.   

2-.  Reiteradamente ha sostenido la Sala que  si  bien  la causal tercera de casación, vale decir cuando la sentencia se haya  dictado  en  un  juicio  viciado  de  nulidad,  aparentemente  no  exige  en  su  redacción  formas  específicas  en  cuanto  a su proposición y desarrollo, la  demanda  no  es  un escrito de libre confección, como parece haberse entendido,  pues,  igual  que  en  las  otras causales, debe ajustarse a ciertos parámetros  lógicos  de  modo que se comprendan con claridad y precisión los motivos de la  nulidad,  las irregularidades sustanciales alegadas, la manera como se quebranta  la  estructura  del  proceso  o  se  menoscaban  las  garantías  de los sujetos  procesales y, la trascendencia de tales defectos en el fallo.   

Como  sustento  de  la  causal  mencionada,  refiere  el censor “…que los efectivos del Ejército Nacional que llevaron a  cabo  la ocupación del predio “La Duquesa”, no obstante haber advertido que  se  trataba  de un predio material y jurídicamente diferente al que se refería  la  orden  de  allanamiento…”  De tal planteamiento se advierte una evidente  falta  de técnica que releva a la Corte de examinarlo, debido a que si el actor  quiso  cuestionar  la forma en que fue practicada la diligencia de allanamiento,  acta  que,  dice,  es  nula  de  pleno  derecho,  debió  enfocar  el reparo con  fundamento  en el error de derecho por falso juicio de legalidad, que se refiere  precisamente   a   la   incorporación  de  un  medio  de  convicción  sin  las  formalidades exigidas por la ley.   

En  consecuencia,  el  cargo  así propuesto  conduce  inevitablemente  a su fracaso, toda vez que de acuerdo con el principio  de  limitación que gobierna el recurso extraordinario de casación, no es dable  a  la  Corte tener en cuenta causales distintas a las alegadas por el recurrente  y  éste,  como  se  anotó  precedentemente,  no acertó en la selección de la  causal que podría servirle de soporte a la censura.   

2.- Segundo cargo causal primera  

Dado  que  el  recurso  de  casación  es de  naturaleza  extraordinaria,  por  no  tratarse  de  una  tercera  instancia, los  procesos  penales  deben  culminar en sus instancias, tanto, que la sentencia de  segundo  grado está privilegiada por la presunción de acierto y legalidad. Si,  dada  la  fabilidad de los administradores de justicia, cuando éste ha cometido  un  error  de  tal  naturaleza  que aparta al fallo de la ley, corresponde a los  sujetos  procesales,  mediante  el  cumplimiento de precisos requisitos de orden  lógico  y metodológico, denunciarle a la Corte los yerros de la sentencia, con  base  en  las causales taxativamente señaladas para el efecto. La equivocación  en el procedimiento elegido conduce el recurso a su desestimación.   

Ha   dicho   la   Corte  en  múltiples  oportunidades  que  cuando se invoca la violación directa de la ley sustancial,  resulta  de exigencia obvia aceptar en su integridad los hechos que declara como  demostrados  el  fallo  impugnado,  para  que  a  partir de esa inconformidad se  edifique  la  censura.  En consecuencia, existe identidad absoluta del actor con  la  declaración de los hechos y la apreciación de las pruebas realizada por el  juzgador, siendo el cuestionamiento eminentemente jurídico.   

El     defensor     de    NELSON  DE  JESÚS  PALACIO RÚA inició su  planteamiento  asegurando que el delito de testaferrato previsto en el artículo  6°  del Decreto 1856 de 1989 tiene carácter de instantáneo, afirmación de la  que  se  advierte,  de entrada, un error insalvable que se erige en contra de la  admisión  de libelo, consistente en dar por demostrado lo que ha debido probar,  es  decir,  que  los  juzgadores  al  considerar  el delito de testaferrato como  permanente, incurrieron en el yerro denunciado.   

Adicionalmente,  es de utilidad recordar que  el  carácter  permanente del delito de “testaferrato”, en varias decisiones  ha  sido  reconocido por la Sala de Casación Penal, criterio que ciertamente se  ha  tenido  en cuenta desde el pronunciamiento del 9 de noviembre de 1990, en el  que  se  señaló  que la conducta prevista en el artículo 6º del Decreto 1856  de  1989  es  de  ejecución permanente, considerando que continua cometiéndose  mientras    subsista    la    condición    de    testaferro   o   de   ilícita  simulación,1  siendo  reiterado  por  la  Sala  en decisiones de noviembre 12 de  1998,     23     de     agosto     de    2000    2,   enero   18   3,   19   de  diciembre  20014     y    febrero    21    de    20025.   

De  la  lectura  cuidadosa  del cargo, no se  deriva  razón  valedera  o  motivos  sobrevinientes  que insten a la Corte a un  cambio   de   jurisprudencia.   En   consecuencia,  se  reitera   sobre  el  testaferrato que:   

“…se perfecciona, como ya se dijo, en que  por  medio  de  contrato, escritura o cualquier otro medio legal, un bien pasa a  figurar  como  de  propiedad  de  quien  realmente  no  lo  es,  pues  se  trata  simplemente  de  una  persona que presta su nombre para que figuren en su cabeza  bienes que en realidad pertenecen a terceras   

Y  este  delito continua perfeccionándose  mientras  subsista  su  condición  de  testaferro, puesto que el bien jurídico  protegido  por  la  norma  continúa  vulnerándose  mientras  dure  la ilícita  simulación6”   

De esta manera, resulta obvio el desatino del  censor  en  la  formulación  y  desarrollo  de  los  cargos,  el  cual  conduce  inevitablemente  a  la  inadmisión  de  la  demanda,  y como quiera que la Sala  pierde  competencia  a  partir  de  la  presente decisión, no puede ocuparse de  asuntos  atinentes a la redosificación de la pena por eventual favorabilidad de  la  Ley 599 de 2000 que si fuera procedente, debe ser considerada por el Juez de  Ejecución  de  Penas y Medida de Seguridad conforme lo prevé el artículo 79-7  del Código Penal (Ley 600 de 2000)   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  recurso alguno.   

Atendidas  las razones expuestas, la Corte  Suprema  de  Justicia,  en  Sala  de  Casación Penal, administrando Justicia en  nombre de la República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE  

1.-  INADMITIR  el recurso extraordinario de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de NELSON DE  JESÚS   PALACIO   RÚA   por  las  razones  anotadas  precedentemente.   

2.-  Devolver  la actuación a la oficina de  origen.   

CÓPIESE,      COMUNÍQUESE      Y  CÚMPLASE     

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                            JORGE   E.  CÓRDOBA  POVEDA   

         

HERMAN  GALÁN  CASTELLANOS                                                 CARLOS     A.     GÁLVEZ  ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                           ÉDGAR   LOMBANA   TRUJILLO   

MARINA  PULIDO DE BARÓN                                            YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                                

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 C.S.  de J. M.P. Dr. SAAVEDRA ROJAS, Édgar. Auto, noviembre 9 de 1990   

2 C.S.  de J M.P. Dr. PINILLA PINILLA Nilson   

3 C.S.  de J. M.P. Dr. PEREZ PINZON Alvaro Orlando.   

4 C.S.  de J. M.P. Dr. ARBOLEDA RIPOLL, Fernando   

5 C.S.  de J. M.P. Dr. GALÁN CASTELLANOS, Herman     

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