16872(11-04-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    República de Colombia  

       

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 16872  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 40  

         Bogotá,   D.   C.,   once   (11)   de   abril   de   dos  mil  dos  (2002).   

VISTOS  

         Mediante  sentencia  del  21  de junio de 1999, el Juzgado 54 Penal  del   Circuito   de   esta   capital   declaró   a   la   señora  Nubia  Esperanza  Lara  Acosta penalmente  responsable,  como  autora,  del  concurso  de delitos de estafa agravada por la  cuantía  y  falsedad  material de particular en documento público agravada por  el  uso,  le  impuso  las  penas  principales de 44 meses de prisión y multa de  veinte  mil  pesos  y  la  accesoria  de  interdicción  de derechos y funciones  públicas  por  igual lapso, la condenó a cancelar los perjuicios causados y le  negó la condena de ejecución condicional.   

         El  fallo fue recurrido por el defensor y el Ministerio Público y,  en  decisión  del  25  de agosto de 1999, el Tribunal Superior lo confirmó. El  apoderado  interpuso, el 20 de septiembre, recurso de casación que se concedió  el  28  siguiente  y la Sala se pronuncia sobre la demanda que en su sustento se  presentó el 24 de noviembre de 1999.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

         En  los  meses  de febrero a junio de 1994, la señora Nubia    Esperanza   Lara   Acosta   se  presentó,  ante  diversas personas que buscaban hacerse a inmueble propio, como  quien  podía  adjudicarles  casas  de  interés  social  por tener nexos con el  Instituto  Nacional  de  Vivienda  de Interés Social y Reforma Urbana (INURBE),  cuyas  instalaciones  visitaba  en  su compañía y les entregaba formularios de  esa  institución,  ante  lo  cual los interesados le dieron diversas sumas, sin  que  se cumpliera lo prometido, además de que los documentos resultaron falsos.  Los afectados fueron:   

         1°)  DOMINGA  PRIETO  DE  SANDOVAL,  quien entregó $2’400.000  y  denunció  los  hechos en  enero  de  1995. El 19 de marzo de 1996 se abrió instrucción, la cual culminó  con  resolución de acusación del 23 de octubre de 1997 en contra de la señora  Lara Acosta como autora del  delito de estafa. Este proceso se acumuló.   

         2°)   YOLANDA   RODRÍGUEZ   PINILLA,   que  dio  a  la  sindicada  $5’100.000 y denunció el  hecho  el  21 de mayo de 1996, iniciándose investigación el 11 de junio de ese  año.  El cinco de noviembre de 1996 se dispuso su remisión para que se anexara  al  proceso  de  que  trata  el  numeral  siguiente,  por tratarse de los mismos  hechos.   

         3°)  TOMÁS  GILBERTO  VALDERRAMA BERNAL, MARÍA GLADYS VALDERRAMA  BERNAL,  LUIS  ARMANDO  VALDERRAMA  BERNAL, PEDRO ORLANDO CUEVAS SIERRA y MIGUEL  ARANDA    VELASCO,    cada   uno   de   los   cuales   entregó   $2’400.000      a      Nubia   Esperanza   Lara   Acosta.  Esta  situación  se  denunció el 29 de noviembre de 1995 y el 15 de marzo de 1996 se  abrió  investigación,  que  finalizó  con  pliego de cargos del 20 de mayo de  1997,  en donde se la acusó como coautora de un concurso de delitos de estafa y  falsedad  material  de  particular  en  documento  público agravada por el uso,  decisión  que,  recurrida,  fue  confirmada  por  la Fiscalía Delegada ante el  Tribunal, el 23 de enero de 1998.   

         El  31  de  marzo de 1998, el Juzgado 54 Penal del Circuito, al que  correspondió  esta  causa, dispuso la acumulación de las existentes y el 21 de  junio  de 1999 profirió la sentencia de condena ya reseñada, la que fue objeto  de  apelación  y  confirmación  por  el  Tribunal,  el  26  de  agosto  de ese  año.   

         El  defensor  interpuso,  el  20  de septiembre de 1999, recurso de  casación,  el  cual  se  concedió el 28 de ese mes y 24 de noviembre del mismo  año presentó la demanda respectiva.   

LA DEMANDA  

         El  demandante plantea un único cargo por violación directa de la  ley  sustancial, en cuanto se aplicó el artículo 26 del Código Penal de 1980,  equivocando  su  sentido,  porque  según  sus cuentas ha debido partirse de dos  años  de  prisión, por la falsedad, y aumentarlos a tres por el concurso, para  una  pena total de 36 meses. Como ello no se hizo, se infringió el principio de  favorabilidad.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  el  artículo 226 del  Código  de  Procedimiento  de  1991  (decreto  2.700),  bajo  cuya  vigencia se  profirió  la  sentencia  de  segunda  instancia  y  se  tramitó  el recurso de  casación,  “Si la demanda  no  reúne  los requisitos, se declarará desierto el recurso y se devolverá el  proceso   al   tribunal   de   origen”.  Como  en efecto, según se detalla a continuación, el libelo no  satisface   las  exigencias  formales  que  establece  el  legislador,  la  Sala  procederá a inadmitirlo.   

Según  ordena  el  numeral  tercero  del  artículo   225   de   ese   estatuto  procesal,  la  demanda  debe  especificar  “La causal que se aduzca  para  pedir  la  revocación  del  fallo, indicando en forma clara y precisa los  fundamentos   de   ella   y   citando   las  normas  que  el  recurrente  estime  infringidas”.   Como  las    censuras   propuestas   carecen   de   la   inteligibilidad,  fácil  comprensión,  concisión  y  exactitud  rigurosa  que demanda el legislador, el  rechazo deviene obligatorio.   

1.  El  censor  plantea un único cargo, al  amparo  de  la  causal  primera,  cuerpo  primero,  por  violación  directa del  artículo  26  del  Código  Penal  de  1980,  sin que cumpliera con la carga de  concretar  y  demostrar  la  especie  de  yerro alegado, esto es, si obedeció a  falta  de  aplicación  o exclusión evidente de la norma, en cuanto el Tribunal  dejó  de  aplicar  la  disposición  que  era  de  recibo,  o  a  una  indebida  aplicación,  por  acoger  aquella que no correspondía, o a una interpretación  errónea,  por  admitir  la correcta pero suministrarle un alcance diferente del  previsto en la ley.   

2.  Del lacónico desarrollo que se hace de  la  censura  parece  asomarse  un  error  por  interpretación  errónea,  pero,  faltando  a  la  técnica,  el  demandante  no  demuestra  en qué consistió la  equivocación,  como  tampoco  su  incidencia  en  la  decisión  que cuestiona,  además  de  que  su  exclusiva  pretensión apunta a que su particular forma de  hacer  cuentas  y de aplicar las reglas del concurso de conductas punibles, debe  privilegiarse frente a la de los jueces.   

En   efecto,   el  casacionista  hace  lo  siguiente:   

a) Transcribe entre comillas la “dosificación            de  punibilidad”  realizada  por los juzgadores.   

b)  Con evidentes errores, como afirmar que  el   “hasta   en  otro  tanto”  a que se refiere  el  artículo  26  del  Código  Penal  de  1980 significa que el aumento por el  concurso    solo    puede   llegar   “hasta    en   la   mitad”,  plasma  su  criterio  sobre  cómo  se  ha  debido determinar la  pena.   

c)   Ante   las   dos  posibilidades,  da  preferencia  a  la que esboza como suya y para sustentarla incrusta en el camino  el   principio   de   favorabilidad,   en   aras   de   beneficiar  “los        intereses        del  sindicado”.   

d)  Y tras ello, formula y pide aplicación  del  artículo  68  del  Código  Penal  derogado,  esto  es, reconocimiento del  derecho a la condena de ejecución condicional.   

Como  se  ve,  el  actor  redujo su labor a  confrontar  dos  opiniones, la de la justicia y la suya, con el ánimo de que la  Corte  escoja,  y  con  apoyo  en un principio constitucional y legal totalmente  extraño  al  asunto  objeto  del  recurso,  pues que en parte alguna se percibe  conflicto originado en sucesión o tránsito de leyes en el tiempo.   

Y como no probó yerros judiciales, mantuvo  en  pie  la  presunción  de acierto y de legalidad que acompaña a la sentencia  impugnada.   

         Como  la  demanda  presenta  graves errores de técnica tanto en la  formulación  del  cargo  como  en  su  desarrollo,  no satisface los requisitos  legales  para examinar el fondo del tema, lo cual obliga a su inadmisión y a la  declaratoria   de   desierto  del  recurso  de  casación,  de  acuerdo  con  lo  establecido  en  el  artículo 224 del decreto 2.700 de 1991, bajo cuya vigencia  se surtió su trámite.   

         En  mérito  de  lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

1.  Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada a nombre de NUBIA ESPERANZA LARA ACOSTA.   

2. Declarar desierto el recurso de casación  interpuesto.   

Esta  decisión  no  admite recurso alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA    POVEDA                        

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE                                                           

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR  LOMBANA     TRUJILLO                     

CARLOS  EDUARDO  MEJÍA ESCOBAR            NILSON E.  PINILLA     PINILLA                              

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *