16721(25-04-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16721  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA    

Aprobado Acta No. 061  

Bogotá,  D.C.,  veinticinco (25) de abril de  dos mil uno (2001).   

VISTOS  

Procede  la Corte a emitir concepto sobre la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  JORGE  MAURICIO SANCHEZ  VIDAL,  presentada  por  el Gobierno de los Estados Unidos de América a través  de su embajada.   

ANTECEDENTES    

1.- A JORGE MAURICIO SANCHEZ VIDAL, también  conocido  como  “Mao”,  se le requiere para que comparezca en juicio ante la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el Distrito Sur de la Florida,  División  de  Fort  Lauderdale,  Condado de Broward, según la nota verbal 1195  del  29  de  noviembre  de  1999,  por haberse proferido en su contra una cuarta  resolución de acusación.   

2.-  Efectuada la traducción necesaria y la  legalización  respectiva  ante  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, para  formalizar   el  trámite  de  extradición,  fueron  aportados  los  siguientes  documentos:   

2.1. Nota verbal 1195 del 29 de noviembre de  1999,  a  través de la cual la Embajada de los Estados Unidos de América, hace  conocer la petición de extradición (fl. 34 a 38 cdno anexo).   

En esta nota la Embajada aclara al Ministerio  que  la  cuarta resolución de acusación No. 99-6153 CR-RYSKAMP (s) (s) (s) (s)  dictada  el  18  de  noviembre de 1999, es la base de la solicitud formal de los  Estados  Unidos  de  América  para  la  extradición  de JORGE MAURICIO SANCHEZ  VIDAL.   

2.2.-  Copia de la orden de arresto expedida  por  el Tribunal Distrital de los Estados Unidos de América, Distrito Sur de la  Florida,  en  contra del señor JORGE MAURICIO SANCHEZ VIDAL, calendada el 30 de  septiembre de 1999 (fl. 149 cdno pruebas).   

2.3.- Segunda acusación supletoria del 10 de  noviembre  de 1999, mediante la cual el Gran Jurado ante el Tribunal de Distrito  de  los Estados Unidos Distrito Sur de la Florida, presenta cargos en contra del  señor JORGE MAURICIO SANCHEZ VIDAL y otros (fls. 150 s.s).   

2.4.- Tercera y cuarta acusación supletoria  en  contra  de JORGE MAURICIO SANCHEZ VIDAL y otros, del 10 y 18 de noviembre de  1999, respectivamente (fl. 163 a 186 cdno anexo).   

2.5.-  Copia  de  las  Leyes  Generales  del  Título  21 que contiene disposiciones penales del Código de los Estados Unidos  de   América,   atinentes   a  las  acciones  prohibidas  (drogas),  intento  y  conspiración  en  relación con drogas, empresa criminal continua, importación  de  sustancias controladas, intento y conspiración para importar drogas, lavado  de dinero, relevantes en el presente caso (fl. 188 a 198).   

2.6.  Copia de los textos legales aplicables  en  razón  de los delitos y cargos formulados por la acusación del Gran Jurado  en contra de JORGE MAURICIO SANCHEZ VIDAL y otros (fl. 200).   

2.7. Declaración jurada de THERESA M.B. VAN  VLIET,  Fiscal Federal Auxiliar de los Estados Unidos para el Distrito Sur de la  Florida,  quien  hace  referencia  a  los  hechos,  al  trámite  cumplido  y la  acusación  formulada  en  contra  de  JORGE MAURICIO SANCHEZ VIDAL.   

2.8. Declaración jurada del agente especial  PAUL  CRAINE,  de  la Agencia Antidrogas del Departamento de Justicia de Estados  Unidos,  destacado en la oficina de Bogotá, en la cual refiere los hechos de la  causa   seguida  contra  JORGE  MAURICIO  SANCHEZ  VIDAL,  señala  las  pruebas  obtenidas  y  que  lo  vinculan como uno de los coordinadores de BERNAL para las  actividades  de  lavado  de  dinero  y tráfico de drogas en México y Colombia.  Igualmente  hace  mención  a  las  conversaciones interceptadas el 2, 23, 26 de  marzo   y  22  de abril de 1999, relacionadas con las conexiones de la red,  la  posesión  de los dineros y el ingreso de parte de las ganancias a Colombia.  En  particular, se le acusa de ser el responsable de arreglar la repartición de  las  ganancias producto de 8.871 kilogramos de cocaína recientemente enviadas a  VALENCIA (fl. 238 Cdo. anexo.).   

3.-  En  Colombia  se  cumplió el siguiente  trámite:   

3.1.  La Oficina jurídica del Ministerio de  Relaciones  Exteriores  remitió  a  la  Fiscalía General de la Nación la nota  verbal  No.  1042  del  7  de  octubre de 1999, procedente de la Embajada de los  Estados  Unidos de América, mediante la cual solicita la detención provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  JORGE MAURICIO SANCHEZ  VIDAL.   

3.2.  Con  base en la anterior remisión, la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  mediante  resolución del 11 de octubre de  1999,  ordenó  la  captura  con fines de extradición del señor JORGE MAURICIO  SANCHEZ  VIDAL,  la  que se hizo efectiva el 13 de octubre de la misma anualidad  por miembros de la Dirección de la Policía Judicial.   

                                  3.3.  El  requerido   en   extradición  se  encuentra  privado  de  su  libertad  en  las  instalaciones    de    la    Penitenciaria    Central    de    Colombia    “La  Picota”.   

                                  3.4.  El  Ministerio  de  Relaciones Exteriores comunicó mediante oficio OJ.E 33384 del 1  de  diciembre  de  1999,  que  por  no  existir  convenio  aplicable  al caso es  procedente  obrar  de  conformidad  con  las  normas  pertinentes del Código de  Procedimiento  Penal  (fl. 41 cdno anexos) y el Ministerio de Justicia envió la  actuación   a   esta   Sala   de   la   Corte  para  que  emita  el  respectivo  concepto.   

                             En el trámite  previsto  en  el  artículo  556  del  Código  de Procedimiento Penal, el 15 de  agosto  de 2000 se resolvió la petición de pruebas solicitadas por la defensa,  y  se  corrió  traslado  para los respectivos alegatos el 7 de noviembre de esa  anualidad.   

ALEGATOS DE LA DEFENSA  

  La defensora del señor JORGE MAURICIO  SANCHEZ  VIDAL  transcribe  el  artículo  35  de  la  Constitución Política y  precisa  que  esta  norma prohibe la extradición de colombianos por nacimiento,  la  que  más tarde fue derogada con la expedición del Acto Legislativo número  01  de 1997. A partir de este momento aquélla se condicionó a la existencia de  tratados  públicos  o  en  su  defecto a una ley que en forma expresa regule la  materia.   

                                Como quiera  que  con  el  Gobierno  de los Estados Unidos no existe tratado vigente, se hace  improcedente  la  aplicación  de  las  normas del Código de Procedimiento  Penal,  toda  vez  que  esta legislación se expidió para aplicarla con base al  original  artículo  35 de la Constitución Política de 1991, que contempla una  situación  absolutamente diferente a la señalada en el Acto Legislativo No. 01  ídem.   

La  norma constitucional exige que el delito  sea  cometido  en el exterior, situación que jurídicamente se le puede imputar  a  una  persona  cuando  existe  una sentencia que así lo declare, lo que no se  presenta en el sub judice.   

                                                De  otra  parte,  no  se  cumplen  los requisitos “sustanciales”  (artículo  441  del Código de Procedimiento Penal) y “formales” (artículo  442  ibídem)  que  se  exigen  en  nuestra  legislación  procesal  penal  para  enjuiciar a un sindicado.        

                              Igualmente se  sostiene  por  la  apoderada  del  reclamado  en  extradición que las conductas  punibles  se  realizaron  en  Colombia,  en embarques de cocaína hacia México,  Bahamas  y  Quito,  pero  nunca  hacia Estados Unidos. Como no existe prueba que  vincule  al  señor  JORGE  MAURICIO  SANCHEZ VIDAL como uno de los que enviaban  drogas  al  exterior y mucho menos a ese país, es errada la apreciación de que  el  presunto delito de narcotráfico se cometió en el exterior, debiéndose dar  cumplimiento    a   lo   dispuesto   en   el   artículo   4°   de   la   Carta  Política.   

                               Pasando a la  aplicación  del  artículo  558  del Código de Procedimiento Penal, dentro del  presente  asunto, estima la peticionaria que en relación con la plena identidad  de  su  asistido,  no  se  cumple  la  demostración  de  su calidad de nacional  colombiano,  porque  el  único  documento que lo prueba es el registro civil de  nacimiento,  expedido  por  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil, al  contener  éste  todos  lo  datos  para  llegar a la identificación plena de la  persona  solicitada,  prueba que no fue aportada por el Ministerio de Relaciones  Exteriores    ni    el   de   Justicia,   a   quienes   les   correspondía   su  incorporación.   

                             Sobre el mismo  tópico,  afirma  que,  en  la  “prueba  No.  20”  referida  a  una supuesta  interceptación  telefónica  realizada  el  28  de  abril  de 1999, se habla de  MAURICIO  SANCHEZ  CRISTANCHO  y  en  otras  supuestas pruebas se habla de JORGE  MAURICIO  SANCHEZ  VIDAL,  por  lo  que  considera  que  su  identificación fue  deficiente y no plena como lo exige la ley.   

                                       La  declaración  dada  por  PAUL K. CRAINE en donde historia en 70 folios una serie  de  actividades  realizadas  por  varias  personas,  dentro  de  las  cuales  se  encuentra  su defendido, fue labor de la interceptación de líneas telefónicas  que  se  hicieron  a  los  abonados  telefónicos  del  señor  ALEJANDRO BERNAL  MADRIGAL  y  de  informaciones  que  recibió  de las autoridades de policía de  Colombia,  México  y  Bahamas.  Estas pruebas carecen de valor real, por cuanto  que  las  interceptaciones  no  fueron  realizadas  conforme al artículo 351 de  nuestro  ordenamiento  procesal  penal. De igual forma crítica la versión dada  por  THERESA  M.B.  VAN  VLIET,  la  que  considera  un  simple concepto de tipo  jurídico.   

                              Refiriéndose  a  la  decisión que se dictó por las autoridades judiciales norteamericanas en  contra  del  señor  JORGE MAURICIO SANCHEZ VIDAL, sostiene que se equipara a un  “auto  de  detención  o arresto”, llamado en nuestro ordenamiento medida de  aseguramiento,  que  no  puede  ser equivalente a una resolución acusatoria, la  cual  está  regulada  por los artículos 441 y 442 del Código de Procedimiento  Penal.   

                                Otra de las  críticas  que  se  hace  por  la  defensa  consiste   en  que en la prueba  aportada   no   se   concretan  los  actos  que  determinaron  la  solicitud  de  extradición, ni las fechas exactas en que fueron ejecutados.   

                                A manera de  conclusión,  sugiere  a  la  Corte  emitir  un  concepto negativo respecto a la  extradición del señor JORGE MAURICIO SANCHEZ VIDAL.   

                                CONCEPTO DE LA CORTE    

      

                                1.-  Es de  rigor  anotar, de entrada, que debido a que entre los Estados Unidos de América  y  Colombia no existe tratado de extradición aplicable, las normas previstas en  el  Código  de  Procedimiento  Penal son las llamadas a gobernar este trámite,  atendiendo  a las previsiones del artículo 35 de la Carta Política, modificado  por  el Acto Legislativo No. 01 de 1997, en armonía con el concepto rendido por  el Ministerio de Relaciones Exteriores.   

                                            

A  voces  del  artículo  558 del Código de  Procedimiento  Penal,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de  Justicia, fundará su concepto sobre:   

a)  La  validez  formal de la documentación  presentada;   

b) La demostración plena de la identidad del  solicitado en extradición;   

                               

c)    El    principio    de   la   doble  incriminación;   

d)   La  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el exterior; y,   

e)  El  cumplimiento  de  lo previsto en los  Tratados Públicos, cuando fuere el caso.   

2.- La Corte abordará en el orden enunciado  el estudio de cada uno de estos requisitos.   

                                 2.1.-  De  antiguo  viene  señalando  la  Corte  que  en  el  trámite  que le corresponde  adelantar  en la extradición, no tienen cabida debates atinentes a la validez o  mérito  a  la  prueba  recaudada  por  las  autoridades  extranjeras  sobre  la  ocurrencia  del hecho, el lugar de su realización, la forma de participación o  el  grado  de  responsabilidad  del  encausado,  la  normatividad  que prohibe y  sanciona  el  hecho  delictivo,  la  calificación jurídica correspondiente, la  competencia  del  órgano  judicial,  la  validez del trámite, o la pena que le  correspondería  purgar  para  el  caso de ser declarado penalmente responsable.  Tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita  exclusiva  y  excluyente  de  las  autoridades  del país que eleva la solicitud, y su postulación debe hacerse al  interior  del respectivo proceso con el ejercicio de los recursos e instrumentos  que contemple la legislación del Estado requirente.   

                               Lo anterior,  debido  a que la Corte no emite una orden de extraditar o dejar de hacerlo, sino  un  concepto que se regula en los parámetros concretos que señala el artículo  558  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  disposición  que  no contempla la  controversia  que  la  defensa  insta a la Corporación. En estos casos no puede  ignorarse  la  intervención  activa  del  Gobierno Nacional, quien dentro de su  autonomía  política  da  inicio  al  trámite  al  recibir  la  solicitud y la  documentación  correspondiente,  con  la  que  se  precisa  el  marco normativo  aplicable  en  cada  caso,  antes  de darle curso a la Corte Suprema de Justicia  para  lo  de  su  competencia.  La  extradición  culmina con la emisión de una  resolución,  bien  sea concediendo o negando el pedido del Gobierno Extranjero.  También    puede    diferir    la    entrega    conforme   al   artículo   560  ibídem.   

                                            La  Corte  Constitucional  refiriéndose  a la labor que cumple esta  corporación    en    estos    asuntos,    en    sentencia   C-1106   de   2000,  señaló:   

“(…)  la  Corte  Suprema de Justicia en  este  caso  no  actúa  como  juez, en cuanto no realiza un acto jurisdiccional,  como  quiera  que  no  le  corresponde  a  ella  en  ejercicio  de esta función  establecer  la  cuestión fáctica sobre la ocurrencia o no de los hechos que se  le  imputan a la persona cuya extradición se solicita, ni las circunstancias de  modo,  tiempo y lugar en que pudieron ocurrir, ni tampoco la adecuación típica  de  esa  conducta  a la norma jurídico-penal que la define como delito, pues si  la  labor  de  la  Corte  fuera  esa,  sería ella y no el juez extranjero quien  estaría realizando la labor de juzgamiento.   

“ Pero esto – y no por otra razón – , es  que  la  intervención  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  en estos casos, se  circunscribe  a  emitir  un  concepto  en  relación  al cumplimiento del Estado  requierente  de  unos  requisitos  mínimos que ha de contener la solicitud, los  cuales se señalan en el Código de Procedimiento Penal.   

“  Así,  resulta claro entonces, que ese  concepto  de la Corte Suprema de Justicia puede ser acogido o no por el Jefe del  Estado,  si es favorable, lo que significa que, en últimas, es el Presidente de  la  República  como  supremo  director  de  las  relaciones internacionales del  país, quien resuelve si extradita o se abstiene de hacerlo.   

“Y,   por  la  misma  razón,  dada  la  naturaleza  jurídica de la actividad que cumple la Corte Suprema de Justicia al  emitir  el  concepto  aludido,  cuando este es negativo lo que se manifiesta por  ella  es  que no se cumplieron por el Estado requirente, los requisitos mínimos  de  esa  figura  de  cooperación  internacional  señalados  en  el  Código de  Procedimiento  Penal y, por ello, ese concepto negativo resulta obligatorio para  el  Presidente  de  la  República,  pues  tanto  él  como  la Corte Suprema de  Justicia  se  encuentran  sometidos a la ley colombiana, sin que, se repite, ese  concepto  negativo  sea  un acto jurisdiccional dado que el emitirlo no se dicta  una providencia de juzgamiento, como ya se dijo…”   

                                          Tampoco   le   asiste  razón  a  la  profesional  del  derecho  que  representa  los  intereses  del señor JORGE MAURICIO SANCHEZ VIDAL, en cuanto a  la  tesis  sobre  la  falta de jurisdicción del país requirente para juzgar al  solicitado.  La Sala en esta  materia  ha  sostenido que un pronunciamiento en tal sentido trasciende la tarea  que  ha  de  cumplir  en  orden  a  lo  previsto en el artículo 558 del C.P.P.,  además  que un tal proceder desconocería la soberanía del Estado reclamante y  la competencia de las autoridades judiciales.   

         

                               

La  Corte  Constitucional  sostuvo  en  la  sentencia  de  tutela 1736/2000 que el criterio expuesto en el párrafo anterior  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia encontraba  respaldo   en   la   jurisprudencia  constitucional1,     invocando    en    esa  oportunidad   como apoyo de dicha conclusión, lo aseverado en la sentencia  C  –  1106/2000, en donde  expresó:  “Entrar  en  una controversia de orden jurídico como si se tratara  de  un  acto jurisdiccional, implicaría el desconocimiento de la soberanía del  Estado requirente (…)”   

                                       La  descalificación  que la defensora hace de las pruebas utilizadas en la presente  actuación  por  los  Estados  Unidos  de  Norteamérica,  es  un  argumento que  desconoce  la tarea asignada por el legislador a la Corte al emitir el concepto.  Además,  debe  tenerse  en cuenta que esta actuación no se trata de un proceso  sino   de  un  simple  trámite, como reiteradamente se ha sostenido.                                       

                                a) Validez  formal de la documentación.   

                                No  existe  reparo  alguno que formular a este elemento del concepto, como que, fue cumplido  cabalmente   por   el  Estado  requirente,  habida  consideración  de  que  los  documentos  allegados  por  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de América,  relacionados  con  la cuarta resolución acusatoria proferida el 18 de noviembre  de  1999 por el Gran Jurado Federal en sesión en el Distrito Sur de la Florida,  División  de  Fort  Lauderdale,  fueron  autenticados  por  el  Secretario  del  Tribunal Clarence Maddox (fl. 149 de la traducción).   

                                       La  documentación  adjunta  fue  traducida  al español, refrendada como originales  por  Mary B. Troland, Directora Adjunta de la Oficina de Asuntos Internacionales  del  Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos de América. Igual labor  cumplió  la  señora  JANET  RENO,  Procuradora  Fiscal  General de los Estados  Unidos(fl.  3),  el  señor  STROBE  TALBOTT,  Secretario  de Estado, y FERNESIA  CRAWFORD,  funcionaria  asistente  de autenticaciones del Departamento de Estado  (fl.  2).  La  de  ésta  última  fue  autenticada  por CONSUELO SANCHEZ DURAN,  Cónsul  de  Colombia  en  Washington  (fl.  1),  cuya  firma fue abonada por el  Ministerio de Relaciones Exteriores (fl. 1 vto).   

                             De este modo y  teniendo  en  cuenta  que  la solicitud de extradición del ciudadano colombiano  JORGE  MAURICIO  SANCHEZ  VIDAL  se  hizo  por  la  vía  diplomática, y que la  expedición,  trámite  y  traducción  de  los  citados  documentos se cumplió  conforme  a  los  ritos  prescritos  por  las normas del Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  se  estima,  por  ende,  que  los  mismos  satisfacen las  ritualidades  de  ley  para  ser  tenidos como idóneos para los fines de que se  ocupa esta actuación.   

    b)  La  demostración plena de la identidad del solicitado en extradición.   

                                    Está  suficientemente   acreditada   la   identidad   de   la   persona  requerida  en  extradición,  pues  se  trata  del  ciudadano colombiano JORGE MAURICIO SANCHEZ  VIDAL,  nacido  en  Palmira,  Valle  del Cauca, Colombia, el 5 de enero de 1973,  correspondiendo  su  descripción  a la de un hombre de raza blanca, con cabello  castaño  y  ojos  carmelitas,  de 5 pies 9 pulgadas de estatura, con la cédula  colombiana  94.315.878 de Palmira, el pasaporte colombiano AE 707451, a quien se  conoce con el alias de “MAO”.   

                               

La  persona  descrita precedentemente es la  misma  a  la  que se refiere la resolución de acusación 99-6153 CR-RYSKAMP (s)  (s)  (s) (s) dictada el 18 de noviembre de 1999 por el Gran Jurado ante la Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida, División de  Fort  Lauderdale.  Igualmente  aquel  se identifica con la persona mencionada en  las  notas  verbales  mediante  las  cuales el Gobierno de los Estados Unidos de  América,  a  través  de  su  Embajada  en  Colombia,  solicitó  la detención  provisional  con  fines  de extradición, y posteriormente, formalizó el pedido  ante las autoridades colombianas.   

                             La afirmación  de  la  defensora  en el sentido de que por no militar en la actuación la copia  del  registro  civil  de nacimiento no se encuentra suficientemente identificado  el  ciudadano  requerido  en  extradición, carece de la entidad suficiente para  desvirtuar  el cumplimiento del presupuesto en estudio, habida consideración de  que  la  solicitud  elevada por el Gobierno de los Estados Unidos de América se  refiere  a una persona concreta y suficientemente identificada, cuya fotografía  reposa  en la actuación y responde a las características de quien se encuentra  detenida  por  orden  del Fiscal General de la Nación con fines de extradición  (fl.  10  a  23,  carpeta  anexos).  Además,  probatoriamente  se  corrobora la  señalada  coincidencia,  con  el hecho de corresponder los nombres, apellidos y  documentos  de identidad, con los que el reclamado ha utilizado en el sub judice  (fl.  3  cdno  Corte  ).  De esta manera quedan colmadas las exigencias sobre el  requisito examinado.   

Ahora  bien,  es  cierto que PAUL K. CRAINE  refiere  en  su  declaración  a MAURICIO SANCHEZ CRISTANCHO (fl. 217 de carpeta  anexa),  pero  también  lo  es,  que  en  el  resto  del  texto de la versión,  contenida  a  folios  202  a  271,  precisó  que  las  incriminaciones  por las  conversaciones  telefónicas  interceptadas  el  2  y  23  de  marzo de 1999, se  hicieron  a  JORGE MAURICIO SANCHEZ VIDAL, con lo que en este caso la referencia  a SANCHEZ CRISTANCHO no pasa de ser un lapsus calami.   

Para  despejar  cualquier  duda  sobre  los  nombres  y  apellidos del solicitado en extradición, debe agregarse que la nota  diplomática  en  que  se  hizo  la  reclamación  y  en  el  indictment se hace  referencia  única  y  exclusivamente  a JORGE MAURICIO SANCHEZ VIDAL, idéntica  persona  a  la  mencionada  en  el  sub-judice  en los documentos obrantes a los  folios  132,  136, 141 a 143, 145, 146, 149, 151, 154, 156 a 158, 164, 167, 171,  176, 179, 183 entre otros.   

                                    C)  El  principio de la doble incriminación.   

                                A voces del  artículo   549-1   del   Código  de  Procedimiento  Penal,  para  conceder  la  extradición  es  imprescindible  que  el  hecho  que  la  motiva también esté  previsto  en  Colombia  como  delito  y  reprimido  con sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años.   

                               C.1.- Según  el  segundo  cargo  de  la  resolución  enjuiciatoria  proferida  contra  JORGE  MAURICIO  SANCHEZ  VIDAL, se tiene que: “ A partir del 17 de diciembre de 1997  o  fecha  próxima,  hasta  el  4  de noviembre de 1999 o fecha próxima, en los  Condados  de  Broward y Dade, en el Distrito Sur de Florida, en la República de  Colombia,  las  Bahamas,  La  República  de  México  y  en  otros lugares, los  acusados  …JORGE MAURICIO SANCHEZ VIDAL también conocido como “Mao”…con  conocimiento  e  intencionalmente,  se  combinaron,  conspiraron, confederaron y  accedieron  mutuamente  y  con personas conocidas y desconocidas al Gran Jurado,  para  distribuir  y  poseer con el intento de distribuir, cinco (5) kilogramos o  más  de  una  mezcla  y  substancia  conteniendo  una  cantidad  perceptible de  cocaína,  una  substancia  narcótica  controlada de la Tabla II, en violación  del  Título 21 del Código de los Estados Unidos, sección 841 (a) (1). Todo en  violación  del  Título  21 del Código de los Estados Unidos, sección 846.”   

                                            En   la   legislación  colombiana,  por  su  parte,  esta  conducta  corresponde  al “concierto para delinquir” previsto por el artículo 186 del  Código  Penal, subrogado por el artículo 4° de la Ley 589 de 2000, cuyo tenor  es el siguiente:   

                                 “Cuando  varias  personas  se concierten con el fin de cometer delitos, cada una de ellas  será  penada,  por  ese  solo  hecho, con prisión de tres (3) a seis (6) años  “   

                                                        “……………………………………………………………………..………   

                                 “Si  la  conducta  se  realiza  para cometer delitos de genocidio… narcotráfico…, la  pena  será  de  prisión  de  diez  (10) a quince (15) años y multa de dos mil  (2.000)  hasta  cincuenta  mil  (50.000)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes…”   

                               El cotejo de  la  normatividad  transcrita  precedentemente  da  lugar a concluir que el hecho  imputado  en  el extranjero también se halla tipificado como delito en Colombia  y  sancionado con pena privativa de la libertad, en su mínimo superior a cuatro  (4) años-   

                                 C.2.-  El  tercer cargo de la resolución enjuiciatoria, refiere:   

                               

“A  partir  de  o  alrededor  del  17  de  diciembre  de  1997,  hasta  o  alrededor  del  4  de  noviembre de 1999, en los  Condados  de  Broward y Dade, en el Distrito Sur de Florida, en la República de  Colombia,  Las  Bahamas,  la  República  de  México,  y  en otros lugares, los  acusados  …JORGE MAURICIO SANCHEZ VIDAL también conocido como “Mao”…con  conocimiento  e  intencionalmente,  se  combinaron,  conspiraron, confederaron y  accedieron,  mutuamente  y con personas conocidas y desconocidas al Gran Jurado,  para  importar  dentro de los Estados Unidos desde un lugar fuera del mismo, una  cantidad  de  cinco (5) kilogramos o más de una mezcla y substancia conteniendo  una  cantidad  perceptible  de cocaína, una substancia narcótica controlada en  la  Tabla  II,  en  violación del Título 21 del Código de los Estados Unidos,  sección  952.  Todo  en  violación  al  Título  21 del Código de los Estados  Unidos, Sección 963 “.   

                                    En  la  Legislación  colombiana  dicha  conducta  la  recoge  el   inciso  1° del  artículo  33  de  la  ley  30  de  1986, modificado por la Ley 365 de 1997, que  dispone:   

                              “El que sin  permiso  de  autoridad  competente,  salvo  lo  dispuesto  sobre  dosis para uso  personal,   introduzca  al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,   financie  o  suministre  a  cualquier  título  droga  que  produzca  dependencia,  incurrirá  en prisión de seis (6) a veinte (20) años y multa de  cien    (100)    a    cincuenta   mil   (50.000)   salarios   mínimos   legales  mensuales”.    

                             Por manera que  respecto  de  este  cargo  se  cumple  el requisito establecido por el artículo  549-1  del  Código de Procedimiento Penal, atinente a la doble incriminación y  a la pena mínima para extraditar.   

                               C.3.- Según  el  cargo cuarto de la resolución enjuiciatoria proferida contra JORGE MAURICIO  SANCHEZ  VIDAL  por  un  Gran Jurado ante el Tribunal de Distrito de los Estados  Unidos  – Distrito Sur de  Florida  –,  su  conducta  punible se concreta en que:   

                                “(…) a  partir  del 17 de diciembre de 1997 o fecha próxima, hasta el 4 de noviembre de  1999  o fecha próxima, en los Condados de Broward y Dade, en el Distrito Sur de  Florida,  en la República de Colombia, las Bahamas, la República de México, y  en  otros  lugares,  los acusados JORGE MAURICIO SANCHEZ VIDAL también conocido  como  “MAO”  y  otros,  con  conocimiento e intencionalmente, se combinaron,  conspiraron,  confederaron  y  accedieron, mutuamente y con personas conocidas y  desconocidas  al  Gran Jurado, llevar a cabo los siguientes delitos en contra de  los estados Unidos:   

                                   C.3.1.-  Llevar    a  cabo  e  intentar  llevar  a  cabo  transacciones  financieras  afectando  el  comercio  interestatal  y  extranjero las cuales involucraron las  ganancias  de  actividades  ilegales  especificadas,  tal  como  el  término se  encuentra  definido en el Título 18 del Código de los Estados Unidos, Sección  1956  (a)  (7)  (B)  (i)  y  (c), y que el acusado tenía conocimiento de que la  propiedad  involucrada  en  las  transacciones  financieras,  esto  es, fondos e  instrumentos  monetarios, incluyendo monedas de los Estados Unidos, representaba  la  ganancia  de alguna forma de actividad ilegal, con el intento de promover el  llevar  a cabo la actividad ilegal específica, en violación del Título 18 del  Código de los Estados Unidos, Sección 1956 (a)  (1) (A) (i).   

                             C.3.2.- Llevar  a  cabo e intentar llevar a cabo transacciones financieras afectando el comercio  interestatal  y  extranjero  el  cual  involucró  la  ganancia  de  actividades  ilegales  especificadas,  tal  como  el  término  se  encuentra  definido en el  Título  18  del  código de los Estados Unidos, sección 1956 (a) (7) (B) (i) y  (C),   teniendo  conocimiento  ambos  de  que  las  transacciones  habían  sido  concebidas  en  su  totalidad  o en parte para esconder y ocultar la naturaleza,  localización,  fuente,  propiedad  y  control de la ganancia de las actividades  ilegales  especificadas,  y  que  el  acusado  tenía  conocimiento  de  que  la  propiedad  involucrada  en  las  transacciones  financieras,  esto  es, fondos e  instrumentos  monetarios,  incluyendo moneda de los Estados Unidos, representaba  la  ganancia  de  alguna  forma de actividad ilegal en violación del Título 18  del código de los Estados Unidos, Sección 1956 (a) (1) (B) (i), y   

                             C.3.3.- Dentro  de  los  Estados  Unidos, con conocimiento, involucrarse e intentar involucrarse  en  una  transacción monetaria con propiedad criminalmente obtenida la cual (1)  tiene  un  valor  mayor  de  $10.000.00  en  moneda  de los Estados Unidos y (2)  proviene  de  actividades  ilegales  especificadas,  tal  como el término está  definido  en  el Título 18 del Código de los Estados Unidos, Sección 1956 (a)  (7)  (B)  (i)  y  (C),  en  violación del título 18 del Código de los Estados  Unidos, sección 1956 (h).”   

                               A través de  la  traducción,  se  establece que las normas sustanciales aplicadas, remite al  delito  de “lavado de activos de dinero proveniente de actividades ilegales”  contemplado  en  el régimen penal colombiano en el artículo 9 de la Ley 365 de  1997,  el  cual establece pena de prisión de seis (6) a quince (15) años, para  quien  “adquiera,  resguarde,  invierta,  transporte,  transforme,  custodie o  administre  bienes  que  tengan su origen mediato o inmediato” en actividades,  entre   otras,   relacionadas   con   “el   tráfico   de   drogas   tóxicas,  estupefacientes   o  sustancias  psicotrópicas”,  o  “  dé  a  los  bienes  provenientes  de  dichas  actividades  apariencia  de  legalidad o los legalice,  oculte   o   encubra  la  verdadera  naturaleza,  origen,  ubicación,  destino,  movimiento  o  derechos  sobre  tales bienes, o realice cualquier otro acto para  ocultar o encubrir su origen ilícito.”   

d)  La  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el exterior.   

                             A juicio de la  Corte,  también  concurre  el  requisito  de  la  equivalencia de la acusación  formal  proferida  por  el  Gran  Jurado  ante el Tribunal de Distrito Sur de la  Florida,  en  contra  del  señor  JORGE  MAURICIO SANCHEZ VIDAL, incorporada el  expediente  autenticada  y  traducida  con  el aval del Ministerio de Relaciones  Exteriores.   

                                    En  el  indictment  se  particularizaron  los  delitos  imputados  a  SANCHEZ  VIDAL, la  conducta  que  los  constituye,  las fechas o épocas en que los hechos tuvieron  lugar,  los  nombres  de  los partícipes, el marco normativo que los describe y  sanciona  y  los  medios  de  prueba  con  base  en los cuales se formularon los  cargos,  con  lo  cual  se satisfacen con suficiencia las exigencias fácticas y  jurídicas  de la imputación. Estos aspectos permiten establecer jurídicamente  la  equivalencia  de la providencia proferida por las autoridades judiciales del  país  reclamante  con la resolución de acusación prevista en el artículo 441  del Código de Procedimiento Penal.   

                                Debido a lo  anterior  no  le  asiste  razón  a la defensora del solicitado en extradición,  cuando  asegura  que  no  existe  la  equivalencia  requerida  de  la acusación  formulada  por  el  Gran Jurado ante el Tribunal del Distrito Sur de la Florida,  con  la  resolución  de  acusación  que  regula en sus aspectos sustanciales y  formales   los   artículos  441  y  442  del  Código  de  Procedimiento  Penal  Colombiano.  El  citado argumento no tiene solidez jurídica, dado que, aquélla  y  ésta  guardan algunas similitudes y diferencias, debido, precisamente, a que  corresponden  a piezas procesales propias de sistemas judiciales distintos, pero  ello  no impide, como ha quedado visto, que se satisfaga el requisito examinado,  atendiendo  que  uno  y  otro  instrumentos  marcan  el  inicio  de  la  fase de  juzgamiento,  y  por  ende,  no  existe  duda alguna que la persona reclamada en  extradición  ha  sido  acusada y llamada a responder en juicio criminal por las  autoridades de los Estados Unidos de América.   

De  esta  manera,  el  último elemento del  concepto se encuentra evidenciado.   

                                Cumplidas,  entonces,  las  condiciones  exigidas  por el Capítulo III del Título I°, del  Libro  V del Código de Procedimiento Penal, la Sala emitirá concepto favorable  a  la  demanda  de extradición, por los cargos imputados  a JORGE MAURICIO  SANCHEZ  VIDAL  que  refieren  hechos  cometidos a partir del 17 de diciembre de  1997,  cuando  entró a regir la reforma del artículo 35 de la Carta Política.   

                              Atendidas las  razones  expuestas,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala de Casación Penal,  administrando  justicia  en  nombre  de la República y por autoridad de la ley,   

CONCEPTUA   

FAVORABLEMENTE  a  la  extradición  del  ciudadano colombiano JORGE MAURICIO SANCHEZ VIDAL, solicitada  por  los  Estados  Unidos  de  América  sólo por los cargos SEGUNDO, TERCERO Y  CUARTO  de la resolución acusatoria 99-6153 CR-RYSKAMP (s) (s) (s) (s) de fecha  18  de  noviembre  de  1999,  formulada  por un Gran Jurado ante el Tribunal del  Distrito de los Estados Unidos, Distrito Sur de la Florida.   

Remítase el concepto al  Ministerio     de     Justicia     y    del    Derecho    para    lo    de    su  competencia.   

Hágasele  conocer  el anterior concepto al  señor Fiscal General de la Nación.   

CÓPIESE, NOTIFÍQUESE Y  CUMPLASE   

CARLOS  EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR   

FERNANDO   E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                                JORGE      E.      CORDOBA  POVEDA   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                             JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                                ALVARO O. PEREZ PINZON   

NILSON    PINILLA    PINILLA                             MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Sent.  C  –  1189- 2000,  Corte Constitucional.     

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