16579(13-06-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 16579  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado ponente:   

                                Dr.    Carlos    Eduardo    Mejía  Escobar   

                            Aprobado Acta # 62   

Bogotá D.C., junio trece (13) de dos mil dos  (2002).   

Vistos:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  ROGER  NARCISO  GUZMAN  GUZMAN.   

De  la  demanda  presentada  a  nombre  del  procesado  RAFAEL  ANTONIO  OROZCO  HOLGUIN  su  apoderado  desistió y la Corte  admitió el desistimiento.   

Antecedentes:  

Los  hechos  ocurrieron hacia las 12:30 P.M.  del   9   de   agosto   de   1995  en  la  calle  Guillermo  Posada  #47-166  de  Cartagena.    Varias   personas  armadas  ingresaron  a  dicha  residencia,  dispararon    y   le   causaron   la   muerte   al   señor   ENRICO   HERNANDEZ  ALEMAN.   

Al proceso fueron vinculados ANA LATIFFE ISSA  MORALES,  JOHN  RICARDO  SEVERINO  SANCHEZ, ROGER NARCISO GUZMAN GUZMAN y RAFAEL  OROZCO  HOLGUIN.   La  Fiscalía  los acusó el 6 de diciembre de 1995 como  coautores  del  delito  de  homicidio  agravado.   El Juzgado 8º Penal del  Circuito  de  Cartagena,  al  cual  le  correspondió  el  trámite  del juicio,  condenó  a  ROGER  NARCISO  GUZMAN y a JOHN SEVERINO SANCHEZ por el cargo de la  acusación  a  41  años  de  prisión.  Y a los otros procesados, en calidad de  cómplices,  a  34  años  de  prisión.   El Tribunal Superior de la misma  ciudad  confirmó  el  fallo a través de la providencia recurrida en casación,  expedida el 9 de octubre de 1998.   

La demanda:  

El único cargo propuesto por el defensor se  encuentra  apoyado  en  el  inciso 2º de la causal 1ª de casación.  Dice  que  el  juzgador  violó el artículo 445 del Código de Procedimiento Penal de  1991,  al  incurrir  en  errores  de  hecho  por falso juicio de existencia y de  identidad.     Se   omitió  –dice—la  apreciación  de  la  prueba de absorción atómica.  Según la misma ni el  procesado  atrás  mencionado,  ni ANA LATIFEE ISSA MORALES, presentaron huellas  “de  elementos tales como plomo y antinomio”.  El informe de balística  obrante  a  folio  317  del  expediente  también fue desconocido.  Y ésta  prueba,  al  igual  que  la  anterior,  de haber sido analizada hubiera incidido  definitivamente en la sentencia.   

La prueba de balística fue practicada sobre  el  arma  que  portaba  ROGER GUZMAN GUZMAN el día de los hechos, obteniéndose  como  resultado que los proyectiles encontrados en el cuerpo de la víctima y en  sus alrededores correspondían a armas diferentes.    

“…estos    informes    –refiere    el    abogado—reúnen   las  exigencias  legales  de  aducción,  no  fueron controvertidos por ninguna de las partes a lo largo de la  actuación  instructiva,  y  sin  embargo  no  fueron apreciados en la sentencia  acusada tal como arrimaron al expediente”.   

Los testigos de cargo CLAUDIA ROCHA NAVARRO,  JOHN  CARLOS  LOPEZ GARCIA y JUAN ALFONSO LOPEZ BLANQUICET se retractaron de sus  dichos   iniciales.    Y   estas   retractaciones   “fueron  abiertamente  distorsionadas  por  el  fallador”,  aduce el censor en la segunda parte de la  demanda.   El  Juzgador “argumentó su propio concepto de inexistencia de  amenazas  contrariando  lo  dispuesto  por  el  testigo,  que en un aparte de su  declaración  fue  creíble  y posteriormente no mereció igual credibilidad, no  obstante  ser  la misma persona, estar declarando bajo la gravedad del juramento  y con la plenitud de sus sentidos”.   

La  señora  ROCHA  NAVARRO  dijo  ante  la  Fiscalía  “haber  presenciado los hechos que involucraron a los condenados en  el  acto  criminal”.  Ante el Juzgado afirmó que nunca los vio y tampoco  carro  alguno  merodeando  por  el lugar donde fue muerto su cuñado; igualmente  que  la  manifestación  inicial la hizo por presiones de su compañero HERNANDO  HERNANDEZ  ALEMAN.   Lo  mismo  pasó  con  los  otros  testigos.  Los  juzgadores,   entonces,   coincidieron   en  otorgar  certeza  “a  una  prueba  contaminada  por la duda y la contrariedad, invirtiendo su alcance en detrimento  de    los    intereses   de   mis   pupilos”,   expresa   el   demandante.   Y  concluye:   

“Dejar  de  lado estos aspectos de pruebas  legalmente   recaudadas   que  no  controvierten  el  dicho  de  quienes  fueron  condenados  significa  alterar el contenido de estas pruebas, tomar una parte de  las  mismas  se  convierte en omisión parcial, desfigurando su contenido lo que  lleva  a  una falta de identidad entre lo que las prueba objetivamente revelan y  la   conclusión   que   el   Tribunal   obtuvo   de   ellas,   lo  que  resulta  distorsionado”.   A  su  parecer,  según el artículo 254 del Código de  Procedimiento  Penal  de  1991,  no podían ser parcelados dichos testimonios de  cargo.    Si   el   Tribunal   los   hubiera   tomado   en   su  integridad  “…atendiendo  las  coincidencias  de los mismos frente a las manifestaciones  de  los  encartados,  desestimando  aparentes  contradicciones  irrelevantes, su  conclusión  hubiera  sido  que  si  hay  certeza  sobre  la  inocencia  de  los  procesados”,  dice  por último el impugnante, que solicita casar la sentencia  y absolver a sus representados.   

Consideraciones de la Sala:  

La  demanda  no  satisface  el  requisito de  claridad  y  precisión  en  la  proposición  del  cargo,  por  lo  que  no  se  admitirá.     

El  defensor  del  procesado  ROGER  NARCISO  GUZMAN  le  atribuye  al  fallo,  de  un  lado,  haber  desconocido la prueba de  absorción  atómica  practicada  al mencionado y el informe de balística #1321  del  29  de septiembre de 1995, a través del cual se descartó que el revólver  que   se   encontró   en   su   poder   haya  sido  utilizado  en  el  atentado  criminal.     

Dicho  planteamiento de violación indirecta  de  la ley sustancial originada en error de hecho por omisión probatoria (falso  juicio  de  existencia)  le  imponía  al  censor, además de la mención de los  medios   de   prueba  que  se  dejaron  de  apreciar,  la  demostración  de  su  trascendencia.   Vale  decir,  por qué en el caso de haber sido tenidos en  cuenta  otra  hubiera sido la orientación de la sentencia, lo cual lógicamente  lo  habría  conducido a confrontar y desvirtuar los fundamentos probatorios del  fallo.   Pero  no  lo  hizo  así el abogado.  Le bastó decir que las  evidencias  no  fueron  consideradas y que las mismas hubieran “incidido” en  la  sentencia,  sin  ningún  argumento adicional al respecto.  Con ello no  logró  una  proposición jurídica completa sobre la cual pueda pronunciarse la  Corte.   

Y   la  situación  no  cambia  cuando  el  casacionista,  en  el marco del mismo cargo, hace alusión a un segundo error de  hecho.   Esta vez por distorsión del contenido de la prueba o falso juicio  de  identidad.   Plantea  como  tal un problema de apreciación probatoria,  que  no  puede  discutirse en sede de casación, salvo cuando se le vincula a la  transgresión de las reglas de la sana crítica.    

Los testigos CLAUDIA ROCHA, JOHN CARLOS LOPEZ  y  JUAN  ALFONSO  LOPEZ  se  retractaron  en  el juicio de la incriminación que  hicieron  en  contra  de los procesados ante la Fiscalía.  Justificaron su  primera   intervención  procesal  en  presiones  recibidas  por  parte  de  los  familiares  de  la  víctima.   Para  el  impugnante  el error del juzgador  consistió  en  haberles  creído  su  primera versión, lo que en manera alguna  constituye  una  hipótesis  de  falso  juicio de identidad.  Este error de  hecho  sucede  cuando  el Juez le hace decir a la prueba lo que objetivamente no  dice,  como cuando el testigo afirmó que el autor de los hechos vestía de rojo  y  el  Juez señaló en el fallo que el testigo dijo que vestía de negro.   Y  nada  parecido  plantea  el  defensor,  quien  simplemente  critica  que  las  instancias,  por el hecho de la retractación, no hayan descartado todo lo dicho  por lo testigos.     

Son   manifiestas,   en  conclusión,  las  falencias  lógicas  en  la  presentación  de la censura, por lo que la Sala no  admitirá la demanda.   

Por  lo expuesto, la Sala de Casación Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

Resuelve:  

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del procesado ROGER NARCISO GUZMAN GUZMAN.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  ningún recurso.   

Cúmplase.   

ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                  JORGE E. CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS           CARLOS  AUGUSTO GALVEZ ARGOTE         

JORGE        ANIBAL       GOMEZ  GALLEGO                     EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS       EDUARDO       MEJIA  ESCOBAR                 NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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