16564nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16564  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nro: 196   

Bogotá  D.C., martes veintiuno de noviembre  del año dos mil.   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  en relación con la  colisión    negativa   de   competencia  suscitada entre el Juzgado Tercero Penal del Circuito de Medellín  y  el  Segundo  Especializado de la misma ciudad, por cuyo medio ambos despachos  rehusan   conocer   del   juicio  que  por  el  hecho  punible  de  concierto  para  delinquir tipificado en el  artículo  186  del  Código  Penal,  se  impulsa  en  contra  de los procesados  JONEY   de   JESÚS   OROZCO   LÓPEZ   y      ÁNGEL      GIOVANNY     CUERVO  CASTRILLÓN.   

ANTECEDENTES  

1.- A eso de las 6: 00 de la tarde del 25 de  junio  de  1997,  agentes  adscritos  a  la  Policía Metropolitana del Valle de  Aburrá  -Estación  del  barrio  Manrique  de  Medellín-, dieron captura en el  sector  de  “La  Cruz”  a  JONEY  de JESÚS OROZCO  LÓPEZ, conocido con el mote de “Pezuña”, y   ÁNGEL   GIOVANNY   CUERVO   CASTRILLÓN,   al   hallarlos   en  poder  de  supuesto  material  explosivo  y  electrodomésticos,  estos  últimos  birlados a un residente del lugar en fecha  anterior.   

2.-  Puestos los aprehendidos a disposición  de  la  Dirección Regional de Fiscalías de Medellín, el Fiscal Delegado de la  Sijin-Meval  los  escuchó  en  descargos y les definió su situación jurídica  con  medida  de  detención  preventiva  sin  beneficio  de excarcelación, como  presuntos  responsables  de violar el Art. 1° del Decreto 3664 de 1986 adoptado  como  legislación  permanente  por  su  similar  2266  de 1991 -porte ilegal de  explosivos-.   Impugnada  dicha  resolución,  la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal Nacional le impartió confirmación integral.   

3.- No obstante, proseguidas las pesquisas y  arrimado  a  la  encuesta  material  probatorio que daba cuenta del actuar de un  grupo  de  rufianes  señalados como “responsables de  múltiples  crímenes”, quienes al mando del apodado  “Pezuña”  y  diciendo  ser milicianos extorsionaban  y  atemorizaban  a  residentes  del  sector  de “La  Cruz”,  al  punto  de  lograr  que  varios  de ellos abandonaran sus moradas y  enseres,  una  Fiscal  Delegada ante los Jueces Regionales decidió modificar  la  calificación  provisional  adoptada  en  relación  con  OROZCO LÓPEZ  -entiéndase  mejor adicionar-,  y  por  proveído del 9 de diciembre de 1997 le imputó el hecho  punible   de   concierto  para  delinquir,  “cuya  pena va de 10 años a 15 años  de   prisión   y   multa  de  2.000  hasta  50.000  salarios  mínimos  legales  mensuales”,  habida  consideración de que conforme con lo normado en el Art. 186  del  C. Penal, modificado por la Ley 365 de 1997, “se  trata  de  la  conformación  de  una  banda  que  realiza actos de terrorismo y  extorsión  en la zona en donde actúa ya que mantiene amedrentada la población  civil (…)” -Fls. 202 a 206-.   

4.-    Posteriormente,    en    sendos  pronunciamientos  de  la  misma  fecha  -4  de  marzo  de  1998-  la funcionaria  instructora   le   otorgó   la   libertad  a  los  procesados,  a  CUERVO  CASTRILLÓN  de manera inmediata e  incondicional,    previa   revocatoria   de  la  medida  de  aseguramiento  que  inicialmente profirió en su  contra,  al  estimar que el compromiso penal que en principio avizoró se había  desdibujado,  dadas  las falacias consignadas en el respectivo informe policivo,  razón  por  la  cual ordenó compulsar copias contra los agentes que realizaron  el    correspondiente    operativo.   Y,   a   OROZCO  LÓPEZ lo liberó en forma provisional y bajo caución  prendaria,  por  términos  vencidos,  dejándolo  sin embargo a disposición de  otro  despacho  judicial  que  lo  requería  (Fls. 236 a 239 y 242 a 243, en su  orden).   

5.- Clausurada la instrucción, el Fiscal del  conocimiento  al  calificar el sumario mediante proveído del 7 de abril de 1998  solamente  acusó  a  JONEY  de  JESÚS  OROZCO LÓPEZ  como  presunto  autor  del  injusto  de  concierto  para  delinquir, conforme con lo  previsto   en   el   Art.  186  in  fine  del  C.  Penal,  pues, consideró que no existía prueba idónea que  permitiera  enrostrarle el porte ilegal de explosivos inicialmente imputado. Sin  embargo,  nada  dispuso sobre el punto en la parte resolutiva de la resolución.  Y,   en   relación   con   ÁNGEL   GIOVANNY  CUERVO  CASTRILLÓN,  precluyó  la investigación (Fls. 283 a  299).    

Impugnada dicha determinación, la Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Nacional  la  modificó  por  la  suya  del  28 de  septiembre    siguiente    al    revocar  la preclusión dictada en favor de CUERVO  CASTRILLÓN,  y  en  su  lugar dispuso acusarlo por el  delito   de   concierto   para  delinquir,  imponiéndole la consecuente medida de aseguramiento.  En lo  demás,  dejó  vigente la resolución apelada (Fls. 13 a 25 de la actuación en  2ª instancia).   

EL CONFLICTO  

A.-   Ejecutoriada   la   resolución   de  acusación,  un  Juez Regional de la ciudad de Medellín asumió el conocimiento  de  las diligencias y le dio inicio al juicio, pero al entrar en vigencia la Ley  504  del  25  de junio de 1999, el expediente pasó al despacho del Juez Segundo  Penal  del Circuito Especializado, funcionario este que por auto de julio 21 del  mismo   año   estimó   carecer  de  competencia  para  seguir  conociendo  del  averiguatorio,  puesto  que  “Teniendo  en cuenta el  cargo  lanzado”  en  el procesatorio, es la justicia  ordinaria  a  la  que  le  compete finiquitar la instancia; así que, obrando en  consecuencia,  remitió “el presente encuadernamiento  al  reparto” de los Juzgados Penales del Circuito de  la    localidad,    habiéndole    correspondido    conocer    del    mismo   al  Tercero.   

B.-   Con   fundamento   en   las  propias  disquisiciones  del  Fiscal de la segunda instancia, el despacho judicial citado  en  último  lugar  declinó  la competencia y propuso a la oficina remitente la  respectiva  colisión  negativa  aduciendo  que  aquel funcionario al revisar la  acusación,   no  dejó  “margen  para  sustraer  la  tipicidad  al  inciso  3º del artículo 186 del Código Penal modificado por el  8º  de  la Ley 365 (confrontar folios 8 y 9 de la resolución) ello en armonía  con  el  artículo  5º  numeral  7º  de  la  Ley 504 de 1999 (…)”.   

El hecho de integrar los procesados una banda  que  responde a cierto grado de organización, de ejercer actos de intimidación  entre   los   pobladores   y  de  control  social  en  la  zona  donde  actúan,  “vacunando”  y aplicando  la  figura del “destierro”  a  los vecinos del lugar para quedarse con sus bienes, son aspectos que no dejan  duda  acerca  de  que  “los acusados lo fueron por el  punible  de ‘Concierto para  cometer     delitos     de    terrorismo…    y    de    extorsión’  ”, arguye  la  funcionaria  colisionante  en  cita  textual  de  lo que expuso la Fiscalía  Delegada   puntualmente,   pues,   la   comunidad  afectada  con  tales  sucesos  “viven  un permanente estado de zozobra, padecen una  recurrente  situación  de  temor  y  un  sistemático  pánico colectivo, a los  cuales  ninguna  alternativa encuentran (…)”.    

Por lo tanto, la competencia para conocer del  asunto  radica  en  la  justicia especializada, concluye la Juez Tercera, habida  cuenta   que  la  calificación  impartida al sumario versa “por  uno de los punibles asignados en el artículo 71 del Código de  Procedimiento  Penal,  modificado  por  el  5º  de  la  Ley  504  de  1999,  de  conocimiento  de  los  Jueces  Penales  del  Circuito especializado.”   

C.-   Sin   embargo,   el   Juez   Segundo  Especializado  insiste  en  sostener  que la competencia para conocer el proceso  origen  del conflicto es la justicia ordinaria, como que ella dimana no sólo de  lo  que  fácticamente  se  tiene  establecido  como  conducta  delictual de los  agentes,  sino  también,  y  en  especial, por los argumentos esgrimidos por el  funcionario   calificador   de  la  segunda  instancia,  quien  si  bien  admite  múltiples    móviles    como   génesis    del    concierto    endilgado,   uno   de   ellos   objetiva        e       inequívocamente demostrado como lo fue el  hurto   de  electrodomésticos  perpetrado  en  la  residencia  de  uno  de  los  habitantes   del   barrio   “La  Cruz”,  también  resulta  cierto  que  sus  motivaciones  van  dirigidas  “en  voces generales e  indeterminadas  (…)  en  locuciones  globales”,  a  concretar  la  tipicidad  del  hecho  en  lo que la norma penal sustantiva   prevé    para    el    “concierto    ‘con     el     fin    de    cometer  delitos’  ,  esto  es, la  acción  encaminada  a  perpetrar una serie de hechos punibles indeterminados, a  que  se  contrae  el inciso primero del artículo 186 del Código Penal, y nunca  jamás,   al   agravante   específico  de  la  cualificación  de  ‘cometer   delitos   de   terrorismo,  narcotráfico,  secuestro  extorsivo, extorsión o para conformar escuadrones de  la  muerte’  ,  pues  sin  lugar  a  dudas,  de  haber  sido la voluntad del señor Fiscal ésta, con plena  certeza,  se  habría referido en tales términos concretos, como lo hace con el  otro   agravante   específico  que  contempla  el  inciso  tercero.”   

Si en la resolución de acusación se dio por  establecido  la  pertenencia  de los procesados a una banda, siendo uno de ellos  su  comandante,  reitera  el  Juez Especializado, bien se pudo estimar de manera  categórica  que la responsabilidad de los encartados estuvo comprometida con el  delito  de  concierto  para  delinquir  “con fines o  ‘para  cometer delitos de  terrorismo  (…)  según el caso.” Empero, como ello  no   es   así,   mal   puede   el   director   de   la   causa  “entrar  a  complementar  y  otorgar  dichos  calificativos,  con  la  argumentación  de  que  simplemente  se  deben  sobreentender (…)”,  suplantando  de  esta  manera al ente calificador e invadiendo  esferas  que no le competen.  Y,  con  apoyo  en decisión de la Sala, sostiene que en el presente evento debe  operar  la  cláusula general estatuida en el Art. 72 del C. de P. Penal, habida  consideración  que  el  factor de competencia “causa  del   conflicto”   fehacientemente   no   se  halla  establecido,  lo  cual significa que es al Juzgado Tercero Penal del Circuito de  Medellín  al que le corresponde proseguir con el trámite procesal, concluye el  Juez  Segundo  Penal  Especializado  aceptando  la  colisión  planteada  por la  Titular del despacho judicial mencionado en primer término.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Si  bien  la  conformación  de  bandas  de  individuos  al margen de la ley, como en el asunto a estudio, con cuyos actos de  intimidación  y  de   control  social  sojuzgan la  voluntad  de los moradores del sector de “La Cruz” en la comuna nor-oriental  de  Medellín,  al  punto  de  que  éstos  “viven un  permanente  estado  de  zozobra, padecen una recurrente situación de temor y un  sistemático  pánico colectivo”, como se sostiene en  la  providencia  calificatoria,  podría  no  tener  las  connotaciones del acto  terrorista  o  del  delito de terrorismo al que alude el inciso 1º del Art. 187  del  C.  Penal;  es  lo  cierto que esas manifestaciones de intimidación de los  cuales  se  acusa a los procesados sí son verdaderas conductas constitutivas de  extorsión.       

En  efecto,  comete  el delito de extorsión  quien  “constriña a otro a hacer, tolerar, u omitir  alguna  cosa,  con el propósito de obtener provecho ilícito para sí o para un  tercero”,  lo que significa la realización de actos  capaces  de  doblegar  la voluntad de su víctima por parte del sujeto activo de  la  conducta,  para obtener de ésta lo que de ella se quiere, derivando para el  agente una ventaja de orden patrimonial.   

Del análisis global y en conjunto que de la  prueba   hizo  el  funcionario  calificador  en  ambas   instancias,  surge  evidente,   como  verdad irrebatible, el hecho de que pobladores de aquella  comunidad   sufren   las   consecuencias   del   miedo  intenso que les produce las acciones vandálicas de la  pandilla  que  por  allí  ejerce  sus  dominios, de la cual supuestamente hacen  parte   los   procesados,   siendo   uno   de   ellos   su   jefe,  JONEY  DE  JESÚS  OROZCO  LÓPEZ.  La  finalidad  perseguida  con  tales  actos no era otra que la de apoderarse de los  bienes  -muebles  e  inmuebles-  dejados  abandonados  por  los  “desterrados”,  al punto de que en muchos  casos  las  víctimas fueron despojadas de sus títulos de propiedad, y en otros  fueron  vendidas  sus  casas  u  ocupadas  por los victimarios, como lo aseguran  algunos de los testigos que desfilaron por el proceso.   

Gráfica la descripción que con apoyo en la  prueba  testimonial  recopilada,  realizó  el  funcionario  calificador  de  la  segunda  instancia  de aquellas conductas a Fls. 18 a 23 de su providencia, como  para  que no quepa duda acerca de los múltiples actos extorsivos que, cometidos  en  concierto, le imputó a los procesados; como que bajo el pretexto de ser los  protectores  de  la  comunidad,  se  afirma  en dicha resolución de acusación,  aquel  grupo  de  sujetos  comandados  por  su  líder no sólo ejercía control  social   en  el  barrio  mediante una permanente vigilancia recordándole a  los  atemorizados ciudadanos de su presencia mediante la labor de patrullaje que  a   diario  realizaban  en  el  sector,  abrogándose  un  papel  exclusivamente  reservado   a   la   fuerza   pública   -de  presión  sicológica  se califica dicha actitud-, decidiendo en  forma  unilateral quienes debían habitar en el territorio y quienes tenían que  abandonarlo,  sino  que  también  recaudaban  periódicamente el producto de la  denominada             “vacuna”.          

Vistas así las cosas, ninguna incertidumbre  cabe  entonces acerca de que la calificación impartida a los hechos corresponde  a  la descripción típica contenida en el inciso 2º del Art. 186 del C. Penal,  proceso  de  adecuación  típica  que  inclusive  provisionalmente  hiciera  la  funcionaria     instructora    al    adicionar    respecto    de    OROZCO   LÓPEZ   la  resolución  de  su  situación  jurídica,  como  ya  se  anotó,  mediante  providencia  del  9  de  diciembre  de  1997,  indicando  también la penalidad imponible en el evento de  una  sentencia  condenatoria  (10  a 15 años de prisión y multa de 2.000 hasta  50.000 salarios mínimos legales mensuales) -Fls. 202 a 206-.   

Razón  le  asiste  pues  a la Jueza Tercera  Penal  del  Circuito  de  la ciudad de Medellín en declinar la competencia para  proseguir  con  el  trámite  de  este asunto, lo cual significa que a voces del  Art.  5º -7 de la Ley 504 del 25 de junio de 1999, que modificó el Art. 71 del  C.  de P. Penal, es al Juez Segundo Penal del Circuito Especializado de la misma  localidad  al  que  le corresponde continuarlo, habida cuenta que el juzgamiento  en  primera  instancia para el delito definido y sancionado en el inciso 2º del  Art.  186  del C. Penal, está atribuido a dicha jurisdicción. En consecuencia,  para  lo  de  su  cargo,  se  le  asignará  su  conocimiento.                                 

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de Casación Penal,   

RESUELVE   

DECLARAR   que,  conforme  con  las  motivaciones  plasmadas  en  el cuerpo de este proveído, la  competencia  para  conocer  del  proceso  que  en  razón del presente asunto se  impulsa  en  contra  de  JONEY de JESÚS OROZCO LÓPEZ  y  ÁNGEL  GEOVANNY  CUERVO  CASTRILLÓN,     radica    en    el    Juez     Segundo    Penal    del    Circuito    Especializado    de  Medellín.  De  esta  determinación,  infórmese a la  Juez   Tercera   Penal   del  Circuito  de  la  misma  ciudad.      

CÓPIESE, DEVUÉLVASE Y  CÚMPLASE   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                              CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                 NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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