16502(23-07-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 16502  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado ponente:   

                                     Dr. Carlos Eduardo Mejía Escobar   

                                     Aprobado Acta # 103   

Bogotá  D.C., julio veintitrés (23) de dos  mil uno (2001).   

Vistos:  

Resuelve  la  Sala  lo  pertinente  sobre la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor del procesado FABIO AUGUSTO  RUBIANO GOMEZ.   

Antecedentes y consideraciones:  

El  Tribunal  Superior  Militar,  mediante  sentencia  del 21 de junio de 1999, confirmó la sentencia del Inspector General  de  la  Policía  Nacional expedida el 25 de febrero del mismo año, mediante la  cual  fueron  condenados  a  un  año  de  prisión el Teniente (r) PABLO EMILIO  AUSIQUE  CABEZAS  y  el Subintendente FABIO AUGUSTO RUBIANO GOMEZ, en calidad de  coautores  responsables  del cargo de privación ilegal de la libertad, respecto  del  cual  habían  sido  convocados  a  Consejo  de Guerra sin intervención de  vocales el 6 de noviembre de 1998.   

En  el  acto de notificación personal de la  sentencia  de  segunda  instancia  el  procesado RUBIANO interpuso el recurso de  casación.   Dicha  providencia  fue  notificada  por  edicto,  el mismo se  desfijó  el  8  de  julio de 1999 y el 2 de agosto siguiente la secretaría del  Tribunal  ingresó  el  expediente  al  despacho  de  la Magistrada Ponente para  proveer.   Esta,  por  auto  del  6  de agosto del mismo año, concedió la  impugnación  y  dispuso  surtir  traslado  al  recurrente por el término de 30  días  para  la  presentación  de  la  demanda  de  casación,  lo cual hizo el  defensor  el  24 de septiembre de 1999.  Acto seguido se corrió traslado a  los no recurrentes por el término de 15 días.   

El  delito  objeto del fallo, descrito en el  artículo  251 del Código Penal Militar, tiene prevista pena de prisión de 1 a  5  años.   Esto  significa  que  en  el  presente  proceso, al cual le son  aplicables  las  normas  vigentes antes de la expedición de la ley 553 de 2000,  no  procedía  la  casación  ordinaria  sino la excepcional.  La casación  excepcional  frente  a  la  normatividad  que regía,  implicaba dos pasos:   

a)   Solicitar su concesión a la Corte  dentro  del término de ejecutoria de la sentencia (los 15 días siguientes a la  última  notificación), aportando la sustentación orientada a la demostración  del  por  qué  era  necesario el conocimiento del caso para el desarrollo de la  jurisprudencia  o  la garantía de los derechos fundamentales.      

b)   Si la Corte accedía a conceder el  recurso,  se  seguía  ante  el  Tribunal  el  trámite  propio  de la casación  ordinaria  en cuanto a traslado para la presentación de la demanda de casación  y de alegatos por parte de los sujetos procesales no recurrentes.   

En  el  evento  de  examen  es  claro que el  procesado  RUBIANO GOMEZ interpuso el recurso de casación, que se debe entender  por  la  vía  excepcional,  pero  ni él ni su defensor, dentro del término de  ejecutoria    de    la    sentencia   –que    se    cumplió   el   30   de   julio   de   1999—  sustentaron  debidamente la solicitud  del medio de impugnación.   

Pero independientemente del aporte o no de la  fundamentación,  lo  que  debía  haber hecho el Tribunal una vez transcurridos  los  15  días siguientes a la última notificación del fallo, era remitir a la  Corte  el  expediente  para que resolviera sobre la concesión de la casación y  en  forma  alguna concederlo, como equivocadamente lo hizo a través del auto de  agosto  6  de  1999,   dado que no contaba con competencia para ello.   Consecuencialmente,   con   apoyo   en   el   artículo  304-1  del  Código  de  Procedimiento  Penal, la Sala declarará la nulidad de lo actuado a partir de la  mencionada   determinación,   inclusive.   Adicionalmente,  por  falta  de  sustentación, no accederá la Corte a conceder la impugnación.   

El defensor del procesado, como se desprende  de  su  memorial  obrante  a  folio 553 del c.o. #2 y el cual fue recibido en el  Tribunal  Militar  el 12 de julio de 1999, entendió que la casación procedente  en  el  presente  caso era la discrecional y por dicha razón en tal oportunidad  le  solicitó  al  juzgador  de  2º  grado enviar el expediente a la Corte para  resolver  sobre  la  concesión del recurso.  No obstante, como ya se dijo,  ni  en  esa  ocasión ni en otra cumplió con el deber de sustentación, lo cual  impide acceder al otorgamiento de la impugnación.   

Debe  anotarse,  para  finalizar,  que  la  equivocación  en  la  cual  incurrió el Tribunal en absoluto tiene el poder de  convalidar  el incumplimiento de la carga procesal por parte del sujeto procesal  proponente  del  recurso  de  casación.  Este contó con el término legal  para  sustentar  la  petición  y  como  no  lo  hizo  la  consecuencia es la ya  anotada.   

Por  lo expuesto, la Sala de Casación Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

Resuelve:  

1.    DECLARAR   la   nulidad  de  lo  actuado  a partir, inclusive, del auto del 6 de agosto  de   1999   (fl.   551   del   c.o.   #2)  expedido  por  el  Tribunal  Superior  Militar.   

2.  No  conceder el  recurso  de  casación  excepcional  interpuesto  por el procesado FABIO AUGUSTO  RUBIANO GOMEZ.   

Notifíquese y cúmplase.  

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                              JORGE E. CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS           CARLOS  AUGUSTO GALVEZ ARGOTE         

JORGE        ANIBAL        GOMEZ  GALLEGO                     EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                         NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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