16406dic

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16406  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.   JORGE  E.  CÓRDOBA POVEDA   

Aprobado acta N°  213  

Bogotá D.C., diecinueve (19) de diciembre de  dos mil (2000).   

          V I S T O S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la  demanda  de  casación  presentada  por  la Defensora Pública del procesado  JOSÉ    ARMINDO    BASTIDAS    SOLANO,  al  tenor  de la normatividad vigente antes de entrar a regir la  ley 553 de 2000.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.-   Fueron  relatados por el Tribunal  Superior de Cali de la siguiente manera:   

“El   día   quince  de  junio  de  mil  novecientos  noventa  y  siete,  aproximadamente  a las dos de la mañana, en el  establecimiento  denominado  Grill  LAS  VEGAS  el señor JOSÉ ARMINDO BASTIDAS  hirió  en  el  cuello  con  arma blanca al señor RUBER ANGEL FIGUEROA ANDRADE,  causándole la muerte”.   

2.-   El Juzgado 1° Penal del Circuito  de  Palmira  (Valle),  mediante  sentencia  del 31 de agosto de 1998, condenó a  Bastidas  Olano  a la pena  principal  de  25  años  de  prisión  y  a  las accesorias de rigor, así como  también  al  pago de los perjuicios materiales y morales, como autor del delito  de homicidio simple.   

Apelado  el fallo por la defensora pública,  el  Tribunal  Superior  de  Cali,  mediante  sentencia del 3 de mayo de 1999, lo  confirmó en su integridad.   

Contra esta sentencia la defensora interpuso  el recurso extraordinario de casación.   

         LA DEMANDA DE CASACIÓN   

Un solo cargo formula la demandante al amparo  del  cuerpo  segundo  del  numeral  primero  del  artículo  220 del C. de P.P.,  invocando  la  comisión  de  una  violación  indirecta a la ley sustancial por  error  de  hecho  consistente  en que los juzgadores de instancia no tuvieron en  cuenta los aspectos dudosos desde el punto de vista probatorio.   

Luego  de  esta  invocación,  afirma que la  sentencia  se  fundamentó  en  un  único  testigo  (la declaración de Claudia  Patricia  Cortés  Vallecilla), quien por encontrarse a 50 metros de distancia y  debido  a  la  poca luz existente en el “bailadero”, además de la tez negra  de   su   defendido,   no  podía  decir,  sin  duda  alguna,  que  Bastidas  Olano fuera el verdadero autor  del homicidio.   

Igualmente sostiene que si bien es cierto la  sangre  encontrada  en  el  cuchillo era “A” positivo, se desconoció que la  del procesado también corresponde a ese tipo.   

En el capítulo denominado “FUNDAMENTOS DE  LA  CAUSAL DE CASACIÓN”, la demandante dice que dentro del proceso se allegó  prueba  de  diversa  índole,  especialmente  testimonial que “confirmó” la  versión  del  indagado  acerca de que lo sucedido al interior de la taberna fue  el  enfrentamiento de dos pandillas, lo que, incluso,  pudo ratificarse con  la ampliación de declaración del Agente Manuel Hurtado Nazareno.   

Vuelve  a insistir en que la testigo Cortés  Vallecilla  no  podía observar con claridad los acontecimientos, transcribiendo  apartes  de  la  sentencia  del  Tribunal  que,  según  su criterio, le otorgan  razón.   

Mas  adelante  advierte:  “le  ruego a los  Honorables  Magistrados  que  no se observen las técnicas de casación, pues la  verdad  sea  dicha  no  soy  una  experta,  y  lo  único que pretendo es que un  inocente no vaya a pagar muchos años en una cárcel …”.   

Anota  también  que  aún  cuando  no es el  momento  procesal,  allega  el  resultado de un examen sanguíneo de laboratorio  para  comprobar  que la sangre del procesado es “A” positivo, lo que explica  la  aparición  en  el  arma  de  huellas de sangre de ese mismo tipo, ya que el  acusado también estaba herido.   

De otra parte, asegura que la declaración de  la  novia  del acusado (Alba Milena Camilo Caicedo) y la de Luis Cleiber Camilo,  son  claras  en  sostener  que Bastidas salió del establecimiento abrazado a su  novia,  razón por la que se pregunta: “ … si mi defendido hubiera herido al  hoy  occiso iba a salir del interior del establecimiento tranquilamente y con su  novia abrazada?”.   

Solicita   se   case  la  sentencia  dando  aplicación  al  “Indubio Pro Reo o favor Rei”, no sin antes advertir que es  preferible “absolver a un culpable que condenar a un inocente”.   

LA  CORTE  CONSIDERA  

La  demanda  presentada  por  la  defensora  pública  del sentenciado, no reúne los requisitos de claridad y precisión que  estatuye  el  numeral  3°  del artículo 225 del Código de Procedimiento Penal  para su admisión.   

Entre  los  yerros técnicos de la demanda y  que impiden su estudio de fondo, se destacan los siguientes:   

1.  No señala cuál fue la norma sustancial  infringida,  ni  su  sentido,  esto  es,  falta  de  aplicación  o  aplicación  indebida.   

2.  Así  mismo,  aun  cuando  dice  que  se  incurrió  en  error  de  hecho,  no  indica en qué consistió, ni cuál fue el  falso  juicio  que lo determinó, si de existencia o identidad, o si se debió a  un  falso  raciocinio,  al  desconocerse  los postulados de la sana crítica, ni  mucho   menos   cuál   fue   su   incidencia   en   la  parte  dispositiva  del  fallo.   

3.  En  vez de acusar y demostrar los yerros  que  vician  de  ilegalidad  la  sentencia,  la censora dedica su disertación a  oponer  sus  conclusiones  probatorias  a  las  del  Tribunal, para que la Corte  escoja  entre  ellas,  desconociendo que no se está en presencia de una tercera  instancia,   sino   de   un  medio  de  impugnación  extraordinario  y  rogado,  fundamentalmente   técnico,   llegando  la  sentencia  amparada  por  la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad  por  lo  que  el  criterio  del juzgador  prevalece  y  sin que, por tanto, tal discrepancia configure yerro demandable en  casación.   

4.  Al  no  acatar que la casación no es la  sede  apropiada  para  revivir  un  debate  probatorio  ya  agotado,  allega  un  documento  para  intentar demostrar cuál es el tipo sanguíneo de su defendido,  pretensión  ostensiblemente  improcedente,  pues  la  Corte  debe  examinar  la  legalidad  de  la  sentencia frente a la realidad fáctica y probatoria recogida  en  el  diligenciamiento  y  conforme  a los cargos formulados en la demanda, en  forma  tal  que  si se invoca la causal primera y se aceptan los hechos tal como  fueron  presentados  y  las  pruebas  tal  como  fueron  apreciadas,  siendo  el  cuestionamiento  estrictamente  jurídico, se deberá orientar la censura por la  vía  directa.  En  cambio,  si se va a atacar la apreciación probatoria y, por  ende,   los  hechos  que   a  través  de  los  medios  de  convicción  se  consideraron   establecidos,  se  deberá  orientar  el  reproche  por  la  vía  indirecta  y  evidenciar  que  la  prueba aducida al proceso fue ignorada por el  Tribunal,  ó falseada en su contenido material, o que se supuso la que no obra,  o  que  se  valoró  vulnerando  los  postulados  de  la sana crítica, o que se  apreció  la  practicada  o incorporada con quebrantamiento de los requisitos de  validez,  o que se dejó de considerar la que si los cumplía, o que se apreció  desconociendo  los  preceptos  que   tarifan  su  fuerza persuasiva (en los  casos   excepcionales   en   que   se   adopta   el   método   de   la   tarifa  legal).   

Pero en todos los eventos, el censor deberá  partir  de  la  realidad  contenida  en el proceso, cualquiera que sea la causal  invocada,  y  no  intentar  crear  una  nueva  con el allegamiento inoportuno de  pruebas,  que  haría  imposible  el  juicio  jurídico  a  una sentencia que se  sustentó en un determinado contenido procesal.   

Frente a los anotados desatinos de la demanda  y  dado  que  a  la  Corte  no  le  es  permitido,  en  virtud  del principio de  limitación,  corregirlos, se impone su rechazo, de acuerdo con lo dispuesto por  el artículo 226 del Código de Procedimiento Penal.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R  E  S  U  E  L  V  E   

RECHAZAR IN LIMINE  la  demanda  de  casación  presentada  por  la   defensora de JOSÉ   ARMINDO   BASTIDAS   SOLANO.  En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso   (art.   197   del   C.   de   P.P.).   Devuélvase   al   Tribunal  de  origen.   

Comuníquese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA  RIPOLL                                            JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE                             JORGE    ANIBAL    GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                                          CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN                              NILSON    E.    PINILLA  PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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