16364(09-04-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 16364  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No. 39  

Bogotá,  D.C,  nueve  de  abril  de dos mil  dos.   

V I S T O S  

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  NELSON  ARNULFO  DORADO ERASO  contra  el  fallo de segundo grado de fecha diciembre 16 de 1998, por cuyo medio  el  Tribunal  Superior  de  Ibagué  confirmó la condena de cuatro (4) años de  prisión  impuesta  en  primera  instancia  por  su responsabilidad penal en los  delitos de acceso carnal violento y lesiones personales.   

En  su oportunidad, el Tribunal concedió el  recurso   interpuesto   dentro  del  término  de  ejecutoria  de  la  sentencia  impugnada.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

En las primeras horas del 17 de diciembre de  1996   en  el  paraje  conocido  como  “El          Mirador”,  ubicado entre las poblaciones de Melgar  y  Carmen  de  Apicalá,  la  menor  Mónica Mendivelso  Aldana  fue  accedida  carnalmente en forma violenta y  sin   su  consentimiento  por  NELSON  ARNULFO  DORADO  ERASO,  con  quien había permanecido en una discoteca  desde  las nueve de la noche anterior bailando e ingiriendo bebidas espirituosas  que en forma generosa aquél le suministraba.   

El  examen  médico  a  que  fue sometida la  víctima  el  mismo  día  de  los  hechos  evidenció  no  sólo las huellas de  violencia  que  la  relación sexual así cumplida había dejado en el cuerpo de  la  joven  (escoriaciones en los antebrazos y equimosis en el muslo izquierdo) y  lo    reciente    de   la   desfloración,   sino   además   del   “trauma     psicológico”    que    la    misma   le   había  ocasionado.   

Iniciada  la  investigación  con base en la  denuncia  que  por  tales  hechos  se  formuló  y vinculado a la misma el antes  nombrado,  mediante  resolución  de fecha julio 10 de 1997, adicionada el 15 de  los  mismos  mes  y  año,   se  lo  acusó  formalmente  por  su  presunta  responsabilidad  penal  en  los  delitos  de  acceso  carnal violento y lesiones  personales  de  que trataban los artículos 298 y 335 del Código Penal de 1980.   

Realizada  la audiencia pública, el Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Melgar   impuso al procesado la pena principal de  cuatro  años  de  prisión  y  multa  de  $5.000,  sentencia  adversa  que  fue  confirmada  por el Tribunal, considerando en cuanto al delito contra la libertad  sexual  y  la  dignidad  humana  los  parámetros de punibilidad previstos en el  artículo  298  del  C. P. vigente para el momento de los hechos y la culpa como  grado   de  culpabilidad  en  relación  con  el  delito  contra  la  integridad  personal.   

Esta  última decisión fue impugnada por el  defensor    del    procesado    mediante    el    recurso    extraordinario   de  casación.   

LA DEMANDA  

Invocando la causal primera, cuerpo segundo,  del  artículo  220  del  estatuto  procesal  penal  que  regía  para la época  (equivalente  al 207 actual), el demandante formula los siguientes cargos contra  el fallo de segundo grado:   

Primer        cargo:   

La sentencia es indirectamente violatoria de  la   normatividad   sustancial  por  errores  de  hecho  en  la  valoración  de  “medios   probatorios  fundamentales” que dieron  lugar  a la trasgresión de los artículos 247 y 445 del estatuto procesal penal  de  1991,  por  falta de aplicación  y los artículos 298, 335 inciso 2°,  26 y 37 del Código Penal de 1980, por aplicación indebida.   

El error consistió en la tergiversación de  la  denuncia, la ampliación posterior y la indagatoria, medios de prueba de los  que  en  su  sentir  no  podía concluirse ni la existencia de los delitos ni la  responsabilidad del procesado.   

A  partir  de  una  particular referencia al  contenido   de  tales  elementos  probatorios,  anota  en  primer  término  que  “es  absurdo” concluir con  certeza  a  la  luz de las versiones de la denunciante que ésta haya podido ser  objeto  de  acceso  carnal  violento  y,  en  segundo  lugar,  que  como  de  la  indagatoria   lo  que  se  puede  extraer  es  que  el  acceso  carnal  violento  “no  existió”,     y     tampoco     “perturbación  sicológica”   porque   la   relación   fue  consentida,  a  su  procurado  no  le  cabe responsabilidad y menos a título de  culpa en cuanto a esta última ilicitud.   

Se erró entonces al imponer condena, porque  en  la  medida  en  que la denunciante “hace               afirmaciones              indefinidas”   y   el   procesado   ”negaciones   indefinidas”,  lo que se genera es incerteza y por  ende    duda,    contexto    dentro   del   cual   la   sentencia   “contiene  yerro  de no aplicación del  art.  247  del  C. de P.P.”  y  del artículo 445 ibídem porque dejó de aplicarse  con ostensible y total agravio para el procesado.   

Como   el   juzgador   de   segundo  grado  “tergiversó”  el alcance  de  tales  medios,  la  sentencia  debe  casarse  para que la Corte profiera una  absolutoria.   

Segundo       cargo:   

A través de este cargo se acusa la sentencia  por  violación  indirecta  de  la  normatividad  sustancial,  en la variante de  errores       de       derecho,        al      considerar      “un   bloque   de  pruebas”   que  no  reunían  los  requisitos para ser estimadas ni relacionadas con otros elementos  de  juicio,  tales  como  los  reconocimientos  médico  legales  y las pericias  psicológicas  y  psiquiátricas a que fue sometida la denunciante que no fueron  puestos  a  consideración de los sujetos procesales para facilitar el ejercicio  del derecho de contradicción.   

Tal  irregularidad  condujo a que resultaran  vulnerados  los  artículos 29 y 228 de la Carta Política y 270 ordinal 2° del  estatuto procesal penal de la época.   

De  no  haber  sido considerados y valorados  tales    medios    de    prueba,    “el  giro  de  la  sentencia  habría  sido  de  180 grados, es decir  opuesta   a   condena”,  concluye en punto de la demostración de la incidencia  del  yerro  en el fallo atacado, reclamando en consecuencia que la Corte en sede  de    instancia    debe    proferir    a    favor    de   su   procurado   fallo  absolutorio.   

Tercer cargo:  

La   sentencia   viola  indirectamente  la  normatividad  sustancial se plantea a través de este cargo, por haber incurrido  en   errores  fácticos  unas  veces  “por   adición   del  contenido  de  medios  probatorios”    y    otras    por   “por      sustracción”,             “resta”     o  “preterición”   en   cuanto  a  medios  de  prueba  “relativamente  esenciales” o importantes,  que  de  no  haberse  presentado  la conclusión hubiera sido de inexistencia de  certeza sobre los delitos y la responsabilidad del procesado.   

Las  normas  vulneradas en esta oportunidad,  según  el demandante, son los artículos 247 y 445 del Código de Procedimiento  Penal  de  1991,  por  inaplicación, y  298 y 335, inciso 2°, del Código  Penal de 1980, por aplicación indebida.   

Luego  de  anunciar que sólo se tendrán en  cuenta    los   “medios  considerados   y   no   los   omitidos”  por  el juzgador, con referencia a apartes muy puntuales del fallo  impugnado, el demandante presenta el siguiente planteamiento:   

A partir supuestamente de la indagatoria del  procesado,   la  denuncia  de  la  víctima  y  las  versiones  de  testigos  de  acontecimientos  anteriores y posteriores a los hechos, el Tribunal concluye que  todos   coinciden   en   que   con   su   reclamo   aquélla   fue  “lograda     carnalmente”,  cuando  ello  es contrario a lo que  dicen tales pruebas.   

De  un  lado,  porque  como  los  deponentes  Gustavo   Iriarte   Navas,  René  Valencia  y  Jorge  Bustos  al referirse a circunstancias anteriores a los  hechos,  no  podían  ser  coincidentes  en  cuanto  a  la relación carnal, sus  testimonios    “de  hecho   están  adicionados  de  una  parte  y  recortados  de  otra”.   

De  otro,  porque  si  el  procesado  jamás  aceptó    que    tal    acto    se    hubiera    realizado   con   “reclamo   de  la  víctima”,    la    injurada    “se    insinúa    contraria   a   su  texto”,  precisamente por  “la  adición”     del     Tribunal     en    ese  sentido.   

Con  referencia al aparte del fallo donde se  concluyó  que   el  procesado  le  dio  licor  a  la víctima “en              cantidades  significativas  y provocó su  embriaguez”   según  lo  reconocen  los  protagonistas,  asegura  el  demandante  que  como la única  persona  que  tal  cosa  afirma  es la denunciante, ello constituye “adición      fáctica”   de   la  injurada de su procurado.   

En  similar  yerro  incurre  el  Tribunal en  cuanto  a  las  lesiones  padecidas por la víctima, porque si ésta afirmó que  las  escoriaciones  de  sus  extremidades  superiores se ocasionaron al intentar  pararse  y  jamás  dijo  que los hematomas observados en los muslos le hubieran  sido   causados   por   el   procesado,   la   denuncia   en   esta   parte  fue  adicionada.   

En   cuanto   a   los   deponentes  atrás  mencionados,  que  tuvieron  oportunidad  de  ver  a  la  pareja  antes  de  los  hechos,   el  demandante considera que sus declaraciones fueron adicionadas  por  el  Tribunal para concluir que el procesado dio a la víctima considerables  cantidades  de  licor, porque aquéllos nada anormal vieron en el comportamiento  de los protagonistas.   

A  lo  anterior  suma  que  la  injurada del  procesado          fue         “castrada”  porque  nunca  reconoció,  como  se afirma en la sentencia, haber colocado a la  víctima     en    condiciones    de    inferioridad    síquica    “que  le  nublaron  la comprensión del  acto    mismo    y    su    consentir”.   

Tales          “adiciones”         y         “pretericiones   fácticas”   incidieron  para  que  se  hubiera  llegado,    así    fuera    con    “la       integración       de       otras       pruebas”,   a  una  sentencia  injusta  por  yerro  de hecho del Tribunal, que debe ser fulminada en  esta sede para dictar el fallo de reemplazo.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

El artículo 225 del estatuto procesal penal  vigente  para  el  momento  en  que  se  inició  este  trámite  de  casación,  establecía  los  presupuestos  formales  que debían ser satisfechos a plenitud  por  los  sujetos procesales que acudían a esta extraordinaria vía y señalaba  la  consecuencia procesal de su incumplimiento que no era otra que el rechazo de  la demanda y la consecuente declaratoria de deserción del recurso.   

En punto de tales exigencias técnicas, tiene  establecido  la  Corte  que  cuando  se  invoca  como  motivo  de  casación  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  errores  originados  en  la  apreciación  probatoria,  es  deber  del demandante indicar la norma sustancial  transgredida  y  precisar  si  a  ello  se llegó por falta de aplicación o por  aplicación  indebida.  Además,  cada  uno  de los cargos que al amparo de esta  causal  se formulen, debe ser desarrollado hacia la inequívoca demostración de  cómo  el  desacierto  que  se pone de presente tuvo incidencia definitiva en la  declaración  de  justicia  y  que  de no haberse cometido, el juicio se hubiera  definido  de  manera  sustancialmente  distinta  y,  en  todo caso, favorable al  procesado.   

Lo anterior, porque la casación no se ocupa  de  perseguir  una  revaloración  integral  del  material  probatorio allegado,  concebida  como  se  encuentra  por  el legislador con la exclusiva finalidad de  demostrar  que en el fallo de segundo grado o el de primero en cuanto se integra  con  aquél,  se  incurrió  en  error  de  hecho  o de derecho trascendente que  conlleva  a  la  trasgresión  de  una  norma  de derecho sustancial, pues al no  corresponder  este  medio  de  impugnación  técnico y rogado a los recursos de  pleno  derecho,  marginadas  quedan  las  particulares  consideraciones  de  los  sujetos  procesales  sobre  la  forma  como  debió  definirse  la controversia,   

En esa hipótesis de inepta demanda se ubica  la  presentada  por  el  defensor  del procesado NESTOR  ARNULFO  DORADO  ERASO,  en tanto que si bien el libelo  acierta  en  identificar  la  sentencia  impugnada,  individualizar  los sujetos  procesales  y  sintetizar  los  hechos materia de juzgamiento, igual no acontece  con  la  carga procesal de aportar los fundamentos fácticos  jurídicos de  las  causales  en  las  que  apoya los tres cargos presentados para solicitar la  casación del fallo.   

Es  así  como  a  través  del primero, que  plantea  como  falso  juicio  de  identidad, el desarrollo argumentativo termina  orientado  hacia la crítica de la credibilidad que a los medios de prueba allí  señalados  le  fue  otorgada  por  el  Tribunal, sin mencionar siquiera de qué  manera  se  trastocó  el  contenido  fáctico  de los medios probatorios que se  dicen  tergiversados;  o  si  lo que motiva la censura es el falso raciocinio en  que  pudo  incurrir  el  sentenciador  al  apreciarlos,  como  podría  también  entenderse  el  confuso  reproche, tampoco se advierte cómo fueron desconocidas  las  leyes  de  la  ciencia,  los  postulados  de la lógica, o las reglas de la  experiencia  en  dicho  examen,  todo  lo cual constituye postura inadmisible en  sede  de  casación,  atendida  la  libertad  de  que  gozan  los  jueces  en la  apreciación  de  la prueba y la asignación de su mérito persuasivo, tan sólo  limitada por las reglas de la sana crítica.   

Lo  que  hace  el casacionista, entonces, es  enfrentar  a  las  conclusiones  del  juzgador  las  suyas  propias,  ayunas  de  argumentos  orientados  a  la  demostración  de  la  irracionalidad  de la más  autorizada  valoración que hizo el Tribunal, olvidando que ésta cuando ha sido  realizada  con sujeción a los principios de la sana crítica, es incuestionable  en casación.   

En cuanto al segundo de los cargos, al rompe  se  advierte  que su desarrollo no se concilia con el enunciado, convirtiendo el  planteamiento  global  en  instrumento  inidóneo  para  concitar  el  juicio de  casación.  Ello,  porque  no  obstante  aducir  un error de derecho por posible  falso  juicio  de  legalidad,  al considerar vulnerado entre otros el inciso 2°  del  artículo  270  del estatuto procesal penal de 1991, el censor deja de lado  que  una  tal  falencia está referida a la contradicción y no a la aducción y  formación   de   los   medios   probatorios   allí   señalados,  cuya  debida  incorporación  al  proceso  no  cuestiona,  lo  que dicho en otros términos no  implica  una trasgresión al debido proceso probatorio sino a la controversia de  las  pruebas,  o lo que es lo mismo a la defensa, vicio este que de haberse dado  imponía  la  proposición  del  cargo por la causal tercera y no por la primera  como equivocadamente se hizo.   

Lo  anterior,  porque  lo  que en esencia se  reclama  a  través  de  este  cargo  es  la  oportunidad  para  ahondar  en  la  contradicción  de  los  dictámenes  y peritazgos médicos allí señalados, no  que  se  hubiera  incurrido  en un vicio de ilegalidad en la formación de tales  pruebas,  no  empece  lo  cual  la  propuesta central es que dichos elementos de  convicción no podían haber sido considerados.   

Finalmente,  en  cuanto  al  tercer cargo se  tiene  que  si bien se plantean errores de hecho por falsos juicios de identidad  y  de  existencia, el desarrollo termina circunscribiéndose al primero de ellos  en  un inextricable planteamiento que lo que en realidad revela es la confusión  del  demandante  sobre el concepto y alcance de cada una de tales modalidades de  error  y  el  vano intento por oponer a la ponderación que de tales unidades de  investigación  hizo  el  sentenciador  la suya propia, con desbordamiento de la  teleología  del  extraordinario  recurso  que,  como  atrás  se  dijo,  repele  propuestas  como estas que son propias de las instancias y por ende extrañas al  extraordinario recurso de casación.   

Adicional a lo ya señalado en relación con  cada   uno   de   los   cargos,  se  agregan  las  siguientes  deficiencias  que  definitivamente  tornan  inidónea  la  demanda  y concitan de plano su rechazo.   

Es  falencia  común  a los cargos primero y  tercero,  la omisión del ejercicio de confrontación entre lo que objetivamente  informan  los  medios  de  prueba  allí señalados y lo que de ellos extrajo el  Tribunal,  única  manera  de demostrar la distorsión de su contenido fáctico.   

Asimismo,  se  echa  de  menos  en todos los  cargos  la  demostración  de  la  incidencia  del  yerro  en la declaración de  justicia,  a través de una revaluación probatoria para establecer que de haber  sido  ponderados  los  elementos  de  juicio  de  manera  correcta  o de haberse  otorgado  mayores oportunidades de contradicción de las pruebas técnicas, otro  hubiera  sido  el  sentido  del fallo, esto es que sin las pruebas afectadas por  los vicios, el mismo quedaba sin fundamento alguno.   

En este orden de ideas, ante los insalvables  defectos  de orden técnico y de fundamentación, que la Corte no puede enmendar  por  virtud  del  principio de limitación que gobierna la casación, la demanda  debe   inadmitirse   con   la  consecuente  declaratoria  de  deserción  de  la  extraordinaria impugnación.   

Por  lo  expuesto,  LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R E S U E L V E  

Inadmitir la demanda de casación presentada  por  el  defensor  del  procesado NESTOR ARNULFO DORADO  ERASO  por  las  razones  expuestas  en  la  anterior  motivación,   y   declarar   desierto   el recurso interpuesto por el mismo.   

Contra   este   auto  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese, cúmplase y devuélvase al Tribunal  de origen.   

ALVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                          JORGE  E.  CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS          CARLOS  A.  GÁLVEZ  ARGOTE                

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                            EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO               

CARLOS   E.   MEJÍA  ESCOBAR                                                                                    NILSON PINILLA  PINILLA                    

TERESA RUIZ NUÑEZ  

SECRETARIA    

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