16343en1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 16343  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. Carlos E. Mejía Escobar  

Aprobado      acta     No.    200  (16/12/99)   

Santafé de Bogotá D.C., enero doce (12) de  dos mil (2000).   

Vistos:   

Resuelve  la  Sala lo pertinente en torno al  recurso  de  casación  excepcional  interpuesto por el defensor de la procesada  KIRA  XIOMARA  PALACIOS  CABALLERO,  contra  la sentencia del 2 de junio de 1999  expedida  por el Juzgado 19 Penal del Circuito de Cali, por la cual se confirmó  la  del  Juzgado  25  Penal  Municipal  de  la misma ciudad, mediante la cual se  condenó   a  la  mencionada  a  4  meses y 24 días de prisión y multa de  $800.oo,  al  ser  encontrada  responsable  del  delito  de  lesiones personales  culposas.   

Antecedentes y consideraciones:  

El edicto a través del cual se perfeccionó  la  notificación  de  la  sentencia  de  segunda instancia se desfijó el 11 de  junio     de    1999    (fl.    414).     Esto    significa    –tomando  en  consideración  que según  constancia  secretarial  los días 16 y 17 de junio no corrieron para efectos de  ejecutoria  (fl.  415)— que  los  15  días  dispuestos  por  la  ley  para  la interposición del recurso de  casación se cumplieron el 8 de julio de 1999.   

Es  claro  que  contra  el fallo del Juzgado  Penal  del  Circuito  no  procedía  la  casación  por  la  vía ordinaria sino  excepcional,  como  bien  entendió  la defensa y se constata en el memorial que  presentó  y  que  obra a folio 416 del expediente, en el cual adujo como razón  de  la  impugnación  extraordinaria  la  circunstancia de que la prueba fue mal  apreciada  y donde dijo, además, que procedía el recurso “para el desarrollo  de     la     jurisprudencia     y     la     garantía    de    los    derechos  fundamentales”.   

El   recurso   de  casación  –ordinario   y  excepcional—debe  interponerse  dentro del término  de  ejecutoria  de la sentencia, es decir dentro de los 15 días siguientes a la  última  notificación  (art.  223 C. de P.P.). “Pero según se trate de una u  otra   modalidad   de   impugnación   –como   lo   expresó   la   Sala   en  otra  oportunidad—1   

el  trámite  a seguir es diferente.   Frente  a  la  casación  ordinaria  basta  la simple interposición del recurso  dentro  del  lapso señalado y por escrito, para que el Tribunal respectivo, una  vez  vencido  el  término para recurrir, decida si lo concede o no.  Si lo  hace  ordena el traslado de 30 días para presentar la demanda a cada uno de los  impugnantes,  luego  por  15  días  comunes a los no recurrentes y al siguiente  día,  a  condición  de  que se haya aportado el libelo, remite el proceso a la  Corte  donde  se  determina  si  la  demanda  cumple  o  no con las formalidades  legales,  declarándola  ajustada  en el primer caso y rechazándola de plano en  el segundo.   

“Técnicamente,  como  se  ve,  para  la  concesión  de  la  casación  ordinaria  no se requiere de sustentación.   Basta  decirle  al Tribunal que se interpone, inclusive escribiéndolo a mano el  sujeto    procesal    en    el    acto   de   notificación   personal   de   la  sentencia.     

“Lo que sigue es un trámite particular del  recurso  de  casación,  claramente  regulado,  con  etapas y términos precisos  dentro  de  los  cuales  los  recurrentes  cuentan con la oportunidad para   presentar  la  demanda, los no recurrentes con la suya para alegar y el Tribunal  con  el  deber  de  remitir  el  expediente  a la Corte cuando el libelo ha sido  aportado  oportunamente  o  con  la  facultad de declarar desierto el recurso en  caso  contrario  o  cuando simplemente la demanda no haya sido presentada.   Es  la  misma  tramitación  que  tiene  lugar  cuando  la Corte ha concedido el  recurso  de casación excepcional.  En este caso, una vez la Sala acepta el  recurso  devuelve  el  expediente  al  Tribunal  o  al  Juzgado y allí se surte  idéntico procedimiento. (arts. 223 y 224 del C. de P.P.).   

“Dicha  identidad  del  trámite  entre el  recurso  de casación ordinaria y la excepcional es naturalmente a partir de que  el  recurso  sea concedido.  Pero antes sucede una enorme diferencia.   La  casación  ordinaria   la  concede  el  Tribunal y la extraordinaria la  Corte.   En  el  primer  caso,  basta  con  haberla interpuesto por escrito  dentro   de   los   15  días  siguientes  a  la  última  notificación  de  la  sentencia;   en  el  segundo, es necesario haberlo interpuesto y sustentado  dentro  del  mismo  término.   Y la razón de esto último es supremamente  sencilla.    Cuando   la   ley   no  fija  un  término  especial  para  la  sustentación  de  un  recurso, debe entenderse que la oportunidad procesal para  hacerlo  corresponde al término de ejecutoria de la providencia judicial.   Esto  sucede  con el recurso de reposición, cuya interposición y sustentación  debe  hacerse hasta cuando venza el término para recurrir.  Y también con  el  recurso  de casación excepcional.  Acontece distinto, sin embargo, con  el  recurso  ordinario  de  apelación cuando se interpone como único.  En  este  caso el legislador decidió autorizar su sustentación dentro de los cinco  días  siguientes al vencimiento del término para recurrir, tal como lo dispone  el artículo 196A del Código de Procedimiento Penal.   

“Se reitera, entonces, que cuando el deber  de  sustentación  del  recurso  no  se haya sometido a un término especial que  supere  el  de  vencimiento del plazo para recurrir, tal carga debe cumplirla el  sujeto   procesal   dentro   del  término  de  ejecutoria  del  pronunciamiento  judicial.    El  recurso  de  casación  excepcional,  entonces,  debe  ser  interpuesto  y  sustentado  dentro  del  término de ejecutoria de la sentencia,  vale  decir  dentro  de  los quince días siguientes a la última notificación,  como repetidamente lo ha sostenido la Sala”.   

Si lo anterior es así, estaba fuera de lugar  la  petición  que  el  defensor  le hizo al Juez cuando interpuso el recurso de  casación,  relativa  a  que  corriera  traslado  de  30 días para presentar la  demanda  y  luego  de  15  días  a  los  no  recurrentes.   Dicho trámite  –como   se   acabó   de  señalar—procede    en  relación  con  los  casos que admiten la casación excepcional, pero una vez el  recurso  haya  sido  concedido por la Corte.  Antes, dentro del término de  ejecutoria  del  fallo  de  segunda instancia, el recurso debe ser interpuesto y  sustentado.   Y solamente si la sustentación persuade a la Corte de que el  caso  es  necesario  para el desarrollo de la jurisprudencia o para la garantía  de  los  derechos fundamentales, la Corporación concede el recurso y regresa el  expediente  al  despacho judicial de segunda instancia para el trámite atinente  a   la   presentación   de   la   demanda,  que  como  se  dijo,  es  el  mismo  establecido  para la casación ordinaria.   

La  defensa,  entonces,  se  equivocó en la  formulación  de  dicha  solicitud  y  se  equivocó  igualmente  el Juzgado del  Circuito  al  correr  de  inmediato  el  traslado  para  presentar  la  demanda,  olvidando   el   trámite   propio   del   recurso  de  casación  por  la  vía  excepcional.   Lo  que  debió  hacer  el despacho judicial fue esperar que  transcurrieran   los   15   días  de  ejecutoria  de  la  sentencia  y  remitir  seguidamente  el  expediente  a  esta  Corporación  para que definiera sobre si  concedía o no la impugnación.   

La  anotada  irregularidad del Juzgado Penal  del  Circuito de Cali en forma alguna tenía el poder de suplir la exigencia del  sujeto  procesal recurrente, consistente en sustentar oportunamente la solicitud  del  recurso  de  casación.   Resulta,  sin embargo, que la ejecutoria del  fallo  se  produjo  el  8  de  julio  de 1999 y que el día anterior el defensor  presentó  la  demanda  de  casación.   Esta, en consecuencia, por haberse  presentado  dentro  del  término  apto para sustentar la solicitud del recurso,  suple  el  requisito  de la fundamentación tal y como lo ha admitido la Sala en  otras                  oportunidades2   

.  

En  el  orden de ideas anotado procederá la  Corte,  entonces,  al examen del contenido del libelo (fl. 421) para escudriñar  con  su  apoyo  si  alguna  de  las circunstancias que hacen viable la casación  discrecional  concurre  o no en el presente caso.  Sobra advertir que dicho  examen  no  es  el  de  forma  que se le hace a la demanda de casación, sino el  atinente  a  establecer  si el contenido del escrito le demuestra a la Corte que  es  necesario el conocimiento del caso para el desarrollo de la jurisprudencia o  para la garantía de los derechos fundamentales.   

El   defensor,   luego   de  recordar  los  fundamentos  del  auto calificatorio y la sentencia, procedió a referirse a los  accidentes  de  tránsito  como  actividad peligrosa y a la manera de tratar esa  realidad  en  un  mundo  altamente  mecanizado  y  obviamente  preocupado por el  aumento  de  hechos de esa naturaleza.  Luego de esas referencias generales  dice  que  el  proceso  cuenta con las versiones de la lesionada y la sindicada,  pero  que  se  estableció  plenamente  que el campero conducido por la última,  aunque  se  encontraba  en  la  vía que no tenía prelación, hacía fila india  detrás  de  otros  vehículos  para  poder cruzar la avenida 6ª bis, hecho que  constituía   de   manera   temporal   “una   ley   vial”   que  debía  ser  respetada.   A  su parecer, entonces, para evitar la congestión vehicular,  quienes     transitaban     por     la     calle     26    norte    –como  la  motocicleta  guiada  por  la  víctima—   a  pesar  de  desplazarse  por  la  vía que tenía la prelación, tenían que esperarse a que  los vehículos que hacían “fila india” cruzaran.    

Lo  precedente  es  un  punto  de  vista del  recurrente  sobre  la  forma  como  debió haberse valorado el suceso objeto del  proceso  y  en manera alguna constituye para la Sala la demostración suficiente  de  cualquiera  de  las  circunstancias  que  hacen  viable  excepcionalmente el  recurso  de  casación.   Y la conclusión no cambia cuando se examinan los  ataques  hechos  a  la  sentencia  condenatoria.   En  el  primero  lo  que  básicamente  discute  la  defensa es la valoración probatoria realizada por el  juzgador  y  aunque  agrega  que  no  se  motivó  la  sentencia,  fundamenta la  afirmación  en  que  el  análisis  hecho  por  el  Juez Penal del Circuito fue  contradictorio  por  haber  concluido  en  la  no  estructuración a favor de su  representada  de  la  causal  de  inculpabilidad  de  la  fuerza mayor o el caso  fortuito.   

En suma, la inconformidad del recurrente fue  con  el alcance que el juzgador le otorgó a los medios de prueba y con el hecho  de  que  no  se  le  dio  ninguna  importancia  al  testigo OCTAVIO CRUZ, único  presencial  de  los hechos.  En su criterio KIRA XIOMARA PALACIOS CABALLERO  fue  sorprendida  con la aparición fugaz de la motocicleta de ANDREA LANDAZABAL  y   en   tales   condiciones   lo   acontecido   le   resultó   imprevisible  e  inevitable.   “…si  algunos automotores se encontraban ya en la avenida  6Bis,  unos tras otros, correspondía a los otros vehículos que contaban con la  prelación  en  ese  cruce,  detener  su  marcha,  en espera de que alcanzacen a  pasar,  y  una  vez  lo  hubiesen  hecho,  los de la prelación reiniciarían su  camino  con  precaución,  para  evitar  colisionar  a  causa  del  trancón”,  concluye el impugnante.   

Como se aprecia, es evidente que el problema  planteado  es  netamente  de  naturaleza  probatoria,  de  definición  de si la  conducta  atribuida  a  la procesada fue o no culposa a partir del examen de los  medios  demostrativos.   Y  esto en manera alguna identifica la importancia  del  caso  para el desarrollo de la jurisprudencia nacional y tampoco la posible  conculcación de una garantía constitucional.    

Así  las cosas, no se concederá el recurso  de casación interpuesto por el defensor.   

Por  lo expuesto, La Sala de Casación Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

Resuelve:  

NO      CONCEDER              el             recurso    extraordinario     de   Casación   que   por  la  vía  excepcional  interpuso  el  defensor  de  la  procesada  XIRA  XIOMARA  PALACIOS  CABALLERO.   

Devolver  el  expediente  a  la  oficina  de  origen.   

Notifíquese   y   cúmplase.           

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                         JORGE                                 E.                                 CORDOBA  POVEDA                      

CARLOS        A.        GALVEZ  ARGOTE                             EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                         

MARIO           MANTILLA  NOUGUES             CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR                             

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                           NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

                                                            Secretaria     

1  .  Auto de junio 30 de 1998. Radicación 14.356.   

2  .  Cfr.  Auto  de  abril 15 de 1997. M.P. Dr. Carlos A. Gálvez Argote. Radicación  12.935.     

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