16306fe1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     N°  16306   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON   

APROBADO   ACTA   No.  023   

Santa  Fe de Bogotá, D. C..,  Veintiuno  (21) de febrero del año dos mil (2000).   

VISTOS  

          La  Sala  resuelve  las  dos solicitudes presentadas por el defensor  del  ciudadano  colombiano  HERNANDO  FRANCO  SAAVEDRA, quien está reclamado en  extradición  por  el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, una sobre  la práctica de pruebas y otra sobre declaración de nulidad.   

ANTECEDENTES  

          Para  cumplir con lo dispuesto en el artículo 555 del C. de. P. P.,  el  7  de septiembre de 1999 el Ministerio de Justicia y del Derecho hizo llegar  a  esta  Corporación  la  solicitud  de extradición del señor HERNANDO FRANCO  SAAVEDRA,  formalizada  por  los Estados Unidos de América mediante nota verbal  No.  864 del 3 de septiembre de 1999, a quien se le imputan “delitos federales  de  narcóticos” (Fl. 1 C. Corte ). En el mismo escrito remisorio, se comunica  que  por  medio  de Resolución del 2 de julio del mismo año, el Fiscal General  de  la  Nación  ordenó  la  captura  con fines de extradición, la que se hizo  efectiva el 8 de julio de 1999.   

LAS SOLICITUDES DEL DEFENSOR  

                               

          1.  En  primer  lugar,  requiere  la  práctica  de  las  siguientes  pruebas:   

          1)  Pedir  al  Gobierno  de  EE.  UU.  de América, especialmente al  Fiscal  Thomas E. Scott o a su adjunto, Neal J. Stephens, por medio de exhorto a  través  del Ministerio de Relaciones Exteriores, copia auténtica y completa de  la  bitácora  del  barco  “M/V  Castor”,  con  el  fin de demostrar la ruta  seguida por el mismo.   

          2)  Solicitar a la Capitanía de Puerto de la República de Panamá,  por  los  mismos medio y vía,  certifique cuál era el siguiente Puerto de  llegada  del  barco  “M/N Dyna Container”, que es el mismo “M/V Castor”,  una  vez  saliera  de dicho Puerto marítimo. Preténdese con ello demostrar que  el  barco  “M/V  Castor”  nunca  tuvo  como  destino o ruta puerto marítimo  alguno de los EE. UU de América.   

          3)    Solicitar   a  la  Capitanía  de  Puerto  en  República  Dominicana   certifique si el barco  “M/V Castor” atracó en dicho  Puerto  y,  si  fuera  cierto,  con  destino  a  que Puerto zarpó, con el mismo  propósito del numeral anterior.   

          4)  Solicitar  a  la  Capitanía de Puerto de Tampico, República de  México,  certifique  la salida o zarpe del mismo barco, de bandera panameña, y  qué  ruta  o  destino  tenía,  con  la  misma  finalidad de los numerales 2) y  3).   

          5)  Oficiar  formalmente  a  la Capitanía de Puerto de Panamá para  que  la  autoridad  respectiva  certifique si el barco “M/N Dyna Container”,  también   conocido  como  “M/V  Castor”,   tenía  o  tiene  licencia,  autorización  o  permiso  para atracar en algún Puerto marítimo de los EE. UU  de  América  y,  en  caso  negativo, para que certifique el por qué no puede o  podía  ingresar  a Puerto alguno de ese país, con el fin de demostrar que  tal  embarcación  nunca  navegó  por  aguas  del  Estado reclamante y que, por  tanto,   éste   no   tiene   competencia   para   juzgar   al   señor   FRANCO  SAAVEDRA.   

          6)  Obtener  certificado de la autoridad marítima de los EE. UU. de  América  sobre cuáles son los requisitos mínimos para que una embarcación de  cualesquier  bandera, concretamente la M/V Castor de bandera panameña”,   debe  cumplir  para entrar a Puerto de ese país, con el propósito de demostrar  que  tal  motonave  no  podía  ingresar  a   EE.  UU.  por  no  reunir las  condiciones  mínimas  de higiene, técnicas, de equipamiento, de contaminación  ambiental y falta de filtros.   

          7)  Practicar  inspección  judicial a la misma nave para establecer  sus  condiciones  generales, y con ello demostrar que se dirigía a Nigeria y no  a  EE.  UU. pues en este país no podía tener autorización de ingreso por esos  motivos.   

          8)  Oficiar  a  la  Fiscalía  Delegada  ante los Jueces Penales del  Circuito  Especializados  para  que envíe copia del proceso número 35.854, con  el  fin  de  demostrar  que  por  los mismos hechos se inició oficiosamente una  investigación  previa  desde  enero  de  1999,  que  dentro  de  ella  se  hace  referencia  a  la  misma persona solicitada en extradición, que luego se abrió  el  proceso, que está pendiente de solución una petición de indagatoria y que  la  identidad  de  FRANCO  SAAVEDRA fue sacada de dicho proceso y suministrada a  las autoridades norteamericanas.   

          9)   Oficiar   al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  Sección  pasaportes,  para  que  envíe  copia del documento que allí reposa a nombre de  HERNANDO  FRANCO  SAAVEDRA,  cédula  de  ciudadanía  No.  72. 130. 331, con la  finalidad  de  demostrar  que  la  identificación que aparece en el trámite de  extradición fue suministrada por el Gobierno colombiano.   

          10)  Solicitar al Ministerio de Justicia de EE. UU., Departamento de  Estado  o  a  quien  haga  sus veces, certificar cuáles son los requisitos para  proferir  “indictment”,  y acompañar a la respuesta copia auténtica de las  normas  del  código  de  dicho  país donde se consagran tales requisitos, para  probar   que  el  indictment no es igual ni equivalente a la resolución de  acusación.   

          11)  Oficiar al Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia para  que  certifique  cuáles  tratados con EE. UU. se encuentran vigentes en materia  de  extradición,  para  demostrar  que  no  es  posible  actuar  con las normas  supletorias del código de procedimiento penal.   

          2.  En  segundo  lugar, pide declaración de nulidad fundamentado en  que  durante  el  trámite  surtido previamente en los Ministerios de Relaciones  Exteriores  y  de Justicia le fueron desconocidos a HERNANDO FRANCO SAAVEDRA los  derechos  al  debido  proceso y a la defensa por cuanto no le fueron notificados  los  actos administrativos proferidos, lo que le ha impedido intervenir en tales  actuaciones.    

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

                                            

1. PRESUPUESTOS  

              

          1)  Por  mandato del artículo 558 del C. de. P. P., el concepto que  emita  la  Corte  para  efectos  de la extradición se circunscribe a la validez  formal  de la documentación que le hace llegar el ejecutivo, a la demostración  plena  de  la  identidad  del  requerido, al análisis del principio de la doble  incriminación,  a  la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero  y, cuando sea del caso, a lo previsto en los tratados públicos.   

          A  más  de  la expresividad manifiesta de la norma citada, también  emana  de  la  parte  final  del  artículo 556 del mismo estatuto que la Corte,  luego  de  solicitadas  las  pruebas  por  la  parte  defensiva,   se  debe  pronunciar  sobre  aquellas  que,  pedidas u oficiosas, sean indispensables para  emitir  el  concepto.  La petición de pruebas que sea hecha con base en el  mismo  artículo  556,  entonces,  se  debe  referir al objeto de la tarea de la  Corte,  es  decir,  al  contenido del artículo 558 del Estatuto Procesal Penal.   

          La  observación  del  articulado  relacionado  con  la extradición  conduce  a  idéntica conclusión. Por ello, todo lo tocante con la concesión u  ofrecimiento  (artículo  547),  con  la  potestad  de  ofrecerla  o  concederla  (artículo  548),  con  los requisitos (artículo 549), con las condiciones para  el  ofrecimiento  o  la  concesión (artículo 550), con la documentación anexa  (artículo  551),  con el estudio y eventual perfeccionamiento de los documentos  recibidos  en  Colombia  (artículos  553/4),  con  la  resolución  que niega o  concede  el  pedido (artículo 559), con la improcedencia o entrega diferida por  la  existencia  previa  de un proceso en Colombia (artículos 560 y 565), con la  prelación  frente  a la pluralidad de demandas de extradición (artículo 561),  con   la   entrega  (artículo  562),  con  los  gastos  (artículo  564),  etc,  corresponden  enteramente  al ejecutivo, con la esporádica participación de la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  por  ejemplo  para  capturar  al procesado  (artículos   562   y   566)   y   para  otorgarle  libertad  (artículo  562  y  568).   

          La   ley,   así,   dice   con   exactitud   qué   compete   a   la  Corte.   

          2)  El  artículo  250  del  C.  de.  P.  P.  estructura  uno de los  principios  generales  de  las pruebas en Colombia. De acuerdo con él deben ser  inadmitidas   o   rechazadas   todas   aquellas  pruebas  que  sean  prohibidas,  ineficaces, impertinentes, superfluas o inconducentes.   

          De  los  dos  puntos  señalados  surge claro que la petición a que  alude  el  artículo  556 de la ley procesal penal tiene que estar vinculada con  pruebas  eficaces,  pertinentes,  útiles o necesarias y conducentes, orientadas  exclusivamente  hacia  aquello  en que debe estar fundamentado el concepto de la  Corte,    vale   decir,   hacia   lo   indicado   en   el   primer   presupuesto  sentado.   

          3)   La  regulación  prevista en Colombia para la extradición  es  de   naturaleza  mixta,  vale  decir, sigue el sistema administrativo –  judicial.  En  desarrollo de la misma, se cumplen tres grandes fases, la primera  y  la  tercera  netamente  administrativas,  y  la  segunda  jurisdiccional.  En  efecto:   

     

a. La  primera  etapa, preliminar,  preparatoria,  es adelantada entre     

los Ministerios de Relaciones Exteriores y de  Justicia  y  del  Derecho.  El  primero  de  ellos  se circunscribe a recibir la  documentación  del  Estado  requirente, a señalar si se debe proceder con base  en   Convenciones,   usos   internacionales   o   en  la  legislación  interna,  concretamente  el  C.  de. P. P. y, predispuesta la documentación, la envía al  segundo,  que  la  examina  para  establecer  si  se  halla  completa y, en caso  negativo,  la  retorna  a  aquél  para  que  le  incorpore   los elementos  faltantes.  Esta  fase aparece detallada por los artículos 551 a 554 del C. de.  P. P.   

          b)      El      segundo      paso,      ese     sí     judicial,  denominado  estrictamente fase  de   trámite,   como  la  rotula   el  artículo  556  del  C.  de.  P.  P., comienza cuando la Corte  Suprema  de  Justicia  recibe  el  expediente perfeccionado por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores. La Sala Penal de la Corporación, lo primero que hace es  trasladar  las  diligencias  a  la persona reclamada para que designe Defensor o  para  informarle  que, en caso de no hacerlo, le nombrará uno oficiosamente. En  el  mismo  traslado,  o  inmediatamente  después, la Corte deja el expediente a  disposición  del  requerido  y de su Defensa para que soliciten las pruebas que  consideren  necesarias.  Luego,  si  las  pedidas son pertinentes, conducentes y  necesarias,  se  ordenan  y se practican, incluidas las que la Sala determine de  oficio,  para  efectos de su posterior concepto. Realizado lo anterior, la Corte  emite  su  opinión,   ceñida a los temas a que alude el artículo 558 del  C.  de. P. P. Esta parte de la regulación del fenómeno emana de los artículos  555 a 558 del mismo Estatuto.   

          c)  La  tercera  fase  comienza  cuando el Gobierno recibe  las  diligencias  procedentes  de la Corte y entra a decidir sobre si niega o concede  la  extradición.  De  allí en adelante, como surge de los artículos 559 a 568  del   Estatuto   Procesal   Penal,   la   labor   vuelve  a  ser  exclusivamente  administrativa.   

          4)  En  materia  de  extradición,  nuestra  ley  procesal prevé el  derecho  de  defensa  en su artículo 567, con estas palabras: “Derecho    de   defensa.   Desde   el   momento   en   que   se   inicie  el  trámite           de              extradición  la persona tendrá derecho  a   designar   un   defensor,  de  no  hacerlo  se  le  nombrará  de  oficio”  (  negrillas  de la Sala ). Esta norma guarda perfecta  armonía  con el artículo  556, que, con esa justa palabra, dispone que el  trámite  comienza  con  la  recepción  de  las diligencias por parte de la Corte.  Por lo anterior, es  decir,  por  la  letra  de  la  ley,  y  porque  en  ningún  otro  lugar  de la  normatividad  correspondiente  se  habla del derecho de defensa, se concluye que  el  mencionado  derecho, en tema de extradición,  nace solamente cuando la  Corte inicia su actuación.   

2. RESPUESTAS A LAS SOLICITUDES.  

2.1. Sobre la nulidad.  

          El  Señor  Defensor  pide se declare la nulidad de lo actuado hasta  ahora,  con  base  en  que  durante las diligencias hechas en los Ministerios de  Relaciones  Exteriores  y  de  Justicia y del Derecho no actuó ningún Defensor  del  ciudadano  FRANCO  SAAVEDRA,  ni  se  le  notificó  determinación alguna,  comportamientos  que  implican  violación  al  debido  proceso,  al  derecho de  defensa  y  al  derecho  a  la  igualdad,  pues,  para  este  último evento, el  artículo  13  de  la Constitución prohibe cualquier discriminación en materia  de derechos.   

          La   Sala,   reiteradamente,   ha   dicho   que  la  Defensa  no  es  imprescindible  respecto  de  las  diligencias  preliminares adelantadas por los  Ministerios  señalados,  tal como quedó plasmado en el “Presupuesto” 4) de  esta  decisión.  En  una  de  sus  resoluciones, la del 7 de diciembre del año  anterior, por ejemplo, expresó:   

          “…sobre  la  normatividad  aplicable y el perfeccionamiento del  expediente,  reitera  la  Corte  que  el  control  y revisión de esa actuación  escapa  a  su  competencia,  la  que  conserva  la  Administración y/o  la  Jurisdicción  Contencioso  Administrativa,  a selección de la Defensa, una vez  proferida    por    el    Gobierno    la    resolución   que   ponga   fin   al  trámite”.   

          “Con  todo,  es  útil  recordar  como  atrás  se  vió,  que la  Corporación  ha  dejado  establecido,  que  siendo  la  finalidad  de  la etapa  preliminar  preparar  el trámite judicial y la etapa decisiva del Gobierno, los  actos  expedidos  por  la Administración en ese instante son incontrovertibles,  tanto  por su naturaleza como por las formas preestablecidas en el C. de. P. P.,  que  determinan  el  inicio  formal  del trámite a partir del momento en que la  Corte  admite  el  expediente recibido del Ministerio de Justicia y del Derecho.  Por  consiguiente,  es  en  el rito jurisdiccional en donde por mandato legal la  Corte  está  obligada a preservar el derecho de defensa material y técnica del  reclamado   en   extradición,  pues  es  allí  en  donde  la  ley  permite  la  controversia  fijando  un  término para pedir pruebas, otro para su práctica y  el  restante  para alegar; y no en el rito administrativo previo, en donde no se  reguló  formalmente  un  trámite  que  permita  la  controversia,  de ahí que  tampoco es necesaria la asistencia de un defensor…”.   

          “Ahora,  en  lo que concierne al procedimiento judicial, es claro  para  la  Corte  que  el  derecho a la defensa del reclamado en extradición, ha  sido  cabalmente  garantizado,  comoquiera  que la primera actuación de la Sala  fue  la de enterarlo del derecho que tenía de nombrar un defensor de confianza,  y  una   vez  hecha  la  designación  el  procedimiento  ha cursado con su  intervención.  Siendo  esta la fase procesal y la oportunidad reglamentadas por  la  ley  para  ejercer el derecho de defensa, ninguna invalidez de la actuación  se  presenta,  máxime  cuando  en  un  Estado  de Derecho, como el nuestro, las  formas  preestablecidas  en  la ley deben ser acatadas tanto por las autoridades  como por los particulares que intervienen en el rito”.   

          “Proceder  que por cumplir estrictamente la reglamentación hecha  para  este tipo de trámite por el C. de. P. P., tampoco vulnera el derecho a la  igualdad,  frente  a  los  sujetos  pasivos de la acción penal en Colombia, por  cuanto  el  procedimiento  de  la extradición se caracteriza por una naturaleza  distinta  a  la del proceso penal, toda vez que regula situaciones de hecho y de  derecho   diferentes,   y   se   dirige   a   fines  disímiles”  ( M. P. Dr. Edgar Lombana Trujillo ).   

          Como  este  criterio  es pacífico en la Corte, se ha  plasmado  también,   vgr.,   en decisiones del 22 de septiembre de 1999 ( M. P.  Dr.  Jorge  Aníbal Gómez Gallego ) y del 18 de enero del año 2000 ( M. P. Dr.  Jorge  E.  Córdoba  Poveda  ),  y   no  se encuentra argumento alguno para  variarlo,  la  Sala  insiste  en  él  y,  por  tanto,  no  declara  la  nulidad  impetrada.   

2.2. Sobre las pruebas.  

Las pruebas relacionadas en los puntos 1) a 7)  del  capítulo  correspondiente  de  esta resolución de la Sala son negadas por  cuanto  tienen  como  finalidad demostrar, en últimas, que el Estado reclamante  carece  de  jurisdicción  para  juzgar al Señor FRANCO SAAVEDRA. La petición,  entonces,  alude a la práctica de pruebas que son  impertinentes porque no  se  relacionan  con  los  temas de que se debe ocupar la Corte de acuerdo con el  contenido  del  artículo  558  del  C.  de.  P.  P.   De otra parte, si la  jurisdicción  es  el  ejercicio  de  la  facultad  que  tienen los Estados para  administrar  justicia  en  su  territorio,  mal  podría  la Corte desconocer la  soberanía  del  requirente  si  permitiera  la  controversia sobre tal materia,  aparte  de  que  tal  asunto  debe  ser  debatido  y resuelto dentro del proceso  pertinente en el país que hace la reclamación.    

          b)   La  petición  identificada  con  el  número  8)  también  es  impertinente  y,  por tanto, se niega. En efecto, en primer lugar, ello no tiene  relación  con la tarea de la Corte en este momento ni respecto del concepto que  debe  emitir;  en  segundo  lugar,  es  al Gobierno a quien compete la decisión  sobre  si  concede o no la extradición en aquellas hipótesis en que cuando por  el  mismo  delito  la  persona  pedida  en extradición es investigada o ha sido  juzgada en Colombia, en virtud del artículo 565 del C. de. P. P.   

          c)   La  petición  número 9) igualmente carece de pertinencia  por  cuanto  no tiene nada que ver con el concepto de la Corte una prueba que se  solicita   con  el  fin  de  “…demostrar  que  la  identificación  que aparece en el trámite de extradición fue suministrada por  el  Gobierno  Colombiano, para que se cumpliera el numeral 3o. del artículo 551  ibidem”.   

         

          d)  La  prueba  expuesta  en el número 10) es innecesaria porque lo  relacionado  con  el  “indictment”  y  con  las  normas  legales  del  país  requirente  ya  obra en el expediente. Así, en la “Acusación Formal”, y en  la  “Acusación  Formal  de  Reemplazo”  ante  el  Gran  Jurado,    que  se perciben   

a folios 70 a 78, se observan las imputaciones  que  se hacen al señor FRANCO SAAVEDRA y las normas violadas de la legislación  del  país  solicitante:  “Título  46  del  Anexo  del Código de los Estados  Unidos,  Sección  1903 (a) y (h), así como también del Título 18 del Código  de  los  Estados  Unidos, Sección 2”, acusaciones ratificadas y fundamentadas  bajo  juramento  por  Neal J. Stephens, Fiscal Auxiliar de los EE. UU. y Jefe de  la Sección Narcóticos (Fls. 82 a 92).   

         

          e)  La  prueba  número 11) es superflua porque cuando el Ministerio  de   Relaciones  Exteriores  se  ocupó  de  la  documentación  recibida,   expresamente  dijo  que  “…por no existir Convenio  aplicable  al caso es procedente obrar de conformidad con las normas pertinentes  del  Código de Procedimiento Penal colombiano” ( Fl.  40),  cláusula  reiterada  por el  Ministerio de Justicia y del Derecho en  el momento en que remitió las diligencias a la Corte ( Fl. 1 ).   

          No   procede,  entonces,  el  decreto  de  ninguna  de  las  pruebas  solicitadas por la Defensa del ciudadano FRANCO SAAVEDRA.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

                               

RESUELVE  

               1. Negar la declaración de  nulidad   solicitada   por   el   Defensor   del   ciudadano   HERNANDO   FRANCO  SAAVEDRA.   

          2.  Negar  la  práctica  de  las pruebas pedidas por la Defensa del  señor HERNANDO FRANCO SAAVEDRA.   

         

Notifíquese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

No hay firma  

FERNANDO   E.  ARBOLEDA  RIPOLL             JORGE  E.  CORDOBA     POVEDA                         

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ ARGOTE  JORGE A.  GOMEZ GALLEGO           

         

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                    CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR                     

ALVARO   ORLANDO  PEREZ  PINZON         NILSON PINILLA  PINILLA                                           

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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