16219dic

2000

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso Nº 16219  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Nilson E. Pinilla Pinilla  

Aprobado Acta N°213  

Bogotá,  D. C., diciembre diecinueve (19) de  dos mil (2000).   

ASUNTO  

Se  procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  en  defensa  de JAIME MUÑOZ MURCIA,  sindicado de homicidio agravado.   

HECHOS  

La  noche  del  19  de octubre de 1997, en la  avenida  3ª  frente  al  inmueble  demarcado  con  el número 15-60 de Pitalito  (Huila),  estaban  peleando  Faiver  Iván Sarria Valderrama y José Eduar Rojas  Bermeo,  sin  armas,  cuando de manera sorpresiva intervino JAIME MUÑOZ MURCIA,  cuñado  de  Rojas  y  apuñaló  tres  veces al primero, por la espalda y en un  brazo, ocasionándole la muerte.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

La  Fiscalía 26 Seccional de Pitalito abrió  investigación  y  oyó  en  indagatoria  a  JOSE  EDUAR  ROJAS  BERMEO,  DANIEL  FRANCISCO  ROJAS  BERMEO  y  JAIME  MUÑOZ MURCIA; el 11 de noviembre de 1997 se  abstuvo  de imponerle medida de aseguramiento al primero y precluyó a favor del  segundo.  El  1°  de diciembre de ese año decretó la detención preventiva de  MUÑOZ  MURCIA (fs. 66 y Ss., cd. 1). Cerrada la instrucción, el 20 de marzo de  1998  fue  precluida  a  favor  de  JOSE  EDUAR  ROJAS  BERMEO  y  se  profirió  resolución  de  acusación  contra  JAIME MUÑOZ MURCIA, por homicidio agravado  (art.  324  C.  P.,  numeral  7°, fs. 163 y Ss. ib.), enjuiciamiento que no fue  recurrido.   

Correspondió  al  Juzgado  Segundo Penal del  Circuito  de Pitalito adelantar el juicio y, celebrada la audiencia pública, el  20  de enero de 1999 condenó al procesado, por el delito de la acusación, a 40  años  de  prisión  y  10  años  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas,  al  igual que a indemnizar los perjuicios respectivos (fs. 246 y Ss.  ib.),  fallo  apelado por la defensa y el 19 de marzo de ese año confirmado por  el  Tribunal  Superior  de  Neiva, mediante sentencia que es objeto de casación  (fs. 44 y Ss. cd. Trib.).   

LA DEMANDA  

Al  amparo de la causal primera de casación,  en  único  cargo que sin embargo es titulado “primer”, el defensor reprocha  la  sentencia  impugnada por haberse incurrido en falso juicio de identidad, que  habría originado la violación del artículo 60 del Código Penal.   

Dice el censor que la Fiscalía desconoció el  principio   del  artículo  333  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  al  no  investigar  lo  favorable  al  acusado y no esforzarse en averiguar el móvil de  los hechos.   

Señala   que  los  testigos  de  cargo  no  determinaron  con  claridad  las  circunstancias  de  los  hechos, que de alguna  manera  favorecían  los  intereses  del  procesado y el Tribunal no analiza con  seriedad  ni  en conjunto los medios de convicción recaudados, desconociendo lo  dispuesto por el artículo 254 del Código de Procedimiento Penal.   

Expresa  que  si  bien  existe  prueba  para  condenar,  debe  ser  por  homicidio simple atenuado por la ira, concordando los  testigos  en  afirmar  que  cuando  Faiver Sarria aventajaba a Eduar Rojas en la  pelea,  salió JAIME MUÑOZ, cuñado de éste y apuñaló a aquél, luego había  razón para que el sindicado acudiera en defensa de su afín.   

Por  lo anterior, solicita casar la sentencia  atacada  y se reconozca que el sindicado actuó bajo la circunstancia consagrada  en el artículo 60 del Código Penal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Cualquiera  que  sea  la  causal invocada, la  demanda  de  casación  no  es  un  escrito  de  libre elaboración, porque debe  cumplir  con  los  requisitos  establecidos  por el artículo 225 del Código de  Procedimiento  Penal,  como  citar  las  normas  que  se  considere infringidas,  determinar  la  clase  de quebrantamiento, indicar los fundamentos completos con  claridad,  precisión  y  lógica,  en  armonía  con  la  naturaleza  del vicio  reprochado,   además   de   demostrar   la   trascendencia   del  yerro  en  la  decisión.   

El  censor  se  desvía en parte de la causal  primera  de  casación  para  incursionar  en  la  tercera, al indicar que no se  cumplió  con el principio de la investigación integral, lo cual debió exponer  en  cargo  separado,  con  la  debida  sustentación  acerca de qué se dejó de  acopiar  y  las  razones  por  las  cuales  un allegamiento probatorio adicional  podía     cambiar     favorablemente     la     situación     jurídica    del  sindicado.   

Al  aducir  el  impugnante  falso  juicio  de  identidad,  se  desprende que acudía a la violación indirecta, pero no expresa  el   sentido   del  quebrantamiento,  quedando  el  cargo  formulado  de  manera  incompleta,  en  contra de la naturaleza de la casación, que se caracteriza por  ser rogada y sometida al principio de limitación.   

No  obstante  citar algunas declaraciones, no  logra  precisar  en  qué  consistió  la  tergiversación que habría llevado a  extraer  de  los  testimonios  algo  que  no aparece en su contenido fáctico, o  recortar  éste,  quedándose  sin señalar en dónde radicó el supuesto yerro,  ni su incidencia en la sentencia.   

Tampoco expresa con claridad de qué manera la  agravación  no  se configura, para reclamar que debió condenarse por homicidio  simple,  circunscribiéndose  a  sostener  llanamente su punto de vista sobre el  estado   de   ira   de   su   asistido,  según  el  artículo  60  del  Código  Penal.   

Al  no  seguir  la  técnica  que  exige  la  impugnación  extraordinaria,  se  confundió  la  demanda  con  un  alegato  de  instancia,  en  donde  el censor insiste en su personal punto de vista, tratando  de  hacerlo   prevalecer  sobre el del juzgador; además de que éste viene  amparado  de  la  doble  presunción  de acierto y legalidad, la casación no se  estableció  para  dirimir  criterios encontrados, sino para corregir verdaderos  yerros    trascendentes    que    lleven    a    variar   el   sentido   de   la  sentencia.   

Como la Corte no puede suplir las deficiencias  ni   corregir  los  imprecisiones  de  la  demanda,  se  impone  su  rechazo  de  conformidad  con  lo  dispuesto  por  los  artículos  225  y 226 del Código de  Procedimiento  Penal,  lo  cual  conduce  a  declarar  desierta la impugnación,  mediante  decisión que adquiere ejecutoria en la fecha en que es suscrita (art.  197 ib.) y no admite recurso alguno.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

RECHAZAR  IN  LIMINE la demanda presentada en  defensa  del procesado JAIME MUÑOZ MURCIA y, en consecuencia, declarar desierta  la  casación interpuesta.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   E.   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE E. CORDOBA POVEDA    

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE            JORGE ANIBAL  GOMEZ GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                          CARLOS   EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR           

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                 NILSON   E.  PINILLA  PINILLA                       

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *