16173 (12-03-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     Nº  16173   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 37  

Bogotá,  D.C., doce (12) de marzo de dos mil  uno (2001).   

VISTOS  

          Examina  la  Sala  la demanda de casación que presentó el defensor  de   JOSE   WILSON   SALAZAR   LOPEZ,   para   resolver   si  es  procedente  su  admisión.   

HECHOS Y ACTUACIÓN  PROCESAL  

          JOSE  WILSON  SALAZAR  LOPEZ,  quien  se  desempeñó  como técnico  judicial  en  la  Dirección  Regional  de Fiscalías de Cali, fue capturado por  agentes  del  Cuerpo Técnico de Investigaciones el 7 de junio de 1996, después  de  recibir  del  ex  fiscal  regional  CARLOS  ABEL  COY  PINEDA un paquete que  supuestamente  contenía  la  suma  de  cuarenta  millones de pesos, en dinero y  títulos  valores,  cantidad  a  la  que  se  redujo  el  inicial pedido de cien  millones  de  pesos  que  aquél  le hiciera a éste para no revelar la conducta  asumida  por  el  exfuncionario  en  algunas  actuaciones  que  estuvieron  a su  cargo.   

          La  captura  en flagrancia fue posible porque desde el 30 de mayo el  doctor  COY  PINEDA,  quien  para  la  fecha  de  los  hechos  se  encontraba en  detención  domiciliaria,  había  puesto  en conocimiento del Director Regional  del  C.T.I. lo que sucedía y organizaron cómo habría de producirse la entrega  del dinero.   

          En  junio  8  de  1996,  diligencias  y  retenido  fueron  dejados a  disposición  de  la fiscalía regional que de inmediato escuchó en indagatoria  a  SALAZAR LOPEZ y le dictó medida de aseguramiento de detención preventiva el  siguiente  día 14 por el delito de extorsión en la modalidad de tentativa (fl.  88 C # 1).   

          Clausurada  la investigación el 2 de octubre de 1996 (fl. 187 ib.),  el  15  de noviembre del mismo año se formuló en contra de SALAZAR resolución  de  acusación  (fl. 212), decisión que apelada por la defensora de éste y por  la  representante del Ministerio Público, fue confirmada por un fiscal delegado  ante el Tribunal Nacional el 4 de agosto de 1997 (fl. 302).   

          El  28  de  agosto  de 1998 un Juez Regional de Cali, al concluir la  etapa  del  juicio,  condenó  a JOSE WILSON SALAZAR LOPEZ  a la pena de 40  meses  de  prisión  por  el  delito de extorsión en la modalidad de tentativa,  así  como  a  la  interdicción  de derechos y funciones públicas por el mismo  término  y  al  pago de la cantidad equivalente a 50 gramos de oro por concepto  de  perjuicios morales causados al ofendido (fl. 277 C # 2), sentencia que en su  integridad  fue  confirmada  por el Tribunal Nacional en providencia de enero 25  de  1998  (fl.  2 C # 3), al desatar el recurso de apelación interpuesto por el  defensor del procesado y el agente del Ministerio Público.   

LA DEMANDA  

          Con  fundamento  en  la causal primera del artículo 220 del Código  de   Procedimiento  Penal,  el  defensor  del  procesado  presentó  demanda  de  casación  “por considerar la sentencia objeto del recurso como violatoria del  art.  335  modificado  por  la ley 40 de 1993 art. 32”, porque la conducta del  extorsionador  es  constreñir  a  otro  a hacer, tolerar u omitir alguna cosa y  debe  existir  propósito  de  obtener  provecho  ilícito  para  sí  o para un  tercero.  Agrega  que  la  imputación debe ser material y subjetiva. La primera  obedece  a  la  prueba plena de que quien cometió el hecho fue el sindicado; la  segunda, que el actuar de éste fue “dudoso y doloroso” (sic).   

          Afirma  que  su  defendido  “no obligó al denunciante para que se  derive  de allí una conducta extorsiva ya que no hay prueba que sustente o deje  en  claro  que  medio  (sic) coacción física o moral, lo que en conclusión se  traduce  en  que no hubo constreñimiento y si no existió este no hay tipicidad  extorsiva”.  Solicita,  en  consecuencia, se case la sentencia y se absuelva a  su representado.   

  CONSIDERACIONES   

          La  Sala  rechazará  in límine la demanda y declarará desierta la  casación, por las siguientes razones:   

          1.   Uno  de  los  requisitos  que  debe  cumplir  toda  demanda  de  casación,   al  tenor  del  numeral  3º  del  artículo  225  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  es  el  de  contener “la enunciación de la causal y la  formulación  del cargo indicando en forma clara y precisa sus fundamentos y las  normas  que  el demandante estime infringidas”, plural exigencia que le impone  al   impugnante   la  obligación  no  sólo  de  seleccionar  adecuadamente  la  perspectiva  desde la cual enfocará la censura de la sentencia sino también el  error  o  errores  trascendentes cometidos por el fallador y la demostración de  la  incidencia de éstos en el sentido de la decisión, así como la indicación  de las disposiciones que se reputan quebrantadas.   

          2.   Escoger   la   causal   implica   especificar,  de  las  varias  posibilidades  que  eventualmente  encuentren  acomodo  en la genérica fórmula  legal,  cuál  es  la  alternativa que se adecua con mayor exactitud al reproche  que  se le ha de formular al fallo. No basta, en consecuencia, afirmar que éste  es  violatorio  de  una  norma  de  derecho  sustancial  (num.  1º del art. 220  C.P.P.),  sino  que  es indispensable concretar si el desconocimiento se produce  de manera directa o indirecta.   

          Cuando  se  alega  lo  primero,  el  demandante  debe  abstenerse de  cuestionar  la  valoración probatoria hecha por el Ad quem y centrar su censura  en  la  afirmación  y  demostración  del  error  por falta de aplicación, por  aplicación  indebida  o  por interpretación errónea en que se incurrió en la  sentencia.   

          Y  si  se  trata  de  lo  segundo,  debe  indicar y probar que “la  violación  de la norma sustancial proviene de un error de hecho o de derecho en  la  apreciación  de  determinada  prueba”,  derivado  en el primer caso de un  falso  juicio  de  existencia,  de un falso juicio de identidad o de un error de  raciocinio   y,   en   el   otro,   de   un  falso  juicio  de  legalidad  o  de  convicción.   

          3.  De  todas  formas, como en la casación el objeto de reproche lo  constituye  la  sentencia  pues  respecto  de  ella  se debe desvirtuar la doble  presunción  de  legalidad  y  acierto  con  que  arriba  a esta sede, requisito  ineludible  para  la prosperidad de la demanda, es apenas obvio que el libelista  señale  de  manera  concreta cada error que le censura al fallo y lo ubique con  claridad,  dejando  de  lado  afirmaciones  genéricas o vagas que, por la misma  razón, resultan inadmisibles e inconducentes.   

          4.  En  el  asunto que se examina ningún cuidado tuvo el demandante  para  elaborar  el escrito dirigido a la Corte, lo cual se deduce no sólo de la  deshilvanada  presentación  del  cargo  y  la falta de esmero en la redacción,  sino  especialmente  –y en  esto  radica  el motivo de rechazo- de la falta de precisión en la formulación  del  cargo que, cobijado por la causal primera según dice, se limita a expresar  que  la  sentencia  del  Tribunal  es  violatoria  del  artículo 335 (habrá de  entenderse  que  alude al 355 del Código Penal) sin señalar si el quebranto se  produce  de  manera  directa  o indirecta. Y si, forzando la interpretación del  libelo,  se admitiera –sólo  porque  en él se sostiene que “no hay prueba que sustente o deje en claro que  medio  (sic)  coacción  física o moral”- que se refiere al cuerpo segundo de  la  causal  primera  de  casación, tampoco se podría avanzar más en el examen  del  cargo  porque  omite  por  completo indicar qué prueba dejó de valorar el  Tribunal  o  apreció  falsamente  o  tergiversó  o  lo  condujo a efectuar una  errónea  inferencia  fáctica.  Más aun: no señala ningún error. Simplemente  se  duele  de  que  su verdad hubiese sido desechada, de que ni el fiscal ni los  jueces  de  primera y segunda instancias tuvieran en cuenta sus exposiciones. En  realidad,   tampoco   le   reprochó   nada   específico   al  fallo  que  dice  cuestionar.   

          En  estas  condiciones, se reitera, la demanda debe ser rechazada in  límine.   

                En mérito de lo expuesto,  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

         

RESUELVE  

                      Rechazar in  límine  la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de JOSE WILSON  SALAZAR    LOPEZ.    En   consecuencia,   se   declara   desierto   el   recurso  interpuesto.   

                Contra esta providencia no  procede recurso alguno.   

          Cópiese     y  cúmplase   

CARLOS  EDUARDO  MEJÍA  ESCOBAR   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CORDOBA     POVEDA                               

CARLOS  AUGUSTO  GÁLVEZ ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                          ÁLVARO   ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                                                     

NILSON    PINILLA   PINILLA                                                        MAURO  SOLARTE  PORTILLA                                             

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

    

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