16130mar1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 16130  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

         MAGISTRADO PONENTE:   

Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE  

            Aprobado: Acta No. 32.   

Santafé  de Bogotá, D.C., tres (3) de marzo  de dos mil (2.000).   

VISTOS:  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad de  la  demanda  formulada  por  la defensora de LUIS VIRGILIO VALENCIA SANCHEZ para  sustentar   el   recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  contra  la  sentencia  proferida,  en  marzo  18 del año en curso, por el Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de Cali confirmando la que dictara el Juzgado 9º Penal  del  Circuito  de  la  misma ciudad el 18 de diciembre de 1.998, por medio de la  cual,  entre otras determinaciones, condenó al enjuiciado VALENCIA SANCHEZ a la  pena  principal  de  2  años  de  prisión,  multa  por  valor  de  $1.000,oo y  suspensión  de  su  licencia de conducción por término de un año al hallarlo  responsable de la comisión del delito de homicidio culposo.   

ANTECEDENTES:  

1.  Por  razón de la muerte del señor Arlex  Trujillano,  ocurrida  el día 20 de marzo de 1.992 en la ciudad de Cali cuando,  en  horas  de  la noche, conduciendo su motocicleta, colisionó con un automotor  de   servicio  público  que,  pilotado  por  LUIS  VIRGILIO  VALENCIA  SANCHEZ,  pretendía   hacer   un  cruce  a  la  izquierda,  se  adelantó  la  respectiva  investigación  que  concluyó con resolución calificatoria de septiembre 10 de  1.996   acusando   al   conductor   del   bus   por   el  punible  de  homicidio  culposo.   

2.  Correspondiendo  la subsiguiente etapa al  Juzgado  9º  Penal del Circuito de Cali, dictó éste fallo en los términos ya  mencionados  que, al ser apelado por la defensa, recibió integral confirmación  por  parte  del  Tribunal Superior de ese Distrito Judicial, intentándose ahora  en su contra el recurso de casación.   

LA DEMANDA:  

Al  amparo de la causal primera de casación,  que   la   demandante   enuncia  como  “violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por la existencia de  errores  in  iudicando  (de hecho) originados en varias omisiones, al no valorar  los  medios  de  convicción oportuna y legalmente aportados al proceso (errores  por   falsos   juicios  de  existencia)”  acusa  la  sentencia  por  haber  incurrido  en  vicios  de  hecho  “como  son la apreciación  de    la    prueba    testimonial    de    manera    tergiversada   …  y  desestimación  de  otras  pruebas  testimoniales        en        perjuicio        del        procesado”.   

Sin  advertir  tan grave contradicción, pasa  luego,  sin  precisar cuál fue el error del fallador, a analizar el croquis del  accidente  así  como  el testimonio de quien lo elaboró, para concluir, según  su  subjetiva  apreciación,  que  éstos  se  constituyen en prueba relevante a  favor  del  procesado  máxime  que  proviene de persona idónea en la materia y  así  inferir  que,  al transitar la víctima a exceso de velocidad y sin luces,  el accidente tuvo por causa su propia imprudencia.   

Se  refiere seguidamente a los testimonios de  Fabiola  del Socorro Arboleda y su hija Claudia Jackeline Alvarado para criticar  el  análisis  del juzgador respecto de aquella toda vez que, dice, “le  ha restado toda credibilidad por el  hecho  de  que  en  un comienzo dijo no conocer al conductor del bus”,  lo cual, en su concepto “no  es causal justificada para dejar de  apreciar    una   declaración,   o   restarle   toda   credibilidad”,  por eso, además de que “del   análisis   minucioso   de   la  sentencia,  se  puede  advertir  cuáles  son  los  fundamentos que le sirven de  soporte  y  cuáles  de  tales  medios  deben  ser  desechados  por  los  vicios  interpretativos  en  que  se  incurrió  por  parte  del juzgador al apreciarlos  indebidamente”,  expresa  alegar un falso juicio de existencia.   

Se dedica finalmente a transcribir algunas de  las  consideraciones hechas en el fallo respecto a los sucesos para enfrentarlas  a  sus  propias  deducciones  y  con  base  en  éstas señalar que “se  tomaron  en cuenta las versiones de  testigos  que  entraron  en  contradicciones,  desvalorando  los  testimonios de  otras”,  haciendo lo mismo  en  relación  con  las  declaraciones  de  Julio Orlando Ayala y Carlos Alberto  Marmolejo     sobre     las     cuales    estima    su    relato    “obedeció  a  un  afán de favorecer al  motociclista  en  perjuicio  del  conductor  del  bus,  sin  saber qué los pudo  motivar   y   sus   testimonios   no  han  debido  ser  considerados”.   

En  fin,  se  duele  la recurrente, de que el  fallo  se  hubiere  basado en pruebas que de ninguna manera dan a conocer que la  moto   llevara   luces   y   a   cambio,   se   le   haya  restado  “valor  a  las declaraciones del guarda,  de  la  señora  Fabiola  y  su hija, desfavoreciendo con ello los intereses del  procesado”,  pero  ni aún  así  logra  identificar  la  clase  de  vicio  que  invoca  pues  concluye  que  “jurisprudencialmente se ha  dicho  que  cuando  el  juez omite considerar unas pruebas legal y oportunamente  aportadas    incurre    en    un    falso   juicio   de   existencia”.   

CONSIDERACIONES:  

1.  Por virtud del principio de limitación y  como  requerimiento  formal  el artículo 225 del Código de Procedimiento Penal  exige    que    en   la   demanda   de   casación   se   exprese   “la  causal  que se aduzca para pedir la  revocación  del  fallo,  indicando  en forma clara y precisa los fundamentos de  ella  y  citando  las  normas  que  el recurrente estime infringidas”,  lo  cual  le  impone  al recurrente,  dentro  de  la técnica propia de la extraordinaria impugnación, la obligación  de  señalar  la  vía  de  ataque,  así  como  el  sentido  de  la violación,  demostrando  dentro  de  los  postulados  anejos  a cada motivo, que el fallador  incurrió  en  un  error  trascendente  de  actividad  o  de  proceder  tal  que  desvirtúe  las  presunciones  de  acierto  y  legalidad  de  que  se  encuentra  investida la sentencia.   

En  ese orden, inadmisibles resultan aquellos  libelos   en  que,  situando  aparentemente  sus  enunciados  en  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  o en alguno de las diferentes categorías de  error,  en  sus  expresiones de falso juicio de existencia y de identidad (error  de  hecho)  o  falso juicio de legalidad y de convicción (error de derecho), se  manifieste  la  actitud  del  impugnante  en  exhibir  subjetivas  apreciaciones  opuestas  a  las  que de manera razonada y libre expuso el juzgador en relación  con  los diferentes medios de convicción aportados al proceso, sin acreditar la  constitución de alguno de los precitados yerros.   

Similar  planteamiento  de inadmisibilidad se  presenta   cuando   aduciéndose  la  misma  senda  de  violación  se  acude  a  entremezclar  elementos  propios  de  una u otra modalidad de error, pues en tal  caso  la  imprecisión  y  ambigüedad  de  las  pretensiones  impide a la Corte  desentrañar  el  sentido  de  la  pretensión,  sin  que le sea posible, por el  carácter  rogado  del  recurso  y por la limitación a la oficiosidad, corregir  los planteamientos o develar su verdadero propósito.   

2.  La  demanda  objeto  de examen, carece en  efecto  de esas condiciones que harían viable su admisión pues, a pesar de que  se  aviene  a  algunas  de  las  exigencias  formales, como que identifica a los  sujetos  procesales  y  la  sentencia  impugnada,  sintetiza  los  hechos  y  la  actuación  procesal,  la  enunciación de los cargos y su desarrollo, así como  su  trascendencia se manifiestan confusas, incoherentes, y contradictorias si no  ausentes.   

Así,  aunque la demandante señala la causal  aducida,  violación  indirecta de la ley sustancial, y advierte la concurrencia  de  errores  de  hecho  por  falsos  juicios de existencia, siendo ese el único  cargo  que  plantea,  lo  cierto  es  que  el  desarrollo del mismo se evidencia  caótico,  desordenado  y vulnerador del principio lógico de no contradicción,  pues  no  obstante  aquella  claridad  pasa  luego  a  afirmar  que  el juzgador  tergiversó  las  pruebas,  con  lo  cual  hace un traslado inmotivado de aquél  falso  juicio  al  de identidad, y aún así, antes que demostrar de qué manera  fue  que  el sentenciador distorsionó determinada prueba lo que hace es exponer  su  personal  criterio  frente  al análisis que en ese mismo ámbito realiza de  los  instrumentos de persuasión, pero sin confrontar el juicio del fallador con  el  contenido  probatorio, olvidando que la casación no es el campo propicio en  que  puedan  plantearse  los  diferentes criterios de evaluación puesto que esa  etapa propia de las instancias ya feneció.   

Ahora bien, aunque cuestiona la postura que en  la  sentencia  impugnada  se asumió ante ciertos testimonios como el de Fabiola  Arboleda  y  su hija, no demuestra si en ese proceso el juez incurrió en algún  error  que  violare  las normas de la crítica racional, con el agravante de que  considera  falso  juicio  de  existencia al hecho de que, si bien el juzgador la  apreció,  le  restó  toda  credibilidad, pues en estas condiciones la tesis se  evidencia  contradictoria  al  invocar  un  yerro  en la existencia material del  medio  de convicción pero argumentar, dando por sentado lo contrario, que el ad  quem,  a  pesar  de  tenerla  en  cuenta, no lo hizo de modo que favoreciera los  intereses de la defensa y su protegido.   

En  otros términos, la simple pretensión de  que  se  acojan  las pruebas que favorecen al procesado y se desestimen aquellas  que  lo  incriminan  no  pasa de ser una mera postura subjetiva, improcedente en  sede  de  casación,  si no se demuestra que en la valoración de éstas el juez  incurrió  en  alguno  de los referidos yerros, a todo lo cual ha de acreditarse  su  trascendencia  demostrando  que de no haber ellos ocurrido otra habría sido  la decisión.   

En  este  asunto,  la  demandante  plantea un  supuesto  error  que  radica  en haberse dado por demostrado que el motociclista  sí  llevaba  luces,  pero  su discurso llegando sólo hasta allí, no avanza en  demostrar  de  qué manera la comprobación contraria habría producido un fallo  diferente  al  impugnado,  pues  en  parte  alguna  de  la  demanda  se hace una  evaluación  de  todo  el conjunto probatorio que resquebraje aquellos medios en  que el sentenciador sustentó su decisión de condena.   

Por tanto, como en las anteriores condiciones  la  demanda  presentada por la defensora de Valencia Sánchez, para sustentar el  recurso  de  casación,  deviene  carente  de  las  exigencias  previstas  en el  artículo  225 del Código de Procedimiento Penal, no otra decisión corresponde  a  la  Sala  que  la  de  disponer  su  rechazo y, consecuentemente, declarar la  deserción de la extraordinaria impugnación.   

Por lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,  SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

1. RECHAZAR IN LIMINE las demanda de casación  presentada   por   la   defensora   del   procesado   LUIS   VIRGILIO   VALENCIA  SANCHEZ.   

2.  Por  consiguiente,  DECLARAR  DESIERTO el  recurso  extraordinario  interpuesto  ante  el  Tribunal  Superior  del Distrito  Judicial de Cali.   

No  procede  contra  esta  decisión  recurso  alguno.    

Cópiese, devuélvase al Tribunal de origen y  cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

No hay firma  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE          E.          CORDOBA  POVEDA        

CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   JORGE  A. GOMEZ  GALLEGO              

MARIO            MANTILLA  NOUGUES             CARLOS      E.      MEJIA  ESCOBAR              

ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON     NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

secretaria    

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