16094dic

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16094  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 213.  

          Bogotá, D. C., diciembre diecinueve de dos mil.   

VISTOS  

          El  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  por  medio de sentencia de  segundo  grado  fechada  el  8  de  febrero  de  1999,  condenó a WILMAR JAIMES  FLÓREZ,  como  responsable  del  delito  de  homicidio  agravado cometido en la  persona de HILDA LUZ CONTRERAS DELGADO.   

          En  relación  con  el  mencionado  fallo,  el  defensor  propuso la  casación   y,  de  acuerdo  con  los  artículos  220  y  225  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la  Corte analizará las condiciones formales mínimas de  su procedencia.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          En  la  ciudad de Barrancabermeja, departamento de Santander, siendo  aproximadamente  a  la  una  de la tarde del día 19 de octubre de 1994, la dama  HILDA  LUZ CONTRERAS DELGADO recibió varios impactos de arma de fuego cuando se  hallaba   al   interior   de   la   escuela   del   barrio  “La  Esperanza”,  establecimiento  en  el  cual  se desempeñaba como celadora, acto en el cual la  humilde    trabajadora    sufrió   graves   heridas   que   acabaron   con   su  existencia.   La agresión se imputó a WILMAR JAIMES FLÓREZ, conocido con  el  cognomento  de  “Caraballo”,  quien  iba  acompañado  de  otros dos (2)  sujetos, uno de ellos apodado “Chongo”.   

          Iniciada  la  investigación por la Fiscalía y oído en indagatoria  el  imputado,  la  instructora  ordenó  su  detención preventiva, por medio de  resolución fechada el 25 de febrero de 1998 (fs. 129).   

          Según  lo  dispuesto  en la providencia del 14 de junio de 1998, la  Fiscalía  acusó  al  procesado  WILMAR JAIMES FLÓREZ como autor del delito de  homicidio  agravado,  pero  a  la vez ordenó compulsar copias para investigar a  otros presuntos partícipes en el hecho (fs. 266).   

          Asignado  el  conocimiento  para  el juicio al Juzgado Segundo Penal  del  Circuito  de  Barrancabermeja, el despacho dictó sentencia de primer grado  el  29  de  octubre  de 1998, por medio de la cual condenó al acusado a la pena  principal  de  cuarenta  (40)  años de prisión (fs. 342).  Este fallo fue  confirmado por el del Tribunal de Bucaramanga.   

LA DEMANDA  

          El  actor  invoca  la  causal  primera de casación, cuerpo segundo,  prevista  en  el  artículo 220 del Código de Procedimiento Penal, debido a que  el  fallo  supuestamente  incurrió  en  error  de  hecho  por  falso  juicio de  existencia y también por falso juicio de identidad.   

          Explica  el  falso  juicio  de  existencia  en  el sentido de que el  Tribunal  omitió  los  testimonios  de  MANUEL  DIONISIO  MERCADO, CÉSAR JULIO  REINA,  TOMASA  RUIZ  SUÁREZ,  ROSALBA  FLÓREZ  RUIZ  y  LUIS HERNANDO LAMPREA  CONTRERAS,  quienes  con  énfasis  manifiestan  que  para el día y hora de los  hechos,  el imputado WILMAR JAIMES FLÓREZ se hallaba un poco enfermo y recluido  en  su  residencia.   Agrega  que el menor LAMPREA CONTRERAS desmiente a su  abuelo  HÉCTOR  CHAPARRO  y  también  a  la  testigo  ANA  BERTILDA DELGADO DE  CONTRERAS,  en  cuanto  a  que  el primero no pudo percibir los hechos porque se  encontraba  en el baño, y la segunda llegó al sitio cuando ya iban a trasladar  a la víctima en estado agónico.   

          Basta  leer  el  texto  de  las  sentencias,  agrega,  para  ver  de  comprobar que no se les consideró como elemento probatorio.   

          En  relación  con  el falso juicio de identidad, aduce que el hecho  de  que el procesado hubiese sido un rebelde, fue considerado como un indicio de  capacidad  para  delinquir,  pero  no se tuvieron en cuenta la indagatoria y los  testimonios   que   demostraban   la   ausencia  de  aquél  del  lugar  de  los  hechos.   

          Argumenta  que  de  las mencionadas declaraciones sólo se ha tomado  una    parte   –omisión  parcial-,   lo   cual   considera   una   manera   de  desfigurar  su  contenido  objetivo.   

          Estima  trascendentes los yerros en la medida en que, si se hubieran  tomado  los  testimonios en su integridad, atendidas las coincidencias entre los  mismos  sobre  la  ocurrencia de los hechos, en lugar de hacer elucubraciones en  relación   con   la   posible   amistad,   el   resultado   hubiera   sido   la  absolución.   

EVALUACIÓN FORMAL  

          Sustentado   en   una   supuesta  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  dentro  de un mismo cargo y en relación con las mismas pruebas, el  demandante  aduce errores de hecho por falso juicio de existencia y falso juicio  de  identidad.   La  primera  clase  de  yerro,  ha dicho reiteradamente la  jurisprudencia,  se  configura  por  una  falta de consideración absoluta de la  prueba,  si  es  que  ella materialmente obra en el proceso, o por la invención  total  de  la  misma,  cuando  realmente  no  se  cuenta con la misma dentro del  expediente;  la  segunda  modalidad, en cambio, presupone que sí se ha evaluado  el  medio  de  convicción,  sólo  que  su  contenido  ha  sido tergiversado al  intensificarlo o recortarlo arbitrariamente.   

          Pues  bien,  en  relación  con  los  aludidos  testimonios  y  para  justificar  el  falso juicio de existencia,  el  censor  adujo  que  bastaba  leer  el texto de las sentencias  “para  comprobar  que  no  se  les  consideró  como  elemento     probatorio     para    el    sentido    del    fallo”.    Sin  embargo,  a  la  hora  de  tratar  de  argumentar  el  falso  juicio de identidad, y  sobre  las  mismas  pruebas  “que  demostraban la no  presencia  de  WILMAR  EN  EL  LUGAR  DE LOS HECHOS”,  sólo  expone  que  el  fallo  “deja  de  lado estos  aspectos  de  pruebas  legalmente  recaudadas que controvierten abiertamente las  declaraciones  de  los padres de la víctima sacando de calle el dicho del menor  LAMPREA  CONTRERAS,  lo  que  significa  alterar  el contenido de estas pruebas,  tomar   una   parte  de  las  mismas  –la  omisión  parcial-  desfigurando  su  contenido entre lo que las  pruebas  objetivamente  revelan  y  la  conclusión que el juzgado y el Tribunal  obtuvo  de  ellas,  la  que  resulta  distorsionada,  pues no tiene en cuenta la  injurada   de   WILMAR   JAIMES  FLÓREZ,  y  el  verdadero  sentido  de  las  testimoniantes  tantas  veces  citadas”  (fs.  33.  Los resaltos pertenecen al  texto original).   

          El   contrasentido  es  manifiesto:   primero  arguye  que  los  testimonios  de  descargo  fueron  absolutamente ignorados, pero después admite  que  hubo en el fallo una consideración parcial de los mismos, lo cual equivale  a  una distorsión.  El segundo juicio de valor lógicamente destruiría el  primero,  pero  la Corte no puede saber, a partir del texto de la demanda, cuál  sería en realidad la modalidad de error de hecho ocurrida.   

          Claro  que  al  hablar  del falso juicio de  identidad también se trae a colación la indagatoria,  pero   falta  tal  claridad  que  no  es  fácil  establecer  si  la  misma  fue  pretermitida o sólo alterada en sus contenidos.   

          Por   otra  parte,  el  memorial  ni  siquiera  precisa  las  normas  sustanciales  violadas,  pues escasamente se refiere al artículo 25 del Código  Penal,  pero ni siquiera explica el concepto y sentido de la violación.  Y  si  lo que pretendía era la absolución, cuál la razón para que no se hubiera  referido  a  los artículos 323 y 324 del Código Penal como normas sustanciales  transgredidas, así como tampoco al sentido de la conculcación.   

          Es  ostensible  la  falta de requisitos mínimos en la presentación  de la demanda, razón por la cual se rechazará.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

          No admitir la demanda de casación examinada.   

          Cópiese, cúmplase y devuélvase.   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                         FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL   

JORGE       ENRIQUE       CÓRDOBA  POVEDA            CARLOS    A.    GALVEZ  ARGOTE           

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                                               NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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