17027jul

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 17027  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente  

Dr. JORGE  E. CÓRDOBA POVEDA  

Aprobado acta N° 117  

(07-11-2000)  

Santafé de Bogotá, D.C., diecisiete (17) de  julio de dos mil (2000).   

         V I S T O S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  JORGE ANIBAL LEÓN VERGARA.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.-  El Juzgado Sexto Penal del Circuito  de  Pereira  (Risaralda),  como fallador de segundo grado, sintetizó los hechos  así:   

“Ocurrieron  el  día  primero  (1°)  de  diciembre  de  mil novecientos noventa y cuatro (1994), a eso de las tres (3) de  la  tarde  aproximadamente,  en  el kilómetro cuatro (4) de la vía que de esta  ciudad  conduce  a  Armenia,  a unos 50 metros más de la entrada a ‘Potro         Rojo’, cuando el señor Jorge Anibal León  Vergara,  quien  se  desplazaba  desde  la  ciudad  hasta  la  vereda El Manzano  conduciendo  el  vehículo bus de placas VLO- 821 afiliado a Líneas Pereiranas,  adelantó  a  dos  motociclistas  que  iban  por la misma vía pero abruptamente  ingresó  nuevamente  al  carril  derecho,  por lo cual el señor Bayron Alberto  Sánchez  Correa,  quien  conducía  la motocicleta de marca PIAGGIO, RSX-30, se  vio  muy  cerca  del  bus  y  para  tratar  de  evitar  la  colisión  frenó su  motocicleta,  la  cual  de todas maneras fue a parar con su humanidad debajo del  bus  contra  el  tren trasero del vehículo y como consecuencia de ello, sufrió  lesiones   de   consideración  que  le  ocasionaron  50  días  de  incapacidad  definitiva,  con secuelas como la perturbación funcional permanente del órgano  de la olfación”.   

2.-  El Juzgado Segundo Penal Municipal  de  Pereira, mediante sentencia del 17 de junio de 1998, condenó a Jorge Anibal  León  Vergara, a las penas principales de 6 meses de prisión, multa de $15.000  y  la  suspensión  en  el  ejercicio de la ocupación de conductor por el mismo  lapso  de  la  sanción  privativa  de  la  libertad,  como  autor del delito de  lesiones  personales  culposas, así como al pago de los perjuicios materiales y  morales causados a la víctima.   

Apelado el fallo por el defensor, el Juzgado  Sexto  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad,  el  3 de agosto de 1998, lo  confirmó en su integridad.   

Contra la anterior decisión el mismo sujeto  procesal  interpuso  el  recurso  discrecional  de   casación, el cual fue  concedido  por  la  Sala,  el  30  de  septiembre de 1999, por cuanto se estimó  importante  unificar  criterios frente al tema de la compensación de culpas, en  lo  que  atañe  a  la  conceptualización  de  las  normas  de  derecho privado  referentes  a  la  indemnización  de  perjuicios y su aplicación en el proceso  penal.   

Dentro de los términos legales se presentó  la  respectiva  demanda  de  casación, por lo que se procede a su calificación  formal.   

         LA DEMANDA DE CASACIÓN   

El  libelista  luego  de  identificar a los  sujetos  procesales  y la sentencia impugnada y de sintetizar los hechos materia  de  juzgamiento  y  la  actuación  procesal,  enuncia un capítulo que denomina  “TEMA   JURÍDICO   OBJETO   DE   ESTUDIO  POR  LA  CORTE”,  en  el  que reitera cuál fue la finalidad  que lo llevó a solicitar la casación discrecional.   

Luego esboza su concepto sobre la figura de  la  compensación de culpas en materia civil y penal y hace un recuento sobre la  manera  como  ha  sido tratada por la doctrina en el Departamento de Risaralda y  por la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia.   

A   continuación señala que comparte  el  pronunciamiento  de  la  Sala  de Casación Penal al concederle la casación  discrecional,   pues   sobre  ese  instituto  solo  ha  habido  pronunciamientos  tangenciales,  afirmación  que  respalda  con  la  transcripción de apartes de  varios fallos de esta Corporación.   

Seguidamente  sostiene  que la víctima, al  momento  de  la colisión, no portaba casco protector, el que le habría evitado  la  grave  lesión que padeció y el “juez de primera instancia hubiera fijada  la  cuantía del perjuicio moral en mucho menor valor y no en la desproporcional  cantidad del equivalente a 800 gramos oro”.   

Finaliza, argumentando que es necesario que  la  Corte  case  el  fallo  y  siente los principios o parámetros “que han de  guiar  a  los abogados litigantes para solicitar un recta y justa aplicación de  justicia      en      materia      de     tasación     o     regulación     de  perjuicios….”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  demanda  de  casación presentada por el  defensor  del sentenciado, no reúne los requisitos de claridad y precisión que  estatuye  el  artículo  225  del Código de Procedimiento Penal señala para su  admisión.   

En  efecto,  se  advierte  que  el  actor se  limitó  a  identificar  a  los  sujetos procesales y la sentencia impugnada y a  sintetizar  los hechos materia de juzgamiento y la actuación procesal, pero sin  enunciar  ninguna  causal  de  casación  ni  formular  ningún  cargo contra la  sentencia,  esto es,  sin dar cumplimiento, ni en mínima parte, al numeral  3° de la norma citada.   

La  Sala se permite observarle al impugnante  que  no  por  tratarse de la casación por la vía excepcional, la demanda queda  excluida  de  los requisitos formales enumerados en el precepto mencionado, sino  que,  por  el  contrario,  además  de  esos  presupuestos  tiene uno adicional,  consistente  en  que  debe  apuntar  al  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la  garantía de los derechos fundamentales.   

Es  más, cuando la demanda tiene por objeto  únicamente  lo  referente  a  la  indemnización de perjuicios decretados en la  sentencia  condenatoria,  como  en  este  caso,  deberá tener como sustento las  causales  y  la  cuantía  establecidas  en  las normas que regulan la casación  civil,   al  tenor  de  lo  dispuesto  por  el  artículo  221  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

En conclusión, bien se trate de la casación  por  la  vía  común,  ora  de  la  discrecional,  la  demanda  no  es de libre  formulación,  sino  que debe ser un escrito lógico y sistemático que denuncia  los  vicios  de  juicio  o  de  procedimientos  cometidos  por  el fallador, con  sujeción  a  los  motivos  expresa  y  taxativamente señalados por la ley, los  demuestra    dialécticamente   y   evidencia   su   trascendencia   frente   al  fallo.   

Estas  exigencias no fueron cumplidas por el  censor  y  como  a  la  Corte,  en virtud del principio de limitación, le está  vedado  complementar  el  libelo o remediar sus desatinos, se impone su rechazo,  conforme  a  lo  preceptuado  por  el artículo 226 del Código de Procedimiento  Penal.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

RECHAZAR IN LIMINE  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado JORGE    ANIBAL   LEÓN   VERGARA.   En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso   (art.   197   del   C.   de   P.P.).   Devuélvase   al   Tribunal  de  origen.   

Comuníquese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

No hay firma  

FERNANDO   ARBOLEDA  RIPOLL                                            JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE                             JORGE    ANIBAL    GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                                          CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN                              NILSON    E.    PINILLA  PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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