16024dic

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16024  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 213.  

          Bogotá, D. C., diciembre diecinueve de dos mil.   

VISTOS  

          En  relación  con  la  sentencia  anticipada  de  segunda instancia  fechada  el  29 de enero de 1999, proferida por el Tribunal Superior de Bogotá,  han   interpuesto  casación  el  procesado  GUILLERMO  TORRES  GONZÁLEZ  y  su  defensor,  pues  aquél fue condenado finalmente a la pena principal de 41 meses  y  10  días  de  prisión,  como  coautor  de un concurso de hechos punibles de  CONCIERTO PARA DELINQUIR y ESTAFA AGRAVADA.   

          De  conformidad  con  los  artículos  220  y  225  del  Código  de  Procedimiento   Penal,  la  Corte  examinará  los  requisitos  formales  de  la  respectiva demanda.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          De  acuerdo  con  la  sentencia  impugnada, desde el mes de mayo del  año  de  1996  varios empleados del Banco de Colombia, entre los que se cuentan  CARLOS  ARTURO  AGUIRRE  MARTÍNEZ y JAVIER ALBERTO PINZÓN PÁEZ, en asocio del  ciudadano  y  tarjeta-habiente GUILLERMO TORRES GONZÁLEZ, planearon defraudar a  la  institución  bancaria, efecto para el cual comenzaron a manipular los pagos  de  las facturaciones que se hacían a las tarjetas de crédito expedidas por la  misma  entidad  a los tres mencionados individuos y también a ENRIQUE ALEXANDER  MEJÍA  RESTREPO y MIGUEL ANTONIO CARO ZULUAGA, con la aclaración de que TORRES  GONZÁLEZ  además poseía y usaba otras tarjetas de crédito correspondientes a  la   Caja   Agraria,   Caja   Social  de  Ahorros,  Banco  Popular  y  Banco  de  Bogotá.   Los pagos se hacían por medio de cheques de distintas entidades  bancarias,  que  a  la  postre  resultaban  de  cuenta cancelada o saldada o sin  fondos,  pero  como  los  desleales empleados no devolvían los títulos valores  sino  que los ocultaban o destruían, nunca hubo reversión del pago ya imputado  y,  por  ende,  se aumentaba el cupo disponible en los respectivos documentos de  crédito.   

          Por       el      reseñado      modus  operandi, TORRES GONZÁLEZ se apropió de la suma de $  70.700.000.oo,  mientras que PINZÓN PÁEZ debió responder por el apoderamiento  de $ 6.300.000.oo.   

          Debidamente  vinculados  al  proceso,  TORRES  GONZÁLEZ  y  PINZÓN  PÁEZ,  entre  otros,  la  Fiscalía  los afectó con medida de aseguramiento de  detención  preventiva, según resolución del 19 de octubre de 1997, adicionada  el  23 de enero de 1998.  A partir de esta determinación, los dos acusados  que  se  mencionan  solicitaron  sentencia  anticipada  y,  en  relación con el  primero,  se  le  formularon cargos el 29 de abril del mismo año, como autor de  un  concurso  homogéneo,  heterogéneo  y sucesivo de delitos de CONCIERTO PARA  DELINQUIR y ESTAFA (C. O. 3, fs. 187).   

          El   Juzgado  Veintisiete  Penal  del  Circuito  de  Bogotá  dictó  sentencia  anticipada  el  11  de  junio de 1998, por medio de la cual impuso al  acusado  TORRES  GONZÁLEZ  la pena principal de cuarenta y un (41) meses y diez  (10)  días  de  prisión  y  multa  por  valor  de  veinticinco  mil  pesos  ($  25.000.oo).   Esta decisión fue confirmada por el Tribunal en el fallo que  fue impugnado en casación.   

LA DEMANDA  

          El  actor  ataca  la  sentencia  a  través  de la causal primera de  casación,  por  la  vía  de  la  violación indirecta de la ley sustancial, en  vista  de  que supuestamente se han cometido errores de hecho en la apreciación  de  las pruebas, bien por falsos juicios de existencia ora por falsos juicios de  identidad.   Aclara  que,  en virtud de los mencionados yerros, se dejó de  aplicar  el  artículo  299 del Código de Procedimiento Penal, que consagra una  rebaja de la sexta parte de pena por confesión.   

          Explica   el   censor   que   fueron  ignoradas  la  ampliación  de  indagatoria  de  CARLOS  ARTURO  AGUIRRE  MARTÍNEZ,  la  indagatoria de ENRIQUE  ALEXANDER   MEJÍA   RESTREPO  y  las  declaraciones  de  NUBIA  MARIELA  TORRES  GONZÁLEZ,  BLANCA  LILIA  ROJAS DE SÁNCHEZ y PABLO EMILIO TORRES PÉREZ.   De  igual manera, aduce que fue distorsionada la indagatoria de GUILLERMO TORRES  GONZÁLEZ y su ampliación.   

          Las   mencionadas   pruebas,   según  lo  entiende  el  impugnante,  acreditaban  diáfanamente  que  el sindicado TORRES GONZÁLEZ confesó el hecho  desde  su  primera versión y ante funcionario competente.  Así mismo, las  pruebas    pretermitidas   indicaban   que   el   procesado   fue   sometido   a  “presiones”,  amenazas  y  extorsiones  por  parte  de CARLOS ARTURO AGUIRRE  MARTÍNEZ y ENRIQUE ALEXANDER MEJÍA RESTREPO.   

VALORACIÓN FORMAL DE LA DEMANDA  

          En   principio,   de   acuerdo   con   la  transcripción  que  hizo  in  extenso  de  las pruebas  supuestamente   ignoradas   y   tergiversadas,  el  actor  parece  orientarse  a  capitalizar  el  tema  de las amenazas de muerte, extorsiones y chantajes que lo  tenían  angustiado,  como  acicate  para  haber  actuado  como  lo hizo, mas no  exterioriza  claramente  el  propósito de recabar sobre tan extraños factores,  si  era  el de alegar una causal de ausencia de responsabilidad o era una manera  de  matizar  los  hechos  para  buscar  circunstancias genéricas de atenuación  punitiva o simplemente la reducción de pena por confesión.   

          Porque   si   su   aspiración   hubiese   sido   la   de  negar  la  responsabilidad,  a través de un motivo excluyente de la culpabilidad, sin duda  incurre  en  contrasentido  porque  tal  aspecto  no  sería  impugnable  ni por  apelación  ni en casación, pues comportaría una retractación de la carga que  ya había aceptado libre y voluntariamente (C. P. P., art. 37B-4).   

          Pero  cuando el demandante señala finalmente que la mención de las  amenazas,  extorsión  o presiones no buscaban la configuración de la causal de  inculpabilidad  prevista  en  el numeral 2° del artículo 40 del Código Penal,  sino  simplemente  mostrar  una circunstancia realmente ocurrida y que rodeó el  actuar  del  procesado,  parece  que su afán es el de buscar redención de pena  por  confesión,  conforme  con  el  artículo  299 del Código de Procedimiento  Penal.   

          Sin  embargo,  como  el  Tribunal declaró que las exculpaciones del  sindicado  en  la  indagatoria  apuntaban a configurar una insuperable coacción  ajena,  como causal excluyente de la culpabilidad (así haya sido desvirtuado en  la  investigación), el censor debió demostrar la intrascendencia o equivocidad  del  alegato  y  no  lo  ha  hecho.   En otras palabras, si el ad   quem  argumentó  que  existía  una  confesión  cualificada,  el  demandante  debió  probar lo contrario o, en todo  caso,  demostrar  que  tal  calificación  no  impedía  la  rebaja  de pena por  confesión,  al  tenor  de  una  interpretación  razonable  del  artículo  299  citado.   

          Como  la  demanda  carece  de  argumentación  suficiente  y  clara,  requisito   exigido   por   las   normas   invocadas  en  la  introducción,  se  inadmitirá.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          No admitir la demanda de casación examinada.   

          Cópiese, cúmplase y devuélvase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA           

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                  JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                  CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN         NILSON PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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