15825ago

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15825  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 135  

          Santafé de Bogotá, D. C., ocho de agosto de dos mil.   

VISTOS  

          El  defensor  del  ciudadano  MILTON  PERLAZA  ORTIZ,  requerido  en  extradición  por  el  Gobierno  de  los Estados Unidos de América, solicita la  reposición  del  auto  fechado  el 27 de junio del año en curso, por medio del  cual  se negó igual recurso en relación con la providencia del 24 de noviembre  de   1999,  decisión  por  cuyo  conducto  se  habían  rechazado  las  pruebas  solicitadas por el mismo impugnante.   

          Estima  el  recurrente  que  la  Corte, en el proveído cuestionado,  mantuvo  la  decisión inicial de negar la práctica de las pruebas pedidas, mas  esta  vez  lo  hizo  con  argumentos diferentes, pues ya no se desecharon porque  ellas  fueran  improcedentes,  sino  en  razón  de  que  los medios probatorios  debían  aportarse  y  practicarse  ante  el  Gobierno  Nacional,  pues éste no  estaría  inhibido  para  informarse y documentarse antes de la decisión final,  como  corresponde  a  la  aplicación racional de la ley por cualquier autoridad  dentro de un Estado de Derecho.   

          De  esta  manera,  según  el  criterio  del impugnante, la Corte ha  aceptado  sus  razones  sobre la procedencia del material probatorio, lo cual no  sólo  constituye  un  “PUNTO  NUEVO”  en  la última decisión, sino que le  cumple  al  requisito de la congruencia que debe existir entre las partes motiva  y resolutiva de las providencias judiciales.   

          En  cuanto  al solicitado reconocimiento visual del requerido MILTON  PERLAZA  ORTIZ,  aduce  el  recurrente que la Corte ha admitido la existencia de  algunas  imprecisiones en la declaración de la agente especial JESSICA S. MASON  (que  más bien son contradicciones), lo cual significa que si perviven dudas no  puede  declararse  la  plena identidad del solicitado.  Como se trata de un  punto  nuevo,  como  atrás  lo  expuso,  también  por  ello  se  justifica  la  reposición.   

          Solicita  el  defensor,  como  consecuencia  de la reposición de la  providencia  atacada,  que  se  practiquen  todas  las pruebas solicitadas en el  memorial  inicial  (fs.  79);  o que, conforme con las mismas motivaciones de la  Corte,  el  expediente  regrese  al  Ministerio  de  Justicia y del Derecho para  recopilar  la  información  señalada  y  así  se  de estricto cumplimiento al  artículo 29 de la Constitución Política.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Sobre  el tema de la impugnación de las providencias que deciden la  reposición,   el   artículo   201   del   Código   de   Procedimiento   Penal  dispone:   

“Inimpugnabilidad.  La providencia que  decide  la  reposición  no  es  susceptible  de  recurso  alguno,  salvo  que  contenga  puntos  que no hayan  sido    decididos    en    la   anterior,  caso  en  el  cual  podrá  interponerse  recurso respecto de los  puntos  nuevos,  o  cuando  alguno  de  los  sujetos  procesales, a consecuencia de la reposición, adquiera  interés  jurídico  para  recurrir” (se ha resaltado  doblemente).   

          Entendido  que  las  providencias  judiciales  contienen como partes  escindibles  una  motivación  y   la   decisión  o  parte  resolutiva,  resulta  indudable  que  el precepto transcrito, en relación con  los  proveídos  que  resuelven  la  reposición,  excepcionalmente admite otros  recursos  respecto  de  los  puntos nuevos,    allí    mismo   definidos   como   los   que   “no   hayan   sido  decididos en la anterior”.   

          Por  ello,  la  doctrina  procesal,  tanto en lo penal como en otras  áreas  del  ordenamiento  jurídico, siempre ha declarado pacíficamente que la  novedad   de  los  puntos  resulta   de  la  contrastación  de  la  parte  resolutiva  de  las  decisiones  judiciales, no de las motivaciones.   

          Y  aunque  el argumento pudiera parecer meramente literal, lo cierto  es  que  un  principio, una regla general o una razón que sirve de fundamento a  la  decisión,  sólo  pueden vincular a las partes si han sido reflejados en la  parte    resolutiva   (ratio   decidendi),  pues,  otros  argumentos  expuestos en la motivación, de manera  circunstancial,  para  mejor  proveer  o  en  sentido  pedagógico (obiter  dicta),  no  podrían tener igual  carácter inexorable para los sujetos procesales.   

          Si   lo  nuevo  pudiera  apreciarse  a partir de las motivaciones, el proceso sería indefinido,  porque  cualquier  razón adicional del funcionario judicial en apoyo o refuerzo  a  lo  decidido  antes, si no se comparte por el sujeto procesal, daría lugar a  cadenas interminables de recursos.   

          Por  lo  demás,  de  manera  coherente  con  la idea básica de que  lo   nuevo   sólo  puede  entenderse  en  relación  con la parte decisoria de la providencia judicial, el  legislador  ha  previsto  la  adición  de  autos  y  sentencias  siempre que se  produzca  una  “omisión  sustancial en la parte resolutiva” (C. P. P., art.  211 y C. P. C., art. 311).   

          Pues  bien,  si  el tema discutido es el de la admisión y práctica  de  pruebas,  se  tiene que el impugnante no ha demostrado, porque no es posible  hacerlo,  que  en  el auto del 27 de junio se haya negado o concedido una prueba  distinta  a  las examinadas por su procedencia o improcedencia en la providencia  del 24 de noviembre de 1999.   

          Ahora  bien, la Corte ha sostenido reiteradamente que la conducencia  de  las pruebas que pueden practicarse dentro del trámite judicial, sólo tiene  como  referente el objeto del concepto que de ella se requiere, según lo regula  el  artículo  558  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  en relación con el  artículo 549 del mismo ordenamiento.   

          Por  tal  razón,  el  recurrente  distorsiona  el  contenido  de la  providencia  impugnada,  pues,  en manera alguna, se ha declarado la procedencia  de  algunas de las pruebas solicitadas en el memorial inicial, sino que respecto  de  ellas  se  ha  señalado  en la motivación que el hecho que se ha de probar  (factum  probandum)  y  la  pertinencia  misma  del  medio  probatorio  son  de  la incumbencia del Gobierno  Nacional y no de la Corte.   

          En  efecto,  la  providencia cuestionada contiene observaciones como  las siguientes:   

“Como  el  mismo recurrente lo admite, las  apreciaciones  de conducencia de la prueba expuestas en los numerales 3.1 a 3.4,  si  bien  hacen  parte de la motivación para rogar su práctica, finalmente van  dirigidas  al  Gobierno  Nacional, único órgano encargado de decidir sobre las  materias  que  tratan  de  apoyar dichos medios de convicción…” (fs. 157)   

          Y se agrega:   

“De  modo  que  si  la  mayor parte de los  aspectos  reivindicados  por  el  impugnante  están  librados  a  una  facultad  discrecional   del   Gobierno,   acorde   con   el   nivel   de  las  relaciones  internacionales  y/o  de  las conveniencias nacionales, cuya dirección y manejo  corresponden  exclusivamente a él, no podría la Corte violentar dicha potestad  mediante  la  ordenación  de  pruebas  que, bien como medio ora como resultado,  puedan  llegar  a  confundir  las competencias judiciales y administrativas bien  delimitadas   dentro  del  trámite  de  extradición,  en  congruencia  con  la  naturaleza   de   cada   uno  de  los  órganos  que  intervienen” (fs. 158 y 159).   

          En  este  orden  de  ideas,  debatir  otros  criterios que de pronto  justificarían  el  reconocimiento  visual, como el de que la agente especial no  incurrió   en   imprecisiones   sino   en   contradicciones,   sería   alargar  indefinidamente  una  discusión,  respecto  de  una  prueba  cuya  superfluidad  manifiesta,  como  presupuesto  para negarla, fue declarada desde la providencia  inicial y no en la que ahora se objeta.   

          Como  realmente la providencia cuestionada no contiene puntos nuevos  respecto  de  la  anterior,  la  reposición  interpuesta  por  el  defensor  es  notoriamente  improcedente,  conforme  con  el  artículo  201 citado, y así se  declarará en esta decisión.   

          De  igual  manera,  con el pretexto de una prueba cuya procedencia o  improcedencia   no   puede  analizar,  la  Corte  tampoco  podría  devolver  el  expediente  al  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho,  pues,  ésta última  decisión,  también  significaría  una intromisión indebida en las potestades  autónomas del Gobierno Nacional.   

          Sin   más  dilaciones,  la  Secretaría  dejará  el  expediente  a  disposición  de los sujetos procesales, por el término de cinco (5) días, con  el  fin  de  que  puedan  presentar  alegatos antes del concepto (C. P. P., art.  556).   

          En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

          Rechazar  por  improcedente  el recurso de reposición propuesto por  el  defensor  del  requerido  MILTON  PERLAZA  ORTIZ.   En consecuencia, de  manera  inmediata  regrese  el  expediente a la Secretaría para que disponga el  traslado para alegar.   

          Comuníquese y cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA           

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                              CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN              NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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