15766(16-07-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N 15766  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Aprobado Acta No. 98   

                            Magistrado Ponente:   

                                Dr.     FERNANDO    E.    ARBOLEDA  RIPOLL   

Bogotá,  D.  C., dieciséis de julio del dos  mil uno.   

Resuelve la Corte el recurso extraordinario de  casación  interpuesto  contra  la sentencia de 19 de noviembre de 1998, dictada  dentro  de  las  causas acumuladas Nos. 539 y 5173, mediante la cual el Tribunal  Superior   del   Distrito   Judicial   de  Bogotá  condenó  a  los  procesados  EDUARDS ORLANDO GONZALEZ BERNAL (a. Fritanga) y CARLOS  ARTURO   SABOGAL   ROJAS  (a.  Miaditos),  a  la  pena  principal  de  50  años de prisión, como coautores responsables de los delitos  de  homicidio  agravado,  homicidio agravado en la modalidad de tentativa, hurto  calificado  agravado, y concierto para delinquir, imputados en la causa No.5173;  y,     LUIS    RODOLFO    RAMIREZ    MARTINEZ    (a.  Muelas),  a la pena principal de 15 años de prisión,  como  autor  responsable  de  los  delitos  de  homicidio  en  la  modalidad  de  tentativa,   y   hurto  calificado  agravado,  imputados  en  la  causa  No.539.   

Hechos  y  actuación  procesal.   

Causa        No.539:   

En  la  primera  hora  del día 8 de julio de  1995,  en el barrio Vitelma de la ciudad de Bogotá, varios sujetos provistos de  armas  blancas  obligaron a Helbert Lisandro Camargo García a despojarse de una  chaqueta  que  portaba,  y luego lo apuñalaron en diferentes partes del cuerpo.  No  obstante  la  gravedad  de  las  heridas,  la  víctima logró sobrevivir, y  señalar  a Luis Rodolfo Ramírez Martínez (a. Muelas), como uno de los autores  del hecho (fls.2, 21, 78, 165, 173).   

Al   proceso   fueron  vinculados  mediante  declaración  indagatoria,  Eduards  Orlando González  Bernal  (a.  Fritanga) y Luis Rodolfo Ramírez Martínez (a. Muelas).  El  primero  negó su participación en los hechos, pero dijo que  Luis  Rodolfo aceptaba abiertamente haber mantenido esa anoche un enfrentamiento  con    Helbert    Lisandro    (fls.    48/1).    Luis  Rodolfo,  reafirmó lo dicho por su compañero, aunque  haciendo  claridad  al instructor en el sentido de que no se trató de un atraco  sino  de  una  pelea;  que los dos se encontraban solos; y, que debió actuar en  defensa  propia (fls.89/1). Ambos imputados fueron asistidos en las indagatorias  y  durante  la  investigación  por  el  abogado  doctor José Ricardo Martínez  Alfonso.    

El 30 de enero de 1997, la Fiscalía calificó  el   mérito  probatorio  del  sumario  con  resolución  de  acusación  contra  Luis     Rodolfo     Ramírez     Martínez     (a.  Muelas)  por  los delitos de homicidio en la modalidad  de   tentativa,   y   hurto   calificado  agravado;  y  con  preclusión  de  la  investigación  respecto  de  Eduards Orlando González  Bernal  (fls.189/1). Esta decisión causó formalmente  ejecutoria    el    14    de   febrero   siguiente   (fls.202   vuelto   y   204  ibídem).   

Causa        No.5173:   

En  la primer ahora del día 21 de octubre de  1995,  en el barrio Vitelma de la ciudad de Bogotá, varios sujetos provistos de  armas  blancas atacaron a Gustavo Reyes Bermúdez (ó Fernando Restrepo), y Juan  Henry  Jiménez  Guevara,  causando la muerte del primero, a quien despojaron de  sus  pertenencias,  y  graves  heridas al segundo. Como autores del hecho fueron  señalados   los  integrantes  de  la  pandilla  dirigida  por  Eduards  Orlando  González  Bernal  -a.  Fritanga-  (fls.2,  10,  20,  43, 90, 113, 152/1).    

Al   proceso   fueron  vinculados  mediante  indagatoria   Eduards  Orlando  González  Bernal  (a.  Fritanga),  Carlos  Arturo  Sabogal  Rojas  (a. Miaditos), Luis Rodolfo Ramírez  Martínez  (a.  Muelas), y Rubén Norberto Ruiz Poveda.  El  primero,  afirmó   haber lesionado a Juan Henry Jiménez Guevara en un  enfrentamiento  que  sostuvieron,  pero  no  haber  causado  la  muerte de   Gustavo  Reyes  Bermúdez. Asegura que sus compañeros nada tuvieron que ver con  el  hecho,  y que cuando se presentó el problema con Juan Henry, se encontraban  solos  (fls.55/1).  Los  restantes  indagados, por su parte, negaron  haber  intervenido  en los mismos (fls.60, 68, 71, 235/1). En este proceso ofició como  defensor  de  Eduards  Orlando  González  Bernal  (a.  Fritanga)   y   Luis   Rodolfo   Ramírez  Martínez  (a.  Muelas)  desde  sus indagatorias hasta el inicio de la audiencia pública, el  doctor José Ricardo Martínez Alfonso.   

    

El 4 de junio de 1996, la Fiscalía calificó  la  investigación  con  resolución de acusación contra los indagados, por los  delitos   de   homicidio  agravado  en  Gustavo  Reyes  Bermúdez  (ó  Fernando  Restrepo),  homicidio  agravado  en  la  modalidad  de  tentativa  en Juan Henry  Jiménez   Guevara,  hurto  calificado  agravado,  y  concierto  para  delinquir  (fls.274/1).  Apelada  esta  decisión  por  los procesados y sus defensores, la  Fiscalía  Delegada,  en  pronunciamiento de 19 de julio siguiente, la confirmó  en todas sus partes (fls.29 cuaderno de la Delegada).   

Acumulación    de    las    causas    y  sentencia.   

Por  auto  de 22 de abril de 1997, el Juzgado  Sesenta  y  Dos Penal del Circuito decretó la acumulación de los procesos y la  unificación  de  los  procedimientos  (fls.186/2).  El  24  de febrero de 1998,  dictó  sentencia,  mediante la cual condenó a Eduards  Orlando  González  Bernal  (a.  Fritanga)  y  Carlos  Arturo  Sabogal Rojas (a.  Miaditos),   a  la  pena  principal  de  50  años  de  prisión,  como  coautores  responsables  de  los delitos de homicidio agravado,  homicidio  agravado  en  la modalidad de tentativa, hurto calificado agravado, y  concierto  para  delinquir,  imputados  en  la  causa  No.5173;  y  Luis   Rodolfo   Ramírez   Martínez   (a.   Muelas)   a  la pena principal de 15 años de prisión, como autor responsable  de  los  delitos  de  homicidio  simple  en  la  modalidad de tentativa, y hurto  calificado  agravado, imputados en la causa No.539. Este último, y Ruben   Norberto   Ruiz   Poveda,  fueron  absueltos de los cargos formulados en la causa 5173 (fls.151/3).   

Apelado  este  fallo por los condenados y sus  defensores,  el  Tribunal Superior, mediante el suyo de 19 de noviembre de 1998,  que  ahora  recurre en casación el defensor de Eduards  Orlando  González  Bernal,  lo  confirmó con algunas  modificaciones  en  cuanto  al plazo concedido en primera instancia para el pago  de  las  obligaciones  civiles  derivadas de la comisión de los delitos (fls.51  del cuaderno del Tribunal).    

La         demanda:   

Con  fundamento  en  la  causal  tercera  de  casación,  el  demandante acusa la sentencia impugnada de haber sido dictada en  un  juicio viciado de nulidad, por violación del debido proceso y el derecho de  defensa.  Como normas violadas relaciona, entre otras, el 29 de la constitución  Nacional,  y  el  143  del  Código de Procedimiento Penal, que establece que un  mismo  defensor  no  puede  representar  a la vez a dos o más sindicados cuando  entre    ellos    existieren,    o    sobrevinieren   intereses   contrarios   o  incompatibles.   

Argumenta  que  los  procesados  Eduards  Orlando González Bernal (a.  Fritanga) y Luis Rodolfo  Ramírez    Martínez    (a.    Muelas)   estuvieron  representados  por  el  mismo  abogado,  en  ambos  procesos,  hasta después de  iniciada  la  audiencia  pública,  cuando  este  último  renunció al poder. A  partir  de  esta  premisa,  sostiene que en la segunda causa fueron inicialmente  señalados  como  autores  de  los hechos varias personas, entre ellos González  Bernal  (Fritanga)  y  Ramírez  Martínez  (Muelas), pero que el primero, en su  indagatoria,  aceptó  haber  causado las heridas a Juan Henry Jiménez Guevara,  confesión   con   la  cual  comprometía  de  manera  indirecta  a  los  demás  integrantes  del grupo, ya que todos estaban siendo sindicados del hecho. Agrega  que  esta  circunstancia,  por  sí  sola,  debió  haberse considerado capaz de  originar  incompatibilidad  “para  que un solo abogado ejerciera la defensa de  esas    dos    personas,    esto    es    de    GONZALEZ    BERNAL   Y   RAMIREZ  MARTINEZ”.   

En  la  primera  causa,  la situación no fue  distinta.  En  su  indagatoria,  GONZALEZ  BERNAL  hizo  cargos  directos contra  RAMIREZ  MARTINEZ al sostener que este último aceptaba su participación en los  hechos:  “PREGUNTADO:  Sírvase  decir  si  usted  tiene conocimiento quién o  quiénes  pudieron ser los autores de las lesiones causadas con arma blanca… a  ELBERTH  CAMARGO…CONTESTO:  LUIS  RODOLFO RAMIREZ MARTINEZ porque él dice que  él  fue,  él ha hablado con el abogado en presencia mía, con el doctor que me  está  asistiendo  aquí  en  esta  indagatoria  porque  ambos  tenemos el mismo  abogado en el proceso que se me adelanta en la Fiscalía”.   

De  esta manera, el procesado GONZALEZ BERNAL  “creó  en contra de su compañero de defensa RAMIREZ MARTINEZ, y en relación  con  esos hechos el indicio de las manifestaciones posteriores al delito”, que  no  fue  desaprobada  por  el  Juez  ad  quem,  quien  lo  tuvo  en  cuenta para  fundamentar  la  condena de GONZALEZ BERNAL, como se constata con la lectura del  siguiente  aparte  del  fallo: “Ha negado igualmente el procesado (el Juzgador  de  segunda  instancia  se refiere a RAMIREZ MARTINEZ, aclaro) que se le conozca  por   el   alias   de  ‘El  Muelón’, lo que desmintió  su  compañero  EDUARDS  ORLANDO GONZALEZ, quien además indicó que el autor de  las  lesiones  infringidas  a  ELBER  (sic)  CAMARGO  GARCIA fue LUIS RODOLFO…  porque  él dice que él fue…le ha dicho a el (sic) abogado que él acepta las  lesiones   y   la   responsabilidad   de   las   lesiones  ocasionadas  a  ELBER  (sic)”.   

De  lo  visto,  resulta  claro, entonces, que  entre  GONZALEZ  BERNAL y RAMIREZ MARTINEZ existían intereses incompatibles que  impedían   que   el  mismo  defensor  pudiera  representarlos,  situación  que  “debió  haber influido necesariamente en la forma como se ejerció la defensa  de  mi  poderdante  GONZALEZ  BERNAL  y,  por  ende, en el resultado del proceso  plasmado  en  la sentencia” (fls.9 de la demanda). Nótese, además, cómo con  violación  de  la  reserva  profesional,  no  se  tuvo  inconveniente alguno en  provocar  una  conversación  entre  los dos procesados sobre la autoría de los  hechos,  que  dio  origen  a  la  declaración  de  GONZALEZ BERNAL en contra de  RAMIREZ MARTINEZ.      

Obsérvese, también, cómo el defensor común  renunció  a  la  práctica  de  una  inspección  judicial, de cuyos resultados  podría  desprenderse  la  inocencia de GONZALEZ BERNAL en la muerte de FERNANDO  RESTREPO,  y de paso comprometer la responsabilidad de los otros acusados, entre  ellos  de  RAMIREZ  MARTINEZ,  “actitud  ésta que posiblemente obedeció a la  consideración  de  que  el  resultado de esa prueba, si bien podía favorecer a  uno   de   los  procesados,  precisamente  a  GONZALEZ  BERNAL,  podía  afectar  consecuencialmente a RAMIREZ MARTINEZ” (fls.10 ibídem).   

Concluye diciendo que la irregularidad objeto  de  cuestionamiento  incidió  decididamente  en  la condena de GONZALEZ BERNAL,  principalmente  en lo tocante al homicidio de FERNANDO RESTREPO, dando origen al  motivo  de  nulidad  previsto en el numeral 3º del artículo 304 del Código de  Procedimiento   Penal.  Por  ende,  solicita  a  la  Corte  casar  la  sentencia  impugnada,  y  decretar  la nulidad de lo actuado en ambos procesos, a partir de  la indagatoria de su representado (GONZALEZ BERNAL).   

Concepto  del Ministerio Público:   

El  Procurador  Segundo  Delegado en lo Penal  sostiene  que  el casacionista carece de interés para demandar la nulidad de la  actuación  cumplida en la primera causa (No.539), porque dentro de la misma, la  fiscalía,   al   calificar   el   mérito  probatorio  del  sumario,  precluyó  investigación  en  favor  de  su  representado  GONZALEZ   BERNAL,  y esta  decisión  hizo  tránsito  a  cosa  juzgada.  Por  tanto,  buscar  remover este  pronunciamiento   a  través  de  la  impugnación  extraordinaria,  implicaría  concitar  una  decisión  para  hacer  más  gravosa  su  situación  jurídica.   

En cuanto a la segunda causa, el impugnante es  bastante  confuso  en  su planteamiento, puesto que mezcla en la misma petición  argumentos   relativos  a  las  dos  investigaciones,  olvidando  que  cada  una  continúa  siendo  autónoma  e  independiente.  Además,  no se advierte que se  hubiese  presentado  “colusión”  de  intereses, porque el señalamiento que  González  Bernal  hizo de Martínez Ramírez como autor de la lesiones causadas  a  Helbert  Lisandro Camargo, ocurrió en el primer proceso, en el cual, como ya  se  dijo,   la  Fiscalía precluyó la investigación en favor de González  Bernal.   

Dicha  situación,  no  puede, por lo demás,  hacerse  extensiva a la otra investigación, no solo por ser independiente, sino  porque  en ella los implicados adujeron no conocerse, y en el mejor de los casos  tener  una  simple  relación de saludo, postura que hacía perfectamente viable  la  designación  de  un  defensor  común  para  todos, o algunos de ellos, sin  violar  el  debido  proceso, ni la garantía fundamental del derecho de defensa.  Consecuente  con  sus planteamientos, solicita a la Corte, desestimar la demanda  (fls.23 del cuaderno de la Corte).   

SE        CONSIDERA:   

La pretensión de nulidad de la causa No.539,  por  incompatibilidad  de  la defensa, resulta jurídicamente improcedente, pues  como  lo  sostiene  la  Delegada  en  su concepto, la Fiscalía, al calificar el  mérito  probatorio del sumario, precluyó investigación en favor del procesado  Eduards     Orlando     González     Bernal    (a.  Fritanga),  a  quien  el demandante representa, y este  pronunciamiento  hizo  tránsito a cosa juzgada, haciéndose inmodificable. Y si  lo  cuestionado es la validez de la actuación cumplida en relación con el otro  procesado   (Luis  Rodolfo  Ramírez  Martínez),  basta   decir,   para  rechazar  el  ataque,  que  el  demandante  carece  de  legitimidad para hacerlo, por no ser su apoderado.    

Adicionalmente  se  tiene  que  el  actor  no  demuestra  de  qué  manera  la irregularidad denunciada (incompatibilidad de la  defensa),  habría  privado  de  oportunidades  favorables a los intereses de su  asistido,  no  obstante  haberse proferido decisión preclusoria en su favor, ni  la  razón  por  la cual, en dicho concreto caso, los relatos que los procesados  Luis  Rodolfo Ramírez Martínez (a. Muelas) y Eduards  Orlando  González Bernal (a. Fritanga) hicieron de los  hechos,  comprometían  recíprocamente  su responsabilidad, al extremo de hacer  imperativo,  o  cuando  menos aconsejable, la designación de abogados distintos  para que separadamente asumieran su defensa.    

La sustentación del ataque se circunscribe a  la  afirmación  de  que  el  procesado Eduards Orlando  González  Bernal,  no  solo proclamó su inocencia en  indagatoria,   sino   que   paralelamente   hizo   cargos   contra  Luis  Rodolfo  Ramírez Martínez, al poner  en  boca  suya  afirmaciones reconociendo la autoría de las lesiones causadas a  Helbert  Lisandro  Camargo  García.  Esto es cierto, pero interesadamente omite  precisar    que    en    su    indagatoria   Ramírez  Martínez   reafirmó   lo   dicho  por  González  Bernal,  y  que  entre  las dos  versiones  no  se advierte, por tanto, ninguna discrepancia fáctica sustancial,  situación  que  descarta,  de  suyo,  la  existencia  entre  ellos de intereses  contrapuestos,  pues  para  que pueda hablarse de incompatibilidad en la defensa  es  necesario  que  entre  los  procesados  existan  imputaciones recíprocas, o  posturas  irreconciliables,  o  que  la  verdad  revelada  por uno interfiera en  los  intereses defensivos de otro.   

Los  argumentos  expuestos  para  demandar la  nulidad  de  la  segunda  causa,  también  por  incompatibilidad de la defensa,  carecen   igualmente   de   sentido.  Eduards  Orlando  González  Bernal  (a. Fritanga), en su indagatoria, no  solo  no  comprometió la responsabilidad en los hechos de sus compañeros, sino  que  procuró  liberarlos  de  cualquier  compromiso  penal  en  los  mismos, al  sostener  que  nada  tuvieron  que  ver  en ellos, y reclamar la autoría de las  lesiones  causadas  a  Juan  Henry  Jiménez  Guevara.  Esta  postura,  lejos de  resultar  discordante  o  antagónica, se exhibe coincidente con la de los otros  acusados,   quienes   se  declararon  inocentes, sin hacer afirmación  alguna  que  pudiera  comprometer,  o  tornar más gravosa la responsabilidad de  Eduards  Orlando  González  Bernal.    

En  las  anotadas  condiciones,  mal  puede  afirmarse   que   entre  ellos   existiese  incompatibilidad  de  intereses  defensivos,  derivada de posturas fácticas encontradas, ni mucho menos, que por  esta  razón,  el  derecho  de defensa se haya visto comprometido. Y no es dable  sostener,  como  lo  hace  el  censor,  que  la  confesión calificada del   procesado  González Bernal (a. Fritanga) hubiese            comprometido  de  manera  indirecta la responsabilidad de los demás  integrantes   del   grupo,   dando  lugar  a  posturas  encontradas,  porque  la  responsabilidad  penal  es  individual,  y  la aceptación parcial que hizo  del  hecho  (lesiones  causadas  a  Jiménez  Guevara) no tenía porqué hacerse  extensiva a los otros procesados.     

            

El  actor tampoco demuestra de qué manera la  irregularidad   planteada  habría  comprometido  el  derecho de defensa de  Eduards   Orlando   González   Bernal.  Sus  alegaciones,  en este punto, se reducen a la afirmación de que  la  aceptación  parcial  de  los  hechos por parte de este último comprometió  indirectamente  la  responsabilidad  en los hechos de los otros indagados,   planteamiento  con  el  cual  pareciera  dar  a entender que el vicio afectó el  derecho  de  defensa  de  estos  últimos,  no  de  su representado.  Ello,  tornaría  el reparo improcedente por falta de interés jurídico para solicitar  la  nulidad  de la actuación en relación con quienes no son sus representados,  e   intrascendente   respecto   de   su  defendido,  por  ausencia  de  agravio.   

Es   de   precisarse,  finalmente,  que  la  afirmación  que el recurrente hace de haber sido violada la reserva profesional  por  parte  del abogado que atendió los intereses de los procesados en la causa  No.539,   carece   de   fundamento,   porque  de  la  versión  de  Eduards   Orlando   González   Bernal  se  infiere  claramente  que  no  fue  su  defensor,  sino directamente Luis  Rodolfo  Ramírez  Martínez,  quien  hizo  el comentario en sentido de haber sido el autor de las lesiones causadas a  Helbert Lisandro Camargo García.   

Absolutamente  impertinente,  por  no guardar  relación   alguna   con   el   reparo    formulado,  resulta  también  el  cuestionamiento  que  se  hace  a  la  decisión  del  abogado de renunciar a la  práctica  de  una diligencia de inspección en el lugar de los acontecimientos,  y  aunque  el  casacionista  se esfuerza en pretender hacer ver en dicha actitud  una  confabulación  para  favorecer  a  Luis  Rodolfo  Ramírez   Martínez,  en  perjuicio  de  Eduards   Orlando  González  Bernal,  sus  afirmaciones  no  tienen  ningún respaldo probatorio, ni derivan de inferencias  serias,  sino  de  un  mero  ejercicio mental especulativo, de no recibo en sede  extraordinaria.   

El cargo no prospera.  

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  oído  el concepto del Procurador Segundo  Delegado,  administrando  justicia en nombre de la república y por autoridad de  la ley,   

R    E    SU    E   L   V   E:   

NO CASAR la sentencia  impugnada.   

Devuélvase   al   Tribunal   de   origen.  CUMPLASE.   

CARLOS E. MEJIA ESCOBAR  

No hay firma  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL                JORGE CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS                   CARLOS                              A.                              GALVEZ   ARGOTE                          

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                           EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO         O.        PEREZ  PINZON                              NILSON PINILLA PINILLA   

                                                    Teresa Ruiz  Nuñez   

                                                         SECRETARIA     

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