15689nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15689  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Nilson E. Pinilla Pinilla  

Aprobado Acta N°196  

Bogotá,  D.  C., noviembre veintiuno (21) de  dos mil (2000).   

ASUNTO  

Se  procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de casación presentada en defensa de AMED ENRIQUE MEJIA USUGA,  sindicado  de  homicidio, hurto y porte ilegal de arma de fuego de uso privativo  de la fuerza pública.   

HECHOS  

Al  finalizar  la  tarde del 20 de octubre de  1995  unos  individuos,  entre  ellos  AMED  ENRIQUE  MEJIA USUGA, ingresaron al  restaurante  “El  Pescador”,  aledaño  a  la  plaza de mercado de El Peñol  (Antioquia)  e  intimidaron  con  un  arma  de fuego provista de silenciador, al  dueño  Libardo  Salazar  Alzate y a los empleados, tomando el dinero que estaba  en  un  cajón.  Rosmira  Alzate  Parra  acudió,  proveniente de la cocina, les  increpó  por  lo que hacían y al empezar a gritar recibió dos disparos que le  ocasionaron la muerte.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

Capturados  AMED  ENRIQUE  MEJIA USUGA, JORGE  ALEXANDER  AGUIRRE  USUGA  y  JOSUE  DANIEL  PIEDRAHITA  RODRIGUEZ, se abrió la  investigación  y  se  les escuchó en indagatoria; el 31 de octubre de 1995 una  Fiscalía  Regional  de Medellín les impuso detención preventiva (fs. 30   y  Ss.,  cd.  1) y, después de cerrar la instrucción, el 18 de octubre de 1996  profirió  resolución  de acusación contra el primero, por homicidio agravado,  hurto  calificado  y  porte  ilegal  de  arma  de  fuego de uso privativo de las  fuerzas  armadas,  precluyendo  a favor de los restantes (fs. 454 y Ss., cd. 2),  calificación  recurrida  y  confirmada  el  29  de  enero de 1997 por un Fiscal  Delegado   ante   el   Tribunal  Nacional  (fs.  10  y  Ss.,  cd.  2  Fisc.  2ª  inst.).   

Correspondió  a  un  Juzgado  Regional  de  Medellín  adelantar el juicio y efectuada la citación para sentencia, el 22 de  agosto  de  1997  condenó  al  procesado  por  los  delitos  de  la acusación,  imponiéndole  47  años  de  prisión,  10 años de interdicción de derechos y  funciones  públicas,  y la obligación de indemnizar los perjuicios respectivos  (fs.  608  y  Ss.,  cd.  2), fallo apelado por el sindicado y confirmado el 8 de  octubre  de  1998  por  el  entonces  Tribunal Nacional (fs. 2 y Ss. cd. Trib.),  mediante sentencia que es objeto de casación.   

LA DEMANDA  

Al amparo de las causales tercera y primera de  casación,   el  defensor  formula  los  reproches  a  la  sentencia  impugnada,  así:   

CARGO  PRIMERO:  Haberse dictado sentencia en  una  actuación  viciada de nulidad, al existir irregularidades sustanciales que  afectan  el  debido  proceso,  según  los artículos 29 de la Carta y 304-2 del  Código  de  Procedimiento  Penal pues, según aduce el impugnante, no se le dio  oportunidad   a   su  representado  de  someterse  a  audiencia  especial  y  se  practicaron irregularmente unas pruebas.   

Dice  que “antes de cerrarse el proceso”,  debió  consultarse  al  sindicado  si consideraba aceptar los cargos formulados  por  la  Fiscalía  y  “en  compensación,  tener a su favor, una rebaja en la  pena”.     Hace     además     aislada     mención     al    principio    de  favorabilidad.   

Señala  que  los  reconocimientos en fila de  personas  se  realizaron sin el cumplimiento de los requisitos legales (art. 368  C.  de  P.  P.),  pruebas que sirvieron para condenar y que dejan “al menos un  grado de duda”.   

Por lo anterior, solicita anular incluso desde  el cierre de investigación.   

CARGO  SEGUNDO:  El  demandante indica que se  dictó  sentencia  en  un proceso viciado de nulidad, por violación del derecho  de  defensa y debe invalidarse lo actuado a partir del cierre de investigación,  inclusive,  según  los  artículos  29  de  la  Carta  y  304-3  del Código de  Procedimiento  Penal, pues su representado no pudo defenderse en pie de igualdad  frente  a  la  Fiscalía  y,  si ello no se hubiera presentado, la situación le  sería diferente.   

Anota  que  la  ausencia  parcial  de defensa  técnica  constituye  nulidad. Ninguna defensa puede tener un procesado frente a  pruebas  no  imparciales,  como  los reconocimientos en fila de personas, ya que  los  testigos  no  son  concisos,  precisos  ni directos en el suministro de las  características y particularidades del acusado.   

Por  lo anterior, se debe declarar la nulidad  para  que  no  se afecte al procesado “la existencia, libertad, la presunción  de  inocencia, el derecho a la legalidad, el debido proceso, el in dubio pro reo  y el derecho a la ley más favorable”.   

PRIMER CARGO SUBSIDIARIO: Violación indirecta  de  la  ley  sustancial,  por  error  de  derecho, al haberse “conferido valor  probatorio  a  medios  de  convicción  irregularmente aportados al proceso, por  omisión de las formalidades que la ley exige para su aducción”.   

El demandante afirma que no se cumplieron las  exigencias  del artículo 368 del Código de Procedimiento Penal, al practicarse  los  reconocimientos  en fila de personas, lo que así mismo debe decirse de los  reconocimientos  fotográficos  (art.  369 ib.). Tales pruebas y los testimonios  tienen  infinidad  de  confusiones  y  contradicciones,  debiendo otorgarse a su  representado el beneficio de la duda, absolviéndole.   

SEGUNDO CARGO SUBSIDIARIO: Error de hecho por  la  tergiversación  de  las  pruebas  incorporadas al proceso, lo cual originó  violación indirecta de la ley sustancial.   

El impugnante expresa que los testimonios son  contradictorios,  como  decir  que  el conductor del automotor en el cual huían  quienes  cometieron los ilícitos, estaba herido, pero no se encontraron rastros  de  sangre.  A  pesar  de ser únicamente dos los autores, se sindica “todo un  ramillete   de  candidatos”.  No  puede  decirse  que  las  declaraciones  son  indubitables  y  es  amplia  la  falta  de credibilidad. Surge la incertidumbre,  debiendo acudirse al in dubio pro reo.   

Por  lo  anterior,  debe casarse la sentencia  para  darle  al  sindicado  las  garantías  debidas. Finalmente solicita que se  acepte  la casación, pues “los puntos objeto de análisis son necesarios para  el   desarrollo   de   la   jurisprudencia  y  una  garantía  de  los  derechos  fundamentales de la procesada” (sic).   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Cualquiera  que  sea  la  causal invocada, la  demanda  de  casación  no  es  un  escrito  de  libre elaboración, porque debe  cumplir  con  los  requisitos  establecidos  por el artículo 225 del Código de  Procedimiento  Penal,  como  citar  las  normas  que  se  considere infringidas,  determinar  la  clase  de quebrantamiento, indicar los fundamentos completos con  claridad,  precisión  y  lógica,  en  armonía  con  la  naturaleza  del vicio  reprochado,   además   de   demostrar   la   trascendencia   del  yerro  en  la  decisión.   

Con     relación    al    primer  cargo  principal, se aprecia que el  sindicado  no aduce ninguna irregularidad sustancial que socave la estructura de  la  instrucción  o  el  juzgamiento,  sino  que  hace  referencia a algo que no  constituye  vicio  alguno,  al señalar que a su representado no se le consultó  si  se  sometía  a  sentencia  anticipada  o  a audiencia especial, “antes de  cerrarse  el  proceso”  (sic),  cuando  una  exigencia de tal naturaleza no se  encuentra  establecida en la ley y no realizarla mal puede considerarse como una  omisión de la Fiscalía o una conculcación al debido proceso.   

El impugnante afirma también que se vulneró  el  principio de favorabilidad, pero no concreta en que consistió la violación  ni  las razones por las cuales había lugar a aplicar otra ley, que no menciona,  supuestamente  más  beneficiosa  para  el  sindicado,  cuando  ni  siquiera  se  vislumbra un tránsito legislativo que incida en el caso concreto.   

De  otra  parte,  si  alguna irregularidad se  cometió  en  la  aducción  de  los  reconocimientos  en  fila  de  personas, o  fotográficos,  que  lleve  a  tenerlos  como  no válidos, es algo que no puede  alegarse  por  la causal tercera, sino como falso juicio de legalidad endilgable  por  la  causal  primera  de casación, ya que sería únicamente nula la prueba  respectiva,    sin    que    el    vicio   se   transmita   al   resto   de   la  actuación.   

En cuanto al segundo  cargo,  se  observa  que  el  demandante lo formula en  forma  vaga,  efectuando  una serie de aseveraciones genéricas, a las cuales no  da  contenido concreto. Dice que el procesado no se defendió en pie de igualdad  con  la  Fiscalía,  sin concretar cómo el instructor le impidió o entorpeció  el  ejercicio  de  ese  derecho.  Expresa que la falta parcial de defensa genera  nulidad,  pero  no  especifica  durante que lapso se presentó la anomalía, sus  causas,  ni  la  forma  como  se  afectó  tal  garantía,  trascendiendo  en el  resultado del diligenciamiento.   

Dice que se afectó la libertad del procesado,  la  presunción  de  inocencia, la legalidad, el debido proceso, el in dubio pro  reo  y  la  favorabilidad, lo cual no pasa de ser meras aseveraciones vacuas, al  no efectuar el adecuado esfuerzo por sustentar lo que anuncia.   

En  el  primer cargo  subsidiario,  el  impugnante  da  a  entender  que  se  incurrió   en   falso   juicio   de   legalidad   en  lo  relacionado  con  los  reconocimientos  fotográficos  y  en  rueda  de  personas,  al  practicarse las  diligencias  respectivas sin el acatamiento de los requisitos legales y, a pesar  de   ello,   reconocérseles   valor   probatorio,   pero   procede   a  mezclar  contradictoriamente  tales yerros y a caer en enfoques extraños a la casación,  al  atacar  simultáneamente  y  sin  las debidas separación y subsidiaridad la  credibilidad  otorgada  a  los  testimonios,  actitud  que, además, no debe ser  asumida  al  acudirse  a  la  impugnación  extraordinaria, que no busca dirimir  criterios   opuestos,   sino   corregir  verdaderos  errores  trascendentes  del  juzgador, que lleven a cambiar el sentido del fallo.   

En  este  reproche  y  en  el  segundo  subsidiario, el censor no precisa  la  preceptiva  sustancial  que  estima  vulnerada,  aunque  se  colige que hace  referencia  al artículo 445 del Código de Procedimiento Penal, que consagra el  principio  in  dubio  pro reo; adicionalmente, deja de precisar si fue que el ad  quem  reconoció  la  subsistencia de la duda y sin embargo condenó, con lo que  habría  incurrido en una violación directa de la normatividad sustancial, o no  dedujo  que  unas  pruebas  fueron  mal  apreciadas,  al  no extraer de ellas la  ausencia de certeza.   

Aunque en estos dos cargos plantea la duda, no  la  desarrolla  como  cargo  concreto; tampoco especifica si hace relación a la  existencia  del  hecho  punible  o  a la responsabilidad, sin señalar de dónde  surge  la  incertidumbre,  ni cuáles son los indicios y los contraindicios, que  dice  existen  pero no denomina, los cuales supuestamente demuestran situaciones  opuestas y dejan interrogantes sin resolver.   

En cuanto al segundo  cargo  subsidiario,  el impugnante imputa falso juicio  de  identidad, menciona que se distorsionaron varias pruebas y da a entender que  hace  referencia  a  algunos  testimonios.  Sin  embargo,  no  especifica  en la  apreciación  de  cuáles  declaraciones  recayeron  los errores de hecho, ni en  qué consistieron las tergiversaciones.   

Nuevamente  se  inmiscuye  con  la  falta  de  credibilidad  de  los  deponentes,  aspecto sobre el cual hay que remitirse a la  respuesta dada al primer reproche subsidiario.   

Por   último,  el  libelista  confunde  la  casación  común  con  la  excepcional, al pretender que se estudie de fondo el  asunto  con  el  fin de desarrollar la jurisprudencia o en garantía de derechos  fundamentales,  que  son los motivos que debe aducir cuando no procede aquélla,  sino que podría operar la discrecional, ajena al caso.   

Como la Corte no puede suplir las deficiencias  ni  corregir  los errores e imprecisiones de la demanda, se impone su rechazo de  conformidad  con  lo  dispuesto  por  los  artículos  225  y 226 del Código de  Procedimiento  Penal,  lo  cual  conduce  a  declarar  desierta la impugnación,  mediante  providencia  que  adquiere  ejecutoria  en la fecha en que es suscrita  (art. 197 ib.) y no admite recurso alguno.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

RECHAZAR  IN  LIMINE la demanda presentada en  defensa  del  procesado  AMED  ENRIQUE  MEJIA USUGA y, en consecuencia, declarar  desierta la  casación interpuesta.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  despacho  que  le correspondiere recibir el asunto del otrora Tribunal Nacional.  Cúmplase.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   E.   ARBOLEDA   RIPOLL                                JORGE  E. CORDOBA  POVEDA    

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE            JORGE  ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                            CARLOS   EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR           

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                        NILSON   E.  PINILLA  PINILLA                       

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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