15621oct

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15621  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 172 (04-10-2000)  

          Bogotá, D. C., seis de octubre de dos mil.   

VISTOS  

          El  defensor de la procesada CENEIDA ROSALES BOLÍVAR ha interpuesto  casación  en contra de la sentencia de segundo grado fechada el 6 de octubre de  1998,  por medio de la cual el Tribunal Superior de Buga condenó a la acusada a  la  pena  principal  de  sesenta  (60)  meses  de prisión, multa en cuantía de  cincuenta  (50)  salarios mínimos legales mensuales e interdicción de derechos  y  funciones  públicas  por un período igual al de la sanción privativa de la  libertad,  como  autora  de  un  concurso  de  hechos  punibles  de CONCUSIÓN y  FALSEDAD IDEOLÓGICA EN DOCUMENTO PÚBLICO.   

          De  conformidad  con  los  artículos  220  y  225  del  Código  de  Procedimiento   Penal,   La  Corte  examinará  el  cumplimiento  formal  de  la  demanda.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          El  día  22  de  agosto de 1997, la señora ELSA GONZÁLEZ DE ARIAS  encomendó  a  su  empleada  MARÍA  OLIVIA GIRALDO GARCÍA el pago del impuesto  predial  al  municipio  de  Cartago  (Valle),  en  razón  de la propiedad de un  inmueble  situado  en  la calle 19 N° 13-22 de la misma población, efecto para  el   cual   le   entregó  la  suma  de  $  342.846.oo,  correspondientes  a  la  liquidación.   Por  tal  motivo aquélla acudió en la fecha indicada a la  Secretaría  de  Hacienda  Municipal, dependencia en la cual fue atendida por la  funcionaria   CENEIDA  ROSALES  BOLÍVAR,  asignada  a  la  Sección  de  Rentas  Municipales  y  encargada  de expedir los recibos de pago del impuesto predial y  complementarios,  quien  le  sugirió  a  la  usuaria  del  servicio  que no era  necesario  pagar la totalidad de la obligación, ya que ella estaba en capacidad  de  reducírsela  a  cambio  de  que  le entregara la suma de $ 131.000.oo a una  joven  que  ella misma le señaló.  Así lo aceptó la requerida y el pago  oficial  en  últimas  se  fijó  en  la  cantidad de $ 81.302.oo, según quedó  consignado en la factura expedida por la servidora pública.   

          Abierta  formalmente  la  instrucción,  el  fiscal  sexto  delegado  recibió  indagatoria  a  la  imputada  CENEIDA ROSALES BOLÍVAR y, por medio de  resolución  fechada  el  3 de octubre de 1997, ordenó la detención preventiva  (fs.  17,  23  y  30).   El  26  de enero de 1998, la Fiscalía acusó a la  procesada  como  autora  de  los delitos de CONCUSIÓN y FALSEDAD IDEOLÓGICA EN  DOCUMENTO PÚBLICO (fs. 79).   

          El   Juez  Primero  Penal  del  Circuito  de  Cartago  dictó  fallo  condenatorio  de  primera  instancia  el  30  de julio de 1998, por cuyo mérito  impuso  a la acusada la pena principal de sesenta (60) meses de prisión y multa  por  valor equivalente a cincuenta (50) salarios mínimos legales mensuales (fs.  151).   Despachada  la apelación interpuesta, el Tribunal Superior de Buga  produjo  la  sentencia  de  segundo grado ya referida, cuya única modificación  consistió  en determinar que la interdicción de derechos y funciones públicas  se tendría como sanción principal y no accesoria (fs. 181).   

EL CONTENIDO DE LA DEMANDA  

          El  defensor  invoca  la  causal de casación prevista en el numeral  1°  del  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  con el fin de  declarar  que todas las decisiones adoptadas dentro del procesado se han fundado  en  las declaraciones de ELSA GONZÁLEZ DE ARIAS y MARÍA OLIVIA GIRALDO GARCÍA  y  además  en  el  documento  de  folios  12, pero que en momento alguno se han  detenido  a  analizar  las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y lugar en que la  procesada  CENEIDA  ROSALES  BOLÍVAR  expidió  el  recibo de pago del impuesto  predial  unificado  que  aparece a folios 13 y que supuestamente fue falsificado  por  ella.   De  esta manera, el Tribunal ha cometido “UN ERROR DE HECHO,  POR  FALSO  JUICIO  DE  EXISTENCIA  DE  LA  PRUEBA,  POR  OMISIÓN  TOTAL  EN LA  EXISTENCIA  MATERIAL  DE  LA PRUEBA, relacionada con el falseo o alteración del  recibo de pago de $ 81.300.oo…” (fs. 214).   

          A  continuación,  se  refiere  a  los  testimonios  de los señores  GUSTAVO  UCHIMA  y  CARLOS EDUARDO TORO ZULUAGA, expertos en sistemas y que para  la  fecha  de  los  hechos  prestaban  sus servicios a la Alcaldía Municipal de  Cartago,  el  primero  de  los  cuales  declara  que  no  era posible alterar la  configuración  del sistema de pagos del impuesto, sin tener una clave de acceso  al  programa y que no se había dispensado a la acusada; y el segundo expone que  en  realidad  el  sistema  estaba  mal  configurado y por ello frecuentemente se  presentaban   errores   en  las  cuentas  que  arrojaba.   Como  estas  dos  declaraciones  por  sí  solas  no generan responsabilidad de la procesada en la  falsificación  del  recibo de pago por la suma de $ 81.302.oo, el actor sugiere  que  las pruebas surjan de una inspección judicial al sistema de la Secretaría  de   Hacienda   Municipal,   con   el   fin   de   constatar   sus   aciertos  y  desaciertos.   

          Entretanto,  expone  el  censor, en el proceso campeaba una duda que  debió   desembocar  en  la  absolución  de  la  procesada,  conforme  con  los  principios    universales    del    in   dubio   pro  reo y la presunción de inocencia.   

          Pide  que  se  case  la  sentencia  demandada  y,  en  lugar, que se  absuelva a la acusada.   

ANÁLISIS FORMAL  

          En  primer  lugar,  cabe  anotar  que,  desde  el punto de vista del  objeto  y  finalidad  de la casación, no es inteligible la expresión destacada  por  el demandante, en el sentido de que el Tribunal incurrió en “UN ERROR DE  HECHO,  POR  FALSO  JUICIO  DE EXISTENCIA DE LA PRUEBA, POR OMISIÓN TOTAL EN LA  EXISTENCIA  MATERIAL  DE  LA PRUEBA, relacionada con el falseo o alteración del  recibo de pago de $ 81.300.oo…”.   

          El  falso juicio de existencia,    como    modalidad   del   error   de  hecho,  tiene  una denotación material, en el sentido  de  que  el  juzgador  no  valora algunas pruebas, a pesar de su presencia en el  proceso,  o  imagina  otras que ni siquiera se han incorporado al mismo.  A  partir  de esta identificación del concepto, no se entiende si el actor quería  aludir  a  la  ignorancia completa de los testimonios de GUSTAVO UCHIMA y CARLOS  EDUARDO  TORO  ZULUAGA,  porque  en  su  sentir ellos suministraban datos de los  cuales  podría  inferirse  cómo no es posible que la procesada CENEIDA ROSALES  BOLÍVAR  haya  falsificado  el  recibo  de pago por la suma de 

$  81.302.oo;  pero,  si  así  fuere,  tampoco  ha  hecho las citas  pertinentes  de  la  sentencia  para  establecer  que el Tribunal tuvo en cuenta  otras  pruebas  y  no  las que él echa de menos, y mucho menos ha presentado un  análisis  de  trascendencia  para  determinar  que  los testimonios de ANA ELSA  GONZÁLEZ  DE  ARIAS  y  MARÍA  OLIVIA  GIRALDO  GARCÍA,  junto  con la prueba  documental  de folios 12, no eran suficiente fundamento para sostener el sentido  condenatorio de la sentencia atacada.   

          Sin  embargo,  más  adelante  el  censor  apunta que “no se puede  llegar  a  una  conclusión  amparado  solamente  en  las  declaraciones  de los  señores  GUSTAVO  UCHIMA  y  CARLOS  EDUARDO  TORO  ZULUAGA,  que de por si, no  denotan  que  se  generen  (sic)  responsabilidad  de la ROSALES BOLÍVAR, en la  elaboración  del  recibo  de  $  81.302.oo…”  (fs.  215).   Esta nueva  manifestación  produce  aún  mayor  confusión  en el objeto de lo pretendido,  porque  insinúa  que el Tribunal sí consideró los mencionados testimonios (no  los  omitió  materialmente  como  dijo  antes),  mas  estima  que  aquél  hizo  inferencias  probatorias  diferentes  a las que propone el actor.  Es más,  resulta  paradójico  que  ahora  señale que el juicio de responsabilidad se ha  amparado  sólo  en  dichas declaraciones, cuando antes se quejaba de que apenas  se  hayan tenido en cuenta los testimonios de las señoras ANA ELSA GONZÁLEZ DE  ARIAS  y MARÍA OLIVIA GIRALDO GARCÍA y el documento de folios 12, y no los que  finalmente él menciona.   

          Mas  ocurre  que la reflexión anterior se complementa en la demanda  para  decir  que  “…  es  preciso Honorables Magistrados, que se alleguen la  pruebas  que  resulten  de una inspección judicial al Sistema de la Secretaría  de  Hacienda,  encargado de la elaboración de las facturas del Impuesto Predial  Unificado,  del  Municipio  de Cartago, Departamento del Valle del Cauca, y así  verdaderamente  entrar  (sic)  el  grado de responsabilidad de ROSALES BOLÍVAR,  (sic)  en el momento sólo se encuentra configurada UNA DUDA, UNA INCERTIDUMBRE,  y  que  por  ende debe desembocar a una absolución de la ROSALES BOLÍVAR…”  (fs. 215.  Lo destacado pertenece al texto original).   

          Si  se  echa  de  menos  una  inspección  judicial al Sistema de la  Secretaría  de  Hacienda  Municipal, cuya trascendencia de cara al resto de las  pruebas  tampoco  se  ha  explicado, parece insinuarse por el contexto que no se  allegó  una  prueba  potencialmente  exculpatoria  y,  en  tal  sentido, sería  menester  demostrar  que  se ha violado el principio de investigación integral,  acción  que  sólo  puede  emprenderse por la causal tercera de casación, como  transgresión  al  debido  proceso  en  su dimensión de que el órgano judicial  debe facilitar la contradicción y la defensa material.   

          Ahora  bien,  si  la sugerencia se orientaba hacia la suposición de  pruebas,  igualmente  el  censor no se preocupó por señalar cuáles fueron los  medios de convicción fingidos.   

          Como  la  confusión está a la vista, obvio resulta concluir que la  demanda  carece  de las formalidades mínimas para abrir el debate en casación,  máxime   que  ni  siquiera  se  citan  las  normas  sustanciales  supuestamente  transgredidas,    ni    tampoco   hay   una   explicación   del   concepto   de  violación.  Se rechazará la demanda.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          Inadmitir  la  demanda de casación presentada por el defensor de la  procesada  CENEIDA  ROSALES BOLÍVAR.  En consecuencia, se declara desierto  el recurso antes concedido por el Tribunal.   

          En   relación  con  esta  providencia,  por  imperativo  legal,  no  proceden recursos.   

          Cópiese, cúmplase y devuélvase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA               No hay fima   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                  JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                  CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN         NILSON PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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