15610(17-09-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 15610  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Dr.  MAURO  SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado Acta No. 104.  

Bogotá D.C., diecisiete (17) de septiembre de  dos mil tres (2003).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Corte  sobre  la solicitud  presentada  por  el sentenciado LUCAS SEGUNDO GNECCO CERCHAR en relación con la  rehabilitación de derechos y funciones públicas.   

ANTECEDENTES   

1.  En sentencia de 26 de octubre de 2000, la  Corte  condenó  a  LUCAS  SEGUNDO  GNECCO  CERCHAR  a  las penas principales de  cuarenta  y  dos  (42)  meses de prisión y multa en cuantía de dieciséis (16)  salarios  mínimos  legales  mensuales,  y  a  la  accesoria de interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  por  término  igual al de la privativa de la  libertad.   

Declaró asimismo, entre otras decisiones, que  el  condenado  no  tenía derecho a la condena de ejecución condicional, por lo  que fue privado de la libertad para el cumplimiento de la sanción.   

2. Mediante proveído del pasado 25 de julio,  la Corte decretó la libertad del sentenciado por pena cumplida.   

3. En esta oportunidad el condenado demanda la  rehabilitación  de  sus  derechos  y funciones públicas, con fundamento en los  artículos  92  del  código  penal  y  490  y ss., del código de procedimiento  penal,  aludiendo  al  cumplimiento  de  la  pena,  al  trabajo realizado y a la  conducta   observada   durante   el   tiempo   que  permaneció  privado  de  la  libertad.   

A la solicitud acompaña la documentación de  que trata el artículo 491 del código de procedimiento penal.   

SE CONSIDERA:  

1.  De  conformidad con el artículo 79 de la  ley  600  de  2000,  compete  a  los  jueces de ejecución de penas y medidas de  seguridad  conocer, entre otros aspectos, de las actuaciones relacionadas con la  sustitución, suspensión o extinción de la sanción penal.   

Cuando  se  trata  de condenados que gocen de  fuero  constitucional,  como  aquí  acontece, dicha competencia “permanecerá       en       la       autoridad      judicial      de  conocimiento”,  en  este  caso  la Corte, como se ha  venido sosteniendo en el decurso del proceso.   

2.  En  punto de la solicitud que presenta el  condenado, no se accederá a la misma.   

De  tiempo atrás la Corte ha juzgado que los  desarrollos  legales  en  torno  a  los  instrumentos  para  la  efectividad del  derecho,   permiten   concluir   sobre   la   existencia   de   dos   clases  de  rehabilitación:   

a)  La  que  opera  de pleno derecho, esto es  aquella que se ha extinguido o ha tenido cumplimiento.   

En tal caso no se requiere de pronunciamiento  judicial  para su reconocimiento, siendo suficiente lo dispuesto en el artículo  71 del código electoral;   

b)  La  rehabilitación propiamente dicha, la  cual supone la vigencia de la pena.   

En  relación  a  su  reconocimiento  se  ha  establecido   un   breve  trámite  judicial,  previo  el  cumplimiento  de  los  requisitos establecidos para el efecto.   

El  artículo 92 del decreto 1000 de 1980 por  el  que  se  rigió  este  caso  y  se dictó la sentencia, establecía sobre el  particular:   

“Rehabilitación.      Excepto  la  expulsión  del territorio nacional para el extranjero,  las   demás   penas   señaladas   en   el   artículo  42  podrán  cesar  por  rehabilitación.   

“Si tales penas fueren concurrentes con una  privativa  de  la  libertad, no podrá pedirse la rehabilitación sino cuando el  condenado  hubiere observado buena conducta y después  de  transcurridos  dos  años  a  partir  del  día en que haya cumplido la pena  (se destaca).   

“Si no concurriere con pena privativa de la  libertad,  la  rehabilitación  no podrá pedirse sino dos (2) años después de  ejecutoriada la sentencia en que ellas fueron impuestas”   

Siguiendo  los lineamientos jurisprudenciales  trazados  por  la Corte (Cfr.,  entre  otros,  auto  única  instancia  de junio 3 de 1997, Rad. 4083), la nueva  legislación  penal  (ley  599  de  2000)  no  introdujo  ninguna  modificación  sustancial  sobre  la  materia,  sino  que recogió en un solo artículo los dos  tipos   de  rehabilitación  al  establecer  en  el  también  artículo  92  lo  siguiente:   

“La    rehabilitación.    La  rehabilitación  de derechos afectados por una pena privativa de  los   mismos,  cuando  se  imponga  como  accesoria,  operará  conforme  a  las  siguientes reglas.   

“1.  Una  vez  transcurrido  el  término  impuesto  en  la  sentencia,  la  rehabilitación operará de derecho. Para ello  bastará  que  el  interesado  formule la solicitud pertinente, acompaña de los  respectivos documentos ante la autoridad correspondiente.   

“Antes del vencimiento del término previsto  en  la  sentencia  podrá  solicitarse la rehabilitación cuando la persona haya  observado  intachable  conducta  personal, familiar, social y no haya evadido la  ejecución     de     la     pena;    allegando    copia    de    la    cartilla  bibliográfica….”.   

“En  este  evento,  si la pena privativa de  derechos   no   concurriere   con   una   pena  privativa  de  la  libertad,  la  rehabilitación  podrá  pedirse  dos  (2) años después de la ejecutoria de la  sentencia  que  la  impuso,  si  hubiere  transcurrido  la  mitad  del  término  impuesto.   

“Si   la   pena   privativa  de  derechos  concurriere    con   una   pena   privativa   de   la   libertad,   sólo  podrá  pedirse la rehabilitación después de dos (2) años  contados  a  partir del día en que el condenado haya cumplido la pena privativa  de  la  libertad (Se destaca),  si hubiere transcurrido la mitad del término impuesto.   

“3………………………………………………………………………………………………………”.   

De modo que ni en el anterior código ni en el  actual,  la  rehabilitación   de  derechos opera antes del vencimiento del  término  previsto  en  la  sentencia,  si  al menos no han transcurrido dos (2)  años  contados  a  partir  del  día  en que el condenado haya cumplido la pena  privativa de la libertad, cuando concurre con ésta.   

En  el  caso particular del sentenciado LUCAS  SEGUNDO  GNECCO  CERCHAR  cumplió la pena privativa de la libertad el pasado 25  de  julio,  según  proveído  de  esa  misma fecha (fl. 180 y ss., del cuaderno  original 6).   

La pena accesoria de interdicción de derechos  y  funciones  públicas,  concurrente  con  la  privativa  de la libertad,   empezó  a  descontarse  el 14 de noviembre de 2000, al día siguiente de quedar  ejecutoriada  la  sentencia,  por  lo cual su cumplimiento corre hasta ese mismo  día del mes de mayo de 2004.   

La  rehabilitación que solicita el condenado  no  resulta  factible,  en  la  medida  que,  si  bien  se  solicita  antes  del  vencimiento  previsto  en  la sentencia, no han transcurrido dos (2) años desde  la   fecha   en   que   el   sentenciado   cumplió  la  pena  privativa  de  la  libertad.   

En  ese sentido opera la regla prevista en el  artículo   92-2,   inciso  3º,  de  la  ley  599  de  2000   –artículo  92, inciso 2º, del decreto  100  de  1980-,  por  lo  cual  la  Sala  denegará  la solicitud elevada por el  sentenciado, sin otras consideraciones.   

Por lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,  SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

Negar  la  solicitud de rehabilitación de la  pena    accesoria    impuesta    al    sentenciado    LUCAS    SEGUNDO    GNECCO  CERCHAR.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

  YESID    RAMIREZ  BASTIDAS   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS           CARLOS  A.  GALVEZ  ARGOTE   

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                 EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

Impedido  

ALVARO         O.        PEREZ  PINZON                 MARINA PULIDO DE BARON   

JORGE        L.        QUINTERO  MILANES           MAURO  SOLARTE PORTILLA   

  TERESA     RUIZ  NUÑEZ   

Secretaria    

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