15564(12-06-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     No  15564   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

        SALA DE  CASACIÓN PENAL   

MAGISTRADO PONENTE:  

Dr. HERMAN GALÁN CASTELLLANOS  

APROBADO ACTA No. 066  

Bogotá, D.C., doce (12) de junio de dos mil  tres (2003).   

          Procede  la  Sala  a  resolver sobre las  demandas   de   casación   presentadas   por  los  defensores  de  APOLINAR  DURÁN MORA, MAICHEL JOSÉ RESTREPO MAZO y HÉCTOR HERNÁN  FRANCO  PULGARÍN,  contra  la  sentencia condenatoria  proferida  por  el  Tribunal Superior de Santa Marta, que confirmó parcialmente  la  proferida  en primera instancia por el Juzgado Primero Penal del Circuito de  esa  ciudad, en cuanto condenó a los dos primeros de los inculpados en mención  y  revocó la absolución de FRANCO PULGARÍN para declararlo, como a los demás  procesados,  responsable penalmente en el homicidio agravado de que fue víctima  JOSÉ  PRUDENCIO  GONZÁLEZ ARMENTA. Se impuso una pena principal de 40 años de  prisión  y  en cuanto a las penas accesorias se dispuso estar a lo resuelto por  el a quo.   

HECHOS  

En  horas de la noche del 27 de diciembre de  1997,  en  el barrio Tayrona de Santa Marta fue agredido con disparos de arma de  fuego  PRUDENCIO  GONZÁLEZ  ARMENTA,  quien  en  horas  de  la mañana del día  siguiente,  murió  a  consecuencia  de las heridas causadas. De éste hecho fue  sindicado  como  determinador  HÉCTOR  HERNÁN FRANCO  PULGARÍN por haber proferido en su contra amenazas de  muerte,  en  represalia  por  una  denuncia que formuló en su contra por acceso  carnal  violento  del que se decía fue víctima ZOILA ROSA GONZÁLEZ   hija  del  ahora  occiso. Como autores materiales fueron sindicados APOLINAR   DURÁN   MORA   y   MAICHEL   RESTREPO   MAZO.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          Luego  de  practicadas  algunas  pruebas  en la etapa preliminar, la  Fiscalía   abrió   la   correspondiente   investigación   penal.   Oídos  en  indagatorias   APOLINAR  DURÁN  MORA,  MAICHEL  JOSÉ  RESTREPO  MAZO  y HÉCTOR HERNÁN FRANCO PULGARÍN, les  resolvió   situación   jurídica   imponiéndoles   medida   de  aseguramiento  consistente  en  detención  preventiva,  sin  excarcelación,  por el delito de  homicidio.   

          Cabe  anotar  que  al  proceso  fue  vinculado JORGE ANTONIO AGUILAR  CERVANTES  respecto  de  quien  se  declaró  la  nulidad  parcial del cierre de  investigación,   ordenándose   la   ruptura   de   la  unidad  procesal  y  la  continuación   de   la   presente   actuación   con   respecto  a  los  demás  procesados.   

          Una  Fiscalía  Adscrita a la Unidad Segunda de Vida de Santa Marta,  calificó  el  sumario  el  21  de  octubre  de  1997  acusando a los procesados  APOLINAR  DURÁN  MORA,  MAICHEL JOSÉ RESTREPO MAZO y  HÉCTOR  HERNÁN  FRANCO  PULGARÍN  por  el delito de  homicidio  agravado.  Esta  decisión  fue  confirmada por la Fiscalía Delegada  ante   el  Tribunal  de  Santa  Marta  al  resolver  el  recurso  de  apelación  interpuesto.   

          El  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Santa Marta, en sentencia  del  16  de  junio  de 1998, condenó a APOLINAR DURÁN  MORA  y  a  MAICHEL  JOSÉ  RESTREPO MAZO a 40 años de  prisión,  interdicción  de  derechos  y funciones públicas por “un período  igual  al  de  la  pena  principal”, al declararlos coautores responsables del  delito  de  homicidio  agravado  del  que fue víctima JOSÉ PRUDENCIO GONZÁLEZ  ARMENTA.  En la misma providencia absolvió  de los cargos imputados a HÉCTOR HERNÁN  FRANCO PULGARÍN.   

          Con  auto de julio 16 de 1998 se concedió la apelación interpuesta  contra  la  sentencia  de  primera  instancia  por el defensor de los procesados  condenados,  únicos sujetos procesales que impugnaron  tal decisión.   

          El  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa Marta, el 24 de  agosto  de  1998,  al  resolver  el recurso de apelación referido, revocó  el  ordinal  primero  de la parte  resolutiva  del  fallo  de primera instancia, en cuanto  absolvió  a  HÉCTOR  HERNÁN  FRANCO  PULGARÍN  por  homicidio  agravado  en  JOSÉ  PRUDENCIO  GONZÁLEZ ARMENTA, condenándolo como  autor  determinador,  imponiéndole una pena de 40 años de prisión y confirmó  en todo los demás la sentencia de primera instancia.   

          Los  defensores  de  APOLINAR DURÁN MORA,  MAICHEL  JOSÉ  RESTREPO  MAZO  y  HÉCTOR  HERNÁN FRANCO PULGARÍN   interpusieron  recurso  de  casación  presentando  las  demandas  correspondientes, sobre las cuales se pronuncia ahora la Sala.   

          LAS  DEMANDAS   

I.  Demanda  a  nombre  de HÉCTOR H. FRANCO  PULGARÍN.   

Único cargo.  

La  sentencia  de  segunda  instancia  del  Tribunal  de  Santa Marta violó directamente los artículos 31 de la C.P., 17 y  217  del  C.P.P.  anterior,  al  haber  adoptado una decisión contraviniendo la  prohibición  de  la  reformatio  in pejus.   

Sostiene  el  recurrente que la sentencia de  primera  instancia  absolvió a HÉCTOR HERNÁN FRANCO  PULGARÍN,     decisión     que,     obviamente,   no  fue  impugnada  por  éste,  como  tampoco  lo  hicieron en su momento la Fiscalía, ni el Ministerio  Público.  Tal providencia fue apelada únicamente por los procesados condenados  APOLINAR   DURÁN   MORA  y  MAICHEL  JOSÉ  RESTREPO  MAZO,  en  cuanto  a  la  condena  a ellos impuesta y,  quienes  para  los  efectos  de  la impugnación, debieron ser considerados como  apelantes únicos.   

Al  revocar  el  ad  quem la absolución de FRANCO PULGARÍN y condenarlo a  40  años  de  prisión,  dadas  las  circunstancias  señaladas  en el párrafo  anterior,    se    vulneró   el   principio   superior   de   la   reformatio  in pejus, por lo que solicita a  la  Sala  casar  la  sentencia  y mantener la decisión proferida por el juez de  primera instancia.   

II.   Demandas  a  nombre  de  APOLINAR  DURÁN   MORA   y           MAICHEL  RESTREPO MAZO.   

Único cargo.  

Al   amparo  de  la  causal  primera,  por  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  acusa la sentencia impugnada de  haber  incurrido  en  error  de  hecho,  cargo  que desarrolla en los siguientes  términos:   

El sentenciador distorsionó y tergiversó el  sentido  de  los  medios  probatorios  al no apreciar las pruebas obrantes en su  conjunto   para   examinarlas   con   imparcialidad,   las   cuales   eximen  de  responsabilidad   a   APOLINAR   DURÁN   MORA   y  MAICHEL  RESTREPO  MAZO.  La  responsabilidad  penal  fue  declarada  con  base en “indicios heterogéneos e  incongruentes”.   

Sostiene el censor que el testimonio de RAÚL  FERNANDO  MORA  TORRES no fue tenido en cuenta por el fallador en forma conjunta  con  las  demás  pruebas  y fue distorsionado al aplicarse el artículo 254 del  C.P.P.   

Cuestiona el recurrente al juzgador por haber  tenido  como pruebas de cargo y testigos presenciales a ROBERTO JULIO GUTIÉRREZ  VELÁZQUEZ  y  JIMMY  GONZÁLEZ  GUTIÉRREZ,  pruebas  que  descalifica haciendo  referencia  al  hecho  de ser hijos de la víctima, señalándolos como testigos  de oídas y contradictorios.   

Señala que el error de hecho recayó en los  artículos 248-1, 249,  254 282 a 295, 300 y 303 del C.P.P.   

Solicita  a  la  Sala  casar  la sentencia y  absolver  a  los recurrentes por no existir certeza sobre la responsabilidad que  se les atribuye en los fallos de instancia.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

          La  Procuraduría Primera Delegada ante la corporación sugiere  casar el fallo recurrido en cuanto  a   HÉCTOR   HERNÁN   FRANCO  PULGARÍN  y  desestimar  las  demandas  presentadas a nombre de APOLINAR  DURÁN  MORA  y  MAICHEL  JOSÉ  RESTREPO MAZO.  La  Delegada  apoya  las anteriores sugerencias en los siguientes  fundamentos:   

          I. Demanda a nombre de HÉCTOR FRANCO PULGARÍN.   

          El  cargo  debe  prosperar  porque la situación de FRANCO PULGARÍN  fue  agravada  por el superior al resolver un recurso que no fue interpuesto por  él,  ni  por  el Fiscal ni por el Ministerio Público. La alzada sorprendió al  no  apelante al examinar su situación cuando ha debido limitarse solamente a la  de los recurrentes.   

          La  desmejora  resulta axiomática en cuanto de absuelto pasó a ser  condenado  a  una pena de 40 años de prisión, decisión que resulta desde todo  punto   de   vista   “reprochable”   y   violatoria   de   la   reformatio in pejus.   

          II.  DEMANDA  A  NOMBRE  DE  APOLINAR DURÁN MORA y MAICHEL RESTREPO  MAZO.   

          Las  falencias  técnicas  de  la demanda hacen imposible a la Corte  resolver de fondo las pretensiones del actor.   

          La  argumentación,  además  de  desordenada,  se  aleja  del error  atribuido  al fallo, falso juicio de identidad, pues plantea meras discrepancias  con  el criterio del juzgador sin acreditar el yerro, además de que los reparos  por  la  no apreciación en conjunto de las pruebas han debido hacerse por falso  raciocinio.   

          La  crítica que se hace a la valoración de los indicios se asumió  sin  la  técnica  casacional demandada en tales casos. Además, la proposición  jurídica  se  integró  con  normas  de  carácter  procesal,  omitiéndose  el  señalamiento de las disposiciones sustanciales quebrantadas.   

          Para  el  examen de los cargos sería preciso rehacer la demanda, lo  que  resulta  imposible  dadas  las facultades limitadas de la Corte en sede del  recurso de casación.   

                                                      CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

                                            I.   Demanda  a  nombre  de  HÉCTOR  FRANCO  PULGARÍN.            

                     

          1.  Resulta  indispensable  precisar las decisiones adoptadas por el  Juez  Primero Penal del Circuito y por el Tribunal Superior de Santa Marta, para  establecer  si  existe violación directa de la ley sustancial por inaplicación  de los artículos 31 de la C.P., 17 y 217 del C.P.P.   

          1.1. Sentencia de primera instancia:   

          En  la parte resolutiva del fallo del a quo  se dispuso:   

“Primero. Absolver a HECTOR HERNÁN FRANCO  PULGARÍN,  de  condiciones  civiles  conocidas  en  el  proceso  y  a  quien la  Fiscalía  Segunda  Delegada  le  profirió  resolución  de  acusación, por el  delito  de  HOMICIDIO  AGRAVADO,  en consideración a las razones anotadas en la  parte motiva de esta sentencia.”   

                                  

“……………………………………………………………………………………………………………….           

“TERCERO. Condenar a APOLINAR DURAN MORA y  a  MAICHEL  JOSÉ RESTREPO MAZO, de condiciones civiles conocidas en el proceso,  a  la  pena  principal  de  Cuarenta  (40)  años  de  prisión,  como Coautores  materiales  del  delito  de  HOMICIDO  AGRAVADO,  previsto  en  el Título XIII,  Capítulo    Primero,    Artículo   323   (Sic)   con   la   circunstancia   de  agravación   del  artículo  324 del C.P., en consideración a las razones  consignadas en la parte considerativa de esta providencia.   

“CUARTO.  Impónense las penas accesorias  consistentes  en  la  interdicción  en  el  ejercicio  de  derechos y funciones  públicas, por un período igual al de la pena principal”.   

          1.2. Sentencia de segunda instancia.   

          El  Tribunal  de  Santa  Marta  al resolver la apelación examinó y  definió  integralmente  sobre  la  situación  jurídica  de  todos los sujetos  procesales  vinculados  en calidad de procesados, haciendo una valoración de la  prueba  recaudada,  pero sin exponer argumento jurídico alguno, relacionado con  la  facultad para pronunciarse sobre la situación del no apelante. La decisión  que adoptó en la parte resolutiva, fue la siguiente:    

                               

“PRIMERO. REVOCAR el numeral primero (1°)  de  la  sentencia  recurrida y en su defecto, condenar al señor HÉCTOR HERNÁN  FRANCO  PULGARÍN,  de generales de ley, conocidas en autos, a la pena principal  de  cuarenta  (40)  años  de  prisión,  como  autor determinador del delito de  Homicidio   Agravado,   de   que   fuera   víctima  JOSÉ  PRUDENCIO  GONZÁLEZ  ARMENTA.   

“SEGUNDO.  CONFIRMARLA en todo lo demás.  Una  vez  ejecutoriada,  ordénese la captura del procesado a las autoridades de  policía  de todo el territorio nacional para que pague la pena impuesta. En las  demás  condenas  accesorias,  estese  a  lo  resuelto  por  el  señor  juez de  instancia, con respecto a los demás procesados”.   

          2. El cargo.   

          Sostiene  el  demandante que se violó la prohibición de la reforma  en   peor   al   procesado   HÉCTOR  HERNÁN  FRANCO  PULGARÍN,   porque   sin  ser  recurrente  ni  estar  impugnada  su  situación  jurídica  por el Fiscal y el Ministerio Público, se  revocó  su  absolución para ser condenado por el delito de homicidio agravado.  En  consecuencia,  por  la vía directa denuncia la violación de los artículos  31 de la C.P., 17 y 217 del C.P.P.   

                             El  principio  de  la no reforma en peor  (art.  31  de  la  C.P.  y  17  y  217 del C.P.P. anterior), a la vez que es una  garantía  constitucional,  es  un principio procesal que se incorpora dentro de  la  noción del debido proceso, y, opera, cuando la apelación o la casación se  han  interpuesto  por  el procesado condenado, hipótesis que corresponden a las  previstas  en la legislación vigente al momento en que se profirió el fallo de  segundo  grado,  dado  que  al entrar a regir la ley 600 de 2000, artículo 204,  además  de aquéllas, extendió tal mecanismo a la situación de la parte civil  o del tercero civilmente responsable, si fueren apelantes únicos.   

          La    reformatio   in   pejus  igualmente  procede  en  algunos eventos de sentencia absolutoria,  como  por  ejemplo,  si  el  procesado destinatario de ésta decisión por haber  obrado  en  circunstancias que lo exoneran únicamente de responsabilidad penal,  impugna  para  que  se  le  reconozca  su  inocencia por motivos que también lo  releven  de la obligación civil, de reparar daños y perjuicios derivados de la  conducta  imputada,  como  acontece  cuando reclama que el hecho no se realizó,  que  el  inculpado no lo cometió, o que se ha obrado en legítima defensa, o en  cumplimiento de un deber legal.   

          Ha  de  entenderse  que la prohibición también es viable cuando el  recurrente  es  el  defensor, o el Ministerio Público, en éste último evento,  siempre   que   la  pretensión  sea  a  favor  del  imputado.  La  reformatio  in  pejus   está además  limitada  por  la  naturaleza  de la providencia, debe tratarse de sentencias, e  igualmente,  según criterio mayoritario de la Sala, por la legalidad de la pena  impuesta.   

          Ha  de  agregarse  a   lo  dicho, que  ser   “apelante  único”  es  supuesto  común  a  cualquiera  de  los  sujetos  procesales  que en una actuación dada se proclame  destinatario  del  amparo  a  que  hace  referencia  el artículo 31 de la Carta  Política.  En  consecuencia,  quien no ostente esa calidad, no puede aducir que  la  sentencia  de segunda instancia desconoce la prohibición de la reformatio  in  pejus,  así  la decisión  agrave  la situación jurídica, como por ejemplo, cuando se condena al absuelto  no recurrente.   

          El  defensor  de  los  procesados  APOLINAR  DURÁN  MORA  y MAICHEL JOSÉ RESTREPO MAZO (fl. 474v y  478  a  485  del  c.  #1) fue el único que a nombre de tales sujetos procesales  apeló  la  sentencia  de  primera instancia, impugnación concedida con auto de  julio  16 de 1998, circunstancia procesal incuestionable, admitida en la demanda  examinada y en el concepto de la Procuradora Delegada.   

          En  consecuencia,  si  el  procesado FRANCO  PULGARÍN, ni su defensor, recurrieron la sentencia de  primera  instancia,  resulta  improcedente  y  ajena  a  la realidad procesal la  atribución  que  le  hacen  el censor y el Procurador Delegado, al considerarlo  para  efectos  del  problema  jurídico  planteado  como  apelante único,   condición  que  nunca  tuvo  frente a la sentencia de primera instancia, por el  contrario,  la  condición  asumida por dicho inculpado y su apoderado fue la de  no apelantes.   

          Por   lo  tanto,  el  ad  quem  al  pronunciarse sobre la situación jurídica del no apelante, no  incurrió  en  el  error  de juicio que se le atribuye  por la vía directa  con  base  en  el  artículo  31  de la C.P., dado que su situación procesal no  corresponde  a los supuestos de orden constitucional y legal para la procedencia  de la prohibición de la reforme en peor.   

          La  Sala  bajo  las  premisas  dadas, está obligada a desestimar el  cargo  y  por  la  misma  razón a no prohijar el criterio de la Delegada, pero,  como    adelante    se    dirá,    oficiosamente    enmendará   el   desafuero  cometido.   

II.   Demandas  a  nombre  de  APOLINAR  DURÁN MORA y MAICHEL RESTREPO MAZO.   

Único cargo.  

El reproche por distorsión y tergiversación  que  en  la  demanda  presentada  a  nombre de APOLINAR  DURÁN  MORA  y  MAICHEL RESTREPO MAZO se atribuye a la  sentencia  de segunda instancia, vinculado con la declaración de RAÚL FERNANDO  MORA  TORRES,  además  de  no  haber  acreditado  el  desconocimiento del tenor  literal  de  la  prueba  por  parte  del  Tribunal,  incurrió  el  censor en el  desacierto   de   sustentar   el   cargo  simultáneamente  con  argumentos  que  corresponden  a  motivo de casación diferente, pues sugirió el desconocimiento  de  las  reglas de la sana crítica en la valoración conjunta de ese testimonio  con el resto de la prueba recopilada.   

Habiéndose  especificado  el propósito de  cuestionar  la  sentencia  por haber incurrido en falso juicio de identidad, que  como  se  ha  dicho,  se  presentó  como  una  sola  hipótesis, se procedió a  criticar  la credibilidad que el juzgador otorgó a los testimonios rendidos por  ROBERTO  JULIO  GUTIÉRREZ  VELÁZQUEZ  y  JIMMY  GONZÁLEZ GUTIÉRREZ. En estas  condiciones,  por cualquiera de los enunciados a que se alude en el cargo, éste  no  supera las exigencias técnicas del recurso, pues el recurrente no enfrentó  el  contenido  de  las pruebas y el de la sentencia para poner al descubierto el  error,   bien   por   contemplación,  como  inicialmente  lo  adujo,  o  en  la  apreciación, como lo insinuó en el desarrollo del reproche.   

El  ataque  se  caracterizó  por  las  afirmaciones  genéricas,  significativas del alcance que el censor les asignaba  a  dichos testimonios, registrando así un criterio diferente al del juzgador en  la  valoración  de  la  prueba. No otra cosa puede colegirse de las referencias  hechas  en  cuanto  a  que  las  versiones  de GUTIÉRREZ VELÁZQUEZ y GONZÁLEZ  GUTIÉRREZ  provenían  de  testigos  de  oídas  y  no de presenciales como las  consideró  el  juzgador, sin ofrecer ningún otro tipo de explicación, además  de  calificarlos  de  contradictorios,  citando  como  apoyo  de  ésta  última  conclusión  las  aseveraciones  que hicieron respecto a la vestimenta de uno de  los  procesados,  pero  sin  entrar  en  el  examen de los aspectos sustanciales  referidos  por tales pruebas en relación con el hecho juzgado, para precisar la  regla  de  la  ciencia, experiencia o de técnica quebrantada y su incidencia en  la orientación del fallo impugnado.   

Mayúsculo  es el desacierto del impugnante  cuando  hace  referencia  en  el  cargo  a  la  contemplación,  apreciación  y  conclusiones  a  que  llegó  el juzgador con base en la prueba indiciaria, pues  solo   se  limita  a  afirmar  que  la  responsabilidad  penal  de  APOLINAR   DURÁN   MORA   y   MAICHEL   RESTREPO   MAZO   fue   declarada   con   base   en   “indicios  heterogéneos  e  incongruentes”.   

La  jurisprudencia  de  la  Sala  en  forma  pacífica  ha  venido  reiterando  que  el  ataque  a  la  sentencia  de segunda  instancia  por  violación  indirecta de la ley sustancial con base en la prueba  indiciaria  ha  de  identificar  jurídica  y  lógicamente  los  elementos  del  indicio,  el  error  conforme  a  la  naturaleza  del  motivo  de  casación que  corresponda  y  proceder a desarrollarlo y demostrarlo, señalando finalmente la  incidencia  del  desacierto  en  la  sentencia  del  ad  quem.   Así  por ejemplo, si el reparo se dirige  contra  el  hecho  indicador,  puede  atacarse  por error de hecho o de derecho,  mientras  que  si  la inconformidad se plantea contra la operación mental sólo  es  válido  aducir  falso raciocinio. De ahí que deba concretarse si el ataque  se  dirige  a  la  fuente del indicio o a la inferencia, pues de lo contrario se  puede  incurrir en el desacierto de impugnar simultáneamente el hecho indicante  y  la  operación  mental, lo que en casación sólo es procedente si se hace en  cargos separados y se proponen en forma subsidiaria.   

         En  la  demanda  al  analizar la prueba indiciaria, no se cumplieron  las  reglas  de  técnica arriba expresadas, amén de que para el demandante, la  trascendencia  del  reproche  en  la  decisión  adoptada  no  revistió ninguna  importancia, al punto que no se ocupó de su demostración.   

Por  último,  respecto  de la proposición  jurídica   vulnerada,   la   demanda  cita  como  disposiciones  que  considera  quebrantadas  los  artículos  248-1,  249,   254, 282 a 295, 300 y 303 del  C.P.P.,  sin  desarrollar ni demostrar la disposición sustancial indirectamente  violada, conforme a la causal elegida.   

El cargo no prospera.  

                              CASACIÓN OFICIOSA.   

                            La Sala, en virtud de lo dispuesto en el  artículo  228  del  C.P.P.  anterior  (artículo  216  de  la ley 600 de 2000),  oficiosamente  casará  la sentencia recurrida, por las razones que se exponen a  continuación.   

         I.  HÉCTOR HERNÁN FRANCO PULGARÍN.   

El  artículo  217  del  C.P.P.  anterior,  modificado  por el artículo 204 del actual código, hace referencia tanto   al  debido proceso y a la competencia del funcionario judicial en el trámite de  segunda  instancia,  y  en  su  caso  del  recurso  de  casación, respecto a la  impugnación   de   autos   y   sentencias,   permitiéndosele  al  ad   quem   “revisar   únicamente  los  aspectos   impugnados”,   como   a   la   prohibición   de   la  reformatio  in  pejus al limitar al juez de  segundo  grado  en  los  casos  de  sentencia condenatoria  a no agravar la  situación jurídica del “apelante único”.   

Al  examinar la demanda presentada a nombre  de  FRANCO PULGARÍN quedaron explicadas las razones por las cuales la garantía  constitucional  de  la  reforma  en peor en el caso de aquél no fue quebrantada  por el fallo del Tribunal de Santa Marta.   

         Al  decidir  el  juez colegiado sobre la situación jurídica del no  recurrente       HÉCTOR      HERNÁN      FRANCO  PULGARÍN,  en  razón de la limitación funcional que  en   tal   evento   le  imponía  el  artículo  217  del  C.P.P.,  en  cuanto  sólo  autorizaba  revisar  aquellos asuntos que fueron  objeto  de  impugnación, esto es, únicamente las pretensiones sugeridas en esa  instancia  por  los  inculpados  APOLINAR DURÁN MORA y  MAICHEL   JOSÉ  RESTREPO  MAZO,  resolvió  sobre  un  aspecto  sin  tener   competencia  para  hacerlo.  No sobra destacar que la  sentencia   del  a  quo,  no  estaba sometida al grado jurisdiccional de la consulta.   

         El  error  en  que  incurrió  el Tribunal no fue entonces de juicio  sino  de  actividad,  por  cuanto  la  sentencia  proferida en el trámite de la  apelación  del  fallo  de  primer grado desconoció la falta de competencia del  funcionario  judicial,  establecida  como irregularidad sustancial en el numeral  primero  del  artículo  304 del C.P.P, la que a su vez es una manifestación de  la  garantía  fundamental  del  debido proceso (artículo 29 de la C.P.).    

        La  nulidad surge, por consiguiente, de la circunstancia de haberse  incurrido  en  una  irregularidad  de carácter sustancial, que afecta las bases  fundamentales  del  juzgamiento  y  las  garantías  procesales  de FRANCO  PULGARÍN que, dada su naturaleza  y  en   razón  de  que sólo afecta el fallo de segundo grado, obliga a la  Sala  a declarar la nulidad parcial de la sentencia proferida el 24 de agosto de  1998  por  el Tribunal Superior de Santa Marta en lo que atañe a las decisiones  que  respecto  de él adoptó y que fueron plasmadas en el numeral primero de la  parte  resolutiva  de  dicho  fallo y en la siguiente frase del numeral segundo:  “Una  vez  ejecutoriada,  ordénese la captura del procesado a las autoridades  de   policía   de   todo   el  territorio  nacional  para  que  pague  la  pena  impuesta”.   Con  esta  decisión quedan restablecidos los derechos y las  garantías del inculpado.   

II.  APOLINAR  DURÁN  MORA y MAICHEL JOSÉ  RESTREPO MAZO   

         Principio de legalidad.   

         El  principio de legalidad de la pena, consagrado en el artículo 29  de  la Constitución, debe ser restablecido en este caso, por cuanto que la pena  accesoria  de derechos y funciones públicas impuesta en los fallos de instancia  a  APOLINAR DURÁN MORA y MAICHEL JOSÉ RESTREPO MAZO, se extendió por el lapso  de  la  pena  privativa  de la libertad, esto es, a 40 años, decisión adoptada  por  el a quo y confirmada por  el  ad quem, desbordándose el  límite  máximo de diez años permitido para dicha sanción y establecido en el  artículo 3º  de la ley 365 de 1997.   

         La  no corrección por el Tribunal de Santa Marta del error cometido  en  primera  instancia en contra del principio de legalidad de la pena, obliga a  la  Sala a casar oficiosamente la sentencia para ajustar la pena referida en los  términos indicados.   

                            ÚLTIMA CONSIDERACIÓN   

De otra parte, la Sala ha venido señalando  que   el   ajuste   punitivo   que  pudiere  derivarse  de  la  aplicación  por  favorabilidad  de  los preceptos de la ley 599 de 2000, debe ser considerado por  el   correspondiente  Juez  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  (artículo 79-7 L. 600 de 2000).   

         En  mérito,  la  Corte  Suprema  de  Justicia  en Sala de Casación  Penal,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la  ley,   

         RESUELVE   

         1.    Desestimar   las  demandas  de  casación  presentadas  por  los apoderados de APOLINAR  DURÁN   MORA,   MAICHEL   JOSÉ   RESTREPO   MAZO   y  HÉCTOR  HERNÁN  FRANCO  PULGARÍN.   

         2.   CASAR   OFICIOSA  y  PARCIALMENTE  la  sentencia recurrida. En consecuencia, se dispone:   

         2.1.  Declarar  la  nulidad  del  numeral  primero  de  la  parte  resolutiva de la sentencia de fecha 24 de agosto de 1994  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Santa  Marta,  en  cuanto revocó la  absolución    para   condenar   y   disponer   la   captura   de   HÉCTOR  HERNÁN  FRANCO  PULGARÍN  por el  delito  de  homicidio  agravado  del  que fue víctima JOSÉ PRUDENCIO GONZÁLEZ  ARMENTA.   

         2.  2. Modificar la sentencia proferida el  24  de agosto de 1994 por el Tribunal de Santa Marta mediante la cual condenó a  APOLINAR   DURÁN   MORA  y  MAICHEL  JOSÉ  RESTREPO  MAZO,  en  lo  relacionado  con  la  pena accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  impuesta, en el sentido de  reducirla a una lapso de 10 años.   

         2.3.  En  lo  demás  se  confirma  dicho  fallo.   

         Notifíquese, cópiese y cúmplase.   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                                                                                CARLOS  AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ GALLEGO                                                              EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                                 Comisión  de  servicio                     

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                                                                                MARINA  PULIDO    DE    BARÓN                                                                                           

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                                                  MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

         TERESA RUÍZ NÚÑEZ   

                      Secretaria   

    

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