15551oct

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15551  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr.   JORGE  E.  CORDOBA POVEDA   

Aprobado acta N° 186  

Bogotá D.C., treinta y uno (31) de octubre  de dos mil (2000).   

         V I S T O S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  JAIRO    HERNÁN    TORRES    VANEGAS.   

A N T E C E D E N T E S  

1.-  Los hechos materia de juzgamiento  se  refieren  al  cobro  por  parte  de Torres Vanegas  de   las   mesadas   pensionales   que  por  ley  le  correspondían  a  su  abuelo,  el  señor  Isaías  Vanegas Céspedes, y que se  cancelaban  por  la  Caja  Nacional  de Previsión y la de Retiro de la Policía  Nacional,  correspondientes  a  los  años  1990  a  1994,  cuando  éste había  fallecido  el 26 de febrero de 1990, para lo cual presentó las correspondientes  autorizaciones  y  certificaciones  de  supervivencia selladas y autenticadas en  notaría, apropiándose de un total de $7.785.360.oo.   

2.-   Con base en las copias ordenadas  dentro    del    proceso   penal   que   se   adelantaba   contra   JAIRO  HERNÁN  TORRES  VANEGAS  por  la  comisión  de  delitos  contra  la  fe  pública  y  el patrimonio económico en  perjuicio  del  establecimiento  comercial  “Créditos  Johnny”,  se inició  el   presente  diligenciamiento,  por  parte  del  Fiscal  161  de Bogotá,  despacho  que  mediante  decisión  del  23  de  febrero  de  1998  resolvió la  situación  jurídica  del  indagado,  imponiéndole  medida de aseguramiento de  detención preventiva.   

En  el  curso  de  este  instructivo,  el  procesado  se  acogió  al trámite de la sentencia anticipada, la que se dictó  por  el  Juzgado  29  Penal  del  Circuito  de  Bogotá, el 17 de junio de 1998,  condenándolo  a  la pena principal de 36 meses de prisión y multa de mil pesos  y  a  las  accesorias  de  rigor, como autor del delito de falsedad en documento  público  agravada  por  el  uso,  en  concurso con el de estafa agravada por la  cuantía.  Así  mismo,  le  negó  la concesión del subrogado de la condena de  ejecución  condicional,  al  considerar   que no se reunía el presupuesto  subjetivo de que trata el artículo 68 del C. de P.P..   

Inconforme  con  esta  última negativa, el  defensor  interpuso  el  recurso  de  apelación,  el que al ser desatado por el  Tribunal  de Bogotá, el 19 de agosto de 1998, confirmó la decisión. Contra el  fallo  de  segunda instancia se interpuso el recurso extraordinario de casación  y dentro del término de ley se presentó la respectiva demanda.   

         LA  DEMANDA  DE  CASACIÓN   

Al amparo de la causal tercera de que trata  el  artículo  220  del  Código de Procedimiento Penal, el defensor presenta un  solo  cargo  contra  la sentencia del Tribunal, “por violación del derecho de  defensa.  A  esta violación del derecho se llegó por la tramitación irregular  que violó el debido proceso en forma insoportable”.   

Funda  el  reproche  en  que el proceso que  inicialmente  se  tramitó  en  contra del acusado y al que se le había dado la  radicación   6414,  habiendo  sido  perjudicado  el  establecimiento  comercial  “Créditos   Johnny”,  se  adelantó  hasta  la  resolución  de  situación  jurídica  y  quedó en un “limbo”, pues nada se dice de él en la sentencia  anticipada dictada en el presente proceso.   

Anota que de esta manera se violó el debido  proceso,   pues   se   pretermitió  la  posibilidad  de  adelantarlo  hasta  la  “ejecutoria”  de  la  resolución  de  acusación,  para que así se pudiera  acumular  al  305111 que es en el que se ha dictado sentencia anticipada, con lo  cual  se  quebrantó  el  artículo  91  del  C.  de  P.  Penal  y se perdió la  oportunidad  de acumulación de causas y, desde luego, de acumulación jurídica  de penas.   

Por ello, solicita se case la sentencia y se  decrete     la     nulidad     desde     la     “diligencia    de    sentencia  anticipada”.   

LA CORTE CONSIDERA  

La  demanda  presentada por el defensor del  procesado  no  reúne  los  requisitos  de  claridad  y  precisión que exige el  artículo 225 del Código de Procedimiento Penal para su admisión.   

En  efecto,  como de manera constante lo ha  sostenido  la  Sala,  aunque las nulidades permitan alguna amplitud para su  proposición  y  desarrollo, no puede la demanda en que se aduzcan equipararse a  un  escrito  de  libre  formulación,  sino que está sujeta, como en las demás  causales,  a  unos  insolayables  requisitos,  pues si se trata de un medio para  preservar  la estructura del proceso y las garantías de los sujetos procesales,  quien  las  invoque  debe  sustentarlas  en  debida forma, indicando no sólo el  motivo  de  la  nulidad en que se apoya y la irregularidad sustancial que alega,  sino  su  trascendencia, esto es, la manera como ésta socavó la estructura del  proceso  o afectó las garantías de los sujetos procesales, y la actuación que  en virtud del yerro queda viciada.   

Estos parámetros no fueron cumplidos por el  censor  quien  entremezcla,  de manera confusa, dos motivos de nulidad, a saber,  la  vulneración  del debido proceso y la del derecho de defensa, sin percatarse  que  la  primera es un vicio de estructura y la segunda de garantía, claramente  diferenciado por la ley y la doctrina.   

Frente a ambos quebrantamientos la solución  es  la  nulidad,  sin  embargo,  no  se  pueden  confundir, pues su naturaleza y  alcance   son  diferentes,  por  lo  que  ameritan  postulación,  desarrollo  y  demostración   autónoma   en   sede   de   casación,   sin   descartar   que,  excepcionalmente,     hay     irregularidades     que     afectan     las    dos  garantías.   

Así  mismo, el desarrollo de la censura es  incompleto,  pues no evidencia de qué manera la no acumulación de este proceso  con  el  otro  que se seguía al acusado, desconoció las bases fundamentales de  la   instrucción  o  el  juzgamiento  o  afectó  el  derecho  de  defensa  del  procesado.   

Frente  a las anteriores deficiencias de la  demanda  y  como  la Corte, en virtud del principio de limitación que rige este  medio  extraordinario de impugnación, no puede entrar a subsanarlas, su rechazo  se  impone,  al  tenor  de  lo  dispuesto  por  el  artículo  226  del C. de P.  Penal.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

RECHAZAR IN LIMINE  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  JAIRO   HERNÁN   TORRES   VANEGAS.  En  consecuencia, se declara desierto el recurso interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso (art.197 del Código de Procedimiento Penal).   

Devuélvase     al     Tribunal    de  origen.   

Comuníquese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA  RIPOLL                                            JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE                             JORGE    ANIBAL    GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                                          CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN                              NILSON    E.    PINILLA  PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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